jueves, 27 de julio de 2017

Lectura de mi poema UN HOMBRE CONDENADO A MUERTE

FESTIVAL INTERNACIONAL DE POESÍA DE CURTEA DE ARGES (RUMANIA) DEL 12 al 18 de julio de 2017: Lectura de mi poema UN HOMBRE CONDENADO A MUERTE (Homenaje a Juan Gelman)// Ya no tengo preguntas/ sé que no hay respuestas/ le pregunté al cancerbero/ le pregunté a los muros/ le pregunté a los túneles7 le pregunté a los grilletes7 le pregunté a la penumbra/ a la hoja que entró por el ventanuco/ a la gota de agua que perfora el techo/ a los ríos de sangre/ que corren por mis túneles secretos/ Sólo recibí silencio tras silencio/ intuí que no hay respuestas/ -sólo soy uno más de los condenados de la tierra-/ Como única compañía/ la sombra larga que crece/ cada noche en el húmedo muro de la celda/ En las noches de insomnio/ -en realidad todas-/ el olvidado de la tierra/ roba el sudario de la luna,/ se arropa con él/ una voz gélida/ le canta una antigua nana//

viernes, 21 de julio de 2017

RITUALES DEL AZAR, DE CAROLINA ZAMUDIO

Me gustaría decir que conozco a Carolina Zamudio (Argentina, 1973) desde hace algunos años, ¿quién no conoce su nombre en Colombia ?; me refiero, por supuesto, a los lectores de la poesía. Sin embargo, sólo hasta hace poco tiempo comencé a leer su trabajo, sin que ninguno de sus versos me haya decepcionado. Debo decir también que el trabajo poético de Carolina Zamudio es denso, a veces impenetrable, es un trabajo muy elaborado, donde cada palabra tiene exactamente el sitio que le corresponde; su poesía no es anecdótica ni facilista; por el contrario, se sumerge en mares insondables, tortuosos, y aún así leerla es una experiencia que se transforma en un gran goce estético e intelectual. Al menos es lo que he sentido con la lectura de su último libro Rituales del azar (Éditions Villa-Cisneros, Toulon, 2017), en una hermosa y cuidada edición del traductor y editor Rémy Durand, una publicación bilingüe que le permite al lector navegar entre las dos lenguas, pasar de una a otra como quien se contempla en un espejo de agua; no como lo hiciera Narcizo, sino para solazarse con la belleza de sus imágenes, así duelan como una espina invisible que es lanzada al centro mismo del cosmos. Rituales del azar invita a muchas lecturas, a muchas interpretaciones, a muchos viajes. Y cuando hablo de viajes lo hago pensando en la Poesía Simbolista, un viaje al interior de sí mismo, en una especie de travesía del río Aqueronte, sólo que no hay barca ni Caronte nos pide óbolos para llevarnos a la otra orilla. Es un viaje que debemos hacer por nuestros propios medios, aún a sabiendas que será imposible salir indemne de dicha travesía. Podemos ahogarnos o bien podemos respirar nuevamente. Sin embargo, si logramos tener la cabeza afuera, y evitar que los remolinos jueguen con nosotros como si fuéramos marionetas en manos de los dioses que no ríen, de esos que se hacen llamar agelastes, habremos de alcanzar la otra orilla, aunque ya no seremos los mismos. Ahora bien, entremos en el libro, y para hacerlo debemos comenzar por su título : Rituales del azar. Y si hablo del título es porque considero que en él está la clave de los poemas que contiene el libro. Un título debe ser, en la medida de lo posible, por no decir siempre, bitácora y aguja naútica, y aunque se navegue por mares ignotos, y la nao sea sacudida por tormentas, la bitácora y la brújula sabrán finalmente llevarnos a una playa segura, así la mayoría de las veces sea desconocida. Rituales del azar es de por sí todo un reto. Recordemos que los rituales se basan en repeticiones ad infinitum en el que los gestos y las palabras poco o nada cambian con el transcurrir del tiempo. En cambio el azar es algo imprevisto, desconocido, no sabemos que va a pasar en el minuto siguiente, ni siquiera sabemos si aún estaremos con vida. Y es ahí precisamente donde esos dos conceptos se entrelazan y se hacen necesarios el uno al otro. Recordemos que la bitácora también es vista como un cuaderno de a bordo donde se registran todas las maniobras del piloto que conduce el bajel; como el estado del tiempo o las visicitudes vividas durante la navegación. Y aún así, por más que todos los contratiempos y aciertos, vividos a bordo, estén debidamente anotados, nada asegura que en el minuto siguiente la marea no cambie y que un temporal sacuda la carcaza desde