viernes, 19 de diciembre de 2014

"MUY FEA PARA VIOLARLA"

Pintura de Pedro Pablo Rubens// La violencia machista, o violencia de género, o violencia sexual, como quieran llamarla, pareciera que nunca tuviese fin; y cada vez que asistimos a un nuevo hecho de misoginia creemos, muy ilusamente, que no va a volver a suceder; que se trata sólo de un caso aislado, que la sociedad católica o cristiana donde vivimos es la ideal y que nada malo puede suceder. Y no, no es así. La sociedad contemporánea, heredera de la misoginia que ha sido estimulada desde hace más de 2000 años, es una eterna serpiente que se come la cola. Habría que recordar a los griegos y a su dios principal -Zeus disfrazado de cisne violando a Leda, o disfrazado de toro, o de lluvia de oro- para entender lo que trato de explicar; sin olvidar a los judíos y a su credo misógino. El mismo que la Iglesia católica -sin olvidar a las infinidades de sectas que hoy se hacen llamar cristianas-ha pregonado desde los púlpitos en todos los idiomas y en todos los ámbitos posibles. Y por supuesto sin olvidar al arte; no habría sino que recordar el cuadro de Susana y los viejos de Rubens, entre tantas otras versiones, para entender que la violación ha sido vista con ojos de tolerancia hacia el violador y con ojos de condena hacia la violada. En cambio la versión de Artemisia Gentileschi, quien fue violada por un pintor que trabajaba en el taller de su padre, nos muestra a una Susana a la que el pánico le impide moverse; mientras que sus violadores la miran con ojos lascivos. Las religiones judeocristianas, sin olvidar a la musulmana, han clamado una y otra vez que la mujer es fuente eterna de pecado y de perdición. Es por ello que la religión católica se tuvo que inventar la figura de la virgen María. Con ese mito pretende que todas las mujeres, sin excepción, seamos “puras”; aunque nunca he entendido que quieren decir con esa palabreja.
Pintura de Artemisia Gentileschi// Y si hablo una vez más de este tema, y lo volveré a hacer cuantas veces sea necesario, así haya personas que me escriban “afortunadamente no soy feminista”, http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/11/30/breve-respuesta-a-ana-camila-y-a-su-frase-afortunadamente-no-soy-feminista/ es por las noticias deleznables de los últimos días; me refiero a los niños violados por el padrastro y la madre de uno de ellos en un sector popular de Bogotá; pero igual podría haber sido en un sector de élite, y por la frase de un diputado brasilero http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/muy-fea-violarla-el-insulto-de-un-diputado-causa-escand-articulo-534052 que le grita a una exministra de Derechos Humanos que él no “la violaría porque es muy fea y por lo tanto no se lo merece”; como si violar fuera un gran honor que un hombre le hace a una mujer. No en vano en Leda, el poema de Rubén Darío, ella aparece “desnuda y vencida” y no grita sino que “suspira”, como si el acto violento del que acaba de ser víctima le hubiese gustado, termina con el preámbulo de otra posible violación; esta vez de la parte del semidiós Pan, conocido por su apetito sexual desenfrenado y voraz, que la está espiando: “chispean sus ojos turbados”. No hay que olvidar que Leda dará luego a luz a Helena, hija de esta relación violenta y no deseada. LEDA Rubén Darío El cisne en la sombra parece de nieve;/ su pico es de ámbar, del alba al trasluz;/ el suave crepúsculo que pasa tan breve/ las cándidas alas sonrosa de luz./ Y luego en las ondas del lago azulado,/ después que la aurora perdió su arrebol,/ las alas tendidas y el cuello enarcado,/ el cisne es de plata bañado de sol./ Tal es, cuando esponja las plumas de seda,/ olímpico pájaro herido de amor,/ y viola en las linfas sonoras a Leda,/ buscando su pico los labios en flor./ Suspira la bella desnuda y vencida,/ y en tanto que al aire sus quejas se van,/ del fondo verdoso de fronda tupida/ chispean turbados los ojos de Pan./ La versión de Rubén Darío contrasta con el poema Tres Mujeres de Sylvia Plath/ Y el gran cisne, con su mirada terrible,/ viniendo a mí, como un castillo, de río crecido./ Hay una serpiente en los cisnes// No estaba lista/ Las nubes blancas se precipitaron/ A los cuatro sentidos. Ellas me descuartizaron./ No estaba lista./ Carecía de respeto./ Creía poder negar las consecuencias/ Pero ya era demasiado tarde/ Era demasiado tarde/ Era demasiado tarde, y el rostro se tornó nítido,/ Amoroso, como si yo estuviera lista./ http://ledayelcisne.blogspot.fr/2009/01/la-brutalidad-del-cisne-en-un-poema-de.html Sylvia Plath nos muestra una Leda diferente, gracias a su poema percibimos la violencia del acto atroz del que ha sido objeto; así tenga a un dios como protagonista de la violación que le ha cambiado la vida./ Y es que una persona que ha sido víctima de una violación nunca volverá a ser la misma. La violación es un delito que debería ser consagrado como de lesa humanidad. No hay excusas que valgan. Y no es que los hombres, o mujeres abusadoras, que también las hay, sean enfermos mentales, o monstruos, son personas que se sientan al lado suyo en el banco de una iglesia y que incluso comulgan y rezan. La violación debe ser condenada desde todos los ámbitos posibles, debe combatirse en todas las esferas sociales, políticas, religiosas, económicas; un violador se esconde en muchas partes y utiliza muchos disfraces. ¡Que no se nos olvide!

jueves, 11 de diciembre de 2014

HORACIO BENAVIDES, POETA DEL AGUA

Horacio Benavides, Premio Nacional de Literatura 2013 En agosto del 2013 leí el artículo de Arcadia http://www.revistaarcadia.com/agenda/articulo/el-poeta-que-vino-del-sur/32732 y la verdad es que pocas veces en la vida he leído algo tan hermoso, una experiencia sensorial e intelectual maravillosa. ¡Qué panteísmo tan poderoso! ¡Es la sabiduría desde todos los ángulos posibles! Un gran regalo para los que aún nos conmovemos y nos dejamos sorprender por las pequeñas cosas que nos rodean; pero también por la dura realidad que nos golpea día a día. Pienso no sólo en Colombia, sino en Siria o en Irak o en muchos países de África. Desde ese momento mágico quise conocer personalmente al poeta Horacio Benavides. Así que en septiembre de 2013, estando en Cali en la casa de mi amiga Clara Schoenborn, esa otra gran poeta, busqué la posibilidad de poderlo conocer. Fue gracias a otra amiga muy querida, poeta y gestora cultural de gran renombre, Gloria María Medina, la amada y eterna novia de Leopoldo de Quevedo y Monroy, que ese encuentro fue posible. Clara Schoenborn me acompañó a la casa que Horacio Benavides comparte con su esposa. Fue un momento cálido, humano y profundo. Tuve la fortuna que él mismo me obsequió un ejemplar de La Serena Hierba, y luego un amigo muy querido me regaló De una a otra montaña, la obra reunida que publicó la Universidad Nacional de Colombia (2013). He leído varias veces los dos libros. Me he bañado con sus palabras, las he bebido como si fuesen néctar. La sensación no era nueva, la sentí hace muchos años cuando leí por primera vez a Walt Withman y su portentoso libro Hojas de Hierba. El panteísmo de Withman lo volví a degustar, sorbo a sorbo, en los versos de Benavides. Tuve la impresión de pasearme por un jardín japonés, donde todo es pequeño y grande a la vez, pisando con cuidado las huellas de dos hombres que han sabido ver a través de la luz sin perder la visión y que han viajado siguiendo sus trazos; que se han mirado en el espejo del agua, no como Narcisos, sino que se han mirado para penetrar en los secretos más recónditos de los cánticos a la naturaleza. Sus voces se han unido al unísono para componer loas a los animales, a los árboles, a las hojas, al viento, al agua, al sol, al día o a la noche; pero también para cantar a esa especie que camina funámbula entre la preservación de su mundo y su destrucción, me refiero a la especie humana. Y por supuesto que también le cantan al amor. Withman a los efebos que encontraba a lo largo de las vías ferroviarias y Benavides a las mujeres, o a su mujer, musa y compañera de su vida. El amor los ha nutrido y en él se reconocen como poetas y creadores. En La Aldea desvelada (1998) Horacio Benavides no olvida que la muerte es la antítesis de la vida, así que también la nombra en un verso muy logrado “el agua que bebe/ es solo sombra”. En este libro Benavides es la voz de todos los poetas, al menos de los poetas colombianos; ya que la violencia que corroe las entrañas de Colombia está retratada en toda su dimensión y en todo su horror: “Dónde dejé mi brazo/ dónde mi cabeza/ qué disparo voló mi dedo/ qué plomo se llevó mi ojo/ qué perro se cargó mi hueso” /(Poema 38) El poeta que nombra a la Muerte sabe que ELLA es la verdadera ama y señora de Colombia. Al recordarnos que somos perecederos, nos hace al mismo tiempo conscientes que somos seres históricos, por lo que no podemos pasar por este mundo sin haber dejado una huella que nos dignifique; algo que solemos olvidar día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto. No hemos podido escapar a esta guerra fratricida que nos ha hecho canibales. Guerra que nos ha transformado en monstruos que solo buscan fagocitarse los unos a los otros. En el poema 39, un claro homenaje al Comala de Juan Rulfo, Horacio Benavides, nos muestra el reflejo de nuestra propia podredumbre; la que ha hecho de nosotros seres que arrastran la violencia como si fuesen grilletes, que arrastran la pena como si se tratase de una segunda piel. Nos recuerda que no necesitamos espejos para ser conscientes de lo que somos, ya que: “Solo los perros ladraban a mi paso…/ como no iban a ladrar si me faltaba/ la cabeza…/ como no iban a ladrar/ si me faltaban las piernas”/ En esta eterna errancia el poeta busca a la madre que no es otra que la Matria, no Patria, sino Matria: “Al fin di con tu casa, madre/ Tu casa como una nube blanca/ entre tanta negrura”/ La Matria a la que hemos herido una y otra y otra vez: “Pensé que dormías agotada por la pena/ y no quise despertarte/ y me fui yendo por donde había llegado”/ Y sigue buscando, no sé si una redención o un perdón, que de todas formas sabe imposible: “Vine a reencontrarme/ a recobrar lo perdido/ no pude hallar acomodo en mi sueño/ Lejos clamaba mi pie/ No es posible resucitar/ con una pata de palo/ un hombre/ con una pata de palo/ es un monstruo/(poema 41) Horacio Benavides nos recuerda que el paraíso no existe, que lo más cercano es el infierno, que no hay escapatoria posible y que la paz ha sido reemplazada por la “pata de palo”. Nos recuerda que estamos más cerca de la esencia propia de un “monstruo”. Nos recuerda que la violencia nos despojó de lo poco que teníamos de seres humanos: “Yo barquero del río/ sin límites/ te llevaré al otro lado/ de la corriente/ Deja en prenda/ por el paisaje/ tu identidad/ Serás todo y nadie/ en el pueblo sin nombre/ El barquero -una clara alusión a Caronte- siempre al acecho, parado eternamente en la ribera del río donde hemos de abandonar nuestra propia “identidad”. El barquero, a la espera del óbolo con el que hay que pagar el último viaje, habrá de conducirnos a nuestra última morada, la que no tiene “nombre”.

