lunes, 11 de mayo de 2015

VINCENT VAN GOGH O LA FURIA DE LA PINTURA

Vincent Van Gogh (Zundert, Holanda 1853- Auvers-sur-Oise, Francia,1890) es uno de mis pintores favoritos; así que cada vez que puedo ver una de sus obras lo hago con la misma emoción y sorpresa, como si fuese la primera vez; nunca me canso de hacerlo. Eso fue lo que me sucedió el pasado viernes 8 de mayo cuando visité por cuarta vez el Museo Van Gogh de Amsterdam. Eso sin tener en cuenta las numerosas veces que he visitado el Museo de Orsay en París. Es de anotar que actualmente es el invitado de honor de Monza (Bélgica), la Capital de la Cultura Europea de 2015; la misma ciudad donde comenzó a predicar cuando quiso ser pastor. Van Gogh realizó 900 pinturas y 1600 dibujos, todo ésto en el espacio de tan solo diez años y dejó una impronta en el arte difícil de ignorar. El Fauvismo, sobre todo si se piensa en Derain, Vlaminck o Kees Van Dongen es uno de sus discípulos, pero también lo es El Expresionismo Alemán. Sin la explosión de colores, orgía sería la palabra adecuada, estas corrientes pictóricas, o estos artistas, no habrían surgido, o habrían tardado más tiempo en hacerlo, o lo habrían hecho de una forma diferente. Pero sobre todo nuestra percepción del arte no sería la que tenemos hoy en día. Van Gogh es uno de esos artistas torturados que dejaron una obra enorme y que nunca termina de sorprendernos; como más tarde lo sería la obra de Jean-Michel Basquiat. http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/10/09/jean-michel-basquiat/ Pero antes de esa explosión de colores su paleta fue sombría, los lienzos son casi que monocromos, y los colores tierra hablan de la miseria de los personajes representados. Me refiero básicamente a Los comedores de patatas.
Esa serie extraordinaria que pintó a los 32 años, después de haber vivido en Bélgica, donde fue a predicar como misionero y donde compartió la mesa con los olvidados de la sociedad del siglo XIX: los mineros. Antes ya había pintado a los tejedores artesanales y se sentía muy cerca de los campesinos; entre otras porque admiraba profundamente a Millet. Los rostros de Los comedores de patatas no son humanos. Están representados como si fuesen máscaras simiescas. Estos parias de la sociedad reflejan la miseria y el hambre, la esclavitud y la desesperanza. Podría decirse que se asemejan a pesadillas donde la luz nunca llega, como en los socavones de las minas de carbón donde los mineros trabajaban y morían; decir que vivían es casi que una falacia. Sus ojos mustios están desprovistos de inteligencia y los rasgos son más de fieras heridas que de humanos que esperan una vida mejor. Al verlos podría pensarse en lo que sería más tarde la época azul de Picasso; me refiero a esa aura de desamparo total que Picasso representó de una manera magistral. Esos mineros son los mismos que dieron origen a una de las obras cumbres de la literatura francesa del siglo XIX, Germinal de Emilio Zola; donde se retratan los socavones infames que hoy pueden visitarse en una de las minas de carbón convertidas en un museo, el Centro Histórico Minero, en la región de Nord-Pas de Calais. Y no digo infame por el oficio de la minería, sino por las condiciones infrahumanas en las que se llevaba a cabo; muy similares a las de decenas de minas en Colombia. Las minas de carbón del sur de Bélgica y del norte de Francia fueron cerradas a partir de 1965 y las últimas se cerraron hacia 1990. No sobra decir que esta transformación de la economía representó un cambio radical en la sociedad que había vivido por varias generaciones del carbón. Aún se sienten sus consecuencias, ya que ni Francia ni Bélgica tomaron las medidas necesarias para evitar el impacto económico que este cambio habría de representar para miles de familias que obtenían sus sustento diario de la actividad minera. En 1886, después de haber vivido en varios lugares, entre ellos Amberes, Vincent Van Gogh se trasladó a París, donde su hermano Theo, marchante de arte, le mostró los trabajos de Los Impresionistas. El resultado fue un cambio paulatino en su paleta, hasta llegar a los colores exuberantes y a la luminosidad que le imprimiría a sus cuadros una vez viviese en el Midi francés.
Este cuadro es una clara influencia de La siesta de Millet:
Se hizo amigo de Toulouse-Lautrec, de Gauguin, de Bernard, de Pisarro, entre otros; y por supuesto, al igual que ellos se mostró muy entusiasta con las estampas japonesas tan en boga en ese momento. Hokusai, Utamaro o Hiroshige pasarían a formar parte de los pintores que admiró y que copió a su manera. Ya para entonces había estado enfermo de sífilis, y aunque había logrado sobrevivir, lo había hecho perdiendo gran parte de su dentadura. De todas formas su carácter huraño, violento, en extremo solitario y sus cambios de humor, ya presagiaban lo que más tarde se convertiría en una enfermedad mental que lo hundiría cada vez más en un laberinto del que no pudo escapar; así el Dr. Gachet hubiese hecho todo lo posible por ayudarlo. Antes ya había estado en el sanatorio de Saint-Rémy de Provence. A esto se sumó su gusto por la absenta o ajenjo, ese licor del siglo XIX que tenía consecuencias funestas en la salud mental de algunas de las personas que lo tomaban regularmente. Entre los artistas y escritores que tomaron ajenjo estaban Manet, Degas, Baudelaire, Verlaine, Wilde, Picasso, Hemingway o Pessoa. Supuestamente las alucinaciones que tenían, una vez ingerida la bebida, les ayudaba en su creación artística y literaria. Es en Saint-Rémy de Provence que pinta los abedules que suben al cielo como si se tratase de llamas y sus cielos son huracanes que se llevan todo consigo. Una hermosa forma de representar el Mistral, el viento del Norte que caracteriza a esta región francesa.
Ya para ese entonces su pincelada era libre, suelta, ágil; muy cerca de El Puntillismo de Georges Seurat o de Paul Signac.
Antes de terminar no quiero pasar por alto la correspondencia que tuvo con su hermano Theo y la ayuda económica que éste le proporcionó a lo largo de varios años; sin la cual Vincent Van Gogh no hubiese podido tener la libertad para poder pintar como lo hizo durante esos últimos diez años de vida. Tampoco quiero olvidar la amistad con Gauguin, así hubiese terminado en poco menos que una tragedia. En cuanto a la ruptura de los pintores se tejió una leyenda en la cual el agresor es Van Gogh y la víctima Gauguin. Al parecer la historia es al contrario. Gauguin, maestro de esgrima, habría atacado a Van Gogh con un sable haciéndole una herida en el lóbulo de la oreja izquierda; Van Gogh reaccionó acabándoselo de cortar. Gauguin huyó a París al día siguiente, y Van Gogh no lo acusó lo suficiente como para abrir posteriormente un proceso; o a lo mejor no le creyeron del todo su versión de los hechos.
En mayo de 1889 se trasladó a vivir a Auvers-sur-Oise, allí fue que conoció al Dr. Gachet.
En junio de 1890 se disparó un tiro en el pecho y murió dos días después. Es en el cementerio de esta pequeña ciudad que está enterrado junto con su hermano Theo.
Dos tumbas que son un peregrinaje obligado para las personas que amamos el arte y que amamos a estos dos hombres tan importantes en la historia del arte. Uno como un genio de la pintura y el otro como el bastón en el que el genio se apoyó para poder pintar y pintar.

viernes, 24 de abril de 2015

CIRUJANOS ESTÉTICOS, LÚGUBRES MARCHANTES DE LA MISERIA HUMANA

Hélène Fourment de Pedro Pablo Rubens Antes que todo deseo manifestar que no pretendo criticar ni demeritar las cirugías estéticas que buscan una solución ante situaciones extremas, como puede ser una quemadura, o un ataque con ácido* o un accidente, entre otras causas. -------------------------------------------------------------------------------------------------------- http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/02/26/quemada-viva-el-caso-de-suad/ -------------------------------------------------------------------------------------------------------- http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/04/02/las-victimas-del-acido-en-el-pais-de-machitos/ --------------------------------------------------------------------------------------------------------- http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/04/22/la-violencia-machista-y-las-mujeres-victimas-de-quemaduras/ --------------------------------------------------------------------------------------------------------- Solo me voy a referir a los procedimientos estéticos que se hacen por dictámenes sociales; muchos de ellos por modas que pretenden la cosificación del ser humano; sobre todo la cosificación de la mujer en una sociedad fatua que pretende mostrarla como un objeto de decoración más que se pone en el centro de una sala. Nunca he entendido como una persona, hombre o mujer, puede someterse a una cirugía estética solo por seguir los nuevos postulados de belleza física, o por lograr un ascenso social o laboral, o para ganar un reinado de belleza, a los que la sociedad colombiana es una verdadera adicta, o para enamorar a un traficante de drogas, como si eso fuera un gran logro en la vida de una mujer. //....... Pero, ¿de dónde nos viene este culto al cuerpo? //....... Primero que todo habría que pensar que es tan antiguo como la humanidad misma. Todos los pueblos del mundo han decorado sus cuerpos de diversas maneras. Y si pensamos en los griegos veremos que algunos atletas, sobre todo aquellos que ganaban carreras, entre otros, eran considerados luego semidioses. Es el caso de Antinoo, el hermoso efebo que enamoró al emperador Adriano.//.......... En el Medioevo se produciría un cambio radical. El cristianismo comenzó a condenar todo tipo de abalorios o menjurjes, y se comenzó a exaltar una belleza espiritual no física. Una forma bastante efectiva de controlar a la mujer en particular y a la sociedad en general.//........... A comienzos del siglo XVI, Juan Ponce de León va tras la búsqueda de la fuente de la eterna juventud, al menos eso cuenta una leyenda que decía que se encontraba en lo que hoy es la región de La Florida (USA). Pero anteriormente Herodoto (s IV a C) ya había hablado de la existencia de una fuente con esas propiedades y luego Alejandro Magno habría ido tras su búsqueda.//........... Esa temática de la eterna juventud va a retomarla Oscar Wilde en su libro El retrato de Dorian Grey. Su protagonista, un hombre dado a las bajas pasiones, se mantiene fresco y lozano a pesar del paso del tiempo y de su vida abyecta; es su retrato el que va envejeciendo y transformándose en poco menos que un monstruo. Virginia Woolf, en su maravilloso libro Orlando, nos trae la vida de un hombre nacido en la época isabelina y que no solo no envejece ni muere sino que un día, en plena época victoriana, se despierta siendo mujer.//.......... Luego, en el siglo XX, más exactamente en los años 60, fue la escuálida Twiggy la que impuso la supuesta belleza de mujeres esqueléticas, supongo que sufría de una severa anorexia, muy diferentes a las mujeres soberbias, como Hélène Fourment, que pintaba Rubens, y en el siglo XIX están las mujeres de Renoir. Recuerdo a mi abuela como una de sus herederas. Una mujer sin complejos, que se sentía bien en su cuerpo, poseía una hermosa cabellera, con la cual diariamente se hacía una enorme moña, no se maquillaba, y se vestía muy bien; esa era, digamos, su única vanidad. Su verdadera belleza estaba en su inteligencia y en su autonomía; y aunque había nacido en 1900 nunca fue una mujer sumisa ni dócil, como la mayoría de las mujeres de su generación.//........ En lo que a mí respecta recuerdo que siendo una adolescente me dijeron que debía operarme la nariz; en esa época, comienzos de los años 70, era algo común. Siempre e invariablemente dije NO. Y desde entonces he repetido una y otra vez que hay que saber envejecer. No somos eternos, ni me interesa ser eternamente joven. Pienso que lo mejor que me ha pasado en la vida es precisamente eso: envejecer. Sobre todo ahora que estoy pensionada y que no tengo que rendirle cuentas a ningún jefe (hombre o mujer). Cuando me miro al espejo y veo mis arrugas me digo a mí misma que ellas son el reflejo de las sendas que he seguido en mi vida, ahí están, son testigos de mis éxitos y de mis fracasos, de mis alegrías y de mis tristezas, no borraría ninguna de ellas ni por un minuto. Hacen parte de mi ser, son un libro donde está escrita mi vida.//......... Ahora bien, de un tiempo para acá he escuchado decir que operarse, o sea hacerse una liposucción, o aumentarse los senos o las caderas, en fin todas las barrabasadas que se han inventado los médicos, muchos de ellos inescrupulosos, lúgubres marchantes de la miseria humana, es una inversión. No entiendo como alguien puede endeudarse solo por pretender tener el cuerpo o la cara que ha visto en Internet y que cree que le sentaría a las maravillas. Considero una verdadera atrocidad decirle a una hija menor de edad que se le va a dar como regalo de sus quince años una cirugía cualquiera, debería ser prohibido; por eso apoyo incondicionalmente la propuesta de ley del senador Mauricio Lizcano, aunque debo aclarar que no soy su seguidora ni mucho menos su admiradora. Ninguna menor de edad debería ser sometida a una cirugía innecesaria, sin contar que no tiene la madurez para poder entender el modelo de belleza que la sociedad actual, banal y fútil, espera de ella. Hacerlo es participar de un mundo que pierde sus valores éticos, que pierde su norte, y que enseña que sólo en la apariencia física está la felicidad. //..... Por otra parte, no hay que olvidar el papel funesto que han jugado muchas veces los medios de comunicación al exaltar esa belleza de origen traqueto y venderla como una forma de éxito social. Colombia ha sufrido cambios enormes en estos últimos treinta años, muchos de los cuales han sido producto de esa alianza tenebrosa de narcotráfico y política. Afortunadamente hay miles y miles de mujeres que saben que solo con la educación y un trabajo digno podrán convertirse en personas autónomas. Por eso aplaudo que medios, como The Guardian, comiencen a mirar más allá del espejo en el que supuestamente nos miramos todos los días y nos muestren esa otra realidad que nos agrede día a día. Por último quisiera decir que ninguna de las mujeres que conozco que se han operado me parece que han quedado bonitas; por el contrario, cuando las veo me parecen desfiguradas, y algunas que eran hermosas se convierten en aspirantes a monstruos, como Frankenstein, el personaje de Mary Shelley; sobre todo aquellas que exageran con los labios, o con las caderas o con los senos.

