martes, 1 de octubre de 2013

LA SHOAH EN CLAVE DE ATENEA DE CLARA SCHOENBORN

Nota: El pasado 25 de abril de 2013 publiqué una breve reseña sobre el libro Los Oficios en Clave de Atenea, Ediciones Apidama 2013, de Clara Schoenborn y posteriormente hice una nueva lectura que me hizo replantearme mis primeras impresiones sobre los poemas que lo conforman; por lo que nuevamente escribí un ensayo que publicaré en tres entregas. Pueden ver el pasado artículo en el siguiente vínculo: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/04/25/clara-schoenborn-en-la-filbo/ LA SHOAH EN CLAVE DE ATENEA DE CLARA SCHOENBORN “El exorcismo es algo sano. Cauterizar, quemar con el objetivo de sanar. Es como cortar las ramas de los árboles. He aquí mi talento”. Louise Bourgeois// He leído el libro Los oficios en clave de Atenea varias veces sin que me canse, y lo que es más importante aún, siempre que hago una nueva lectura es como si fuese la primera vez. Eso es lo que sucede con la buena literatura, no se agota sino que sorprende una y otra vez; siempre hay nuevos descubrimientos, metáforas que pasaron desapercibidas porque estábamos ensimismadas en otras que nos habían colmado el intelecto y la emoción, pero todas igualmente hermosas y llenas de sentido. Y con cada lectura me convenzo más que se trata de un libro excelente; máxime que en poesía, al menos en la poesía colombiana no se ha tocado ese tema que sólo nos llena de oprobio, como es el holocausto judío, pero también podría ser la imagen de muchos otros holocaustos, incluyendo al colombiano, así nadie lo haya llamado con ese nombre.// Al analizar el libro hice dos lecturas, pero hay muchas otras, eso es lo que hace de este libro una obra universal. Hay múltiples miradas, es inagotable, es una eterna caja de Pandora. Los candados no son tan herméticos como la poeta creyó haberlos concebido, y eso se lo agradezco; ya que de otra forma no hubiese podido hacer el viaje al centro del huracán que hoy comparto con ustedes. // Clara Schoenborn me escribió una vez, aludiendo a una alusión que yo había hecho sobre la Schoah en su libro, que la literatura navega por océanos insondables y la mayoría de las veces desconocidos por el autor, a lo que yo agrego: he ahí la magia de la lectura. Un libro nunca está terminado, siempre es una obra inconclusa, ya que cada lector, y con cada lectura que hace de un mismo libro, realiza su propio viaje y saca sus propias conclusiones. La literatura no tiene verdades reveladas, ni esa es su misión; al menos en lo que se refiere a la gran literatura, a la literatura que sobrevivirá en el tiempo, más allá de todas nuestras expectativas como seres terrenales y finitos. Es ella la que puede otorgarnos la inmortalidad, pero también puede negárnosla. Y digo inmortalidad más allá de escribir nuestros nombres en las nubes que habrán de recorrer las centurias que le esperan a la especie humana.// Es de anotar que es muy raro que un libro de poemas me produzca un impacto tan absoluto y brutal. Los poemas de Clara Schoenborn me sumergieron en un mundo doloroso, oscuro, turbio; fue el descenso a las tinieblas de un pasado agobiante y lacerante. No en vano la autora es descendiente de un sobreviviente de la Shoah, y gran parte de su familia pereció en los campos de concentración nazis. Supongo que yo no soy la única lectora en confesar su confusión. Al escribir este ensayo no pude dejar de pensar en una de las frases de Louise Bourgeois: “Mis obras son una reconstrucción del pasado. En ellas el pasado se ha vuelto tangible; pero al mismo tiempo están creadas con el fin de olvidar el pasado, para derrotarlo, para revivirlo en la memoria y posibilitar su olvido”. O bien: “Todos los días uno tiene que abandonar su pasado o aceptarlo, y entonces, si no puede aceptarlo, se hace escultor.” A lo que yo le replicaría: o escritora; y en el caso preciso de Clara Schoenborn, POETA, así con mayúscula sostenida.