domingo, 30 de noviembre de 2014

CARTA ABIERTA A LAS MUJERES QUE DICEN: AFORTUNADAMENTE NO SOY FEMINISTA

Buenos días Ana Camila ¿Afortunadamente no es feminista? ( comentario publicado en la siguiente entrada:) http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/11/25/la-w-radio-y-su-lenguaje-misogino-y-violento/ Por lo que voy a hacerle las siguientes preguntas: ¿Sale a la calle únicamente acompañada por otra persona? ¿Nunca ha ido sola a un restaurante? ¿Nunca le ha dado la mano a un hombre que no es de su familia? Y si es casada ¿acaso la obligaron a casarse con el hombre que hoy es su marido? http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/03/04/casada-a-la-fuerza-el-caso-de-leila/ ¿O es viuda? y si lo es ¿acaso la sociedad y la familia la consideran una paria sin ningún derecho? ¿No puede ir a ver a un ginecólogo? ¿Nunca ha tomado la decisión en una relación afectiva o sexual? -se lo pregunto porque millones de mujeres en el mundo no pueden hacerlo-. ¿Maneja carro? ¿Critica al gobierno por Internet? Las mujeres de Arabia Saudita pueden ser encarceladas por estos hechos considerados delito si se es mujer. Más preguntas: ¿Debe cubrirse el pelo con una pañoleta? ¿Puede vestirse como quiere?¿Nunca ha viajado sola? ¿Nunca ha sido objeto de acoso sexual sólo por ser mujer? – y si como me imagino que si ha sido víctima, así no lo reconozca ahora, ¿no se ha indignado cuándo eso ha ocurrido?- ¿Acaso no ha estudiado? ¿No ha ido nunca a una universidad? – Ni Virginia Woolf ni su hermana Vanessa pudieron hacerlo, ya que la universidad era solo para los hombres- ¿No tiene una cuenta bancaria? -las mujeres francesas solo pudieron hacerlo a finales de los años 60 del siglo pasado- ¿No trabaja por fuera de la casa? ; y si lo hace, ¿Le ha pedido autorización a su marido para poder hacerlo? -las mujeres francesas tampoco podían hacerlo antes de esa fecha; una lacra heredada del Código Napoleónico; como tampoco tenían derecho a la Patria Potestad de sus hijos; otra lacra del Código al que hago referencia. ¿Nunca ha votado? ¿Nunca ha tomado la píldora anticonceptiva? ESOS PRIVILEGIOS QUE HOY NOS PARECEN NIMIOS, Y MUCHOS MÁS, SON LUCHAS GANADAS POR EL FEMINISMO QUE USTED TANTO DESPRECIA. Antes que escritora soy FEMINISTA; por lo que no es un insulto leer cuando alguien me dice “feminista”, como cuando quieren hacerme creer que no entiendo nada de la condición de género. Si ha leído otros de mis artículos se habrá dado cuenta que muchas veces he hecho alusión que cuando se desconoce su propia condición femenina se está repitiendo hasta el infinito el machismo; puesto que somos las mismas mujeres las que ayudamos a perpetuar esta pandemia o ideología de extrema derecha, fascista, incluyendo, por supuesto, a muchas personas que se consideran de izquierda. Sin olvidar el rol nefasto que los discursos religiosos, entre ellos el de la Iglesia Católica, han tenido en contra de las mujeres. Para probarlo es suficiente que le de una mirada a la historia de Occidente. Le agradezco la lectura y el comentario que ha dejado; eso me estimula a seguir en mi trabajo de investigadora de la problemática de género; y lo digo sin ironía, se lo aseguro. Además porque me alegra saber que las personas que piensan diferente también leen lo que escribo; de lo contrario sólo sería un diálogo entre pares, por lo que mucho de su contenido no tendría mayor impacto. Entre más personas discutan alrededor de un tema determinado, mejor; de ahí surgen los debates y el enriquecimiento intelectual; pero sobre todo la posibilidad de seguir luchando por cambios en la cultura misógina y violenta de la sociedad colombiana en particular y de la sociedad en general. Por último quisiera decirle que ser feminista no me hace misandriaca, tal y como lo dijo en otro comentario. Por el contrario, las personas que he amado y que mas amo en el mundo, a parte de mi madre, son hombres: mi padre, mi hijo, mi marido y uno de mis hermanos. Un cordial saludo, Berta Lucía Estrada Estrada Con respecto al aborto: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/11/27/el-aborto-y-el-manifiesto-de-las-343-sinverguenzas-francesas/ La invito a ver el siguiente video: https://www.facebook.com/photo.php?v=913067042041220&fref=nf Recomiendo leer el siguiente artículo: http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/gente/hsbla-ayaan-hirsi-ali-activista-contra-la-mutilacion-del-clitoris/14945036

jueves, 27 de noviembre de 2014

EL ABORTO Y EL MANIFIESTO DE LAS 343 SINVERGUENZAS FRANCESAS

NOTA: En el día de ayer, 26 de noviembre de 2014, se conmemoraron los 40 años de la aprobación el aborto en Francia, luego de la publicación del Manifiesto de las 343 Sinverguenzas.// El uso de la píldora y la legislación en pro del aborto en Francia se hizo de la mano de una gran defensora de los Derechos de la Mujer y gran defensora de los Derechos Humanos. Me refiero a Simone Veil (1927). De origen judío, Veil fue deportada a Auschwitz en marzo de 1944 y liberada en 1945; lo que tuvo que haberla marcado indeleblemente, tanto como ser humano en general, como mujer en particular. Por lo que no es raro que el tema de los Derechos Humanos, específicamente los de la mujer, hayan sido el baluarte de la lucha política que emprendió al terminar sus estudios de derecho y ciencias políticas. Bajo el gobierno de Giscard d’Estaing (1974-1981), ejerció el Ministerio de Salud, de la Seguridad Social y de la Familia, y en calidad de Ministra aprobó la distribución de la píldora anticonceptiva. Un año más tarde legisló a favor del aborto, lo que se conocería como la Ley Veil; lo cual generó una fuerte polémica entre la sociedad laica y la Iglesia católica. En 1979 fue nombrada Presidenta del Parlamento Europeo, siendo la primera mujer en acceder a dicho cargo; máxime que su elección se hizo por medio del sufragio universal. En 1993 regresó nuevamente al Ministerio de Salud y firmó un documento elaborado por médicos forenses y observadores de la Comunidad Europea, en el cual se denunciaba la violación de mujeres y niñas bosnias durante el conflicto de Bosnia-Herzegovina. En 1998 fue nombrada Miembro del Consejo Constitucional de Francia, título que ostentó hasta el 2007. En el 2005 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional, por el combate en pro de los derechos y de la dignidad del hombre y de la lucha de la mujer; presea que venía a sumarse a muchas otras que ya había ganado con anterioridad. Además, catorce universidades le han otorgado el Doctorado Honoris Causa. En el 2008 recibió el Premio Yuste, otorgado por la Fundación Academia Europea, por su defensa de los derechos de la mujer. Actualmente es la presidenta honoraria de la Fundación para el Recuerdo del Holocausto, o de la Shoah, y desde el 2003 colabora con el Tribunal Penal Internacional. El 20 de noviembre de 2008 obtuvo el más grande galardón al que un ciudadano francés, o francófono, puede aspirar: fue elegida miembro de la Academia Francesa. Su último libro lleva un título bastante sugestivo: “Los hombres también se acuerdan”.// Sin embargo, para que la Ley Veil fuese una realidad, primero tuvo que darse una lucha sin cuartel por parte de las mujeres, para que se les reconociese su derecho inalienable a decidir sobre su propio cuerpo. Por lo que es importante nombrar a Giselle Halimi (1927), de origen tunecino, hija de madre judía y de padre bereber. Autora de “La Kahina, Reina de los Bereberes”, gran conocedora del mundo, de la cultura y de la historia de este grupo étnico. Feminista, jurista, escritora. Amiga personal de François Mitterand (1916-1996). Representante de Francia ante la Unesco y fundadora de “Choisir la cause des femmes” (Escoger la causa de las mujeres), movimiento feminista que trabajó arduamente en pro de la legislación que hizo posible el reconocimiento del derecho al aborto en Francia. Desde sus inicios ha denunciado, igualmente, la violación de los Derechos Humanos en el Norte de África. El Movimiento buscaba básicamente lo siguiente://  “abrogación de la ley represiva de 1920 que condena el aborto.  defensa gratuita de las mujeres acusadas de aborto.  contracepción libre y gratuita. A partir de 1974, los objetivos del movimiento Choisir se amplían y abarcan el estatuto general de la mujer en la sociedad://  lucha contra la violación, las violencias físicas y morales y los esquemas culturales sexistas.  lucha por la igualdad profesional.  lucha por una mejor representación de la mujer en la vida pública (entre otras peticiones)”. (1) //
Simone de Beauvoir (1908-1986) era una de sus colaboradoras. Por lo que no es de extrañar que hubiera sido una de las trescientas cuarenta y tres mujeres que firmaron el manifiesto publicado en la prensa y que llevaba el nombre de “343 salopes”; lo que en español puede traducirse como puta, pero también como desalmada o sinvergüenza. Adjetivo que venía siendo utilizado por la sociedad francesa para designar a las mujeres sospechosas de haber abortado.// “El 15 abril de 1971, en Francia, el Movimiento de Liberación Femenino (MLF) inauguraba una manera de hacer campaña por la conquista del derecho del aborto mediante una modalidad sumamente novedosa y superadora de las prácticas tradicionales, recreando lógicas de acción. Apareció entonces a doble página, en el periódico Le Monde, un manifiesto firmado por 343 mujeres que reconocían públicamente haber abortado. El mismo fue conocido bajo el nombre de las 343 Sinvergüenzas; en el cual periodistas, artistas, obreras, intelectuales, amas de casa, activistas, escritoras, entre otras tantas, salían de la esfera privada a partir de su pública reivindicación política. Hubo firmas de talla por su trayectoria que provocaron un fuerte impacto a esta estrategia de visibilidad: Simone de Beauvoir, Catherine Deneuve, Giselle Halimi, Jeanne Moreau, Marguerite Duras”.// El texto era breve, pero contundente:// “Un millón de mujeres abortan cada año en Francia. Ellas lo hacen en condiciones peligrosas a causa de la clandestinidad a la cual están condenadas, cuando esta operación, practicada bajo el control médico, es de las más simples. Se hace el silencio sobre este millón de mujeres. -Yo declaro ser una de ellas. -Yo declaro haber abortado. -De la misma manera que nosotras reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre”. (2)// La lucha por la legalización del aborto tuvo como abanderada a otra gran feminista: Betty Friedan (1921-2006). Nacida en Estados Unidos, en el seno de una familia judía, bastante convencional. Asistió a la universidad y obtuvo el título de psicóloga. Trabajó luego como reportera en diferentes diarios y revistas; y en 1952, embarazada de su segundo hijo, es despedida del trabajo. Este acto, que debió sentir como un gran atropello, fue el detonante de la labor que emprendería por el resto de su vida: la lucha por las reivindicaciones de la mujer. En 1963 publicó su primer libro: La mística de la feminidad (Premio Pulitzer 1964), habiendo vendido tres millones de ejemplares; lo que lo convirtió en uno de los bestsellers más exitosos de todos los tiempos. Este libro representaba para la mujer de clase media de los Estados Unidos lo que El Segundo Sexo (1949) de Simone de Beauvoir había representado años antes en la sociedad francesa. Betty Friedan, abogó por los derechos laborales de las mujeres, entre ellos el obligar a las aerolíneas a aceptar como azafatas a mujeres mayores de 32 años, sin importar su condición civil. El 26 de agosto de 1970 presidió una marcha, que no sólo conmemoraba los cincuenta años del sufragio femenino, sino que tenía como objetivo principal la exigencia del “aborto gratis e inmediato”, la cual congregó a cerca de 50.000 mujeres. 1. Choisir la cause des femmes. http://www.choisirlacausedesfemmes.org/espagnol.htm 2. Las 343 sinverguenzas. BELLUCCI, Mabel. http://www.convencion.org.uy/menu6-081.htm • Esta reseña hace parte de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista… Be Ediciones, Manizales, 2009. Recientemente publicado por la Biblioteca virtual de la Universidad Nacional de Colombia. http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/11/02/cuidado-escritoras-a-la-vista/