domingo, 19 de abril de 2015

EL VELO

DEDICO ESTE CUENTO A TODAS LAS MUJERES QUE HAS SIDO VÍCTIMAS DE QUEMADURAS CON ÁCIDO O CON GASOLINA Pueden ver otros dos artículos que he publicado con respecto a este flagelo que yo considero un crimen de lesa humanidad http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/02/26/quemada-viva-el-caso-de-suad/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/04/02/las-victimas-del-acido-en-el-pais-de-machitos/ EL VELO El encuentro I La tarde del miércoles es mi preferida, no tengo que ir al liceo. Estoy tirada en mi cama, con los ojos cerrados, tratando de descansar un poco. El timbre suena dos veces con insistencia. Estoy sola en el cuarto y no tengo deseos de recibir a mis amigas. Escucho la voz de mi madre pidiéndome que eche un vistazo. Me paro con desgano y recorro la distancia que hay entre mi cuarto y la entrada principal. El timbre suena por tercera vez, -ya voy, ya voy -grito, malhumorada-. Al abrir la puerta, veo a un hombre parado en el corredor. Su rostro no me dice nada, no creo conocerlo. No es muy alto, debe medir 1.68 m., es más bien delgado, de rostro alargado; pienso que no ha debido afeitarse en los últimos días. Su pelo es liso y sus ojos cafés claros. No vive en el edificio. Todos los vecinos nos conocemos los unos a los otros, los muchachos son amigos de mis hermanos. Es una pequeña comunidad que ha dejado sus raíces atrás en busca de un mejor futuro. Un futuro que aún no llega. El recién llegado me mira y cuando voy a preguntarle que desea, da media vuelta y desaparece en el ascensor. II No había vuelto a pensar en el incidente, hasta ahora que lo he vuelto a ver al salir de la tienda de abarrotes con mi mamá. Está recostado en el umbral del edificio del frente, con los ojos puestos en el local. Apenas salimos se escabulle entre la gente. Hay otros “encuentros”, me doy cuenta que no son fortuitos, me molestan, me producen una sensación de agobio que no puedo definir. Puede ser a la salida del liceo, o en el parque, donde llevo a mi hermano pequeño, o en la calle donde vivo. Nunca me habla. No obstante su presencia me disgusta. La petición I Son las ocho de la noche, estamos en familia, es la hora de la cena, no esperamos a nadie. El timbre de la puerta suena. Mi hermano mayor dice que debe de ser uno de sus amigos. Se equivoca, es el mismo hombre que me hostiga desde hace varias semanas. Sin ser invitado, y sin saludar siquiera, entra directo a la sala. Pide hablar con mi papá y con mis hermanos. Mi mamá y yo nos vamos para la cocina. -¿Qué querrá? –me pregunta-. No contesto nada, pero yo lo sé. Lo comprendí al verlo atravesar el comedor y sentarse en el sofá. Es por mí que viene, quiere negociar con mi padre y la mercancía soy yo. Venimos de lejos, nos hemos instalado en los suburbios de una gran megalópolis, pero no hemos abandonado nuestras tradiciones ancestrales. En nuestra cultura las mujeres no escogen el marido, son los padres los que deciden por ellas. Me pregunto si mi papá y mis hermanos aceptarán su petición. Siento que los ojos se me llenan de lágrimas, pero sé que no puedo decir nada. De todas formas nadie me escucharía. Sólo me queda esperar. II Por mi mamá sé que el desconocido me quiere como esposa. Le ha propuesto a mi padre una buena cantidad de dinero que él no ha aceptado, tiene otros planes para mí. Debería sentirme aliviada, pero no lo estoy. Una vaga sensación de incertidumbre se aloja en mi pecho. Sigo saliendo a hacer las compras o al liceo; lo hago insegura, no quisiera encontrarlo al doblar una esquina o en la mitad de la calle; para mi gran tranquilidad no lo vuelvo a ver. Pasado el tiempo ya ni me acuerdo de él. III Hoy nos ha vuelto a visitar el supuesto pretendiente de F. y nuevamente lo he rechazado. No tengo nada en su contra, es sólo que no pertenece a nuestro mundo, aunque profese las mismas creencias religiosas. No habla nuestra lengua, ni conocemos su familia, no sabemos nada de él. Por otra parte he estado hablando con mi primo, hemos acordado unir a nuestras dos familias con la alianza entre su hijo y F. Aún no le he dicho nada a la madre ni a sus hermanos, pienso hacerlo pronto; cuando todo esté arreglado. En cuanto a mi hija será la última en saberlo, su opinión no cuenta, sabrá obedecer, como lo hizo su madre y la madre de su madre y así sucesivamente. No duermas más, mi niña... I Es miércoles, acabo de hacer las compras del día. Me demoré un poco más en la tienda de abastos, había mucha gente esperando su turno. Regreso a casa, los paquetes están pesados, me detengo a cada instante para descansar un poco; ojalá que en casa sepan entenderlo, no me gusta ver a mi papá enojado. Cuando eso sucede me encierro en el cuarto, hasta que se le pase. Sólo me faltan diez metros para llegar a la calle donde vivimos, respiro tranquila; si estoy con suerte llegaré antes que él. Al doblar la esquina escucho que me llaman por mi nombre, debe de ser uno de mis primos; levanto la cabeza confiada y es entonces cuando veo al señor de pelo liso y ojos cafés claros delante de mí. No debo hablarle, ni siquiera mirarle a la cara; sino me convertiría en la vergüenza de la familia. Decido pasar a su lado rápidamente, pero no logro hacerlo; me ha tirado algo al cuerpo, mis ropas se impregnan de un fuerte olor, luego enciende un fósforo, me ha convertido en una tea humana. II No sé donde estoy, imagino que en mi cuarto, aunque no reconozco el colchón donde estoy acostada. A veces escucho la voz de mis hermanos, aunque no logro comprender del todo lo que dicen. Solo he podido escuchar a mi papá que me susurraba muy cerca al oído: -No duermas más mi niña, despierta, despierta. Y yo que creía que no me amaba. Me doy cuenta que debo de estar durmiendo desde hace mucho tiempo, lucho por despertar, pero en vano, no lo logro. Me viene a la mente el cuento de la bella durmiente que me narraban en la guardería, debo dormir igual que ella; la diferencia es que no habrá un príncipe encantado que venga algún día a despertarme, hace mucho dejé de creer en ellos.