la proa hasta la popa ; poniendo en peligro a la nave y a sus tripulantes . Ésto es en cierta forma el azar. Ahora desmenucemos esa hermosa palabra : AZAR María Moliner, en su Diccionario de uso del español (Editorial Gredos, España, 3a edición, 2007), nos explica que la palabra azar viene del árabe andalucí azzáhr y del árabe clásico zhar, palabras que quieren decir dado. O sea, cuando los eventos no obedecen a desiciones divinas ni a fenómenos naturales, sino a lo que pueda surgir de un momento a otro, algo inesperado, dejando así las desiciones al azar ; como en un juego de dados en los que se juega la vida misma. Rituales del azar es entonces el compendio del pathos que Carolina Zamudio va a desarrollar a todo lo largo de su discurso poético. Para explicar un poco esta premisa habría que recordar que pathos se refiere al discurso con el que un autor espera cautivar y capturar al lector. La bitácora llamada Rituales del azar se convierte a su vez en una línea muy delgada en la que el lector -leáse funámbulo- va a caminar tratando de no caer en el abismo que sortea la existencia humana. Es por ello que el título es un gran acierto que abre el umbral de una poiesis muy elaborada, en la que ningún verso sobra. Recuérdese que la poiesis tiene el poder de transformación de la realidad; podría decirse que es la fuente que da origen a la vida, de ahí su carácter ontológico y metafísico incontestable. Y por supuesto, hay que recordar a Heidegger cuando habla de la poeisis como una iluminación; característica incontestable del trabajo poético de Carolina Zamudio. Para entender el aspecto ontológico y metáfisico de Zamudio leamos uno de sus poemas: Sin red En tierra de mariposas/ a la caza de sofismas./ Sin red./ La noche tiene un balcón/ con la vista hacia dentro./ A veces ingreso.// Amo el silencio que duerme/ la casa. Y yo/ todo agita/ yo muchos, ninguno,/ desde afuera hacia un bullicio único/ que todo ancla/ vierte./ Noche : tus pasillos me develan/ el infinito/ y ese yo./ Los otros claudican.// Veamos ce cerca algunos de sus versos : Sin red./La noche tiene un balcón/con la vista hacia dentro./A veces ingreso. ¿Cómo no pensar en un eterno funámbulo y en la eterna caída –la chute-, esa a la que hace alusión Camus ? Porque esa es la existencia humana, un eterno salto al abismo, a la nada –léase néant-. Es por ello que el poema Codicia nos revela la palabra clave de su poesía : Hueco. hueco de luz amanecido ancla Un vacío sin fondo, sin redes que mitiguen la caída o que la interrumpan. De ahí el miedo atávico a lo desconocido, el pavor de las tinieblas que rodean la chute inherente a la existencia misma. El ancla es invisible, mitiga la caída y aún así no la impide. Recuerda que la condena de los dioses es ineludible, y que el Hades es el único puerto posible. El Hades -o Haides- morada de los muertos, es visto en la tradición cristiana como pozo de suciedad o tumba; este último es un concepto que viene del hebreo Sheol o Scheʼóhl, el cual también puede ser traducido como hoyo, infierno o sepulcro. O sea, la caída y el hueco, a los que hace alusión Carolina Zamudio, son el eterno viaje hacia la muerte que todo ser humano emprende desde el momento mismo de la concepción; y por supuesto debe ser leído como condena, castigo a los que ningún ser humano puede escapar. Es por ello que la poeta dice: La misma noche suspendida en el tiempo … la misma noche, el mismo olor (Poema : Y dejó de ser silencio) Una hermosa forma de hablar de la muerte, de la finitud, de la mortalidad vista, por supuesto, como el secreto de la condición humana y de su inconmensurable fragilidad y soledad. Y luego : como alguien que leyó el destino y se dejó ser silencio (Idem) No hay concesiones, ni perdones, solo hueco (vacío), noche (tinieblas) y silencio (muerte). Ese silencio sideral que ensordece y sume en el delirio a este especie que desea ser inmortal aún a sabiendas que sólo es una ínfima partícula que navega en el aire y que está destinada inexorablemente a desaparecer de la faz de la tierra. Y luego la muerte surge con toda la intensidad de un ritual perenne, inmortal; no todo podía ser azar, así el juego de dados también sea eterno. Veamos : Otoño Si muero en otoño/ seré redimida por mi falta de fé./ Si muero en otoño/ mi cuerpo vuelto polvo/ volará al fin libre/ -cadencia hoja-/ ocre, amarillo.