// El libro Los oficios en clave de Atenea es un parto permanente, que no termina, un parto agónico, doloroso, pero que se niega a dejar la existencia. ¿Por qué que es la vida si no un eterno alumbramiento?// Al leer la poesía de Clara Schoenborn siempre hay una doble, triple o cuádruple lectura. Podemos leer cada poema separadamente, pero también podemos leerlos armando un inteligente rompecabezas, o bien es una nueva cábala que nos invita a descifrar sus más recónditos secretos. En Los oficios en clave de Atenea encontramos poemas esparcidos en versos a todo lo largo del libro. Es el caso del tema recurrente de la muerte, pero también podría decir lo mismo de los espejos.// En el poema que abre el libro, Preámbulo – Regreso de Atenea, encontramos a la eterna Eva transformada en Atenea o en Loba, elementos que veremos a lo largo de la exposición. Pero sobre todo la lectura nos sumerge en la recuperación de la memoria:// “he regresado / con mis números de fuego,/ a borrar el tiempo / que olvidó la sal.”// La sal que todo lo carcome no pudo hacer nada contra el tiempo, el tiempo de la diosa virgen y guerrera, la diosa que nació de la cabeza de Zeus, su hija preferida, su bien amada. La diosa que no bajó la cabeza ante ningún hombre, que no se arrodilló ni pidió perdón. Por eso somos sus hijas, nos hemos caído millones de veces pero siempre nos volvemos a levantar. Si hemos sido prostitutas o reas, despertamos como ingenieras o poetas. Nos levantamos “seduciendo los candados”, rompiendo grilletes, gritando hasta el delirio para luego recuperar la cordura.// Los versos a los que acabo de hacer alusión, “he regresado/con mis números de fuego, /a borrar el tiempo/que olvidó la sal”, tienen también otra connotación, otra lectura, nos remontan a La Biblia, más exactamente al Antiguo Testamento; me refiero a la esposa de Lot, la que no tiene nombre, ¿para qué -se preguntarán algunos- si de todas formas pertenece a su marido? Es la mujer olvidada al ser convertida en estatua de sal, por haber querido saber y ver lo prohibido. Una clara alusión al conocimiento que desde siempre nos ha sido negado. No obstante, a pesar de la sal que todo lo carcome, seguimos ¡Firme(s) como semilla/florezco (florecemos) en las municiones”, porque ni la guerra puede borrarnos de la faz de la tierra. Por eso dice: “Búscame justo ahí/en tu costado izquierdo”, somos eternas Evas condenadas a errar por siempre lejos del paraíso, en un “espejismo” con “las manos estirándose/para revivir los muertos….donde no cesan los faros”. El libro es una permanente hoguera, fuego que consume todo, pero también purifica e ilumina. Y luego dice: “He regresado/ Mírame/Estoy/detrás de todos los espejos/refractada entre infinitos, /ven/que juntas como serpientes/somos mucho más/que una mitad”. Ya no somos el costado de Adán, existimos por nosotras mismas, y gracias al espejo nuestra imagen se vuelve infinita, imperecedera. En otras palabras, este libro recoge la historia del pueblo judío, pero sobre todo es la historia de la humanidad, puesto que todos los pueblos y en todos los tiempos ha sido migrante o desplazado; siempre ha estado en pos de la tierra prometida, buscando un lugar donde cultivar, echar raíces, criar una familia en situación digna, una tierra que aleje el hambre y el miedo.// I PARTE// OFICIOS EN CAÍDA LIBRE// Las mujeres somos dadoras de vida, pero además de poseer un útero podemos parir palabras, somos doblemente escritoras, damos a luz otras vidas y damos a luz la historia y la poesía./ En el poema Escritora, que abre el primer capítulo Oficios en caída libre, somos testigos del regreso de Atenea la virgen, la guerrera, vestida de escritora. No en vano en griego se le dice grafiti, del vocablo grafito, ya que su voz imprime “los vuelos entre abecedarios” y las “alas se empapan en los partos”, y luego salen convertidas en barcos hacia la luz, hacia la libertad, hacia la independencia que rompe los candados y las cadenas que la sociedad patriarcal ha sembrado a todo lo largo de nuestra eterna errancia, sin saber que siempre encontraremos una “desembocadura”.