viernes, 10 de abril de 2015

PIERRE BONNARD, EL PINTOR DE LA EVANESCENCIA

Hace dos semanas estuve en París visitando dos exposiciones, una sobre Velázquez en el Grand Palais y la otra sobre Pierre Bonnard en el Museo de Orsay. // Los dos son pintores que admiro. Diego Velázquez (1599-1660) pertenece a esa especie de genios que no tiene parangón en la historia de la pintura, sobre todo con su cuadro Las Meninas, y Pierre Bonnard (1867-1947), que vivió a caballo entre dos siglos, fue discípulo y protagonista de los movimientos pictóricos que abrieron todas las esclusas para la libertad artística. Los dos son pintores revolucionarios, se atrevieron a hacer escuela y a romper con los códigos estéticos de la época en la que les tocó vivir. Y como soy consciente que cada uno merece una reseña personal hoy voy a hablar solo de Bonnard, a Velázquez lo dejo para otro día. // Pierre Bonnard fue contemporáneo de Toulouse-Lautrec y de Matisse, e hizo parte del Movimiento de los Nabis, vocablo hebreo que ha sido traducido al español como profeta. En este caso los Nabis eran los nuevos iluminados que iban a cambiar la historia de la pintura. // Mucho se ha hablado sobre el carácter supuestamente decorativo de la obra de Bonnard; pero ahora, después de haber visto la retrospectiva que el Museo de Orsay ha hecho de su obra, no puedo estar de acuerdo con esta premisa. // Si bien algunas veces había visto parte de su trabajo no es sino hasta ahora que pude contemplarla con otros ojos; entre otros aspectos porque muchos de los cuadros allí expuestos hacen parte de colecciones particulares y nunca habían participado en una exposición de tanta envergadura o simplemente nunca habían sido expuestos al público. // La retrospectiva muestra a Bonnard a través de todo su ciclo pictórico y descubre una filosofía muy personal que será el hilo conductor de toda su obra. Podría decirse que en un sentido clásico Bonnard está muy cerca de Vermeer de Delft o de Pieter de Hooch, en cuanto a la representación de cuadros intimistas se refiere, des huis-clos, o sea de espacios cerrados, de esa vida que llevamos de puertas para adentro en nuestros hogares. Y es que Bonnard va a pintar una y otra vez a Marta, su esposa. La vemos en la bañera, en el umbral de una puerta, o en el comedor de la casa, o en el jardín; todas sus poses son íntimas. Esta característica se vio influenciada por la fotografía, ya que Bonnard tomaba fotos desde 1890. Es decir, entendió que podía atrapar el tiempo con la cámara fotográfica y con la pintura. Algo que Degas ya había comenzado a hacer años antes, sobre todo con sus pinturas de las bailarinas de ballet. Este deseo de fijar el tiempo es lo que hará luego Proust, al menos en cierta forma, en su obra En búsqueda del tiempo perdido.
Por otra parte, Bonnard fue uno de los pintores que más escudriñó en las estampas japonesas que se habían puesto de moda desde mediados del siglo XIX; hasta el punto que ha sido llamado El Nabi Japonés. Hay una característica que vale la pena tener en cuenta, sobre todo en las representaciones de Marta en la bañera, en las que Bonnard utiliza la perspectiva japonesa. Me refiero no a la profundidad de campo que daban las cámaras negras, sino a la visión de los japoneses de mirar hacia abajo desde un ángulo alto o vista aérea, en surplomb, como lo llaman los franceses. No hay que olvidar que los japoneses, o al menos hasta hace relativamente poco tiempo, hacen su vida sentados en el suelo, lo que da una mirada completamente diferente del entorno. No es lo mismo mirar alrededor cuando se está sentado en un silla que cenar en una mesa a ras del suelo y sentado en una esterilla. Esa otra forma de ver el mundo, hacia arriba o hacia abajo, y del que Hokusai era un gran Maestro, fue algo que sorprendió a Los Impresionistas y a los pintores que vendrían después, como Los Fauvistas o Los Nabis.
Recuérdese que es el color el protagonista de Los Fauves. Los colores cálidos no hacían sino recordar el fauvismo, del francés fauve, fiera en español, movimiento pictórico que Matisse había llevado hasta sus más altas representaciones. No hay que olvidar que es gracias al color vivo, sobre todo el rojo, considerado para la época como violento y provocador, que los Fauves se darán a conocer en el Salón de los Independientes de 1905. Entre ellos estaba, a parte de Matisse, Vlaminck, Derain, Marquet et Van Dongen. Y es Luis Vauxcelles, un crítico de arte, que los llamó la jaula de las fieras. Con esta denominación buscaba mofarse de esta nueva forma de concebir el color como protagonista de la composición pictórica, que relegaba al dibujo a un segundo plano o lo desaparecía por completo, que el grupo va a denominarse Fauve. Y Bonnard se sumará por algún tiempo a esta orgía de color, para luego llegar a una paleta pastel, casi transparente.
Esta transparencia la logra con la maestría que alcanza con la utilización de la luz. Es una luz etérea, como si saliese de un sueño, lo que da al cuadro un aire de irrealidad permanente. También es cierto que al instalarse en 1927 en Cannet, en la región del Midi francés, la luz tenía por fuerza que tomarse sus pinturas. Es ella la verdadera protagonista de su obra. Como lo fue Marta, su esposa y su musa. Pero ella no fue la única mujer que Pierre Bonnard amó ni que pintó varias veces, ya que tuvo una relación amorosa con Renée Monchaty. Ella se suicidó dos meses después que Pierre contrajera matrimonio con Marta. Es muy posible que esta tragedia haya dejado una herida muy honda en el artista. De ahí a pintar lo evanescente, la evocación, no había sino un paso. Máxime que poco a poco Marta iría ahogándose en un delirio que la alejaba cada vez más de la realidad. Ella murió en 1942. Es muy posible que Pierre Bonnard haya vivido los cinco años que le quedaban en paz. La misma que le había sido arrebatada por la enfermedad de su esposa.
Al salir de la exposición lo hice completamente alucinada, pero no era un sentimiento mío solamente, ya que mis acompañantes salieron también con la sensación de haber vivido una experiencia que raras veces tenemos en una exposición de arte.

lunes, 6 de abril de 2015

LA COMADRONA DE KATJA KETTU: LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN VISTOS POR UNA MUJER

Katja Kettu (Finlandia 1978) es una escritora sin par. Me he leído La Comadrona (Alfaguara 2014) prácticamente de un tirón. Es una obra sobre el amor y la guerra. Aunque sería más acertado decir que es un descenso a los infiernos, un viaje a las profundidades del delirio que nos acosa en épocas de enfrentamiento bélico. En el 2011, año de su publicación, no solo fue el libro más vendido en Finlandia sino que obtuvo varios premios. Premio Kalvei-Jäntti 2011, Premio Runeberg 2012, Medalla Kiitos Kirjasta 2012 y Book Bloggers; y por si fuera poco Katja Kettu es considerada como una de las más grandes re-creadoras de la literatura finlandesa. Fuera de escritora es artista, pertenece al grupo punk Confusa, y es profesora de guiones cinematográficos.// La autora de La Comadrona logra retratar en toda su dimensión la crueldad humana. En su obra no hay individuos buenos, sólo una masa informe que trata de salvarse a como de lugar. Sus personajes son la radiografía de los más bajos instintos que salen a flote en situaciones de supervivencia. //
La obra se desarrolla en un campo de concentración nazi en tierras laponas y narra la extraña historia de amor de una campesina, Ojo Salvaje, que trabaja como comadrona, y de Johann Angelhorst, un oficial alemán. La novela se sitúa en los meses previos a los enfrentamientos entre Finlandia y Alemania y a los primeros meses de la Guerra de Laponia. Su encuentro es bastante peculiar por decir lo menos. La primera vez que Johann Angelhorst se cruza con Ojo Salvaje observa, poco menos que alucinado, que ella tiene un cordón umbilical que le cuelga de la boca, ya que acaba de atender un parto y ha cortado el cordón con sus propios dientes. La mirada que recibe por parte del oficial, que es también fotógrafo, es la mirada de un macho que busca una hembra. Ella siente su olor mezclado con los propios efluvios de su cuerpo y del cuerpo que acaba de dar a luz. Desde ese momento ella se dirá que si logra ser amada por él no necesitará buscar otro hombre. Al respecto Katja Kettu ha dicho: « El tema más importante de la novela es conseguir el amor. Personalmente solo he estado enamorada una vez. Cuando le vi por primera vez me prometí a mí misma que si podía conseguir a este hombre ya no pediría ninguno más. Quería incluir esta experiencia en la novela.» Esta cita da la clave para entender aun mejor la personalidad profundamente emocional de Ojo Salvaje. Ella no es una mujer racional, la mueven las pasiones, se doblega ante ellas, cueste lo que cueste.// La Comadrona es también una denuncia feminista en toda su dimensión, ya que hurga en esa herida que es la utilización de la mujer como arma de guerra. Al mismo tiempo que se la viola, y se la reduce a la nada, se reduce al pueblo o a la comunidad a la que pertenece. Violar a las mujeres en épocas de guerra es destruir el tejido social al que pertenecen. Eso lo saben todos los ejércitos del mundo. Entre ellos las FARC o ELN o los grupos paramilitares o el ejército colombiano. Una mujer violada por el enemigo es una mujer considerada traidora. Ahora, si ella se enamora del hombre que pertenece al bando enemigo, es tratada aún peor. No hay que olvidar que después del Armisticio las mujeres que habían sido amantes de los oficiales alemanes fueron insultadas en la calle, arrastradas por el suelo, golpeadas y luego se les rapó la cabeza; así durante varias semanas, o algunos meses, eran objeto de la furia de sus conciudadanos. Y las mujeres que vivían en comunidades pequeñas incluso fueron expulsadas de sus casas y de sus pueblos. // Un gran acierto del libro es el rescate de las tradiciones orales de los pueblos lapones, de sus costumbres, de sus creencias. Es un fresco de la sociedad de la primera mitad del siglo XX en las tierras del norte de Europa. Otro acierto es el de hurgar en la memoria histórica y mostrarnos una herida que para muchos de nosotros era completamente desconocida.// Desde el punto de vista narrativo yo diría que es un libro muy bien construido. Hay dos voces narradoras, la de Johannes y la de Ojo Salvaje; y de cuando en cuando se mezcla la voz de un hombre muerto y algunas cartas que van apareciendo a lo largo del relato. // En cuanto al manejo del tiempo habría que decir que es una especie de rompecabezas bastante elaborado. Hay un juego temporal que obliga al lector a estar atento para poder entender la trama que Kettu le plantea. Es un juego sutil e inteligente.// Su lenguaje es directo y muchas veces bastante crudo, ya que la autora tiene claro que Ojo Salvaje es una campesina sin educación y que ha llevado una vida llena de carencias en todos los aspectos y que se ha visto enfrentada no solo a un clima de gran rudeza sino a una sociedad que la ha excluido desde siempre. En cuanto al oficial de la SS está acostumbrado al lenguaje procaz y vulgar de los militares. Es un hombre roto por dentro y adicto a las drogas. La narración se hace en primera persona, lo que ayuda a sumergirse mas en los laberintos psicológicos de los dos personajes principales. Desnudan sus sentimientos como si estuviesen solos ante un espejo. Ellos son sus propios jueces y sus propios verdugos, por lo que no se hacen concesiones a sí mismos. El resultado es un lenguaje descarnado y una trama que bucea en el infierno personal de cada uno de ellos. // En cuanto a las violaciones, o los experimentos que se hacen dentro del campo de concentración, o los múltiples asesinatos que se cometen a diario, habría que decir que si bien el lector entiende muy bien de que se trata, las descripciones siempre son soslayadas, no se asiste a ellas de una forma directa; lo que me parece que es otro acierto de La Comadrona. // Por último quisiera decir que no es una lectura fácil y que no creo haber entendido toda su complejidad; aun así soy consciente que es un libro de gran envergadura, que vale la pena ser leído y que enriquece la biblioteca personal; posiblemente estoy ante una obra que será considerada un clásico del siglo XXI. // Reseñas de La Comadrona que Alfaguara trae a colación : «Una gran novela. Una historia de amor aderezada con una pizca de realismo mágico y puñados de durísimas verdades... Kettu sirve un plato de entrañas bien caliente: aterrador y fascinante.» Jurado del Premio Runeberg // «Una obra maestra.» Raili Kettunen, Kotimaa (Finlandia) // «Sorprendentemente maravillosa... Una increíble experiencia de lectura.» Turun Sanomat (Finlandia) // «La ferocidad del amor podría ser un buen título para la novela de Katja Kettu. Todo es feroz en este libro, también el estilo. Un libro que no se olvida, gélido e incandescente, brutalmente pasional.» Marilia Piccone, Wuz.it (Italia) // «Una novela asombrosa con un alma descarnada y una energía liberadora. No me sorprendería que acabara convirtiéndose en un clásico.» Cecilia Nelson, Göteborgs-Posten (Suecia) // «Una descripción cruda y desnuda de qué puede hacer la guerra con el ser humano y dónde puede llevarte el amor.» Adresseavisen (Noruega) // «Puedo afirmar que tengo entre las manos uno de los libros más exitosos e importantes del año. Me atrevo a compararlo con Purga, de Sofi Oksanen. Así de grande es.» Seppo Puttonen, Ykkösen Aamu-tv (Finlandia) // «Una de las novelas más profundas que he leído en mucho tiempo… Rebosa sensualidad y nostalgia. Es hipnótica, no puedes apartarte de ella.» Annina Rabe, Svenska Dagbladet (Suecia) // «No es un libro que se lea, es un libro que se vive hasta el último aliento. Es imposible salir indemne de él.» Dagens Nyheter (Suecia) // «Leer La comadrona es una experiencia asombrosa, que oscila entre el horror y el fervor.» Smålandsposten (Suecia) // «Impresionante por su tono, por la trama, por el lenguaje… Una historia que llega a todos los confines, de la tierra y de la humanidad. Un libro fascinante.» Marie-Paule Caire, Parutions.com (Francia)