// Si muero en otoño, joven/ viva quizá con tezón/ en las mujeres de mi descendencia./ Pues si muero en otoño este canto/ será un presagio dulce lanzado de madrugada/ al arrullo de los espasmos de mi madre/ que duerme la casa de la infancia.// Si no es otoño, acaso, que alguien sepa/ que la dulzura de castañas/ la íntima penumbra de un atardecer cualquiera/ hubiera sido el escenario certero/ para deshojar de una vez, ese, el día. La poeta, elegida para narrar la historia -su historia-, sabe que es una hoja barrida por el viento, una pequeña hoja que navega por centurias, tanto pasadas como futuras. Como hoja sacudida, balanceada, por el viento -como si se tratase de un cuerpo en una hamaca sempiterna- sabe que es sólo una extensión de un antiguo árbol, en este caso de un castaño, pero también podría ser de una sequoia; no en vano es un árbol que vive entre dos mil y tres mil años, alcanza una altura de 115.61 metros, sin contar, por supuesto, la inmensa longitud de sus raíces, y la circunferencia de la base del tronco puede medir 7.9 m.; en otras palabras un árbol milenario e indestructible. Y así los vientos sean huracanes y las lluvias tempestades, no hay fuerza de la naturaleza que los abata ; están ahí como testigos inmortales, como individuos que ven pasar los siglos y los milenios, mientras desgranan una a una las semillas que vendrán a acompañarlos en esa fiesta que se llama eternidad. Por eso la poeta hace alusión a las : mujeres de mi descendencia …. al arrullo de los espasmos de mi madre que duerme la casa de la infancia (Poema Otoño) Y luego, en otro poema de igual calidad poética, dice : Los zapatos de la muerta en la hamaca. …Era el patio de la casa de mi madre. Mi casa. Era la hamaca de mis hijas. Esos zapatos eran de la muerta. ¿ De quién? Sólo supe que había muerto.// Más no así su memoria./ Mi conciencia en reposo se resiste a morir./ Despierta y vive muertes./ Cierta memoria aún vive en mí./ O vivo para revivirla./ Al alba, junto a mí. (Poema Los zapatos de la hamaca) La poeta, testigo de su tiempo, testigo de los tiempos, sabe que su ascendencia y su progenie es indestructible, inmortal ; así a veces la muerte pase el umbral de su casa. Y en el poema Mis muertos dice : Llevo mis muertos en mí. Vienen de mañana a extasiarse en mi mano (como si fuesen pájaros que vienen a coger la semilla que perpetuará la descendencia, o sea un ritual; y al diseminarla la dejan caer en diversos lugares, algunos cercanos y otros lejanos, o sea el azar). cuando acarician luminosos las frentes de mis hijas. Uno mira al espejo en mis ojos de un pardo más ocre que verdoso asomando enigmático por los párpados caídos de otro muerto que vive en mí hasta que la muerte nos separe. Los rituales finalmente le ganan la partida a ese juego de dados llamado azar. Para terminar quisiera hacer alusión nuevamente al poema Codicia: un hueco de luz amanecido ancla y en Luz : Sola./ No madre, no hija, no amante./ Artesana, camina entre las dudas./ Las certezas son del sol./ Con lágrimas, es de porcelana./ Cuidado con tocarla./ Se quiebra.// Agnóstica y maltrecha./ El vientre curtido de desgarros/ cuchilladas. Con estos dos poemas Carolina Zamudio nos pone frente a un doble espejo: El de la izquierda: es el espejo de la frágil condición humana, el que se quiebra en millones de partículas. 1. El de la derecha: es el insondable misterio de ser mujer en un universo que también se quiebra en cada respiración, en cada segundo; testigo mudo de la caída al vacío en que está suspendida esta especie que escribe poesía y que trata de sobrevivir agónicamente entre la belleza y el desamparo. ¿Cómo salir indemne después de esta lectura? Por otra parte, quisiera resaltar la traducción hecha por Rémy Durand; una traducción que he disfrutado tanto desde el punto de vista estético como intelectual; puesto que la voz de Carolina Zamudio encuentra su voz gemela en esta hermosa y emotiva traducción. Un gran honor leer a esta poeta tan cara a los colombianos. Recomiendo los siguientes documentos : Rituales del azar: h Presentación de Rituales del azar en Francia (2017): Pueden leer algunos de los poemas del libro Rituales del azar en la revista de poesía La raíz invertida: También recomiendo la entrevista que le hizo el escritor argentino Pablo Di Marco en la revista Libros y Letras:

miércoles, 19 de julio de 2017

FESTIVAL DE POESÍA DE CURTEA DE ARGES (RUMANIA) Julio 2017

FESTIVAL DE POESÍA DE CURTEA DE ARGES (RUMANIA) del 12 al 18 de julio 2017 Gracias al poeta y traductor rumano CRISTIAN SABAU por el trabajo de traducción que hizo de varios de mis poemas; dos de los cuales aparecen publicados en el diario de Curtea de Arges.

viernes, 7 de julio de 2017

PARA NOMBRAR LA MADRUGADA, DE FLAVIA FALQUEZ

Acabo de leer Para nombrar la madrugada (2017-EDR Editor Independiente) de la poeta colombo-española Flavia Falquez; lo hice dos veces, deteniéndome en sus imágenes, releyendo algunos versos, bebiendo el néctar dulce de sus palabras y escuchando el eco lejano de una cítara perdida en el confín de los tiempos. Este poemario se debate entre el olvido y la memoria. El olvido a veces se viste con la mortaja de Penélope, pero la misma Penélope le da vida nuevamente a través del tejido que hace con las palabras que invitan a una evocación permanente. Para nombrar la madrugada, es un libro que indaga en la ausencia; es una forma de conjurar el dolor inherente a la pérdida. De ahí que la evocación sea tan importante, a través de ella regresan los momentos y las personas que la poeta ha amado. A través de la evocación la poeta impide que las personas amadas desaparezcan de sus ojos, así algunas veces las busque “en cada baldosa/ de nuestra casa vacía”. Para nombrar la madrugada es también una forma de nombrar lo inasible; y lo hace a través de la sensualidad, de un erotismo que conoce la suavidad que da el tiempo y la sabiduría, la sapiencia del amor. Esa sapiencia que no nació ayer, ni en esta madrugada, sino que viene de lejos: “Los hombres nacemos con destino de estrella/condenados a ser el amor y su imagen./Sin embargo sabes que mi voz es la tuya y conservo tu cuerpo,/tan mío y tan ajeno,/único camino/ en el que siempre me pierdo/y al que regreso constante”. Y así a veces se sienta desterrada, sabe que el exilio no es por siempre ni definitivo; sabe que en algún recodo habrá de reencontrarse consigo misma y que será a través del poema que encontrará refugio: “Sin rumbo,/abandonada de los dioses y la luna,/caí sin mástiles ni amarras/en tu vieja trampa de sirena./Borracha de crepúsculos/y derrotada en la ternura, te volví poema/y me senté/en la línea de algún verso/sola/conmigo/a quererte”. El saudade, lejos de sumirla en el delirio, le ofrece el ancla que necesitaba para no seguir en el naufragio de los recuerdos y de las sombras. Los versos son leños encontrados en la infinitud del océano, gracias a ellos no sucumbe, no se ahoga; en cierta forma encuentra una especie de Edén, al menos el que ella anhela.