// En Adolescente habla de la niña que todas llevamos dentro: “desempaco mis maletas/todos los días/ todos”; recordándonos que somos migrantes perpetuas, que no poseemos nada porque nada nos han dado. Poseemos lo que nos hemos ganado con nuestras propias manos; por eso en Hechicera vemos la “fascinación/por hundir mis dedos/ en la abotonadura de la realidad”. Y nuevamente en Adolescente “ante cada una/ de mis sucesivas muertes” y luego “en el centro de mi tierra/crece un herbolario”, desarrolla los dos temas que son el eje de su creación poética: el alumbramiento y la muerte. Este eje es, en realidad, una serpiente que se muerde la cola, es el mito del eterno retorno. Con esos versos Clara Schoenborn nos remite al herbolario secreto de nuestros úteros y ovarios.// Y en Revolucionaria vemos a la mujer que pare la muerte: “Tanto puño contenido/ en tu cementerio de embriones”. La muerte nos pone trabas, edifica murallas, pone cerraduras, cierra candados: “¡Pero mira esa sangre en las puertas!/¡Esos vuelos tan inútiles!”. Y nos remite nuevamente a la loba que nombraba en su primer poema: “son placenta de colmillos/que gritan por ácido”. // En Hechicera encontramos a la escritora transmutada en este nuevo oficio. Entre las dos “abotonan la realidad”. Entre las dos construyen el mundo, el cosmos, el universo; nada existiría sin ellas, sin ELLA, escritora-hechicera, hechicera-escritora, inventoradepalabras, inventoradepotajesmágicos. Por eso dice: “No estaré ahí/ cuando mires/ pero sí/cuando creas”.// E inmediatamente, en Lesbiana, “Al fin he decidido/ la libertad de las fisuras”, puesto que los dedos que desabotonan la realidad también abren las fisuras; así la grieta amenace el cosmos; no importa, ella sabe como repararlo. De ahí que en Bruja leamos: “Voy a recolectar/ todos los ojos con grietas” y “en los techos/se reconstruyen/mis vísceras. La escritora-hechicera-bruja, conocida también como la saga, de sage, la sabia. No en vano la partera se llama en francés sage-femme: “Ninguna hoguera logrará nunca/apartar el diagnóstico del fuego/-tan justo en su ley”. La mujer alumbra la verdad en el universo, gracias a ella la tierra sigue girando y los astros no se consumen y siguen alumbrando. Y en Sacerdotisa: “Comprendes que el incienso/alcanza siempre la claridad”.// En Amante, “internaré mi ombligo/un mapa de saliva”, nos recuerda al cosmos atado con un hilo invisible, un enorme cordón umbilical convertido en senda sagrada, en guía. Luego: “Todo aquí es principio/y también retorno,/en los jugos de esta muerte/ voy a revivir”: Vemos a Grethel retornando a la casa paterna, en esta caso al hogar materno, no en vano en francés se dice foyer, de feu, fuego, y el foyer es también la chimenea, lugar sagrado que nos calienta en las frías y largas noches hibernales; no hay que olvidar que anteriormente era también el lugar donde se preparaban los alimentos y en ninguna otra parte de la casa había ni fuego ni calefacción; incluso en las regiones campesinas e indígenas sigue siendo la habitación donde se reúne la familia, al menos en la regiones de clima frío. Es la casa que cada una de nosotras ha construido, así haya vendavales que de cuando en cuando la derriben. Pero también puede ser un refugio al revés, una trampa ladina que nos engulle. No en vano Louise Bourgeois decía: “Cuando se experimenta el dolor, uno se puede enclaustrar con el fin de protegerse. Pero la seguridad de la guarida puede también ser una trampa”. Y Primo Levi, en su libro Si esto es un hombre, dice: “En esta Ka-Be, paréntesis de relativa paz, hemos aprendido que nuestra personalidad es frágil, que está mucho más en peligro que nuestra vida; y que los sabios antiguos, en lugar de advertirnos “acordaos de que tenéis que morir” mejor habrían hecho en recordarnos este peligro mayor que nos amenaza”.