domingo, 23 de noviembre de 2014

CHARLOTTE SALOMON O EL AULLIDO DE LA SOLEDAD

Charlotte Salomon
Charlotte Salomon Charlotte Salomon (Berlín 16 de abril de 1917-Hornos crematorios del Campo de Exterminio Nazi de Auschwitz 10 de octubre de1943). A pesar de haber sido toda mi vida una amante de la pintura sólo supe hace pocas semanas de la existencia de la artista alemana, de origen judío, Charlotte Salomon. Y no porque no haya sido una gran artista; por el contrario, las personas que la conocieron, y la obra que dejó, hablan de un genio de la pintura, de una mujer inteligente, extremadamente culta, melómana, gran conocedora de la historia del arte y del teatro. Su nombre simplemente ha sido ignorado por los museos europeos, incluyendo la rica y variada vida cultural berlinesa. Su obra sólo fue expuesta en los años 60, y aunque la crítica fue unánime en catalogarla como una gran artista, pronto dejaron de hablar de ella y hoy en día pocos saben de su existencia./ Supe de ella gracias a Charlotte, el libro de David Foenkinos (Francia-1974) que acaba de ganar, en el espacio de días, dos grandes premios literarios: Premio Renaudot y Premio Goncourt de Lycéens. Foenkinos es hoy por hoy uno de los escritores con más prestigio en las letras francesas, y ha sido traducido a más de treinta lenguas./ Charlotte es la primera obra que leo de este autor, compré su libro en la semana de la Rentrée Littéraire 2014; o sea antes que ganase el Premio Renaudot, pero no lo leí sino hasta hace dos días. / Lo hice con fruición, descubriendo en cada línea los rasgos de una mujer atormentada, profundamente sola, que carga sobre sus hombros una terrible historia familiar que le será develada a los gritos por su abuelo en su refugio de Villefranche-sur-Mer, en sur de Francia. El secreto que asaltará sus oídos será el del suicidio de su madre, de su tía, del tío de su madre, de su abuela y un largo etcétera de suicidios de la familia materna./ Para entonces Charlotte, que ya lleva en el exilio bastante tiempo, que ha estado en un campo para refugiados alemanes en los Pirineos franceses, que ha sobrevivido a la Noche de los Cristales, y que ha debido separarse de su padre -médico de profesión, y de su madrastra, una conocida y respetada cantante de ópera- lucha por no perder la razón, lucha para no caer en las garras del delirio, lucha por no lanzarse ella misma al vacío. Pero antes veamos que pasó en La Noche de los Cristales El desenfreno es total./ Es así como tiene lugar la Noche de los Cristales./ Del 9 al 10 de noviembre de 1938./ Los cementerios son profanados./ Los bienes (de los judíos) son reducidos a la nada./ Miles de (sus) almacenes desvalijados./ Se obliga a muchos a cantar delante de las sinagogas a las que se ha prendido fuego./ A algunos les queman sus barbas./ A otros, rehenes en sus propios teatros, los golpean hasta matarlos./ Los cadáveres semejan basura./ Miles de hombres son internados en los campos/ Miles./ Uno de ellos es el padre de Charlotte./ (Charlotte, de David Foenkinos, pág. 117, Edit. Gallimard,2014) * Para sobrevivir a la tragedia Charlotte Salomon se refugia en la pintura. Como una posesa va a dedicarse por entero, por el espacio de 10 meses aproximadamente, a su obra ¿Vida? o ¿Teatro? Un complejo libro que surge de sus conocimientos musicales, teatrales, literarios y artísticos. Más que una obra artística y literaria es un grito silencioso en la oscuridad; es el grito de la soledad, del amor perdido y nunca reencontrado. Es el aullido de su propia tragedia, la tragedia de su familia materna, la tragedia de ser judía en plena Segunda Guerra Mundial, la tragedia de la separación de su padre, la tragedia que supone el acoso sexual del que es víctima de parte del abuelo materno. Charlotte Salomon redacta textos y hace alusión a diversos músicos. Para esta obra, única en su género, pinta alrededor de 769 aguadas. Cuando pintaba siempre lo hacía cantando lieders de Schubert, pero también entonando las composiciones musicales de Beethoven y de otros músicos. Los trazos expresionistas de su obra no son gratuitos; Salomon conocía las obras del grupo que había sido proscrito por Hitler y considerado como "arte degenerado". / Para concluir, quisiera resaltar el estilo de Charlotte, el libro de Foenkinos. Aunque pareciese que está escrito en verso, en realidad es una biografía novelada en la que su autor aparece cada cierto tiempo, y si digo que pareciese ser escrito en verso, es porque está redactado en pequeñas frases, así que lo que podría ser una estrofa es en realidad un párrafo. El francés de Foenkinos es impecable, limpio, transparente, de una gran simplicidad, sin rebuscamientos literarios, sin amaneramientos; es un francés que se lee muy facilmente. Posiblemente son las razones por la que le concedieron dos de los premios literarios más importantes en Francia. Por supuesto por la calidad estética del libro, por la investigación que hay detrás de él; pero sobre todo por haber podido penetrar en ese mundo convulso de una artista genial y asesinada cuando sólo contaba 26 años y cuando esperaba su primer hijo./ Nota: Para mayor información sobre Charlotte Salomon pueden ver el siguiente video: http://www.youtube.com/watch?v=Gw3AnBegUXI No obstante, hay algunas inconsistencias con su verdadera biografía; entre ellas el hecho que fue exterminada cuando ya había dado luz a su hijo. *Traducción libre de la autora del artículo.

jueves, 13 de noviembre de 2014

MARÍA DE MAGDALA, ¿PROSTITUTA O ESPOSA DE JESÚS?

María de Magdala*, más conocida como María Magdalena, la gran mujer que habría sido la esposa de Jesús y que la Iglesia llenó de oprobio al llamarla prostituta; lo cual le era necesario para oponerla al mito que construyó en torno a la supuesta virginidad de María, madre de Jesús. Pero también para construir el mito de Pedro como el verdadero orfebre de la cristiandad. Sin una María Magdalena “prostituta”, el culto mariano no habría sido tan contundente. María Magdalena en realidad habría sido parte del grupo de discípulos que permanentemente seguían a Jesús. Incluso, algunos historiadores de las religiones consideran que la verdadera gestora del cristianismo es ella María de Magdala; ya que al vivir con Cristo las veinticuatro horas del día, le permitió conocer sus enseñanzas más que a cualquier otro de sus discípulos. Este acercamiento con Jesús le habría acarreado la enemistad de Pedro que no veía con buenos ojos su inteligencia y su discernimiento intelectual; como tampoco apreciaba el lugar prominente que le otorgaba Jesús. Su evangelio hace parte de los evangelios apócrifos. Creo que la figura de María Magdalena fue un verdadero pilar para Jesús y para la expansión del cristianismo. En cuanto a su relación con él, alguna vez hablé al respecto con un sacerdote amigo (el único que tengo, ya que soy anticlerical por antonomasia) a quien respeto y admiro como persona y como intelectual. Gran conocedor de la historia del arte y del Derecho Canónico, y por supuesto de los Evangelios, pudo darme una explicación más que plausible con relación al papel de María Magdalena en la vida de Jesús, pero sobre todo una explicación que tiene asidero en la antropología cultural. Según él, Jesús tuvo necesariamente que ser casado, de lo contrario hubiese tenido que abandonar Palestina, al no ser aceptados hombres célibes por la comunidad judía de su tiempo; costumbre muy generalizada en diversas culturas y a través de todos los tiempos. ------------------------------ Pueden leer dos de los libros que hablan sobre este tema: 1. María Magdalena y el Santo Grial, de Margaret Starbird (Editorial Planeta) Entrevista con Margaret Starbird: http://mujeresmagdala.blogspot.fr/2010/03/entrevista-margaret-starbird-autora-de.html 2. Jésus et Marie-Madeleine, de Roland HUREAUX (Editions Perrin-2005) 3. Video María Magdalena : http://www.youtube.com/watch?v=OILNWb9YEi8 • Esta breve reseña sobre María de Magdala hace parte de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista…, Ble Ediciones, Manizales, 2009; publicado recientemente por la Biblioteca Digital de la Universidad Nacional de Colombia. http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/11/02/cuidado-escritoras-a-la-vista/

miércoles, 5 de noviembre de 2014

EL DERECHO A MORIR DIGNAMENTE

Siempre he creído que si algo nos pertenece en esta vida es nuestro cuerpo, por ello nos asiste el derecho a decidir qué hacemos con él; si tenemos hijos, si no tenemos, y por ende la libertad de escoger nuestra pareja; independientemente del sexo que impere en las imposiciones religiosas y culturales. Eso sí, siempre y cuando sea una sexualidad responsable, donde los abusos no hagan parte de esa libertad a la que tenemos derecho todos los seres humanos, por el simple hecho de ser mamíferos. De igual forma estoy de acuerdo con la eutanasia y con el derecho a decidir cuándo y cómo morir. Estoy de acuerdo con la muerte digna, no con una vida que se alarga sin tener en cuenta el sufrimiento, y porque no decirlo, los costos que una enfermedad terminal puede ocasionar. También estoy de acuerdo que las personas, o sea la mayoría, no estén de acuerdo con este postulado; lo cual no quiere decir que tengan que imponernos su verdad a los que somos laicos y pensamos diferente, a los que creemos que la vida es sólo sagrada en el sentido que no tenemos derecho de salir a la calle con un arma para asesinar a alguien. Por eso no entiendo que la gente que se desgarra las vestiduras ante el tema del aborto, de la eutanasia o de la muerte asistida, sea la misma que pregone la guerra como única posibilidad de imponer sus ideales; que no son sino los intereses económicos personales, o de grupos minoritarios, pero nunca de la sociedad o de un país entero; mucho menos los intereses de todos los habitantes de este planeta, que en su mayoría son personas desprotegidas desde todo punto de vista. Y si escribo sobre este tema polémico, en una sociedad pacata y retrógrada como la colombiana, es pensando en una mujer valiente y admirable como Brittany Maynard. ¿Con qué derecho la atacaron? ¿Con qué derecho le escribieron diciéndole que asumiera su enfermedad hasta que su cuerpo agobiado no soportara más dolores? ¿Con qué derecho el Vaticano, y su doble moral, sale ahora a decir que condena la decisión de Brittany? ¿Por qué no recuerdan más bien las Cruzadas, la persecución a las mujeres que denominaba brujas bajo el manto de esa temible y diabólica maquinaria llamada Inquisición? ¿Por qué ha perseguido incesantemente a las mujeres que no han aceptado ser sumisas, como ellos lo claman día a día, imponiéndonos la imagen de María como único ejemplo a seguir? ¿Por qué durante siglos ha callado –léase estimular- la pederastia? Por supuesto que son muchas las explicaciones que tendrían que dar, en vez de seguir dictando doctrinas que nos han aniquilado como seres humanos, doctrinas que buscan sólo convertirnos en borregos sin razón alguna. Por eso, entre otras cosas, las mujeres no tuvimos acceso a la educación sino hasta hace muy poco tiempo. Pensar, discernir, analizar, criticar, deberían ser las bases de toda sociedad y de cada individuo. Pero la Iglesia, así como las otras religiones mal llamadas monoteístas, no les conviene perder el poder y el dinero acumulado durante siglos en los que nos ha sumido en una noche tenebrosa y en la que invariablemente nos ha lanzado al vacío. Y junto con esos representantes religiosos están aquellos que beben los restos que ellos dejan caer para mantenerlos contentos; me refiero a los políticos de turno, muchos de ellos con pesadas sombras en sus espaldas. Para terminar esta defensa de la muerte digna, y por supuesto de Brittany, quisiera agregar, que tengo muy claro que no me dejaré abatir por una enfermedad penosa; no sólo por mí, sino por los seres que amo, no les impondré cuidados ni gastos ni sufrimientos innecesarios. Llegado el momento sabré irme como mejor me parezca. Incluso es un tema permanente en mi hogar. Bélgica es un país católico; sin embargo, la muerte asistida es aceptada socialmente y ha sido legislada; lo que le ha quitado esa cadena que las personas suelen imponer a aquellas que deciden morir para no seguir soportando sufrimientos sobrehumanos; me refiero a esa frase más que repetida “es un cobarde”. Al contrario, la muerte digna, incluso el suicidio en muchos de sus casos, es un acto de valentía; pero ante todo es asumirse como un ser humano pensante y libre. Pues bien, como vivo a escasos veinte kilómetros de la frontera con Bélgica le he repetido una y otra vez a mi marido que si llego a tener un accidente, o una enfermedad en la cual yo no pueda decidir por mí misma, simplemente cruce la frontera y me haga libre. Es mi deseo más profundo. Por el momento estoy muy bien como estoy, tengo salud física y mental, pero estoy envejeciendo y pensar en la muerte es normal. No me interesa vivir a cualquier costo, tampoco me interesa vivir eternamente, no entiendo a las personas que buscan la eterna juventud y que le temen a la muerte. Sentimiento sembrado, una y otra vez, por el cristianismo, con el fin de poder manipular a las masas que lo siguen. Si es cierto que hay otro mundo, y que después de la muerte se renace en dios, entonces ¿Cuál es el miedo? Muchas deben ser las dudas de los fieles creyentes. Lo siento por ellos, aun así respeto su dogma, por lo que exijo que mi forma de pensar, y la de tantas otras personas, también sea respetada.