lunes, 30 de marzo de 2015

CUANDO LOS GALARDONES LITERARIOS LOS GANAN LOS MALOS LIBROS

El caso de Amores Léonor de Récondo Los premios literarios no son siempre designados a obras que lo merecen, puesto que en muchos casos se juegan intereses desconocidos para los lectores, que van desde posturas políticas hasta intereses económicos; pasando por relaciones de amistad, entre otras posibles causas.// Me atrevería a decir que una de ellas es la ceguera de algunos jurados al momento de otorgar una presea literaria. Es el caso de una novela de Juan Carlos Onetti, Tiempo de abrazar, que fue enviada en 1941 por un jurado uruguayo para participar en un Concurso Latinoamericano de Novela, auspiciado por la Editorial Farrar & Rinehart. No obstante, el premio se lo llevó El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, una novela telúrica y que hoy en día no tiene mayor renombre. En cuanto a la obra de Onetti nunca se pudo saber si efectivamente merecía ganar o no, ya que pronto pasó a integrar los cajones del olvido; solo se conocieron algunos capítulos que aparecieron en algunas separatas dominicales sin haber sido jamás publicada en su totalidad. Pero conociendo al autor de El pozo o de Juntacadáveres me atrevería a asegurar que su novela era muy superior a la de Alegría. No en vano Emir Rodríguez Monegal decía: “es con Onetti y sus pares que el nuevo hombre latinoamericano, el hombre que se ve obligado a ingresar casi de golpe en una modernidad caótica, angustiosa, pasa a asumir el primer plano en la ficción ». También hace enfásis en la importancia que tuvo sobre otros autores: « Algunos (como Cortázar) reconocerían explícitamente su influencia. Otros la aceptarían implícitamente. Los menos se declararían sus discípulos. ».// Esto sin hablar del Premio Nobel de Literatura, cuyos grandes ausentes son Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar y Jorge Luis Borges; sin olvidar a José Lezama Lima o Alejo Carpentier o Guillermo Cabrera Infante. // Pienso también que otras causas pueden ser culturales. Podría ser el caso de Amours de Léonor de Récondo (Sabine Wespieser Editeur, Paris, 2015), ganador de dos premios de gran importancia en Francia: Premio de los Libreros 2015 y el Gran Premio RTL-Lire 2015. // El libro, cuyo título en español se traduce simplemente por Amores, si bien tiene referencias claras a Madame Bovary de Gustave Flaubert, a La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas y a Thérèse Desqueroux de François Mauriac*, no deja de ser una obra que no supera las novelitas de amor tan en boga en los años 60 y 70 del siglo pasado. No diría que es mediocre, hacerlo es darle un valor que no tiene. Es simple y llanamente mala. // La trama está puesta en la mesa, por lo que cada acontecimiento está plenamente cantado con anterioridad. Está exento de sorpresas literarias. Su lenguaje es bastante coloquial; carece de la profundidad que el francés le puede imprimir a una obra literaria. En este caso preciso pienso en el lenguaje de Marguerite Yourcenar** y por supuesto en el de Mauriac. // No creo que Léonor de Récondo, por muy buena violinista que sea, tenga verdaderamente talento literario; al menos no lo ha desarrollado. // La trama se desarrolla en lo que los franceses denominan un huit clos, o sea un espacio cerrado. En este caso preciso es una casa burguesa de principios del siglo XX situada en un pequeño burgo de una provincia francesa. En ella viven el notario Anselmo con Victoria, su joven e inexperimentada esposa. Como toda familia burguesa de la época tienen algunas personas a su servicio; en este caso preciso un matrimonio que conoce los secretos de la familia del notario, y Celeste, una campesina de 17 años que huye de la miseria del campo, pero sobre todo busca olvidar a una madre que año tras año traía un nuevo hijo al mundo sin que nunca tuviese suficiente tiempo ni energías para dedicarse al cuidado de los vástagos. // En ese huit clos somos testigos del abuso sexual de la parte de Anselmo para con Celeste, a quien toma con la misma determinación con la que se le ordena limpiar la casa o hacer un pastel. No le importan las consecuencias de sus actos, ni los mide ni los intuye; simplemente actúa siguiendo sus impulsos sexuales. Si en la noche Anselmo se mete en su cama en el día ni la mira, simplemente ella no existe; si fuese un perro de caza tendría mas probabilidades de ser vista por él. // En cuanto a Victoria se refiere habría que decir que simplemente es una decoración que se ha puesto en el centro del salón; como si fuese un jarrón de porcelana de Sèvres. Su única y verdadera misión es la de darle un heredero a Anselmo, para que éste a su vez pueda perpetuarse como notario de su ciudad. De resto ella no cuenta para nada. No la hace partícipe de su trabajo, ni se interesa por sus gustos o anhelos o frustraciones. El prestigio, de lo que él considera un buen apellido, una hermosa casa y una buena situación económica, debe bastarle para ser feliz y vivir agradecida por haberla hecho su esposa. // En cuanto al supuesto rol de ama de casa que debería de tener, orgullo de muchas mujeres de su tiempo, se le ha negado desde antes del matrimonio con Anselmo; ya que Huguette, la cocinera, es la que lleva las riendas del hogar desde hace mucho tiempo. Huguette vio crecer a Anselmo niño y fue también la encargada de iniciarlo en la vida sexual para evitarle los prostíbulos y las enfermedades sexuales que podrían derivar de esas visitas. Pero Huguette no lo hizo porque así lo hubiese deseado, lo hizo obligada por la madre de Anselmo; para quien una empleada doméstica era también una mujer a la que se le puede ordenar acostarse con el señor de la casa, sin que darle posibilidades de negarse a tamaño abuso. // Y por último está Pierre, el marido de Huguette, el que conoce los secretos más recónditos de la familia. El es el palafrenero y el jardinero, y cuando Anselmo lo considera pertinente es su compañero de caza o su confidente. // Léonor de Récondo quiso hurgar en las miserias de una familia burguesa de inicios del siglo XX; pero sobre todo quiso mostrar la condición femenina y su gran fragilidad frente a un mundo construido por los hombres para los hombres. Y si bien Amores es una obra que anuncia la emancipación femenina y los cambios que la sociedad vería en los años venideros, sobre todo con la Primera Guerra Mundial, no logra ser convincente en cuanto a la calidad literaria de la obra en cuestión. Es un libro que ha debido pasarse por el tamiz una y otra vez; ha debido dejarse en reposo durante algunos años y posiblemente ha debido volverse a escribir; de pronto Léonor de Récondo hubiese logrado una obra de mayor valor estético. Pero posiblemente su juventud, o la presión de la editorial, le impidió tomarse su tiempo; pero bueno, esta es solamente mi percepción de Amores, no olvido que acaba de obtener dos importantes preseas literarias. De lo que si estoy segura es que luego harán una película inspirada en Amores y que será mucho mejor que el libro, lo que rara veces sucede.// ---------------------------------------- * http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/09/28/el-veneno-mujeres-y-literatura-therese-desqueyroux-y-bebe-donge/ ----------------------------------------- ** http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/03/22/marguerite-yourcenar-la-mujer-que-ilumino-el-siglo-xx/