// Y luego, en el poema Adúltera, Clara Schoenborn nos recuerda:// 1. “Cuánto duele el lodo/ cuando lo retiene una cadena”; haciendo alusión al peso del pasado, que nos hace eternas exiliadas en nosotras mismas. // 2. “Al buscar en mi destierro/con las lágrimas de un arenal”. Al igual que las mujeres-casa de Louise Bourgeois llevamos nuestra casa a cuestas; así transitemos por senderos áridos, desolados, sombríos, ajados, llenos de ranuras, estériles; y luego, en un acertado verso, “”Esta sed/ que ansía reflejar inundaciones”. La lectura de estos poemas nos enfrenta a un mundo sensible del cual no se habla, pero que está allí: el hogar. Dicho en otras palabras el territorio que cualquier especie animal protege y defiende. En él se abriga, en él ama y en él sufre. La casa puede ser vista, o vivida, como un remanso o como una prisión. Recuérdese que durante milenios la mujer estuvo aislada de la sociedad, recluida en un gineceo, sin permitírsele espacios para la expresión estética.// 3. Para finalmente tirar amarras en un “nido verde”, donde podemos volver a alumbrarnos a nosotras mismas. Lo que me lleva nuevamente a pensar en Louise Bourgeois y en sus arañas. La araña teje y teje incansablemente, si su tela se rompe, ella vuelve y la teje. Eso es lo que hace Clara Schoenborn con su poesía, teje y teje la historia de su pueblo, de su familia; pero también la historia reciente de Colombia. La historia de los más de tres millones de desplazados que van con su casa a cuestas, reparando y olvidando, reparando y recordando, reparando para no morir, reparando para sobrevivir. Todos necesitamos de nuestros recuerdos, como decía Louise Bourgeois: “ellos son nuestros documentos”. Y si traigo a colación esta frase es porque Clara Schoenborn hurga en el pasado. Un pasado desconocido para ella. Es un libro que trata de buscar respuestas a las pesadillas y a los miedos que acecharon las noches de millones de judíos encerrados en oscuras barracas. Bucea en los recuerdos de su pueblo, se interroga y busca respuestas; aunque sepa que ellas apenas si existen. Es como si se penetrara en terrenos pantanosos, en arenas movedizas, y se temiera a cada instante que la tierra termine por tragarnos. El pasado regresa una y otra vez, como una pesadilla que nos impide respirar. Tal vez por eso Primo Levi decía: “Cuando se está trabajando se sufre y no queda tiempo para pensar: nuestros hogares son menos que un recuerdo. Pero aquí (aludiendo a los campos de concentración) tenemos todo el tiempo para nosotros: de litera a litera, a pesar de la prohibición, nos visitamos, y hablamos y hablamos. El barracón de madera, cargado de humanidad doliente, está lleno de palabras, de recuerdos y de otro dolor. Heimweh, se llama en alemán este dolor, es una bella palabra y quiere decir “dolor de hogar””.// En Menopáusica, la edad dorada, temida e incomprendida, nos damos cuenta que “el espejo tenía fronteras” y que si bien ya no parimos otros seres, si nos damos a luz a nosotras mismas: “Tendré que cuidar a esta recién nacida/ y la inventaré grande,/ahora que soy diosa”. Una nueva alusión a Atenea, pero también a la Dama del Lago, diosas dormidas y acurrucadas en el fondo de nuestros úteros; por lo que sentimos como sus dátiles desgranan uno a uno los óvulos infecundos, hasta agotarlos, con lo que nos otorgan la libertad.// Y en los versos “me zambullí en otros tejidos/…/y me hice a su imagen y semejanza/aún cuando ignoraba/el motivo de las migraciones”. Es la capacidad que tenemos las mujeres de reinventarnos a nosotras mismas, somos una y todas, un espejo y mil espejos; una galería de lunas donde se refleja la misma figura y al mismo tiempo muta en otras miles y nos hace eternas, por lo que nos sorprendemos ante nosotras mismas una vez hemos logrado la libertad, “en estas mañanas fugadas de ciclos”. // En Inmigrante leemos: “Ha sido este silencio/la sustancia de mi viaje”, y yo, eterna viajera, eterna inmigrante, eterna migrante, eterna navegante, digo:// Por eso en el poema que lleva ese título, Guerrera, leo algunos apartes que me permiten construir otro poema con versos ya