domingo, 2 de noviembre de 2014

¡CUIDADO! ESCRITORAS A LA VISTA…

Desde hace algunos años los periodistas, críticos y profesores de literatura, las editoriales y un gran porcentaje de lectores, han cosechado el término de literatura de género, de escritura femenina o simplemente el de mujeres escritoras. Yo prefiero utilizar el término simple y llano de escritoras; lo demás me parece que entra en el terreno de la exclusión. La literatura no puede ser contemplada como una producción realizada por hombres o por mujeres; simplemente hay buena o mala literatura, lo demás son clichés que menosprecian el oficio de escribir, cuando es una mujer el que lo ejerce. Marguerite Yourcenar lo dijo claramente en la excelente entrevista que le hizo Matthieu Galey en 1980: “Un hombre que lee, o que piensa, o que calcula, pertenece a la especie y no al sexo; en sus mejores momentos escapa incluso a lo humano”. Este es el comentario que escribí en la contracarátula de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista… (Ble ediciones, Manizales, 2009), recientemente publicado por la Biblioteca de la Universidad Nacional, al haber sido evaluado y considerado de interés público. Considero un gran honor que el libro en cuestión haya sido seleccionado. Es de anotar que varios de sus capítulos han sido publicados en este blog, El Hilo de Ariadna. Los más recientes han sido los siguientes: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/08/13/de-hrotsvitha-de-gandersheim-a-hildegarde-de-bingen/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/07/13/i-parte-detras-de-los-visillos-de-las-estancias-privadas-de-murasaki-shikibu/ ¡Cuidado! Escritoras a la vista… consta de tres partes: 1. Armando el rompecabezas: Es un análisis de las causas que le impidieron durante siglos a la mujer dedicarse de lleno, o al menos parcialmente, al ejercicio de la lectura y a la creación literaria. Para ello se presenta un esbozo histórico de las luchas que debió afrontar; con el fin de reivindicar los derechos que le fueron negados por el sistema político, económico y religioso, basados en principios patriarcales, como son el desconocimiento al derecho de la educación, al sufragio, a disponer se sus bienes materiales, a tener una cuenta bancaria a su nombre, a poder trabajar sin la autorización escrita y verbal de su marido, el derecho a decidir sobre su propio cuerpo y sus sentimientos; es decir, el derecho a decidir con quien se casa, o si por el contrario opta por la vida célibe. El derecho al aborto y a la planificación familiar, el derecho a elegir libremente su orientación sexual; pero también religiosa, o simplemente a no tenerla en absoluto, sin que por ello se le considere como una paria o una transgresora o una desequilibrada mental. El acto mismo de la creación literaria es arduo; es por ello que hay que tener en cuenta que para poder llevarlo a cabo, lo primero que se debe tener resuelto es la certeza de la propia existencia; pero si la sociedad y las leyes le niegan la posibilidad de realizarse como ser humano, con iguales derechos y obligaciones que los hombres, ese acto de creación se hace aún más difícil. 2. Rompiendo esquemas: La segunda parte del libro presenta algunas autoras conocidas en nuestro medio y otras que no lo son; puesto que muchas editoriales que mueven el mercado en América Latina no siempre están interesadas en dar a conocer el trabajo literario que hacen las mujeres tanto en España como en otras latitudes. 3. Anexos: Cuenta con reseñas de algunas obras testimoniales de mujeres musulmanas; así un artículo sobre Louise Bourgeois, artista feminista y contestataria, cuya obra ha marcado un hito en la historia del arte en general y en la lucha por el reconocimiento del trabajo artístico de la mujer en particular. Pueden leer ¡Cuidado! Escritoras a la vista…, en versión integral y gratuita, en el siguiente vínculo: http://www.bdigital.unal.edu.co/41949/

sábado, 25 de octubre de 2014

EL ÚLTIMO VUELO DEL FLAMENCO DE MIA COUTO, UN LIBRO DE UNA EXTRAÑA Y PROFUNDA BELLEZA

Ayer, cuando terminé El último vuelo del flamenco (2002), del mozambiqueño Mia Couto, exclamé en voz alta: ¡Qué libro tan hermoso! Lo hago muy pocas veces, y creo que nunca me lo digo a mí misma en voz alta; como ratificando una y otra vez que sí, que si es cierto que acabo de leer un libro que me ha conducido por parajes inusitados, en los que la palabra es una y otra y otra y otra vez pura poesía. // Pero, ¿Quién es Mia Couto? Podría decir que es nada menos ni nada más que el ganador del Premio Camoes 2013, el galardón más importante de la literatura escrita en lengua portuguesa, equivalente al Premio Cervantes de Literatura, y con eso uno creería que ya se ha dicho todo. Pero no, Camoes es eso, y mucho, mucho más. La primera vez que leí algo sobre él fue el año pasado cuando wwwelespectador.com publicó una breve reseña sobre la obra a la que hago referencia: // http://www.elespectador.com/noticias/cultura/el-macondo-de-mia-couto-articulo-418246 // La leí con atención, pero luego la olvidé, hasta hace dos días que me sumergí en ese mundo lírico y mágico del mundo rural mozambiqueño. Lo hice con fruición, bebiendo, degustando cada palabra, cada expresión, y con la certeza que voy a volver a leerlo varias veces; eso sí, en voz alta; puesto que es una narración para ser escuchada, no leída, ya que tiene la magia de la tradición oral.// “El mundo no es lo que existe, sino lo que ocurre” Dicho de Tizangara// Couto nos lleva por parajes de lo que podría denominarse surrealismo africano, paisajes oníricos, porque “En Mozambique, lo que no se ve es más importante que lo que se ve”, dice Couto en su novela y en algunas entrevistas que le han hecho. La novela se desarrolla en Tizangara, una especie de Macondo, un pueblo imaginado, soñado, pintado con las palabras y las expresiones de las palabras de las veintiséis lenguas que se hablan en el país, más de treinta si se tienen en cuenta los diferentes dialectos del bantú. // Esto es importante tenerlo en cuenta para entender la oralidad en la narración de Couto. Gabriel García Márquez siempre dijo que después de los ocho años, cuando muere su abuelo, nunca más volvería a vivir algún episodio extraordinario, ya que era su voz la que lo hacía vivir episodios únicos e irrepetibles. Esa misma impresión tuve con la lectura de El último vuelo del flamenco. Las leyendas y los mitos fundacionales recorren sus capítulos y nos explican ese mundo inexistente pero verdadero. La magia de la palabra. Los sueños, más verdaderos que la pálida realidad de los habitantes de Tizangara, son los verdaderos protagonistas; son ellos los que explican los hechos fantásticos a los que se ve enfrentado el italiano Massimo Risi que ha ido a investigar las misteriosas explosiones de seis soldados pertenecientes a los cascos azules de la ONU, dejando como única seña de su paso por el mundo sus penes colgando de ninguna parte.// Es así como Couto nos sumerge en la guerra civil, que va desde 1977 hasta 1992, que asoló su país por espacio de más de veinte años, trayendo a colación la época del colonialismo portugués y mostrando en toda su crudeza la corrupción rampante de las fuerzas del orden y administrativas. La lectura de El último vuelo del flamenco me regaló momentos muy emotivos, quería subrayarlo todo, cada palabra, cada frase se me hacía única y de una extraña belleza y profundidad. Solemos creer que sólo los occidentales son capaces de crear un pensamiento filosófico, por lo que olvidamos que el pensamiento mágico también lleva dosis enormes de filosofía. // El fin del libro es bastante acertado, ya que en él se constata que la narración obedece a una cosmogonía clara; y como todas las cosmogonías lleva en sus entrañas su propia desaparición, como cuando Macondo es borrado de la faz de la tierra. En lo que fuera el poblado de Tizangara solo quedan dos testigos; o sea los elegidos para contar la historia, la leyenda de Tizangara. En otras palabras para que el olvido no se instale en las praderas áridas, habitadas por el viento y por el vuelo de las zancudas. // *Otros premios de Mia Couto: Premio de la Francofonía 2012 Premio Neustadt 2014 // Nota: Como no quería abandonar el asombro que me había producido El último vuelo del flamenco, inmediatamente me sumergí en la lectura en francés de su libro La pluie ébahie, en portugués A chuva pasmada, su título en español podría traducirse como La lluvia pasmada.