domingo, 22 de marzo de 2015

MARGUERITE YOURCENAR: LA MUJER QUE ILUMINÓ EL SIGLO XX

Esta incomparable mujer (1903-1987), cuyo nombre era Marguerite Cleenewerck de Creyencourt, es una de las más grandes intelectuales del siglo XX y marcó un hito en la historia de la literatura. Fue la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Francesa. Ganadora de innumerables premios literarios, entre ellos el Premio Fémina (1968), con el libro “Opus Nigrum”; nadie merecía más que ella el Premio Nobel de literatura, es una de las grandes ausentes en los premios de la Academia Sueca. // Su padre, un verdadero librepensador, formado en la más rancia aristocracia del siglo XIX, y bajo la tutela de preceptores privados, educó personalmente a su hija, quien a los diez y seis años valida el bachillerato, sin haber pasado nunca por una escuela ni pública ni privada. Desde pequeña le infundió el amor por las lenguas antiguas y modernas. Es así como Marguerite Yourcenar aprende el griego antiguo y moderno, el latín, el inglés y el italiano, además del francés, su lengua materna. Fue considerada una de las más grandes helenistas de su tiempo. Su padre le enseñó también el amor por los viajes y por las culturas foráneas, hasta el punto que cuando observaba en su hija un apego especial por una ciudad, o un país determinado, empacaba maletas y emprendía con ella un rumbo diferente. De esta trashumancia, Marguerite Yourcenar repetiría hasta el cansancio la frase preferida de su padre: "Sólo se está bien en otra parte". Más que su padre, fue su mentor, amigo y guía. A su muerte le legó su enorme biblioteca, además de una fuerte fortuna que le permitiría vivir holgadamente por espacio de varios años. // A los diez y seis años escribió y publicó su primer poema, cuyo tema era la leyenda de Ícaro. A los veinte y seis presentó su primera novela: Alexis o el Tratado del Inútil Combate, donde comienza a bucear, a indagar, a reflexionar sobre un tema que siempre sería una constante en su narrativa y en su poesía: la homosexualidad. Tema tabú para comienzos del siglo XX, y arduo aún para muchas mentes conservadoras de nuestro tiempo. Sus traducciones de la obra de Virginia Woolf y de Cavafis son una respuesta a esa búsqueda que se impone desde su juventud. Más tarde, y siempre fiel a la traducción y a la difusión literaria y cultural, dio a conocer en Francia los Cantos Espirituales de los descendientes de los esclavos de los Estados Unidos. // En la Segunda Guerra Mundial escribió El Tiro de Gracia, texto narrado por su protagonista en primera persona, veinte años después de terminado el conflicto bélico. En él nos muestra una visión bastante particular de Los Balcanes, del amor, de la guerra, del “ménage à trois”. Esta obra es, antes que nada, una reflexión ontológica sobre las pasiones -léase miserias y grandezas del ser humano-. // Terminada la guerra, Marguerite Yourcenar se encuentra sin dinero, por lo que emigra a Estados Unidos, haciéndose incluso ciudadana norteamericana, allí vive y comparte el resto de su vida con Grace Frick, a quien había conocido en París. Comienza a escribir "Memorias de Adriano", un tema que la había obsesionado desde los veinte años, y cuyo manuscrito había sido escrito y reescrito varias veces, destruyendo siempre las copias anteriores. Para 1949 sólo quedaba un pequeño fragmento de todo el material que había acumulado en todo ese tiempo; es entonces que comienza, una vez más, a escribir el libro. Pasará tres años reescribiéndolo, antes que sea finalmente impreso. Memorias de Adriano, traducido al español por primera vez por Julio Cortázar, narra la vida de uno de los más importantes emperadores romanos, protector de las artes, de las letras y de los esclavos y amante de los efebos, como muchos romanos de su época. // La idea de escribir sobre la vida de Adriano, nacido en territorio hispánico, la había tenido al visitar su villa en Tívoli, conocida antiguamente con el nombre de Tibur, situada a 20 Km de Roma. Este libro, más que una lectura, es un regalo al espíritu humano, contiene sentencias de profunda sabiduría y conocimiento del alma. Cuando digo alma no me refiero al concepto judeocristiano, sino a la esencia misma del ser humano. Memorias de Adriano es el libro de la soledad; de la soledad más absoluta y dolorosa, la soledad del poder. // “El hombre que se había vanagloriado siempre de vivir y pensar como cualquier soldado de su ejército, llegaba a su fin en la más grande soledad; tendido en su lecho, seguía combinando grandiosos planes que ya no interesaban a nadie”. (Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano. Edhasa. 1999.) // Adriano poseía una enorme cultura y era un hombre tolerante, lo que le permitía legislar a favor de los esclavos: “Velé para que el esclavo dejara de ser esa mercancía anónima que se vende sin tener en cuenta los lazos de la familia que pueda tener, ese objeto despreciable cuyo testimonio no registra el juez hasta no haberlo sometido a la tortura, en vez de aceptarlo bajo juramento. Prohibí que se le obligara a oficios deshonrosos o arriesgados, que se le vendiera a los dueños de lenocinios o a las escuelas de gladiadores... En las granjas, donde los capataces abusan de su fuerza, he reemplazado lo más posible a los esclavos por colonos libres”. // Legisló a favor de la mujer, lo que en un romano era algo verdaderamente fuera de lo común, ya que la ley del Pater Familis le había otorgado al hombre de la casa todo el poder sobre los hijos, especialmente sobre las hijas mujeres y sobre la esposa. El poder del Pater Familis era inconmensurable, podía incluso decidir sobre la vida de sus vástagos. Por eso el texto que cito a continuación es revelador, en cuanto a la sapiencia de Adriano: “Las leyes deberían diferir lo menos posible de los usos; he acordado a la mujer una creciente libertad para administrar su fortuna, testar y heredar. Insistí para que ninguna doncella sea casada sin su consentimiento: la violación legal es tan repugnante como cualquier otra. El matrimonio es la cuestión más importante de su vida: justo es que la resuelvan según su voluntad”. // Tampoco olvida al campesino sin tierra, ni al minero: “Acabé con el escándalo de las tierras dejadas en barbecho por los grandes propietarios indiferentes al bien público; a partir de ahora, todo campo no cultivado durante cinco años pertenece al agricultor que se encarga de aprovecharlo. Lo mismo puedo decir de las explotaciones mineras”. // Adriano fue un gran constructor, participaba personalmente en el diseño de los templos, de las villas y opinaba sobre la fundación de las ciudades que iban surgiendo en su mandato. Amaba el arte, el teatro, la filosofía. En cuanto al arte se refiere, sentía una gran pasión por Scopas y por Praxíteles. El amor por el legado griego está presente a todo lo largo del texto. Era a su vez músico, interpretaba la flauta haciéndose acompañar por una cítara. Era poeta y excelente lector. Sentía una gran debilidad por el teatro, no en vano es en una lectura de una tragedia de Licofrón que conoce a Antínoo, su gran amor: “Algo apartado, un muchacho escuchaba las difíciles estrofas con una atención a la vez ausente y pensativa, que me hizo pensar inmediatamente en un pastor en lo hondo de los bosques, vagamente atento a algún oscuro reclamo de pájaro... Su presencia era extraordinariamente silenciosa; me siguió en la vida como un animal o como un genio familiar.... Aquel hermoso lebrel ávido de caricias y de órdenes se tendió sobre mi vida.... me sentía juzgado. Pero lo era como lo es un dios por uno de sus fieles... Sólo una vez he sido amo absoluto, y lo fui de un solo ser.” // Respetaba las culturas foráneas: “Prometí devolver el trono de oro de la dinastía arsácida, arrebatado antaño por Trajano; de nada nos servía, mientras que la superstición oriental lo valoraba extraordinariamente.” Impulsó la construcción de bibliotecas y apoyó la labor de los copistas y traductores: “... me instalé en casa de Arriano... su casa se hallaba situada a pocos pasos de la nueva biblioteca que yo había donado a Atenas y en la que no faltaba nada de lo que puede ayudar a la meditación o al reposo. ... Cada vez sentía mayor necesidad de recopilar y conservar los volúmenes antiguos, y encargar a escribas concienzudos de que hicieran copias nuevas.” // Memorias de Adriano recoge también alusiones a los comienzos del cristianismo; hace mención a los judíos y a la persecución que emprende contra ellos, al mismo tiempo que asistimos al ocaso del emperador: “No lo niego: la guerra de Judea era uno de mis fracasos. No tenía la culpa de los crímenes de Simeón ni la locura de Akiba, pero me reprochaba haber estado ciego en Jerusalén, distraído en Alejandría, impaciente en Roma. No había sabido encontrar las palabras capaces de prevenir, o al menos retardar, aquella crisis de furor de un pueblo; no había sabido ser lo bastante flexible o lo bastante firme a tiempo.” // En este párrafo se nota claramente el vacío de poder que experimentó su gobierno al final de su mandato; pero sobre todo, la soledad del poder. Memorias de Adriano es una de las lecturas más hermosas que un ser humano pueda realizar a todo lo largo de su vida. Es una reflexión sobre la condición humana, sobre sus grandezas y miserias. Es un libro intimista, que recoge la vida y el pensamiento de uno de los más grandes artífices de la antigüedad. Cada lectura que se hace del libro es aún más rica que la anterior. Posee una lírica como pocas obras lo suelen tener. Memorias de Adriano, es uno de los libros más importantes del siglo XX; de eso no me cabe la menor duda; y una de las joyas de la literatura universal. //// OPUS NIGRUM : Por su parte Opus Nigrum, novela menos conocida, menos divulgada, pero de una gran belleza estética, narra la vida de Zenón, un monje que está a caballo entre el Medioevo y el Renacimiento; y como muchos de los hombres sabios de su época, Marguerite Yourcenar lo concibe como un hombre total, lo convierte en médico, en alquimista, en pensador, en transgresor, en viajero, y por supuesto, en un hombre acosado por la Iglesia. Sus perseguidores, a pesar de estar viviendo en el siglo XVI, aún están anclados en los siglos XIII o XIV. Zenón será el personaje preferido de Marguerite Yourcenar, hasta el punto que en el ocaso de su vida afirmó que en el momento de su muerte él sería su médico de cabecera ; peor también se refería a él como si fuese su hermano. Este enigmático personaje posee las características de Leonardo Da Vinci y de Paracelso, de Giordano Bruno, de Copérnico, entre otros. Zenón, a diferencia de Adriano, no ostenta ningún poder, es un ser más bien marginal, hereje y aventurero. En esta última característica estaría reflejada la Marguerite Yourcenar, viajera e inquieta por otras culturas y por otros tiempos. No hay que olvidar que antes de escritora se consideraba a sí misma historiadora. Pero también es un personaje poseedor de un gran espíritu científico, racional, investigativo; profundamente reflexivo e independiente. Rechaza cualquier tipo de fanatismo, especialmente el religioso.// “Rigurosamente, casi de mala gana, aquel viajero, tras una etapa de más de cincuenta años, se esforzaba por primera vez en su vida en recorrer con la mente los caminos andados, distinguiendo lo fortuito de lo deliberado o de lo necesario, tratando de elegir entre lo poco que venía de él y lo perteneciente a lo indivisible de su condición de hombre. ... No se es libre mientras se desea, se quiere, se teme, tal vez no sea uno libre mientras vive. Médico, alquimista, pirotécnico, astrólogo, llevó puesta, de buen o mal grado, la librea de su tiempo, había dejado que su época impusiera a su intelecto ciertas curvas. Por odio a lo falso, pero también a causa de una fastidiosa acritud de humor, había participado en discusiones de opinión, en que un Sí inane responde a un No imbécil. Aquel hombre tan lúcido se había sorprendido a sí mismo al hallar más odiosos los crímenes, más necias las supersticiones de las repúblicas o de los príncipes que amenazaban su vida o quemaban sus libros, inversamente, había llegado a exagerar los méritos de un asno mitrado, coronado o “tiarado” cuyos favores le hubieran permitido pasar de las ideas a los actos. Las ganas de ordenar, de modificar o de regentar al menos un segmento de la naturaleza de las cosas lo había arrastrado a remolque de los grandes castillos de naipes o cabalgando sobre humo. Hacía el recuento de sus quimeras.”. 87 (Marguerite Yourcenar, Opus Nigrum. Punto de Lectura. 2003). // El verdadero trasfondo de la novela es el afianzamiento del luteranismo en tierras flamencas; en otras palabras, es la lucha entre Roma y los reformistas. Zenón, como su creadora, no cae en ninguna ortodoxia y al igual que el padre de Yourcenar, es un librepensador, posición intelectual inconcebible en el siglo XVI. // Marguerite Yourcenar fue una mujer inquieta intelectualmente hablando, pero al mismo tiempo poseía una gran curiosidad por conocer al otro, característica que la llevaba a querer entender la diferencia, la diversidad; al mismo tiempo que la indujo al respeto por otras culturas, por otras lenguas, por otras literaturas.// Esta búsqueda de otras culturas, la llevó a escribir un ensayo sobre Mishima y un libro de cuentos orientales, donde rescata el gran valor de la tradición oral. Los Cuentos Orientales podrían hacer parte de Las Mil y un Noches, poseen la magia y el encanto de ese mundo desconocido y mágico que es el desierto; al mismo tiempo que nos acerca a la cultura de los pueblos nómades. // Pero si aún queda un rescoldo de duda sobre la importancia y trascendencia de esta autora, no habría sino que pensar en su gran aporte desde el punto de vista estilístico. Obras como El tiro de Gracia, por ejemplo, son narradas en primera persona, en este caso por su protagonista. Esta técnica narrativa elimina el punto de vista del autor y por lo tanto su discurso se hace más objetivo, más universal. En el prefacio a esta obra, la autora escribe: "La narración es en primera persona y puesta en boca del principal personaje; procedimiento al que a menudo he recurrido, puesto que elimina del libro el punto de vista del autor, al menos, sus comentarios y permite mostrar a un ser humano haciéndole frente a la vida y esforzándose más o menos honradamente por explicarla, así como, en primer lugar por recordarla". No obstante, habría que recordar que dicha técnica narrativa ya había sido abordada por André Gide, por quien Marguerite Yourcenar sentía un especial aprecio. La diferencia con Gide radica en la suprema maestría que imprime Yourcenar a sus textos. Nota: Pueden escuchar la entrevista que e hicieron en la maquina del tiempo, de Radio Uruguay, sobre Marguerite Yourcenar, el pasado 16 de marzo de 2015. http://www.radiouruguay.com.uy/innovaportal/v/67386/22/mecweb/berta_lucia_estrada_un_estudiosa_de_yourcenar?parentid=11305