leídos. Es el rompecabezas del que hablaba al principio; es el libro que da lugar a muchos otros libros, a muchas otras lecturas. Es como si Los oficios en clave de Atenea fueran un infinito patchwork que nos permite crear, crear y recrear; donde no hay nada terminado. Leamos el poema que he recreado teniendo en cuenta únicamente los versos de Clara Schoenborn:// “Sólo yo conozco/ esa antigua fundición de cadáveres” (Poema Guerrera)/ “Es mi arco un prisionero/ obligado a ser verdugo/ a esparcir su metalurgia/ entre golpes de muerte” (Poema Cazadora)/ “Tanto puño contenido/ en tu cementerio de embriones” (Poema Revolucionaria)/ “En los jugos de esta muerte voy a revivir” (Poema Amante)/ “Para exorcizar en ellos (ellas)/ mi propia muerte” (Poema Guerrera)/ “y por ello se hace más denso/ el silencio del mundo” (Poema Cazadora)/ Recreando este poema pienso, inevitablemente, en Los Esclavos de Miguel Ángel, las soberbias esculturas en las que el artista se sumió por espacio de cuarenta años, y que habían sido encargadas para el mausoleo de Julio II. Miguel Ángel imprimió una de las características de su estilo, al menos del estilo que adoptó en su etapa de madurez, el estilo de non finito. Lo que les da un aura de terribilità, que nace de la desmesura física, descomunal, de esos hombres que están emergiendo de la piedra, pero que ya poseen una fuerza emocional que avasalla a cualquier espectador; lo que ha llevado a muchos críticos del arte a hablar de “la tragedia de la escultura”. Por lo que yo retomo esas palabras y hablo de la tragedia de la poesía de Clara Schoenborn.// Por eso estoy convencida que aunque Clara aún no había nacido cuando en los campos de exterminio nazi murieron alrededor de siete millones de judíos, sin contar los tres millones de zíngaros y los varios miles de homosexuales, su libro, Los oficios en clave de Atenea, bien podría formar parte de la compilación de recuerdos de muchos de los sobrevivientes de Auschwitz, me refiero a “Excavaciones: supervivientes-recuerdos-transformaciones”, el libro que hace poco fue publicado bajo la dirección de Susanne Urban y que recoge las respuestas que muchos de los sobrevivientes dejaron inscritas en un formulario que debieron llenar a comienzos de la década de los cincuenta; lo que demuestra que a pesar del horror recién vivido las víctimas ya habían comenzado a bucear en los recuerdos para no perder la memoria ni caer en el abismo de la locura. Este libro y El oficio en Clave de Atenea tienen en común el rescate de la memoria colectiva; al mismo tiempo que es una forma de contar la historia de otro modo, la historia personal, pero también colectiva, a los nietos y bisnietos; pero también al resto de la humanidad. Primo Levi lo resumió así: “Sabemos de dónde venimos: los recuerdos del mundo pueblan nuestros sueños y nuestra vigilia, nos damos cuenta con estupor de que no hemos olvidado nada, cada recuerdo evocado surge ante nosotros dolorosamente nítido”.//

martes, 24 de septiembre de 2013

EL ACANTILADO

Prólogo Subo y bajo escaleras, me interno en túneles lóbregos y malolientes, busco en vano la salida, siento que no hay escapatoria. El miedo me paraliza, atenaza mi garganta, me impide respirar. Aunque no sabría explicar de dónde viene esta sensación de pánico, ni la incertidumbre que la acompaña. Tengo la impresión que me acorralan infinidad de alimañas a las que no puedo ver. Las ratas hambrientas esperan que la fatiga me tire al piso, por lo que trato de moverme, lo logro con dificultad. Tanteo las paredes, húmedas y viscosas, sé que ellas me conducirán a la boca de esta gruta. Después de un tiempo interminable veo una luz mortecina, gris. Un vaho a olvido y desolación me golpea la cara. Estoy en un cementerio abandonado, de esos que ya nadie visita, a lo mejor porque se ignora su existencia. Veo cruces caídas, nombres borrados. La maleza cubre casi todas las lozas. Echo un vistazo a algunas de ellas, casi adivino el nombre de cada tumba. La bruma me oculta la mayoría de ellas, como si quisiera esconderme algo. Sigo avanzando, no sé hacia donde. Tampoco puedo retroceder. Tropiezo con los restos de una cruz, algo llama mi atención, no sé si es una fecha o un nombre, me inclino, limpio el polvo que la cubre en gran parte y leo: Fernanda Osorno, 24 de marzo de 1933 - 24 de marzo 1950. Un grito sale de mi garganta y caigo por un acantilado.