viernes, 24 de octubre de 2014

RESPUESTA A LA COLUMNA "EL MAL LLAMADO ARTE CONCEPTUAL" DE JUAN CARLOS BOTERO

Imagen de www.rockombia.com La columna a al que hago referencia ha sido publicada en el día de hoy, 24.10.14, en el diario El Espectador, pueden leerla en el siguiente vínculo: http://www.elespectador.com/opinion/el-arte-de-antes-y-el-de-ahora-columna-523857 //Juan Carlos Botero tiene razón en muchas cosas que dice con respecto al arte conceptual, expresión artística que visiblemente lo incomoda y le desagrada; algo que no invalida para nada el trabajo de miles de artistas contemporáneos, ni hace de Juan Carlos Botero un ignorante. // La maravilla del arte, al menos su apreciación, es subjetiva, eso lo sabe muy bien el columnista que se va lanza en ristre contra artBO; también sabe que lo que puede ser malo hoy puede no serlo el día de mañana. Vermeer, Goya y Los Impresionistas son sólo un ejemplo. // A mí no me gusta lo que hace Fernando Botero, considero que su obra, después de la década del 50, es sólo comercial, lo que ha construido es una marca que vende muy bien. Y sin embargo, sus cuadros y esculturas -posiblemente efímeras, en cuanto a la verdadera calidad estética se refiere- se venden a precios exorbitantes. Habría que recordar que es Marta Traba quien hizo que Botero creciera como la espuma, en detrimento de artistas extraordinarios, como es el caso de Deborah Arango, a quien Traba, como la sociedad pacata y rezandera de su tiempo, no entendió. Botero conoce la técnica, el oficio. Podría decir que es un experto en el trabajo artesanal de la pintura y de la escultura; pero le falta ese ingrediente llamado “genialidad”, ingrediente que le sobraba a Picasso y por supuesto a Deborah Arango.// En cuanto a Marcel Duchamp se refiere, uno puede estar o no de acuerdo con su famoso orinal, pero lo que es indiscutible es su inmenso aporte a la comprensión del arte del siglo XX; no hay que olvidar que es gracias a él y a Peggy Guggenheim que figuras como Jackson Pollock fueron reconocidas; aunque imagino que a Botero poco o nada le gusta el pintor norteamericano.// Por último quisiera recordar que en el arte, como en la literatura, existen tantas verdades como espectadores o lectores tengan una obra de arte o un libro determinado; no hay verdades reveladas ni únicas ni inmutables ni eternas, esa es la magia del arte y de la literatura, cada persona puede ser un crítico sin que su concepto pueda ser considerado como el único a seguir. Las doctrinas van en contra de los movimientos artísticos; el verdadero rol del arte es controvertir todo aquello que se considere sagrado, hasta las gordas de Botero cabrían -al menos para mí, ya que no pretendo sentar cátedra- en esta apreciación.

lunes, 20 de octubre de 2014

UN HOMBRE CONDENADO A MUERTE

A Juan Gelman// Ya no tengo preguntas/ sé que no hay respuestas/ le pregunté al cancerbero/ le pregunté a los muros/ le pregunté a los túneles/ le pregunté a los grilletes/ le pregunté a la penumbra/ a la hoja que entró por el ventanuco/ a la gota de agua que perfora el techo/ a los ríos de sangre/ que corren por mis túneles secretos/ Sólo recibí silencio tras silencio/ intuí que no hay respuestas/ -sólo soy uno más de los condenados de la tierra-/ Como única compañía/ la sombra larga que crece/ cada noche en el húmedo muro de la celda/ En las noches de insomnio/ -en realidad todas-/ el olvidado de la tierra/ roba el sudario de la luna,/ se arropa con él/ una voz gélida/ le canta una antigua nana/ Berta Lucia Estrada

viernes, 17 de octubre de 2014

CALLE DE LAS TIENDAS OSCURAS DE PATRICK MODIANO O EL ARTE DE PERDERSE A SÍ MISMO

Rue des boutiques obscures (Folio 2011), del Premio Nobel de Literatura 2014 Patrick Modiano, es el libro que he leído esta semana. Mucho se ha escrito en estos días sobre el autor, y tal vez la frase más importante y reiterativa ha sido que “es un arqueólogo de la memoria”. También se ha recordado que él mismo dice que su memoria existe antes de su nacimiento. Elementos que cobran importancia cuando se lee el libro Calle de las tiendas oscuras. Su personaje principal, Guy Roland, al menos uno de sus nombres, de profesión detective, poco carismático, casi un borrador de sí mismo, parte a la misión más importante que ha hecho en los últimos quince años, la recuperación de su propio pasado, la recuperación de la memoria perdida en una mañana hibernal mientras cruzaba la frontera hacia Suiza, tratando de huir de la ocupación alemana en territorio francés.// Es un libro sobre el exilio, no el exilio en tierras ajenas, sino el exilio en sí mismo. El que surge cuando nuestros recuerdos nos abandonan y nos vemos obligados a trasladarnos a vivir en un cuerpo que no nos pertenece porque todos los sentimientos, olores o caricias, que alguna vez lo poblaron, se fueron sin dejar huellas aparentes. Es un libro sobre la soledad más profunda, la soledad que nace de una vida sin pasado, sin imágenes, sin nombres. Calle de las tiendas oscuras, Premio Goncourt 1978, está escrito como si fuese una novela policiaca. Guy Roland parte a la búsqueda de su propia vida, de sus propios recuerdos, extraviados en una amnesia severa de la cual desconoce las causas. Roland es un personaje gris, sin emociones, sólo lo mueve una especie de intriga sobre su propio pasado, pero sin que tenga mayores consecuencias en su nueva vida. Posiblemente porque es aún más gris que la anterior. // El libro es un viaje al interior de un laberinto, sin un Dédalo que sirva como punto de referencia para poder regresar si el encuentro con el Minotauro que habita en su interior es más monstruoso de lo que el protagonista pensaba. Es un libro en que su personaje principal camina bordeando un eterno precipicio, enfrentado al permanente dilema de evitarlo o de lanzarse a sus fauces. Al final el lector es testigo de la pérdida de la brújula de Roland, cuando él mismo, que ha creído caminar en terreno firme, da vuelta atrás y piensa en regresar a su antigua calle, la de las tiendas oscuras, no en París, sino en Roma. Es en se momento, en el que el lector que creía que el rompecabezas había sido armado correctamente, se ve confrontado a la evidencia que faltan piezas para lograr armar toda la memoria. // Calle de las tiendas oscuras, es una narración que nos sumerge en arenas movedizas; pero sobre todo es un viaje interior, simbolista, el viaje que podría enfrentarnos con nosotros mismos, el viaje del conocimiento interior, que se revela al final como algo imposible de lograr; posiblemente porque estamos condenados desde siempre al olvido de nosotros mismos.

martes, 23 de septiembre de 2014

AMÉLIE NOTHOMB, CUANDO ESCRIBIR ES SINÓNIMO DE FABRICAR

Hace muchos años conozco el nombre de Amélie Nothomb (Bélgica-1966), pero nunca había sentido deseos de abordar uno de sus libros; sólo lo hice hace dos semanas con su última publicación, Pétronille (Editions Albin Michel-2014. Antes de leer la novela ya había visto la entrevista que le hicieron para el lanzamiento de la obra en cuestión y que corresponde a los 620 libros que hacen parte de la “rentrée littéraire 2014” en Francia. La entrevista me mostró a una mujer, más que enigmática, distante, fría, calculadora; pero sobre todo a una mujer provocadora, tanto por su forma de hablar como por su presentación personal. Es lo que en francés se conoce como une “personne qui dérange” -o sea alguien que incomoda-, en este caso no tanto al status quo, como a la sociedad que lo conforma. Uno podría decir que es una mujer “perturbada”, puede ser así; no obstante, yo me inclinaría por creer que es más bien un papel que representa en este eterno teatro que es la vida diaria, lo que me llevaría a decir que más que una escritora es una eterna actriz en un escenario abierto y gratuito; al menos para aquellas personas que desean explorar un poco sobre las miserias o vidas ajenas. Y es que Amélie Nothomb es una escritora que ha hecho de su vida íntima una puesta en escena permanente, puesto que varios de sus libros son en parte autobiográficos, como si su vida fuese un eterno performance y como si sus lectores fuesen eternos espectadores de su vida, de sus fantasmas, de sus logros o de sus fracasos. Su obra más conocida es Stupeur et Tremblements, Albin Michel, 1999 (Premio de la Academia Francesa y Premio de los Libreros del Québec); libro que fue llevado al cine en 2003 por Alain Corneau. En el 2007 obtiene el Premio Flore y en el 2008 el de Jean Giono. En 1992 publicó su primer libro y desde entonces no ha dejado de hacerlo, uno por año, para un total de veintitrés libros hasta 2014, una suma enorme; pero poca si se tiene en cuenta que ha escrito ochenta en total. Amélie Nothomb dice que escribe cuatro libros por año, y que luego decide cual irá a la imprenta. Escribe diariamente, con una disciplina férrea que la lleva a ejercer su oficio en cualquier parte del mundo o en cualquier hotel donde sus actividades literarias la conduzcan. Escribe cuatro horas diarias, sin concesiones y sin cambios en su rutina. Es una escritora amada u odiada, pareciera ser que no despierta sentimientos intermedios; muchos intelectuales le reprochan el éxito editorial que cada libro representa, pero eso no le hace mella, ni tampoco a los miles de lectores que la siguen como si se tratase de una nueva deidad. Su último libro, en parte autobiográfico, retrata a Stéphanie Hochet en el personaje de la escritora Pétronille. De todas formas Amélie Nothomb no lo negó en una de las entrevistas que le hicieron para la difusión del libro en cuestión. Ella misma acepta que se basó en su amiga para la creación del personaje en cuestión, y que lo hizo porque muy pocas novelas exploran la amistad entre dos mujeres. El libro es un elogio a la amistad, pero también a la champaña. Pétronille no solamente no me gustó sino que me parece un libro bastante malo. No sé si sus otros libros sean mejores, pero no me siento con los deseos suficientes de volver a leer a su autora. Creo que sería perder el tiempo y el dinero. Pétronille no deja de ser un libro exploratorio, es una sumatoria de ideas para ser desarrolladas posteriormente en una novela; pero se queda ahí, en unos bosquejos que no logran hacer ni un cuadro ni un libro. Su lectura, más que aburridora, me hizo entender porque la autora dice escribir cuatro libros por año; entendí que escribe y escribe páginas, pero no escribe ni un solo capítulo de un libro que valga la pena, literariamente hablando. Amélie Nothomb es más bien el producto de esa aberración contemporánea en que las casas editoriales han convertido a ciertas “plumas”. Las obligan a escribir un libro por año; aunque sobra decir que a ella no la tienen que obligar a nada puesto que se considera a sí misma como una gran escritora y por supuesto muy prolífica. Pero escribir no es sinónimo de sacar a la luz todas las “supuestas genialidades” que imagina un autor determinado. En otras palabras yo diría que Nothomb es una gran farsa y un gran engaño. Pero por supuesto, esta es sólo mi opinión, en ningún momento pretendo que sea una verdad revelada. Esa es la magia de la literatura, no hay verdades absolutas; por lo que cada lector tiene su propia verdad.