domingo, 15 de marzo de 2015

ELOÍSA Y PEDRO ABELARDO: UNA TRÁGICA HISTORIA DE AMOR

Eloísa nació en el año de 1101, veintiún años antes del nacimiento de Leonor de Aquitania, y durante seis decádas lo iluminó con su profunda sabiduría. Eloísa, como una gran parte de las mujeres de su época, fue educada en el monasterio de Argenteuil, donde recibió una educación más que esmerada y que sería reconocida en su época. Allí aprendió latín, griego y hebreo, filosofía, teología y literatura. Aprendió a discernir y a argumentar como pocas personas de su tiempo podían hacerlo, al punto que hoy se la consideraría un par intelectual de los profesores de la Escuela Catedralicia de Notre-Dame, la que luego se convirtiría en la Universidad de París, con quienes solía discutir temas bastante eruditos.// Eloísa conocía a Aristóteles, Platón, Séneca Ovidio, Cicerón, y por supuesto a San Agustín, a Boecio. Era una gran conocedora de La Biblia, lo que la situaba como una de las más importantes intelectuales de su tiempo. Su amplio conocimiento, y su pasión por la reflexión y el análisis, le permitieron luego establecer una profunda relación con Pedro Abelardo (1079-1142), el gran filósofo y pedagogo del siglo XII, quien ostentaba el título de Magister in Artibus; lo que significaba haber cursado las áreas del conocimiento que se enseñaban en su época: el trívium (retórica, gramática y dialéctica) y el cuadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música); dichas disciplinas se impartían en las Escuelas Catedralicias, que habían reemplazado a las Escuelas Palatinas de Carlomagno. Las Escuelas Episcopales, o Claustrales, darían origen más tarde a lo que hoy conocemos como universidad. // Eloísa abandona el Monasterio de Argenteuil a la edad de 17 años, puesto que su tío Fulbert, canónigo de la catedral de Notre Dame, consideraba que la educación que le habían impartido en el convento había dado los frutos por él esperados; se la lleva a París y la instala en su casa a la espera de poder casarla convenientemente; es decir, encontrarle un marido noble y con dinero. Pedro Abelardo contaba a la sazón 38 años y ya era una leyenda en las escuelas de París y en el mundo conocido de la época. Los estudiantes venían de toda Europa con el único fin de asistir a sus clases y lo seguían adonde quiera que él fuese. Su visión personal de las Sagradas Escrituras, y de la teología en general, pronto le acarreó un enemigo que lo perseguiría por el resto de su vida, Suger (1081-1151), Abad de Cluny y consejero de los reyes Luis VI y VII. Suger llegó a tener un poder inconmensurable, no sólo religioso, sino político, puesto que fue el designado de llevar las riendas del reino durante la ausencia de Luis VII, cuando éste partió a la segunda cruzada. A su regreso el rey lo proclamó Padre de la Patria. No obstante, el principal contradictor teológico de Pedro Abelardo fue Bernardo de Claraval, el fundador de la orden de los Cisterciences, la misma que nos dejó como legado arquitectónico sus maravillosos monasterios, cuya característica principal es la ausencia de decorado; y esa ausencia, a mi modo de ver, se transforma en el artífice de una profunda belleza. Bernardo de Claraval es, en cierta forma, el fundador de la Orden del Temple, ya que todas sus reglas fueron redactadas por él. Podría decirse que los principios templarios son también cistercienses. Bernardo de Claraval estaba lejos de comprender al gran filósofo de la escolástica. Por la persecución e intolerancia de la que fue objeto Pedro Abelardo debió quemar dos de sus libros. Fue, además, poeta y músico, compuso canciones de amor y música sacra y se le considera el padre de la escolástica. Pedro Abelardo, como Eloísa, se adelantó varios siglos a su propio tiempo, y fue el centro del Concilio de Sens (1140); donde fue acusado de herejía, teniendo como principal acusador a Bernardo de Claraval.// Su relación sentimental con Eloísa pudo ser posible puesto que Fulbert lo había invitado a vivir en su casa para que le diese clases de filosofía; no a él sino a la misma Eloísa. Pronto la relación académica entre Eloísa y Pedro Abelardo desencadenó en una incontrolable pasión y en un amor que habría de acompañarlos a todo lo largo de sus vidas. Un amor que les era prohibido porque para la época los profesores de las escuelas catedralicias debían ser célibes. De esta unión nació Astrolabio, por lo que sus padres decidieron casarse en secreto. Matrimonio que aparentemente desconocía Fulbert, quien decidió contratar a algunos esbirros para que lo castraran. Estos no sólo fueron condenados por el Abad de Notre Dame a la misma tortura, sino que les sacaron los ojos, y a Fulbert le confiscaron todos sus bienes y se le desterró de París, el peor castigo de la época para alguien de su clase social y económica. Es entonces cuando Pedro Abelardo decide tomar los hábitos y Eloísa, presionada por él, lo imita a regañadientes al entrar como religiosa al monasterio donde se había educado. Su hijo fue criado por una de las hermanas de Pedro Abelardo. Pero la persecución hacia ellos sólo había comenzado, durante el resto de sus vidas serían perseguidos implacablemente por Suger. Sin embargo, siempre estuvieron en comunicación. Las cartas de Pedro Abelardo tienen un tono más filosófico y religioso que personal, mientras que las de Eloísa mantienen el tono ardiente de la pasión y del amor de su juventud: “Dudo que alguien pueda leer o escuchar tu historia sin que las lágrimas afloren a sus ojos. Ella ha renovado mis dolores, y la exactitud de cada uno de los detalles que aportas les devuelve toda su violencia pasada”.// A la muerte de Pedro Abelardo, 46 años después de su drama, Eloísa reclamó su cadáver para enterrarlo en el Paracleto, el monasterio que los dos habían construido en la única época en que pudieron volverse a encontrar, antes de ser nuevamente separados por Suger. Pedro Abelardo le había escrito, desde mucho antes de su muerte, que quería ser enterrado allí, donde ella era priora desde hacía ya mucho tiempo. En su carta le decía:// “Entonces me verás, no para derramar lágrimas, que ya no será tiempo: viértelas ahora para apagar en ellas ardores criminales: entonces me verás, para fortificar tu piedad con el horror de un cadáver, y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre”.// Pedro Abelardo, poco antes de morir, había escrito su autobiografía, a la que había titulado Historia Calamitatum. Años después, Eloísa compartiría la misma tumba. En la actualidad están enterrados en el cementerio Père Lachaise de París; visita cuasi que obligatoria para todas las parejas de amantes. -------------------------------------------------------------------------------------------------------- Recomiendo la lectura del libro Héloïse et Abelard de Régine Pernod, Albin Michel, Paris, 1970 Nota:Nota: La vida de Pedro Abelardo y de Eloísa fue llevada a la pantalla por Clive Donner, en una película titulada Pasión bajo el cielo, filmada en el año 1988 e inspirada en el libro homólogo de Marion Meade. Sus protagonistas fueron interpretados por Derek De Lint y Kim Thomson. La película es un verdadero fresco de la vida del París del siglo XII. (Este breve artículo hace parte de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista… Ediciones Ble, Manizales, 2009)