//............... I Hace frío, la escarcha dejó una capa blanca en el campo. Camino rápido, no quiero helarme. Unos doscientos metros antes de la parada del bus, siento que alguien o algo me observa. No sé quien es o que es, pero sé que me acechan. Estoy asustada. Todavía está oscuro, no veo nada a mi alrededor. No es la primera vez que siento esta sensación, se repite desde hace algunos días, desde que el invierno nos cubrió con su manto de niebla. No puedo detenerme, debo apresurarme, el bus ya va a pasar, el próximo no lo hará sino hasta dentro de una hora, el tiempo suficiente para sufrir una hipotermia. Corro para no perderlo.//............... II Cuando horas más tarde regreso a casa, la oscuridad ha vuelto a reinar. Debo coger el mismo camino, no me siento bien, sé que algo inusual ocurre. Llego a casa, casi no puedo hablar. ¿Cómo explicar que el camino que recorro todos los días, desde que tengo memoria, se ha vuelto hostil? –En este pueblo nunca pasa nada. Zalamera -dirían-. Este es un pueblo de estoicos, la aprensión no existe para ellos. El invierno los hace duros como las rocas contra las que se estrellan las olas del mar.//............... III Es tarde, todo el mundo se ha ido a dormir. Me he quedado sola en la cocina, debo preparar una tarea para mañana. Me siento al lado de la chimenea. Siempre está encendida, incluyendo el mes de enero, que se supone es la época del verano austral. Extiendo las manos para calentarme un poco, atizo el fuego, la estancia se ilumina, es entonces cuando veo una sombra que atraviesa la pared. Me levanto, voy a la ventana, la noche está más negra que nunca, no veo nada. Pero sé que me han observado. ¿Quién? ¿Por qué? No lo sé ni lo entiendo. A lo lejos escucho el mar.//.............. IV Despierto con la sensación de no haber dormido. Imágenes de cruces atraviesan mi mente y recuerdo que tuve una pesadilla. Soñé con un cementerio poblado de ratas-calvas-voladoras; era el nombre que le daba a los murciélagos cuando era pequeña. Quiero quedarme en cama, no tengo ánimos para levantarme. Escucho una voz, es uno de los vecinos llamando a mi padre para ir de pesca. Nuestro mundo no hace concesiones. Cada uno de nosotros tiene un rol determinado, somos hormigas que hacen su trabajo sin descanso; por eso sobrevivimos en esta isla olvidada del mundo. El que no trabaja debe abandonar el pueblo para siempre. Conozco muy bien a mi gente. Así que me levanto. Debo preparar el desayuno para la abuela y llevarlo a su cama antes de irme para la escuela.//................... Cuando era pequeña me acostaba a su lado, me gustaba el calor de su cuerpo y me dormía con las historias de pescadores que me solía contar. -Pescadores que habían sido secuestrados por las sirenas -decía-, con un dejo de celos que no pasaba desapercibido. Se los llevan a sus palacios en el fondo del mar, allí donde no hace frío, ni la niebla nos quita los sueños -agregaba-. Su voz se volvía amarga. El viento y el frío le habían cuarteado la piel hacía tantos años que ya ni se acordaba que alguna vez había sido joven. El trabajo en el campo había encorvado su espalda y los sueños no realizados habían quebrado su voz. Pero me amaba. Luego crecí y me echó de su cama. Ese día sentí que el mundo de sirenas con el que ella soñaba, era el mundo que yo perdía. Me volví adulta sin pasar por la adolescencia. Fue entonces cuando decidieron que cada día debía ir al otro pueblo, en el nuestro no había secundaria. //..... Al llevarle la taza de té y el pan, me miró como hacia una eternidad que no lo hacía. Hubiese querido abrazarla y quedarme a su lado. No quería irme. No podía decir ni hacer nada. Las expresiones de cariño son muestras de debilidad -diría-; como lo haría cualquier otra persona en el pueblo. Dejé la bandeja en su mesa de noche, cogí el maletín del colegio y dejé mi casa. Al llegar a la esquina hice un gesto inusual, volví la cabeza y la contemplé unos minutos. La encontraba hermosa con sus paredes de madera, con sus colores fuertes que contrastaban con la luz opaca de la isla. La pesadumbre me oprimía el pecho.