martes, 16 de septiembre de 2014

INTEMPERIE DE JESÚS CARRASCO

INTEMPERIE DE JESÚS CARRASCO Intemperie (Seix Barral-2013), de Jesús Carrasco (España, 1972), es un escalpelo que corta en finas lamas cada una de las emociones del lector que se enfrenta a esta pequeña joya que nos recuerda al Llano en Llamas de Juan Rulfo. No sólo por la descripción de un paisaje estéril, sediento, rudo, en el que sobrevivir es más que un milagro, sino por la descripción de un mundo donde la violencia reina en todas sus expresiones. La tragedia es la piedra angular del relato. La pobreza, la sequía y la falta de oportunidades, son el infierno de un pueblo dominado por las leyes despóticas de la sociedad patriarcal. Intemperie es la representación del miedo atávico, pegado a la piel, heredado por generaciones que lo han perdido todo desde antes de nacer y que están condenadas al fracaso, al olvido; pero sobre todo a perpetuar la violencia en todas sus dimensiones. El llano que hierve bajo un sol calcinante, las cabras raquíticas que vagan de un lugar a otro en busca de agua, el paso por un paisaje desolado, habitado por cientos de huesos de reses devoradas por los buitres, el hambre que roe las entrañas, o la sed que quema la garganta, son los verdaderos protagonistas de la novela de Carrasco. El cabrero, el niño y el alguacil, son las representaciones de una sociedad que se considera a sí misma muy religiosa, pero que practica exactamente lo contrario a lo que predica. Intemperie es un relato que sabe que la redención no es posible, que la condena es una cerca llena de púas y que escapar a ella es imposible; así cada anochecer se emprenda una nueva huida en busca en un mundo mejor. El niño está en medio de dos adultos, el cabrero y el alguacil, el uno representa la solidaridad y la bondad, el otro, el crimen en todas sus dimensiones. Intemperie no describe una violencia soterrada. Por el contrario, es una violencia que se respira a cada instante, es un mundo de hombres desprovistos de esperanza; saben que ellos mismos se dedicaron a exterminarla como se hace con una mosca que se posa en nuestra nariz. Intemperie es una novela universal, es una radiografía de la condición humana, de la miseria que nos carcome los sentidos, del odio sin límites que impera en cualquier comunidad. Con ella Jesús Carrasco nos aleja de ese mundillo utópico que llamamos paraíso y nos sumerge en el infierno que es la vida misma, sin contemplaciones de ninguna índole.

domingo, 7 de septiembre de 2014

"LOS MUERTOS NO RESUCITAN, NI SIQUIERA CUANDO SE LAVAN LOS CADÁVERES"

Pintura Yai Pen-Ming, Ejecución (lectura de la obra Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya), 2008 LOS DESASTRES DE LA GUERRA 1800-2014, este es el nombre de la muestra artística del Museo Louvre-Lens. Más que exposición es un viaje a través del delirio humano, de la sinrazón, del odio. Es un descenso a los infiernos, no al cristiano, en el cual no creo, sino al verdadero, al creado por esta especie que se considera a sí misma el centro de la creación supuestamente divina. Aunque no puedo entender como el dios -o los dioses, todo depende de la religión que se practique-, puede permitir que la guerra exista, así sea por un segundo, lo que no sería sino una prueba fehaciente, al menos para mí, de su inexistencia. A no ser que su dios sea Ares, el hermoso griego considerado dios de la guerra, Marte para los romanos, símbolo de la crueldad, del caos, de la confusión, del desorden. El título Los desastres de la guerra es el nombre dado por Goya a la serie de grabados que van de 1810 a 1820; los cuales cambiaron, junto con la pintura de Géricault, la visión idealista que se tenía de un combate o de la guerra misma. La visión de heroicidad de un soldado muerto en campaña, dio paso a la representación del horror, de la nada, del fin, de la hecatombe humana. Goya realizó la serie en cuestión como un enorme grito de denuncia a la invasión napoleónica, él, que era un francófilo consumado, amaba el Siglo de las Luces francés, pero también era consciente que su país estaba siendo reducido a cenizas por el pueblo que tanto admiraba. ¿Era el pueblo francés o era la megalomanía de un hombre sediento de poder y de ambición sin límites, el que oscurecía la España de su tiempo? Por supuesto que Goya lo sabía muy bien, y eso fue lo que trató de representar en esa serie de grabados, ochenta en total, que sólo fueron expuestos al público en 1863, bajo el nombre Fatales consecuencias de la sangrienta guerra de España (1814-1820), lo cual era una primicia en la historia del arte; no porque antes no se hubiese representado la guerra, sino por la forma realista en la que se mostraban aspectos que antes ningún pintor se había atrevido a esbozar. Grabado Grande hazaña con muertos Goya No en vano Chateaubriand decía que “Napoleón al exagerar la guerra la mató”; en otras palabras quería decir que con las guerras napoleónicas se daba inicio a una nueva forma de hacer la guerra: la guerra de masas. Géricault y Goya son los primeros artistas decimonónicos a pensar como pensamos la gran mayoría de los seres humanos contemporáneos, que la paz está por encima de la guerra, puesto que la gran parte de la sociedad actual es consciente de los desastres que una guerra puede traer consigo, a corto, a mediano y a largo plazo. Pronto haría su aparición la fotografía, esa otra forma de narrar lo indecible, de mostrar el horror sin contemplaciones, impidiendo a veces digerirlo; o bien, a fuerza de atragantarnos con él, terminamos por no verlo. Y precisamente es la fotografía de guerra la que permite que Otto Dix realice Der Krieg, Lens bombardeado, en 1926, varios años después de terminada la Gran Guerra. La que se conmemora este año, 2014, a veces con una idealización bastante romántica e ingenua de los que en realidad fue esa carnicería humana. Una herida purulenta que sería luego una enorme gangrena, La II Guerra Mundial.
Otto Dix Al respecto Otto Dix decía: “No he pintado las escenas de guerra para impedir la guerra; nunca lo hubiera pretendido. Las pinté para conjurarla. Todo arte es una conjuración. También pinto sueños y visiones, los sueños y las visiones de mi época, los sueños y las visiones de todos los seres humanos”. (Entrevista de Otto Dix con Otto Wundshammer, 1946)- Pero antes habría que hablar de esa otra guerra que dividiría España en dos, los republicanos y los franquistas, La Guerra Civil Española. Y nadie como Picasso para contárnosla.
Guernica No en vano Albert Camus dijo en 1956: “Nuestra historia comienza con esta guerra perdida, España es nuestra verdadera institutriz”. Y por supuesto está La Segunda Guerra Mundial, Hiroshima y Nagasaki. Arthur Koestler decía: “Desde los albores de la conciencia, hasta la mitad de nuestro siglo, el hombre ha debido vivir con la perspectiva de su muerte, al mismo tiempo que se sabía individuo; después de Hiroshima la humanidad debe vivir con la perspectiva de su extinción en tanto que especie biológica”. (Face au Néant, 1968-1973).* Otro Guernica podría ser la fotografía de Nick Ut, (1972), la fotografía con la cual yo pasé de la adolescencia a la edad adulta; me refiero a la foto donde una niña corre desnuda en una carretera de Vietnam huyendo de la bomba de Napalm; ese gran crimen cometido por Estados Unidos, uno entre tantos otros, la cual no solo contribuyó a terminar esa guerra sino que se convirtió en un hito de la historia de la fotografía.
Nick Ut Lo que me hace pensar en las miles de fotos que han sido tomadas en Colombia en estos casi 60 años de guerra interna, fratricida, que hemos vivido y que aún no asimilamos porque no queremos mirarnos en el espejo del horror y del miedo; pero están ahí, y algún día tendremos que hacerlo, tendremos que hacer un museo que las exponga. Para poder curar nuestras heridas tendremos que conocer toda la verdad y así comenzar a quitar la pus que corre en la piel de este país multicultural, multiétnico y diverso que es Colombia. .................................. Bibliografía: 1800-2014 désastres de la guerre. Exposition au Louvre-Lens. L’objet d’art. Hors-série No 78. 2014. ............................ *Nota: Con respecto a La Segunda Guerra Mundial pueden leer el artículo que publiqué: "Los muertos no resucitan, ni siquiera cuando se lavan los cadáveres”: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/08/10/carta-abierta-a-uribe-y-a-los-enemigos-de-la-paz/