viernes, 30 de junio de 2017

HA MUERTO SIMONE VEIL, LA MUJER QUE DESPENALIZÓ EL ABORTO EN FRANCIA

Simone Veil (Francia, 1927-2017) El uso de la píldora y la legislación en pro del aborto en Francia se hizo de la mano de una gran defensora de los Derechos de la Mujer y gran defensora de los Derechos Humanos. Me refiero a Simone Veil (1927). De origen judío, Veil fue deportada a Auschwitz en marzo de 1944 y liberada en 1945; lo que tuvo que haberla marcado indeleblemente, tanto como ser humano en general, como mujer en particular. Por lo que no es raro que el tema de los Derechos Humanos, específicamente los de la mujer, hayan sido el baluarte de la lucha política que emprendió al terminar sus estudios de derecho y ciencias políticas. Bajo el gobierno de Giscard d’Estaing (1974-1981), ejerció el Ministerio de Salud, de la Seguridad Social y de la Familia, y en calidad de Ministra aprobó la distribución de la píldora anticonceptiva. Un año más tarde legisló a favor del aborto, lo que se conocería como la Ley Veil; lo cual generó una fuerte polémica entre la sociedad laica y la Iglesia católica. En 1979, fue nombrada Presidenta del Parlamento Europeo, siendo la primera mujer en acceder a dicho cargo; máxime que su elección se hizo por medio del sufragio universal. En 1993 regresó nuevamente al Ministerio de Salud y firmó un documento elaborado por médicos forenses y observadores de la Comunidad Europea, en el cual se denunciaba la violación de mujeres y niñas bosnias durante el conflicto de Bosnia-Herzegovina. En 1998 fue nombrada Miembro del Consejo Constitucional de Francia, título que ostentó hasta el 2007. En el 2005 fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional, por el combate en pro de los derechos y de la dignidad del hombre y de la lucha de la mujer; presea que venía a sumarse a muchas otras que ya había ganado con anterioridad. Además, catorce universidades le han otorgado el Doctorado Honoris Causa. En el 2008 recibió el Premio Yuste, otorgado por la Fundación Academia Europea, por su defensa de los derechos de la mujer. Actualmente, es la presidenta honoraria de la Fundación para el Recuerdo del Holocausto, o de la Shoah, y desde el 2003 colabora con el Tribunal Penal Internacional. El 20 de noviembre de 2008 obtuvo el más grande galardón al que un ciudadano francés, o francófono, puede aspirar: fue elegida miembro de la Academia Francesa. Su último libro lleva un título bastante sugestivo: “Los hombres también se acuerdan”. Sin embargo, para que la Ley Veil fuese una realidad, primero tuvo que darse una lucha sin cuartel por parte de las mujeres, para que se les reconociese su derecho inalienable a decidir sobre su propio cuerpo. Por lo que es importante nombrar a Giselle Halimi (1927), de origen tunecino, hija de madre judía y de padre bereber. Autora de “La Kahina, Reina de los Bereberes”, gran conocedora del mundo, de la cultura y de la historia de este grupo étnico. Feminista, jurista, escritora. Amiga personal de François Mitterand (1916-1996). Representante de Francia ante la Unesco y fundadora de “Choisir la cause des femmes” (Escoger la causa de las mujeres), movimiento feminista que trabajó arduamente en pro de la legislación que hizo posible el reconocimiento del derecho al aborto en Francia. Desde sus inicios ha denunciado, igualmente, la violación de los Derechos Humanos en el Norte de África. El Movimiento buscaba básicamente lo siguiente: – “abrogación de la ley represiva de 1920 que condena el aborto. – defensa gratuita de las mujeres acusadas de aborto. – contracepción libre y gratuita. A partir de 1974, los objetivos del movimiento Choisir se amplían y abarcan el estatuto general de la mujer en la sociedad: -lucha contra la violación, las violencias físicas y morales y los esquemas