//............. V De nuevo enfrento al frío glacial y el viento azota mi cara. Sigo el camino de todos los días. Trato de pensar que no pasa nada, que el invierno me juega una mala pasada y que en el bus se me quitará la sensación de sinsabor y angustia que me atenazala garganta. Cuando estoy por llegar a la autopista, doscientos metros antes de la parada del bus, una garra me tapa la boca y la otra me arrastra hacia un rastrojo. Debo de haber perdido la conciencia, porque cuando vuelvo en sí veo cruces, estoy en un cementerio, mis ropas están desgarradas y mis muslos sangran. Mi boca y mis mejillas están tumefactas, he debido de recibir un golpe muy fuerte. Me duermo nuevamente con la sensación de poder descansar. //............ Epílogo// He vuelto a soñar con las escaleras, con la gruta. El miedo no me abandona, ni me acostumbro a él. Veo las cruces olvidadas, no sé que busco, pero busco algo; encuentro una que me llama la atención: Fernanda Osorno –24 de marzo de 1933 - 24 de marzo de 1950. Nuevamente caigo por el acantilado. No he sido yo quien se ha lanzado, ahora comprendo que ese alguien o ese algo me tiró al mar el día que cumplía 17 años. Con razón mi abuela me había regalado esa mañana una mirada de amor.//.................... Nota: Autora del blog El Hilo de Ariadna http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/ Este cuento hace parte del libro Voces del Silencio, Manizales, Ble Ediciones 2008.

domingo, 1 de septiembre de 2013

MAGOS Y DRUIDAS (II PARTE)

El ejemplo más concreto de la penetración cristiana en el pueblo celta es la leyenda del Santo Grial, dando así origen a un fuerte sincretismo religioso. En la versión que he tenido en cuenta de la leyenda del rey Arturo (El Rey Arturo y sus Caballeros. Jules Heller y Deirdre Headon. Grupo Editorial CEAC, S.A., Barcelona, 1990), aparece una interpolación literaria en la que está inserto el relato concerniente al Santo Grial (el cáliz sagrado que habría sido utilizado por Jesús en la última cena, y que tendría diversas propiedades milagrosas, como dar alimento a los puros de corazón o cegar o dejar sin habla a los pecadores). En la interpolación referida El Santo Grial habría sido transportado por José de Arimatea a Sarras, donde estaba peleando el Rey Evalach contra los sarracenos. José de Arimatea le habría suplicado abrazar la nueva fe, so pena de morir en el próximo combat; el Rey Evalach habría seguido sus consejos y juntos habrían desembarcado en Inglaterra con el cáliz. No obstante, la reliquia habría desaparecido porque el Rey Evalach pecó por exceso de orgullo. Perdió el reino y junto con él la visión; durante trescientos años esperaría, sin comer ni beber, a que Galaad, el caballero más puro, naciese y fuese nombrado caballero, para retornar el Grial a Sarras y liberar al rey de la maldición que pesaba sobre él y sobre su reino. Galaad conduce la Santa Reliquia a Sarras, donde es nombrado rey, y diariamente, junto a sus caballeros, reza ante el Santo Gria; hasta que un día, él y la reliquia, desaparecen para siempre de la faz de la tierra: “Una vez, mientras estaban rezando, una voz rogó a Galaad que se acercara. Cuando lo hizo, un fulgurante rayo de luz descendió brillando con deslumbrante intensidad. Cuando se hubo desvanecido, el Grial ya no se hallaba en la sagrada mesa donde descansaba y tampoco había rastro alguno de Galaad. Ambos habían sido conducidos al cielo, y el Santo Grial había desaparecido para siempre del mundo de los hombres”[1].