domingo, 31 de agosto de 2014

NELA RÍO

El nombre Nela Río me remite a Río Nela, el afluente del Ebro que corre por los Montes de Somo en la península ibérica. Y si hago esta analogía es porque Nela es un río por el que navegamos muchos escritores, poetas y artistas que hemos tenido el privilegio de conocerla. De sus aguas bebemos para no morir de sed en el intento de seguir escribiendo cuando nos enfrentamos a las dificultades de ser publicados. Además de académica, Nela Río (Argentina-Canadá) es la fundadora del Registro Creativo, adscrito a la Asociación Canadiense de Hispanistas, y es una gestora cultural incansable. Y antes de hablar de su trabajo poético, quisiera resaltar un rasgo muy importante de su personalidad. Pocas personas como Nela Río son tan profundamente humanas; por sus venas corre, en torrentes inagotables, la generosidad para con los demás poetas, algo que no es común en todos los escritores, sobre todo en aquellos que ya cuentan con un reconocimiento internacional, como es su caso. Nela Río se interesa a fondo porque las personas que navegan en su río sean conocidas, publicadas y que participen en los diferentes eventos poéticos y artísticos que realiza con la ayuda de la Universidad de Laval (Canadá). Nela Río se desempeñó como profesora de literatura por espacio de treinta años en la St Thomas University. Como feminista y luchadora incansable aboga por que los derechos de la mujer sean reconocidos en todos los ámbitos y porque la violencia de género deje de ser el flagelo que es hoy en día. Pueden visitar su página del Registro Creativo en: http://www.ach.lit.ulaval.ca/Registro/Nela_Rio/ Nela Río es también investigadora. A ella se debe que el nombre de Sor Leonor de Ovando (1548-1609?), religiosa de la comunidad de Regina Angelorum, sea conocido fuera de República Dominicana, su país de origen, o al menos donde vivió la mayor parte de sus días. Leonor de Ovando fue una excelsa poeta que vivió antes que la otra sor. Me refiero, por supuesto, a Juana Inés Asbaje Ramírez y Santillana (México, 1651- 1695), o sor Juana Inés de la Cruz; por eso Leonor de Oviedo es considerada la primera poeta del Nuevo Mundo. Pueden leer los poemas que Nela Río le escribió a esta monja insigne visitando el siguiente vínculo: http://www.ach.lit.ulaval.ca/Registro/Nela_Rio/Poemas_a_Leonor.htm Y para leer su investigación pueden leer el ensayo, Mi diálogo con Leonor, en el siguiente sitio: http://www.ach.lit.ulaval.ca/Registro/Nela_Rio/Dialogo_Leonor.html Entre sus galardones está el Meritus Award de la creatividad, 1998, ha sido también finalista de varios concursos internacionales, entre ellos el Carmen Conde de la prestigiosa Editorial Torremozas, especializada en poesía escrita por mujeres. Además recibió el Premio Prometeo de Poesía, Madrid, por su intensa labor en pro de la difusión de poetas, como es su Exposición de Poemas Poster que organiza dos o tres veces al año, y en la que participamos poetas de todos los países de habla hispana. Una de las características más importantes de la obra poética de Nela Río es que cada poemario es un mundo único, temático, donde no hay poemas sueltos; es como si se tratase de una novela escrita en verso. Ahí radica uno de sus principales logros. Por otra parte, su poesía es etérea, podría decirse volátil; y aunque es profundamente dolorosa logra penetrar en el alma humana sin necesidad de regodearse en heridas purulentas. No en vano la profesora Elena Palmero Gonzalez (Universidade Federal do Rio do Janeiro, Brasil) dice: “Nela Río pertenece a ese grupo selecto de escritores sistemáticos. Un conjunto de temas circulan en la obra de la poetisa como una red organizada de obsesiones: la piel, la palabra poética, el ser femenino. Esas obsesiones vuelven permanentemente en su obra, tejiendo una rica trama de significaciones”. El último libro de Nela Río, El Laberinto Vertical (Editoriales Broken Jaw Press Inc. y Enana Blanca, Canadá, 2014), ha sido publicado, como todas sus obras, en edición bilingüe, español-inglés. Aunque su obra también ha sido traducida al francés y al catalán. El poema Maternidad da inicio a este poemario, e involucra al lector inmediatamente, ya que este es testigo del nacimiento de una nueva y a la vez antigua cosmogonía: “Detrás del tiempo del sueño / en la precisa marea / que se haga en mí la voluntad de la madre”. Cuatro palabras marcan lo que será su creación: sueño, tiempo, sombra y silencio. En el poema Alguien, leemos: “Hubo un tiempo que no era tiempo. / Alguien lo soñó y se lo puso como sombra. / Medía su caminar, y dibujaba el silencio”. ¿Cómo medir el tiempo que se sueña? “A través de la sombra”, responde la poeta -elegida para contar el mito de la creación-; y luego “dibuja el silencio”. Un pianista diría: - Lo hace cantar. O un pintor: - Es otra forma de pintar lo inasible, lo invisible. O un poeta: - Nombrar para no olvidar. En Una y Múltiple asistimos al mito del eterno retorno, la serpiente mordiéndose la cola, la eterna representación del nacimiento-muerte-nacimiento: “En la noche de viento que suena como huesos / ella, la-que-crea-recordando / abrió la boca primogénita / y la procreó de voces / que hilaban historias…” En Estaciones somos testigos que la palabra, con su poder nominador, es la creadora de las cosas: “las de las voces largas / que todavía no eran mujeres, / inventaron las estaciones”. En Cielo Colorado aparece “ella”, la mujer, con “sus nueve meses bajo la lluvia del agua / nueve meses bajo la gran estrella”; revelándose como la eterna parturienta: “se abrió el útero/… inaugurando con grandes dolores / el pasaje, / de la sangre a la vida”. En Carbón Encendido se nos devela uno de los más hermosos misterios de la mujer, la vagina: “Cuando la rosa de los vientos juntó su perfume / para dar razón de los puntos de la vida / lo puso en el centro del cuerpo de la mujer / y allí se lo ha de buscar”. Y en Amor leemos: “cuando los hombres y las mujeres / se amaban con tanta afición. / El sol se ponía calzado pintado de azul / para no distraer el calor de los cuerpos”. Y en Tiempos del Deseo: “Así, amándose, hicieron constelaciones / y se mecieron colgados del cielo”. Y luego en Al Tiempo de la Cosecha: “Cruzaron el río subterráneo / y en la otra orilla / encontraron las flores vistiéndose de frutos, / los vientres abultados y la tierra oscura / sacudiendo / el estupor de las semillas”. En esta cosmogonía, heredera del Popol Vuh y de La Biblia no podía faltar ni la alusión al maíz, ni al diluvio universal; así que la poeta, elegida para contar el mito universal, nos dice al oído: “Porque se cuentan los granos del maíz, / de veinte en veinte / se sabe que antes de esta generación hubo otra / en la que el mundo se convirtió en laguna / a causa de mucha agua / que caía cuando los vientos estrujaban las nubes”. En el poema La Mañana del Olvido somos testigos de la sabiduría milenaria de la mujer: “mirándose en el espejo de la madre / se atavió de conocimientos”, para luego ver cómo le desagarraron las entrañas para desposeerla de la sapiencia heredada: “pájaros de la noche / raptaron las piedras preciosas del amanecer / y confinaron el génesis al olvido. / Y la noche larga, sin agujeros, / tuvo una gracia muda que aterraba”. Para luego traer a la memoria los aquelarres de otras tierras y de otros tiempos: “Desde entonces las mujeres se reúnen / y se dicen, cuando arden de cólera / que la medianoche es el clamor del amanecer”. En Las Hilanderas encontramos nuevamente la trasmisión del conocimiento; esta vez a través del tejido, como la Penélope griega: “Las mujeres que bordan, tejen, diseñan mantas, escribieron sus propia historia”. Pero cuando los templos antiguos fueron reemplazados por otros, cuando “se aplanaron las montañas para elevarlos”, sus voces y sus tejidos fueron considerados “herejías”. No obstante, “Las más entendidas y sabias / guardaron las palabras con inocencia/… cautelosamente se sumergieron en la intrahistoria”. En Las Místicas, somos testigos del nuevo culto que les imponen, acostumbradas a amar a sus dioses decidieron amar al intruso que irrumpía en sus vidas: “amaron a dios con amor de mujer / y lloraron la ausencia de la carne/… Veneraron la parte de la Unidad con sabor a hombre /… bajo amplios mantos /… los pezones erguidos de placer”. Lo que no sabían es que con la nueva religión llegaba la prohibición, la persecución y la pérdida de autonomía: “Las castigaron por mala compañía, / por aceptar la naturaleza de sus pensamientos / y les llovieron lluvias / hasta ahogarlas de amor en las noches tristes”. Y luego asistimos al cataclismo llamado Guerras: “Determinaron que las guerras serían voraces / y como locos corrían arrastrando gritos. / Las madres clamaban a viva voz / pero sucedió que las aves blancas / fueron usadas como piedra de sacrificio”. Los “pájaros de la noche” habían ganado la partida”, hasta transformarse en “escorpiones”, cuando en realidad eran hombres de la guerra con máscaras de pelo en sus rostros. En La Fuga nos enteramos que algunas sabias mujeres sobrevivieron a la hecatombe y se refugiaron en el “lugar donde se guardan las memorias”, y luego “caminaron a la laguna donde aguardaba el agua /… nacieron como ellas quisieron / y salieron del agua reluciendo nuevos cuerpos”. Y en Mitos, “construyeron en una “balsa” “nuevas casas, / navegaron con soltura hacia las costas de sí mismas / y se adueñaron de la vida”. Y es en este poema donde Nela Río se nos revela como la poeta elegida, la que custodia la memoria e impide el olvido. Y al mismo tiempo se convierte en el Río Nela, que acoge las "nuevas casas" que bogan la "balsa" que las mujeres tejedoras de mitos y leyendas construyeron para las que venimos detrás.

viernes, 29 de agosto de 2014

MAGGY DE COSTER

Conocí a Maggy de Coster (Haití 1966) en octubre de 2010 en el VIII Encuentro Internacional de Mujeres Poetas organizado en esa oportunidad por Clara Bella Ventura en Bogotá. Desde entonces hemos estado en contacto permanente; volvimos a coincidir en el siguiente Encuentro, esa vez organizado por la poeta panameña Gloria Young, y en París, donde he leído dos veces poesía invitada directamente por ella. Maggy de Coster además de periodista es poeta, novelista, escritora de libros y canciones infantiles y traductora del español al francés. Uno de mis libros, La ruta del espejo (Editions du Cygne, París, 2012), no solo fue su traductora sino que ella misma se encargó de presentarlo al editor. Su obra ha sido traducida a varios idiomas: español, italiano, catalán, rumano, inglés, portugués y árabe. Es miembro del PEN, capítulo francés, y ganadora del Primer Premio de la Academia Internacional Il Convivio, Sicilia, 2003, entre otros galardones a su obra poética y profesional. Desde hace más de doce años dirige y edita la revista poética Le Manoir des Poètes. Su último libro, de un total de 12 publicados, es Entre relámpagos y penumbras (Editions L’Harmattan, Paris, 2014), en edición bilingüe, francés-español. Es un pequeño poemario que nos invita a un viaje a través del tiempo y cuya nave es el libro. Por sus páginas navegamos por océanos conocidos y desconocidos; pero sobre todo es un libro que indaga en ese raro enigma que es la existencia humana: “El hueco de las olas / aloja los pensamientos / de los niños perdidos” Una alusión a la infancia extraviada en el pasado de cada uno de nosotros, una alegoría de una vida olvidada, ignorada y tal vez mancillada. Como si el dolor se hubiese lanzado por la grieta que separa las olas de un mar agitado por la tormenta. “En los parajes del vacío/ mil sueños se deshacen / a la velocidad del sonido / Y como eternos Sísifos, cargamos con nuestra piedra al hombro: Soñar con Sísifo / en la ondulación de la tarde / resplandor de locura Este verso se revela en los poemas que conforman Sonata para una y mil páginas. Como Sherezada, Maggy De Coster nos canta a la lumbre de las estrellas el dolor que la habita, que habita sus palabras, que habita los libros arrumados en anaqueles escondidos: “Cuando arden los bosques en verano / hay páginas de libros / Que se descubren carbonizados / en un suelo atormentado/… Oros se encuentran / yaciendo en los troncos de los árboles / o encima de las crestas / peladas de las montañas Esos libros “carbonizados” o aún no impresos nos develan el secreto de su existencia: “¡Abajo las armas! / ¡Libros arriba! / Salvas de amor /tregua de guerra / y se callan las armas / y resuenan los campos de paz / sacados de los libros recobrados Luego el libro se convierte en “brújula / guía noble del espíritu / E “intenta sobrevivir / al pie de un árbol… / Cuando todo desaparece en el vientre del río”. Y en las ramas de algún árbol encontramos “la jaula de la esperanza (que) abriga un libro”… “la vida de un libro en peligro” Y haciendo alusión nuevamente a la contadora de leyendas Maggy De Coster dice: “las páginas de mis libros / se parecen a las olas / de lluvias inesperadas / que sorprenden a los viajeros / de países desconocidos” Y es que en el movimiento perpetuo de las olas podemos ver ese otro movimiento de ese otro mar no de agua sino de arena: el desierto de los cuentos de las Mil y una noches; o de las Mil y una noche como decía Borges. Y los niños perdidos, a los que hacía alusión anteriormente, aparecen -como sombras o fantasmas o sueños o evocaciones- a través de la recuperación de “la memoria / del tiempo / anidada en los viejos libros” Al mismo tiempo que se pregunta: ¿Pero qué quedaría de nuestros pensamientos / si hubiera que recortarlos / como recortamos un libro?... Lanzadas en el viento / sin paracaídas / las hojas de los libros / tiritan de pavor / antes de rebotar / en una cama de neumáticos / al asalto de los guijarros” Pero después de la tormenta viene la calma y con ella la esperanza de otra vida para el libro que se había volatilizado: “Así como un cuento de nunca acabar / un libro duerme solo encima de un tejado / a la espera de despertarse / en las manos de un lector curioso” Versos que me hacen pensar nuevamente en la guerra y la paz. La guerra los destruye, la paz los lee y los vuelve a escribir.

sábado, 23 de agosto de 2014

ELUCUBRACIONES DE UNA VAGINA SECUESTRADA Carta abierta a algunas mujeres del Centro Democrático (Partido de la extrema derecha colombiana)