sábado, 7 de marzo de 2015

LA IMAGEN DE LA MUJER A TRAVÉS DE LA PINTURA

VENUS EMERGIENDO DE LAS AGUAS El cuerpo de la mujer ha sido un campo de batalla desde hace más de dos mil años. Nos han impuesto cánones que hemos debido seguir aún en contra de nuestros propios deseos e intereses, pero no siempre fue así. Hubo una época, de milenios, en que la mujer fue considerada una diosa, y su cuerpo un objeto sagrado. Al menos esto es lo que podemos corroborar cuando hacemos un viaje a traves del tiempo. Me refiero al legado de la historia del arte y de sus venus.
Las primeras representaciones del cuerpo femenino están en las venus esteatopígicas – de grandes caderas –, siendo la más famosa la figura encontrada en el Valle de Willendorf, en las cercanías del río Danubio, por el arqueólogo Josef Szombathy, en el año de 1908. Es una figura neolítica, cuya datación oscila entre los 20000 y 25000 años. Sin lugar a dudas es una escultura sacra, representa la creación, y nos habla de un culto a la mujer como dadora de vida. Es una figura de escasos 20 cm y recuerda el cuerpo de una mujer desfigurado por múltiples embarazos.
En el período que va del 5000 al 3000 ac se encuentran unas representaciones a todas luces contemporáneas, me refiero al arte cicládico; son figuras estilizadas y de una enorme belleza. Pero la imagen sagrada de la mujer tenía los días contados.
En el 460 ac vemos a la Venus de Ludovisi, hallada en Italia, en la villa que lleva su nombre, en el año de 1887. El Trono de Ludovisi es una laja de mármol blanco en el que se observa a Afrodita Urania emergiendo del mar, ayudada por las Horas, diosas del orden y de la justicia. La venus representa la Belleza, entendida como sabiduría divina; necesaria para guiar a los hombres en la búsqueda de la verdad y en desvelamiento de los misterios.
La Venus de Cnido (370-330 ac), de Praxiteles, representa no sólo a la diosa, sino a la hetaira Friné; famosa por su belleza y por su espíritu libre, dedicada al amor y a la pasión. Es famoso el juicio que le hicieron los hombres por la vida licenciosa que llevaba, en el cual no aceptó ninguna defensa; y en el momento en que debió responder a sus jueces, muchos de los cuales eran sus propios clientes, decidió quitarse el quitón. Cuando su cuerpo encandiló los ojos, más que lascivos de los hombres que querían su cabeza, su batalla estaba ganada; unánimente decidieron que tanta belleza, por fuerza, debía pertenecerles a todos. Esta es sólo una de las leyendas que se conocen sobre Friné, y como toda leyenda tiene muchas aristas, así que cada cual podrá decidir con cual se queda. Para el siglo XV, cuando ya el cristianismo - heredero de la misoginia de las culturas griega, latina y judía- se había instalado en Occidente, el cuerpo de la mujer fue considerado pecado, culpa, hecatombe, pérdida de la moral de los hombres de bien, los artistas ya no sabían cómo pintar ni como esculpir un cuerpo femenino. No es sino mirar la Dama en el baño, de Jean Van Eyck (1390-1441), para darnos cuenta de lo que pasaba en el arte.
Obsérvese el desnudo femenino y el desconocimiento de las proporciones humanas. Algo muy común durante el Medioevo, puesto que la influencia del cristianismo comenzaba a hacer verdaderos estragos en todo lo concerniente a la ciencia, pero sobre todo en lo concerniente a la mujer. El oscurantismo se había instalado y el miedo a la mujer se convertía en la nueva doctrina.
Por fortuna llegó Sandro Boticelli con el nacimiento de Venus. Como todas las figuras de este gran pintor, Venus, teniendo como modelo a Sandra Lippi -hija y hermana de los pintores Lippi-, Sandra aparece alargada, pero su cuerpo es proporcionado. No en vano, el pintor la realizó pintándola completamente desnuda. Lo que revelaba un cambio sustancial en la historia del arte florentino y el cual tendría una fuerte incidencia en el arte en general. Aún no había llegado el terrible Savanarola, por lo que Florencia aún conocía cierta libertad de pensamiento.
Con Eva Prima Pandora, del pintor Jean Cousin (1522-1595), aparece el primer desnudo del Renacimiento francés (hacia 1550). Obsérvese que el brazo izquierdo reposa sobre una calavera mientras que en el derecho lleva una serpiente. Ya para entonces los modelos de Eva y Pandora, símbolos de la mujer traidora, habían penetrado el imaginario colectivo. Con este cuadro Cousin se propuso poner en guardia al hombre del siglo XVI contra todos los males que, según él, representa la mujer; sobre todo si es bella. Según el pi ntor, la mujer genera vida, pero también muerte, desolación y pecado. Es esta idea que prevalecerá en los siglos siguientes. Pero no era algo nuevo. Desde los siglos XII y XIII se había venido rescatando el antiguo Derecho Romano, misógino por excelencia. Las escuelas de niñas habían desaparecido y los monasterios de mujeres pasaron a ser de clausura; mientras que los monasterios masculinos seguían siendo centros de educación y cultura, por lo que sus monjes podían llevar una vida social activa, incluso sexual; no es sino pensar en el Avignon de los papas para corroborar esta idea. Y si además se lee Los reyes malditos de Maurice Druon se podrá tener una visión mucho más acertada de la homosexualidad, de los grandes prelados de la Iglesia ; lo que corrobora que lo que tanto han condenado desde hace siglos ha sido en realidad una práctica común dentro de su seno.//.......................................................... A partir del siglo XVI se observa un cambio en la educación de las mujeres, especialmente en los países escandinavos, donde la Iglesia Luterana había hecho un gran esfuerzo porque en todos los hogares se pudiese leer La Biblia y en el resto de Europa la mujer pudo aprender a leer y a escribir bien avanzado el siglo XVI. Este privilegio estaba reservado a las clases nobles y burguesas. Sin embargo, en la educación de las mujeres se privilegiaba la lectura de La Biblia, el libro de oraciones y la interpretación del piano. // En el caso específico de las colonias españolas, ubicadas en el territorio del Nuevo Mundo, estaba prohibido importar libros de literatura no religiosa. En los Estados Unidos estaba prohibido enseñar a leer y escribir a los esclavos, el que supiera hacerlo podía pagarlo con su vida si llegaba a ser descubierto; situación que no difería mucho en la América Hispana.// Por su parte, Francia, desde 1627, con Mme. de Rambouillet a la cabeza, había iniciado los salones literarios y el arte de la conversación, lo que el mundo conocería más tarde como el círculo de las Preciosas o de las Mundanas, círculo que dio origen a la Ilustración Francesa. Estas maravillosas mujeres solían realizar estas tertulias en sus propias habitaciones, es decir en el mismo lugar donde dormían y amaban; pero no hay que olvidar que eran sólo una ínfima minoría. Puesto que la gran mayoría de las mujeres seguía sin saber leer ni escribir. La educación les estaba negada, considerando que la lectura era permisiva para el cuerpo y para el alma y que sólo las conducía a su propia perdición; léase condenación eterna. El canon de belleza de las mujeres estaba regido por las curvas generosas, para ello puede verse el cuadro Las tres gracias de Rubens (1577-1640).
Nada que ver con el canon contemporáneo de mujeres escuálidas y cuasi cadavérico que nos legó en los años 60 la modelo Twiggy.// En el siglo XVIII el libro había ganado un lugar importante en la vida parisina y de provincia. Las mujeres salían a pasear con un libro en la mano, o exigían tiempo para dedicarle a la lectura. François Boucher (1703-1770) y Fragonard (1732-1806), entre otros, entendieron este cambio social y lo llevaron a los lienzos en obras de una gran belleza como Madame de Pompadour (1756) o La lectora (1770).
Como el libro comenzó a ganar un lugar importante, y la lectura se hacía cada vez más popular, los hombres comenzaron a inquietarse por este fenómeno, al que llamaban “la furia de la lectura”, fenómeno que amenazaba con salirse de sus manos; lo que significaba perder el poder ancestral que siempre habían tenido sobre las mujeres. Así que los ríos de tinta no se hicieron esperar, con el único fin de luchar contra lo que se consideraba una verdadera pandemia. Las primeras teorías de la importancia de “una lectura dirigida”, aparecen con el fin de hacer énfasis en la educación católica y todo lo que pudiese interpretarse como virtud femenina: sumisión, obediencia, recato, silencio, prudencia. Virtudes netamente marianas y que tanto daño nos han hecho a las mujeres occidentales. Es decir, todos los elementos que le garantizan al hombre el control absoluto de la mujer; pero ante todo, que no quebranten el orden establecido por ellos.//............................................ SIN UN CUARTO PROPIO • El drama de muchas escritoras: Heinzmann, un librero suizo del siglo XIX, consideraba que después de la Revolución Francesa, la manía de leer novelas era la segunda plaga de la época. Incluso, algunos intelectuales racionalistas consideraban que la lectura dañaba a la sociedad. Años antes, en 1791, el pedagogo Karl G. Bauer escribía : • “La falta total de movimiento corporal en el momento de la lectura, unida a las diversas ideas y sensaciones violentas que emanan de ella, no pueden sino conducir a la somnolencia, al atascamiento, a la inflamación del vientre y a la oclusión intestinal; produciendo una incidencia real, como ya se sabe, en la salud sexual de uno u otro género, pero sobre todo en el género femenino” . Por su parte, Charlotte Brönte (1816-1855) nos relata su vida y la de sus hermanas, muy similar a la vida de Jane Austen, “Vivíamos en un lugar alejado donde la educación había hecho pocos progresos y donde, en consecuencia, no había ninguna tentación de buscar un trato social fuera de nuestro círculo familiar; dependíamos por completo de nosotras mismas, y de los libros de estudio, en lo que toca a los placeres y las ocupaciones de la vida”. Charlotte Brönte solía corregir el manuscrito de Jane Eyre mientras preparaba el almuerzo; situación que la llevó a rebelarse y a analizar su situación. Nadie mejor que Virginia Woolf para narrarnos el drama de no tener un cuarto propio. Desde entonces mucha agua ha corrido debajo del puente. Pero si bien en Colombia las mujeres asistimos a la universidad y si hemos llegado a ocupar cargos importantes, también es cierto que políticos misóginos, como el procurador Ordoñez o el senador Gerlein, han impedido que tengamos las mismas oportunidades que los hombres, nos han negado un salario igual al que ellos ganan, y legislan en contra de nuestros derechos sexuales y reproductivos, aduciendo que están protegiendo la sociedad y la familia; ignorando que el concepto de familia puede ser muy extenso, y que las leyes, por fortuna, son dictadas por la sociedad, no por la divinidad en la que cada uno de ellos cree. A esto se ha sumado la senadora Morales que pretende imponernos su credo personal, y el de su iglesia a como de lugar, sin importarle los miles de colombianos que discrimina con su actitud arrogante y con su idea de ser dueña de la verdad revelada. *Apartes de la ocnferencia Virginia emergiendo de las aguas dictado en el marco del Encuentro de Mujeres Poetas de Roldanillo (2011) y en el Encuentro Internacional de Escritoras en Panamá (2012) y algunos de sus apartes son de mi libro ¡Cuidado ! Escritoras a la vista… (Ediciones Ble, Manizales 2009).