culturales sexistas. -lucha por la igualdad profesional. -lucha por una mejor representación de la mujer en la vida pública (entre otras peticiones)”. [1] Simone de Beauvoir (1908-1986) era una de sus colaboradoras. Por lo que no es de extrañar que hubiera sido una de las trescientas cuarenta y tres mujeres que firmaron el manifiesto publicado en la prensa y que llevaba el nombre de “343 salopes”; lo que en español puede traducirse como puta, pero también como desalmada o sinvergüenza. Adjetivo que venía siendo utilizado por la sociedad francesa para designar a las mujeres sospechosas de haber abortado. “El 15 abril de 1971, en Francia, el Movimiento de Liberación Femenino (MLF) inauguraba una manera de hacer campaña por la conquista del derecho del aborto mediante una modalidad sumamente novedosa y superadora de las prácticas tradicionales, recreando lógicas de acción. Apareció entonces a doble página, en el periódico Le Monde, un manifiesto firmado por 343 mujeres que reconocían públicamente haber abortado. El mismo fue conocido bajo el nombre de las 343 Sinvergüenzas; en el cual periodistas, artistas, obreras, intelectuales, amas de casa, activistas, escritoras, entre otras tantas, salían de la esfera privada a partir de su pública reivindicación política. Hubo firmas de talla por su trayectoria que provocaron un fuerte impacto a esta estrategia de visibilidad: Simone de Beauvoir, Catherine Deneuve, Giselle Halimi, Jeanne Moreau, Marguerite Duras”. El texto era breve, pero contundente: “Un millón de mujeres abortan cada año en Francia. Ellas lo hacen en condiciones peligrosas a causa de la clandestinidad a la cual están condenadas, cuando esta operación, practicada bajo el control médico, es de las más simples. Se hace el silencio sobre este millón de mujeres. -Yo declaro ser una de ellas. -Yo declaro haber abortado. -De la misma manera que nosotras reclamamos el libre acceso a los medios anticonceptivos, reclamamos el aborto libre”.[2] La lucha por la legalización del aborto tuvo como abanderada a otra gran feminista: Betty Friedan (1921-2006). Nacida en Estados Unidos, en el seno de una familia judía, bastante convencional. Asistió a la universidad y obtuvo el título de psicóloga. Trabajó luego como reportera en diferentes diarios y revistas; y en 1952, embarazada de su segundo hijo, es despedida del trabajo. Este acto, que debió sentir como un gran atropello, fue el detonante de la labor que emprendería por el resto de su vida: la lucha por las reivindicaciones de la mujer. En 1963 publicó su primer libro: La mística de la feminidad (Premio Pulitzer 1964), habiendo vendido tres millones de ejemplares; lo que lo convirtió en uno de los bestsellers más exitosos de todos los tiempos. Este libro representaba para la mujer de clase media de los Estados Unidos lo que El Segundo Sexo (1949) de Simone de Beauvoir había representado años antes en la sociedad francesa. Betty Friedan, abogó por los derechos laborales de las mujeres, entre ellos el obligar a las aerolíneas a aceptar como azafatas a mujeres mayores de 32 años, sin importar su condición civil. El 26 de agosto de 1970 presidió una marcha, que no sólo conmemoraba los cincuenta años del sufragio femenino, sino que tenía como objetivo principal la exigencia del “aborto gratis e inmediato”, la cual congregó a cerca de 50.000 mujeres. [1] “Choisir la cause des femmes”. [2] Las 343 sinverguenzas. Bellucci, Mabel. ———————————- Acerca de este artículo: La reseña “El aborto y el manifiesto de 343 salopes francesas” hace parte del libro “¡Cuidado! Escritoras a la vista…“ (Be Ediciones, Manizales, 2009) de la escritora Berta Lucía Estrada. Este libro ha sido recientemente incluido por la Universidad Nacional de Colombia en su Biblioteca virtual; pueden leer en el siguiente vínculo:

miércoles, 28 de junio de 2017

El cumpleaños de Aracne y otros cuentos

El cumpleaños de Aracne y otros cuentos, de Sial Pigmalión (Madrid 2017) es un hermoso proyecto de cuentos infantiles escritos al alimón, no a dos manos sino a siete; veamos: José Revelo Revelo, Socorro Soco Mármol Brís, Carlos Orlando Pardo, Fermín Fernández Belloso, Ondina Zea, Laura Hernández Muñoz y Ángeles Cantalapiedra. En él encontramos siete cuentos en los que cada autor tiene su parte de autoría; y lo que es importante de anotar es que las historias nunca pierden ilación ni el tono ni el estilo decaen. Son narraciones que si bien están escritas pensando en un público infantil denotan un gran respeto por los lectores a los que van destinadas; y si digo ésto es precisamente pensando que no todos los autores que escriben libros mal llamado "infantiles" tienen en cuenta a la hora de construir el discurso narrativo, puesto que a veces suelen creer que escribir para niños es algo fácil y que pueden salir con cualquier historia. Es el caso de Los gnomos de Gnu, de Umberto Eco, un autor que respeto y admiro, pero este libro denota su desconocimiento de la literatura infantil. Eco quizo escribir un cuento que tratase de fomentar el respeto por el planeta tierra, y aunque la idea es buena la narración es bastante floja y obvia. Felicidades a los autores, espero que sigan con este proyecto polifónico.

martes, 27 de junio de 2017

“Los muertos no resucitan, ni siquiera cuando se lavan los cadáveres”