Mi nombre es Vagina, del latín vagina, que significa vaina, o sea un canal, túnel o conducto que poseen la hembras de la especie de los mamíferos, y que va desde la vulva al útero. En la Encyclopedie Bordas, SGED París 1994, puede leerse: “Canal que comunica la vulva con el útero, limita al exterior con el himen (membrana de las mujeres vírgenes) y con los labios menores. Los labios menores y los mayores (estos últimos cubiertos con pelos en las mujeres adultas) delimitan el vestíbulo, allí donde se encuentran las glándulas de Bartholin que permiten la secreción que facilita la penetración del pene. En el vestíbulo se encuentra el clítoris, órgano eréctil, muy sensible, que corresponde, embriológicamente hablando, al pene. Las paredes de la vagina, tapizadas interiormente de una mucosa, están en gran parte constituidas de músculos lisos” . Explicación incompleta, faltan, entre otros, el fornix vaginae, o fondo de saco vaginal, y por supuesto falta el cérvix, o cuello uterino, que permite la salida de la sangre del útero durante la menstruación y la entrada de los espermatozoides al útero; y si ésto les parece poco, el cérvix uterino, que suele medir unos 2.5 centímetros de diámetro y 3 a 4 de longitud, se dilata hasta los 10 cms para dar paso al nacimiento de nuestros hijos. No obstante, yo prefiero pensar que mi nombre, vagina, proviene de una hermosa palabra tahitiana, vahiné, que quiere decir mujer.
Sin embargo, este túnel secreto, para algunas personas enigmático, para otras fuente de pecado, de perdición, fuente de todos los males del mundo, representación de la Eva desobediente, altanera, provocadora; pero sobre todo una Eva que quiso indagar en lo prohibido por un dios que desde entonces ha mostrado una crueldad indecible para conmigo, también ha sido para muchas fuente de placer, a veces inconmensurable. Son las religiones, columnas que sostienen el patriarcado, las que me han injuriado. Si el dios al que tanto le rezan, es el mismo que me creó, ¿Por qué habría de ser pecaminosa y vulgar? ¿Por qué habría de ser fea? ¿Por qué habrían de violarme? ¿Por qué no podría ejercer mi libre sexualidad con la persona, o personas, que desease? ¿Por qué cuándo la ejerzo, de una forma libre y autónoma, soy declarada puta? ¿Y los hombres que visitan este túnel? ¿También son putos? ¿Son todos disolutos, libertinos, viciosos, pecadores, viciosos? ¿Son hombres de poca fe? ¿Son estragos de la naturaleza? ¿Son ursas horribilis condenados a ser espeleólogos en una cueva maldita? ¿Y cuál es el problema de ilustrar o representar una vagina? ¿Acaso las mujeres, portadoras de este spelaion magnífico, no vienen desnudas al mundo? ¿Y los hombres? ¿Acaso nacen con una hoja de parra que les cubre su miembro? El miedo al desnudo femenino, léase a la vagina, comenzó a ser una verdadera pandemia con la llegada del cristianismo. Pero sobre todo cuando la misma Iglesia se encargó de prohibir que hombres y mujeres posasen desnudos. De ahí las pinturas en las que se hace evidente el desconocimiento de las proporciones anatómicas, conocidas por los griegos y romanos y olvidadas hasta el Renacimiento. En otras palabras fui secuestrada por la religión, desde hace milenios me han impedido ejercer mi propia autonomía, me han querido avasallar, humillar, me han pisoteado y violado. Esto me hace recordar que todos los personajes del Juicio Final de Miguel Ángel, obra inicialmente encargada por Clemente VII y finalizada bajo el papado de Pablo III, fueron pintados desnudos; es sólo después de la muerte del artista que uno de los papas, Pio V, bastante insulso, y haciendo gala de su estulticia, ordenó que los cubrieran con unos trapos bastante feos. El pintor encargado de hacerlo fue Daniel da Volterra, apodado Braghettone, o pinta braguetas o pinta calzones; afortunadamente murió dos años después de iniciado el trabajo sin que hubiese podido terminarlo.
Y esta estupidez sigue imperando en las mentes fanáticas que ven en todas las manifestaciones artísticas representaciones del mal. Es el caso más reciente de una de las pinturas de Cranach el Viejo. La Real Academia de las Artes de Londres programó una exposición del pintor al que hago referencia y escogió uno de sus desnudos para hacerle difusión; sin embargo el metro londinense lo rechazó. Y no me estoy refiriendo a una prohibición del siglo pasado sino a una exposición que abre sus puertas al público hoy sábado 23 de agosto de 2014.
Otro caso fehaciente de la falsa moral de nuestra sociedad es el cuadro El Origen del Mundo de Gustave Courbet, y aunque fue pintado en 1866, permaneció oculto hasta 1995, año en que pasó a formar parte de la exposición permanente del Museo de Orsay de París.
Y ahora en Colombia dos mujeres que nadie conocía antes, pero que ahora ganan varios millones de pesos de los contribuyentes colombianos por no hacer nada, sólo porque Uribe resultó elegido senador, me han declarado la guerra. El Museo Santa Clara, bajo la dirección de Constanza Toquica, programó una exposición de María Eugenia Trujillo, Mujer en Custodia, y sin que las abanderadas de la moral, aunque no sé de cual, ya que quisiera creer que nunca han explotado a nadie, que las riquezas que ostentan vienen de patrimonios honestamente trabajados, y que por lo tanto siempre le han pagado salarios justos a sus empleadas domésticas, incluyendo, por supuesto, prestaciones sociales, salud, vacaciones, horarios justos; o sea lo que se esperaría de una buena católica, han hecho llegar a la dirección del museo un Derecho de Petición que exige que la exposición sea cancelada puesto que “lacera los principios de su fe católica” (al respecto pueden leer la columna del diario El Espectador de Catalina Ruiz-Navarro, titulada Vaginal, del pasado jueves 21 de agosto de 2014). Para estas senadoras desconocidas, aunque seguramente se consideran a sí mismas muy cultas, las custodias compradas en tiendas de arte religioso popular, y que nada tendrían que envidiarle a una de supercherías, consideran que la artista Trujillo está profanando un objeto sagrado. Y yo me pregunto, ¿acaso un objeto es sagrado per se? No es acaso atribuirle una característica sagrada, a un objeto cualquiera, un signo de pensamiento mágico propio de las religiones animistas? Pero lo que es más importante aún: -¿Qué es lo que las incomoda? ¿Acaso María, la madre de Jesús, no tenía vagina? Y también les pregunto: -¿Qué les incomoda de sus propias vaginas? ¿Por qué ese rechazo? ¿Acaso no han sido fuente de felicidad en sus matrimonios? ¿Acaso no fueron los túneles por los que vinieron al mundo sus propios hijos? Imagino que no van a responder. Seguirán pensando en cómo ejercer un puesto de senadoras sin ser vistas como cenadoras. Sin embargo, han comenzado muy mal. No es con el rechazo a su propia condición de mujer que serán respetadas y admiradas. Ojalá recapaciten, nunca es tarde para cambiar la forma de pensar; incluso pueden hacerlo sin dejar de ser creyentes y devotas católicas. Atentamente, Vahiné, más conocida como vagina

domingo, 17 de agosto de 2014

LUDMILA OULITSKAÏA

LUDMILA OULITSKAÏA En el 2013 leí El hombre que amaba a los perros, de Leonardo Padura, con un verdadero interés estético e intelectual, http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/18/el-hombre-que-amaba-a-los-perros-de-leonardo-padura/ es uno de los libros que más me han impactado en los últimos años. Pues bien, ahora acabo de leer otro en el que me sumergí con igual deleite e interés, Le chapiteau vert, Editions Gallimard 2014, de la escritora rusa Ludmila Oulistkaïa (1943); no conozco su título en español, tampoco sé si ya ha sido traducido. Es un libro de largo aliento, denso, erudito, con esa erudición de las novelas rusas. Oulitskaïa nos pasea por los senderos del arte, por los de su música y los de su literatura; nos sumerge en un refinado tratado de sociología e historia rusa. Nos pasea por la época estalinista y pos estalinista, pero también por el época de los zares y del grupo de oposición llamado Los Decembristas. Es uno de esos libros que nos ponen retos y a veces se tiene la impresión que se está leyendo a Dostoievski o a Tolstoi. Yo ya había leído un libro de cuentos de dicha autora, Mensonges de femmes (Mentiras de mujeres) Gallimard 2008, pero es este libro el que me sedujo completamente. Ludmila Oulitskaïa comenzó a ser traducida y publicada en Francia antes de Gorbachov, pero es solo a partir de los años 90 que su nombre comienza a ser reconocido en Occidente; y por supuesto solo en ese momento comienza a ser leída y publicada en su propio país. Inicialmente sus obras, como las de muchos otros grandes autores rusos, entre ellos Boris Pasternak con su monumental obra Doctor Zhivago, o la del disidente Aleksandr Solzhenitsyn, me refiero a Archipiélago Gulag, así como la de muchos otros poetas, entre ellos Iossif Brodsky (Premio Nobel de Literatura 1987), formó parte de la larga lista de la siniestra KGB o en la institución que la precedió. Ludmila Oulitskaïa conoció en carne propia la persecución del régimen comunista. Al ser docente universitaria, había escogido la biología como profesión, poseía una máquina de escribir, un verdadero privilegio en la época estalinista y pos estalinista; y como muchos intelectuales, científicos, artistas, músicos, escritores, poetas o historiadores, que poseían una, la prestaba para las labores de la samizdat. En otras palabras, hacía parte de la red que publicaba los libros de la disidencia rusa en una especie de editorial subterránea que llevó a muchos de sus miembros a sufrir las purgas, o el exilio, o la prisión, o el anonimato, o a ser internados en hospitales psiquiátricos, solo por pensar diferente al establishment. La samizdat tenía un círculo muy amplio de dactilógrafos que copiaban libros. En cada tiraje podían hacer hasta diez copias de un solo ejemplar, lo que significaba que al utilizar papel carbón las últimas hojas eran prácticamente ilegibles. Muchos de estos libros viajaban por redes ocultas que los distribuían en territorio soviético, y por supuesto en Occidente, donde eran publicados y dados a conocer por las mejores editoriales; como es el caso de Gallimard, la casa editorial de Ludmila Oulitskaïa desde que ella fuera considerada enemiga del pueblo soviético y privada de su cátedra en la universidad donde laboraba. Sin embargo el país que mejor acogió y difundió su obra, cuando aún era una autora desconocida, fue Alemania. En 1996 gana el Premio Médicis a la mejor obra extranjera con su libro Sonietchka. En el 2001el Prix Booker ruso. En el 2005 le otorgan el premio de la Academia de Letras Juveniles de Alemania y en el 2011 el Premio Simone de Beauvoir por la libertad de las Mujeres. En el 2012 obtiene el galardón Park Kyung-ni, entre otros premios. Otro de los aspectos que resalto en el libro Le Chapiteau vert es el estilo con el que ha sido escrito. Es una obra que podría leerse como si fuesen cuentos, ya que cada capítulo cuenta una historia diferente, pero todos se entrelazan entre sí; bucean en el inconsciente colectivo y en la memoria colectiva e individual. Y es que ese es otro de los grandes méritos del libro, ya que rinde homenaje a la memoria. Nos recuerda que si bien somos individuos, también formamos parte de un círculo social y político; y que por ende todas las manifestaciones artísticas, culturales, sociales y políticas, deben ser conocidas y reconocidas por nuestros contemporáneos y por nuestros descendientes. Nos recuerda que no somos islas sino continentes, y que no somos nada sin los otros. Nos recuerda que somos producto de la lengua y de la cultura que nos ha alimentado desde antes de nacer; que sin ellas no existimos, no somos nada; sin ellas viviríamos en el limbo. En el caso específico de Oulitskaïa, Le chapiteau vert es un magno homenaje a la cultura y lengua rusas. Es un inmenso homenaje a su pueblo, al pueblo que se negó a desaparecer en las purgas de Stalin y sus secuaces. Con esto quiero decir que también es un tratado de sociología; tal y como lo había enunciado anteriormente. Este libro me ha llevado a entender un poco más al pueblo ruso; pero sobre todo me ha llevado a creer lo que por mucho tiempo creí que era propaganda anticomunista, como lo es la denunciación de una persona en particular, aún por miembros de su propia familia, ante la KGB o el departamento que la precedió, donde se inventaban cualquier cosa con tal de hacer hundir a alguien que los molestaba o que les impedía hacer lo que a cada uno de ellos le interesaba en un momento determinado. Pero sobre todo muestra el ambiente gris e inhóspito de un régimen autoritario y dictatorial. Es un libro que se sumerge en el miedo, en el mismo miedo que sentí con la lectura del libro de Leonardo Padura, El hombre que amaba a los perros. Es el miedo que nos han hecho sentir tanto las FARC y el ELN, como la extrema derecha colombiana en estos últimos años en la que ha sido liderada por ese personaje siniestro que es Álvaro Uribe.