viernes, 27 de febrero de 2015

DETRÁS DEL ESPEJO

Tengo cuatro o cinco años y estoy jugando con mis primas en la casa de la abuela. Es una casa enorme, llena de habitaciones cerradas y mal iluminadas, por la que yo me paseo triunfal, como si fuera otra persona. Me gusta ir a la casa de los abuelos. Cada vez que lo hago mi mamá me peina con mucho cuidado y me viste como lo hace cuando vamos a misa los domingos. A veces me coloca mi camisa predilecta y luego me monta en el carro, hacemos un viaje largo; al menos eso me parece a mí. Cuando llegamos mi mamá deja caer tres veces un gran aldabón que hay en la puerta de entrada. Me gusta su sonido, gong-gong-gong, es como si la música saliera de las entrañas de la casa y luego la puerta se abre. Subimos una larga escalera, me da la impresión que subo hasta el cielo. Arriba están los abuelos, siempre hay galletas de vainilla y yo puedo comerme las que quiera. Al final de las escalas hay un corredor largo y al fondo está la cocina, corro a reclamar las galletas que tanto me gustan. Al lado del corredor, están alineadas las habitaciones, se comunican unas con otras. Al lado de la cocina hay más escaleras, así que sigo subiendo, llego a una gran terraza, es la terraza más grande que conozco, apenas para patinar; pero mi mamá no me deja traer los patines. Es el lugar de la casa que más me gusta. Los adultos nunca suben. Levanto mis brazos y toco el cielo. Oigo voces, me buscan y me dicen que baje, no les gusta que esté arriba solo, mi mamá no se cansa de decirme que es peligroso, yo no entiendo que es el peligro, miro para todos lados pero no lo veo. Imagino que debe ser un señor muy feo, a lo mejor tiene mal olor. No me gusta que la gente huela mal. Por eso me gusta tanto que mi mamá me bañe. Sé que debo obedecer, así que bajo. Me encuentro con mis primas. Me siento bien con ellas, menos con Susana. Jugamos a las escondidas. Hay tantos lugares donde esconderse en esta casa, así algunas puertas estén cerradas y no podamos cruzarlas. A mí no me gusta buscar, prefiero correr a esconderme y esperar, sin respirar apenas, que alguna de ellas descubra dónde estoy. Pero siempre soy el primero que pillan y eso que me oculto muy bien, dentro del armario de mi abuela; estoy convencido de que es el mejor escondrijo. Las puertas tienen unos espejos enormes, me gusta mirarme en ellos, a veces me da la impresión que mi cuerpo crece, que se transforma, me veo reflejado dos, tres, cuatro veces. Como si fuera un camaleón. Mi papá, que siempre me cuenta historias de animales, me habló hace poco de ellos. Me dijo que cambiaban de color, utilizó una palabra muy rara, que no entendí, la repitió dos o tres veces, como hace cuando quiere que yo me aprenda una palabra nueva. Mimetizar, mimetizar, mimetizar. Es nuestro juego. El día de mi cumpleaños me regaló un libro de zoología, todos los días se sienta conmigo y me muestra un animal diferente. Me lee sus características, si tiene pelo o lana o plumas o escamas, me dice su nombre. Me explica si es mamífero u ovíparo, si es terrestre o acuático. Me gusta oír la voz de mi papá. Recuerdo que debo esconderme, así que abro la puerta del armario sigilosamente y me oculto detrás de los vestidos de la abuela. Me gustaría ponérmelos, algún día voy a preguntarle si me presta alguno. Escucho pasos, tratan de no hacer ruido, pero yo puedo oír el aleteo de las moscas en la oscuridad de la alcoba, así que los pasos, por más silenciosos que sean, no me pasan desapercibidos. Los pasos se paran al frente del escaparate, me quedo más quieto que nunca, ojalá continúen; pero la puerta comienza a abrirse, muy suavemente, sin hacer ruido. Tengo un poco de miedo, no quiero que me descubran. Pero a quien veo entrar es a Susana, a ella no le toca buscar, sino esconderse. Así que se pone un dedo en la boca y se sienta a mi lado. Ella es más grande que yo, cuando lloro, se burla de mí y se pone a cantar en un tono muy desagradable: -El bebé está llorando, el bebé está llorando… y entre más la escucho más ganas de llorar me dan. A veces pienso que no me quiere. Me hala el pelo o me da puños, con las otras primas es igual y después dice que no ha hecho nada. Y si la regañan, se aguanta y no llora. Esperanza ya nos ha debido de encontrar, no sé qué le pasa hoy. Así que comienzo a aburrirme, además no contaba con la presencia de Susana, este es mi rincón. Entre la ropa de mi abuela, hay algo que nunca había visto, es una prenda rara, como si fuesen dos cuencos de coco o dos tazas para naranjas o mandarinas. La cojo y la miro. Le pregunto a Susana si ella sabe qué es y me responde con aire de suficiencia: -Es para las mujeres, cuando sea mayor yo también tendré uno, mi mamá me lo prometió. Me lo arrebata de las manos y se lo pone en el pecho. Yo la encuentro linda y eso que no soy muy amigo de ella. Le respondo que yo también le voy a decir a mi mamá que me compre uno. Me responde con una gran carcajada, -¡Pero si tú no eres como yo! En su voz hay algo horrible. No entiendo por qué me dice que no soy como ella. Es verdad que tengo el pelo muy corto, yo quisiera tenerlo largo, como el de Esperanza. Me gusta su pelo, es sedoso y brillante, su mamá le hace unas trenzas muy bonitas. También me gusta su ropa. Yo no sé por qué siempre me visten con pantalones, yo quisiera ponerme el vestido azul con el que ella va a misa, como el que tiene hoy. Susana se sigue probando la pieza de los cuencos y yo quiero arrebatársela, ella no me deja. En cambio me dice que los hombres no usan ese tipo de prendas. Nuevamente siento que me hiere y cuando voy a ponerme a llorar, la puerta se abre y Esperanza grita emocionada: -1-2-3, los encontré.// ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Me llamo Orlando y tengo quince años. A todos mis compañeros les está saliendo barba, menos a mí; por lo que todo el tiempo me hacen bromas bastante pesadas. O me llaman niñita, marica, me dan patadas o me insultan. Venir al colegio a veces resulta una tortura, pero ni modo de decirle a mi papá que me quiero salir. Además no estoy muy seguro que en otro colegio no me pase algo parecido. Yo solo siento que estoy atrapado en el nombre de Orlando. Como si ese nombre fuese mi verdugo. En las noches, en la soledad de mi alcoba, me imagino con otro nombre, sonoro y profundo: Cayetana. Con él callaría a mucha gente, a los que no me aceptan, a los que me pegan en la calle o en el colegio; pero sobre todo podría vestirme como una mujer. Al menos eso es lo que el médico me aconsejó. Mi papá está muy preocupado porque no desarrollo los músculos de un hombre y porque no hay atisbos de barba, así que me envió donde un médico. El doctor quiso saber qué pensaba de mi cuerpo, y yo, por primera vez en la vida confesé mi deseo: -Quiero el cuerpo de una mujer, no me gusta el empaque con el que llegué al mundo. Él me aconsejó que me vistiera de mujer para ver si seguía pensando lo mismo. En la casa se armó la de Troya. La voz amada de mi padre sonó como los truenos en plena tormenta. No me pegó, pero el grito fue suficiente para producirme una gran herida. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Estoy parado al frente del espejo de la abuela. Trato de ponerme la prenda de los cuencos, mi mamá me dijo que se llamaba brasier. No sé cómo se pone. -¿Cómo harán las mujeres? -me pregunto-. Comienzo a sentir una sensación de incomodidad, no tardo mucho en conocer la causa. Detrás de la silla, está escondida Susana. Me mira con una sonrisa burlona. Nuevamente me dice que yo no soy una niña y me ordena que me baje los pantalones, cuando lo hago, ella se baja los calzones y señala con un dedo -¿Ves?, tú no tienes un pipí como el mío. Nunca lo tendrás. Luego se los sube y se va corriendo. Yo no puedo moverme, siento que estoy pegado al piso; y de la rabia, o de la sorpresa, no sé, me orino encima de la ropa. Susana debe de ser el peligro del que tanto habla mi mamá. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Tengo 20 años, mi papá sigue insistiendo en que debo ver a un médico, -pero a uno competente -me dice, sin mirarme- no al tegua que le recomendó vestirse de mujer -aclara con la voz llena de ira-. Ya no me habla directamente, siempre lo hace como si me enviara una razón, tampoco me mira a los ojos. Ya no soy el niño consentido a quien le solía leer historias de animales. El médico me prescribe un tratamiento hormonal, mi cuerpo comienza a cambiar; pero algo en mi interior sigue rechazando ese miembro que me estorba. Comienzo a ser aceptado por las chicas. Siempre me han gustado las mujeres, por eso anhelo ser como ellas. Ahora tengo una amiga con quien salgo siempre, nos entendemos; aunque ella no sabe que en el fondo la busco porque ella tiene lo que a mí me falta. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Un charco se ha formado a mi alrededor, huelo a orines, no me gusta sentirme sucio. Me pongo a llorar y veo a mi mamá parada en el umbral de la puerta preguntando por qué no he ido al baño. No sé qué responder. Es mejor no hablar de los juegos con Susana. En la casa busco prendas de mi hermana mayor, me las pongo cuando ella no está. Descubro que hay una mansarda. Me escondo en ella cada vez que puedo. Se convierte en mi lugar predilecto. Allí hay un viejo baúl con ropa que ya nadie utiliza. Los vestidos me quedan muy grandes, así que ensayo con las camisas, descubro que son de mujer, y aunque me llegan al suelo puedo caminar sin caerme todo el tiempo. En la buhardilla también hay un espejo, me paseo frente a él, y sonrío cada vez que veo mi imagen, mi verdadera imagen, reflejada en él. Pienso que soy un camaleón, comienzo a entender la palabra mimetizar. Aprendo que yo también puedo cambiar de aspecto, ese es mi secreto, no debo revelarlo. Pero aquí, en este cuarto oscuro, es donde verdaderamente soy feliz. Susana no sabe de la existencia de este cuarto, así que cuando ella viene, yo no hablo de él, no quiero que suba. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Una amiga de la universidad, a la que le gusta mucho leer, me habló hoy de un libro que lleva mi nombre: Orlando. Dice que es un libro muy bueno, de una escritora inglesa. Quedo atónito. Yo, que toda la vida he detestado mi nombre, descubro que es el título de un libro muy famoso. Me pongo un poco nervioso, pero ella no lo nota. Le digo que me hable un poco sobre el argumento. -Es un hombre de la época isabelina, un aristócrata inglés, a quien le encantan las mujeres -igual que yo, pienso-. -Orlando, sin ser un ser sobrenatural, o un dios, o algo parecido, ni envejece ni muere. -Como en el caso de Dorian Gray -le contesto-. -Algo así, con la diferencia, que él no hace pactos de ninguna clase, ni tiene una mente abyecta, no tiene manchas que ocultar. El caso es que a mediados del siglo XIX, trescientos años después de haber nacido, y en plena época victoriana, un buen día se despierta siendo mujer. Es un libro que bucea en la intimidad del ser humano -concluye-. Recuerdo el armario de la abuela y a Susana diciendo que no soy como ella, que nunca lo seré. Siento una gran desazón. Quiero salir corriendo a comprar el libro y no puedo. Otra vez estoy pegado al piso. Por primera vez intuyo que sí puedo cambiar. Que el alma que habita en esta carcasa equivocada puede al fin encontrar el cuerpo adecuado.// Mi mamá acaba de subir, me ha visto con ropas de mujer. Me ha hecho bajar de inmediato y me ha prohibido regresar a la mansarda. Mi secreto ha sido descubierto, me siento desnudo, no entiendo qué mal puede haber en vestir ropas de mujer. No digo nada, pero ante mí todo es negro. Me han cerrado el acceso al único lugar donde soy yo mismo. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Tengo cuarenta años, estoy casado desde hace diez y tengo dos hijos. Soy un hombre roto, dual. En mí siempre ha habido un cisma. Debo fingir que estoy bien cuando en el fondo quisiera recuperar lo que me quitaron antes de nacer, mi cuerpo de mujer. Tal vez si fuese andrógino mi vida sería diferente. Cuando me quedo solo en el apartamento, me pongo la ropa de mi esposa y me paseo ante el espejo largo rato. Lo vengo haciendo desde hace unos tres años. Desde que visité a un chamán que al verme me dijo: -Debes aceptar a la otra que llevas en ti. Desde entonces he venido abriéndole camino a la Cayetana de mi adolescencia, poco a poco se apodera de mí y rompe el silencio. A medida que lo hace, mi cuerpo comienza a unirse, poco a poco voy dejando atrás la sensación de estar escindida. He hecho progresos, ya puedo caminar con tacones y me desenvuelvo mejor con las manos. No quiero que mis gestos parezcan caricaturas cuando recupere mi verdadero yo. Deseo que cuando a ella le llegue el momento de hablar, no tenga los gestos de él. Desde hace poco estoy pensando en hacerme operar. Ese miembro que llevo entre las piernas cada vez me estorba más. Siento a Cayetana como si fuese un volcán que anida en mi interior, su fuerza magmática crece y crece; no demora en hacer explosión. Cuando eso ocurra, mi antigua armazón habrá desaparecido y dará paso al cuerpo que siempre he ansiado.// ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Nota: Este relato forma parte de mi libro Féminas o el dulce aroma de las feromonas, seguido del libro de cuentos Voces del Silencio. Ediciones Ble, Manizales, 2008.