Iglesia de San Sebaldo (Nuremberg-Alemania) “Los muertos no resucitan, ni siquiera cuando se lavan los cadáveres” (frase leída en la iglesia de San Sebaldo) El 7 de agosto de 2013 tuve la oportunidad de conocer la ciudad de Nuremberg (Alemania), y la visita a su iglesia de San Sebaldo me sumió en una reflexión profunda sobre la guerra y la paz. Pero no sólo por lo que la iglesia en cuestión representa, surgir como ave fénix de las cenizas, sino por el proceso de paz que Colombia, en cabeza de Juan Manuel Santos, ha construido en estos años y que hoy, martes 27 de junio de 2017 culmina con la entrega de las armas de las FARC. En esa visita pensé inevitablemente en sus detractores, en sus enemigos, en esas fuerzas ocultas que no quieren que nada cambie, porque eso va en contra de sus intereses de clase, en contra de sus intereses políticos, en contra de sus propios intereses de tenencia de tierra, intereses cuasi feudales. Y por supuesto pensé en esa sombra siniestra que es Uribe, pensé en sus gritos y en su llamado al odio, en la apología que hace día a día de la violencia, en la caricatura en la que se convierte cada vez que vocifera como un energúmeno; seguido por el eco de sus fanáticos seguidores, que a veces son sólo secuaces de intenciones oscuras que tratan a todo precio de ensombrecer el horizonte que los colombianos de bien tratamos de construir a lo largo de nuestra vida. Uribe no me representa. Nunca me ha representado. Nunca voté por él, ni nunca lo haría. Me niego a aceptar que su cólera nos conduzca al cadalso, a la muerte, a la guerra perpetua a la que pretendió jugar cuando quiso reelegirse para un tercer mandato, con el secreto a voces de declararle la guerra a Chávez; sólo por su deseo de jugar con soldaditos de plomo, queriendo olvidar que ni son soldaditos ni son de plomo, queriendo ignorar que ya no tiene la edad para jugar a bravuconadas, queriendo ignorar que el hacerlo solo lo empequeñece ante los ojos de la historia. Y si hablo de todo ésto, es porque la iglesia de San Sebaldo, a la que hago mención, supo convertirse en un lugar de reflexión y de denuncia de lo que es la guerra y del llamado horroroso de personajes como Hitler y sus secuaces, algunos de los cuales estaban escondidos en las entrañas mismas de la Iglesia; tal y como ha sucedido muchas veces en Colombia en estos cincuenta años de crímenes abyectos de la extrema derecha, y de los oscuros personajes que se han lucrado de la guerra, entre ellos las cabezas de las FARC o del ELN, pero también de los paramilitares y de algunos militares que creen que la guerra es la única forma de ejercer su trabajo. La iglesia de San Sebaldo (1215), un monumento para la paz (Nuremberg) * 20 de abril de 1945 Las armas guardan silencio. Nuremberg caída y sumida en el horror de una guerra que nadie había imaginado… Despedazadas, horadadas y vacías, las torres de San Sebaldo se elevan hacia el cielo. Iglesia y Estado bajo el manto de una paz engañosa. La semilla de la violencia fue sembrada y germinó en los espíritus y corazones de mucha gente. El desierto de ruinas de la ciudad se extiende casi hasta el infinito. Pero uno de los tejados ya ha sido reconstruido; no hay duda, los demás lo imitarán. Paz… Pero ¿Qué significa? Acaso que se puede deambular por las ruinas sin tener miedo a las bombas? ¿Acaso significa que el sol calienta a los hombres y a las piedras como si nada hubiera pasado? ¿Acaso significa que el horror ya comienza a ser pasado? La casa de dios se convirtió en su propio sepulcro. He aquí los altares destruidos y la cultura de varios siglos pisoteada. Las campanas han sido destruidas, fundidas. Como mucha gente, San Sebaldo se ha quedado sin voz. En el verano de 1945, cuando se conocieron los crímenes horribles de los Nazis, las palabras se atoraron en el fondo de su garganta. ¿Acaso las guerras son al mismo tiempo una forma de pagar deudas? Los habitantes de la ciudad vieja se niegan a abandonar la casa de dios, limpian los escombros, despejan las calles adyacentes. Una tímida esperanza cubre el cielo, mientras que la primera barraca aparece en la nave lateral norte, destruida en el bombardeo. ¿Acaso no sería mejor demolerla por completo? Las heridas… ¿Acaso el portal de los novios será de nuevo testigo de la felicidad de un nuevo matrimonio? Esfuerzos increíbles para que la reconstrucción de la iglesia de San Sebaldo no se detenga, el andamio no deja de crecer. La iglesia de San Sebaldo es una construcción viva. Al fin, en 1954, nueve años después de la guerra, la armazón del techo de la iglesia de San Sebaldo ha sido terminada; todavía faltan tres años para la nueva consagración, pero ¡qué felicidad! La primera misa es una sensación de cobijo. En la nave central, amurallada, está la gente turbada por la guerra, marcada por el sufrimiento; no sólo busca lo que representó, sino lo que queda de ella. Los primeros trabajos de reconstrucción fueron más bien ineficaces. Los muertos no resucitan, ni siquiera cuando se lavan los cadáveres. *Estas frases acompañan una serie de fotos que van desde la multitud que aclama a Hitler, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, hasta la foto del 17 de diciembre de 1992 que muestra a otra multitud, 100.000 personas con velas encendidas, que clama porque el horror no vuelva a repetirse nunca. Las frases son una traducción libre que he hecho del francés al español.