//................. Esta magnífica leyenda celta daría lugar a muchos otros relatos. La primera de ellas fue “Lanzarote del Lago”, conocida también con el nombre de “El Caballero de la Carreta”, escrita por Chrétien de Troyes, por orden expresa de María de Francia. Desde un principio la novela tuvo una enorme acogida, no sólo en la corte de Leonor de Aquitania, sino en gran parte del territorio europeo. Pronto este legendario caballero sería también el protagonista de otros muchos relatos, dando así inicio a la fiebre por las novelas de caballería. Fiebre que sólo terminaría con la magnífica parodia que Miguel de Cervantes Saavedra escribiría siglos más tarde (s. XVI), y que marcaría el inicio de la novela moderna: Don Quijote de la Mancha.//............... Vemos entonces como la tradición celta sobrevive aún en nuestros días, sus mitos y leyendas son recreados una y otra vez por los escritores europeos, especialmente ingleses, quienes encuentran en ella una fuente de ficción inagotable. Especialmente J.R.R. Tolkien, quien logró crear un universo literario de una riqueza extraordinaria, donde se conjugan no sólo las leyendas y mitos celtas, sino también las leyendas y mitos germánicos y nórdicos. “El Señor de los Anillos” es una obra con un alto contenido poético y de una recreación literaria como pocas veces se logra. En esta obra aparece la figura de Merlín bajo el nombre de Gandalf: “… la larga melena blanca, la abundante barba gris, y los anchos hombros, le daban un aspecto de rey sabio, salido de antiguas leyendas. En la cara trabajada por los años, bajo las espesas cejas nevadas, los ojos oscuros eran como carbones encastrados que de súbito podían encenderse y arder.”[2].//............... Gandalf es el mago protector, que busca hacer el bien y que lucha por vencer a las fuerzas malignas o espectros del anillo, aunque eso le pueda significar la pérdida de sus poderes mágicos o incluso desaparecer. Gandalf es un mago con grandes poderes, no obstante su fuerza no es ilimitada, y aunque generalmente es el vencedor en todas las batallas que debe enfrentar termina por sucumbir, al menos temporalmente, ante el poder tenebroso del más poderoso de los orcos: Balrog (en lengua celta orc significa cerdo o puerco): “Con un grito terrible el Balrog se precipitó hacia delante; la sombra se hundió y desapareció. Pero aún mientras caía sacudió el látigo, y las colas azotaron y envolvieron las rodillas del mago, arrastrándolo al borde del precipicio. Gandalf se tambaleó y cayó al suelo, tratando vanamente de asirse a la piedra, deslizándose al abismo”.[3] El legado celta no se detiene aquí, la presencia de Merlín y de Gandalf, sigue presente con Albus Dumbledore, el mago de “Harry Potter y la Piedra Filosofal”: “Albus Dumbledore, actualmente director de Hogwarts. Considerado por casi todo el mundo el más grande mago del tiempo presente, Dumbledore es particularmente famoso por derrotar al mago tenebroso Grindelwald en 1945, por el descubrimiento de las doce aplicaciones de la sangre de dragón, y por su trabajo en alquimia con su compañero Nicolás Flamel. El profesor Dumbledore es aficionado a la música de cámara y a los bolos”[4]. Harry Potter es un pequeño aprendiz de mago, que posee poderes sobrenaturales, pero a diferencia de Merlín, su época no está relacionada con el Rey Arturo y sus Caballeros. Harry Potter es un niño inglés de nuestra época, que ha sobrevivido a un siniestro complot para asesinarlo junto con sus padres. De este terrible acontecimiento le queda una cicatriz en la frente en forma de rayo luminoso. Sus padres no corren con su misma suerte, por lo que es criado en condiciones bastante lamentables por sus tíos… lo demás ya es leyenda. El personaje de Albus Dumbledore nos remite inmediatamente a Merlín, y sobre el personaje de Nicolás Flamel ya hice alusión en el artículo dedicado a los dragones y a la alquimia. Albus Dumbledore es un personaje que practica la magia blanca, que se dedica a hacer el bien y a proteger a quien lo necesite. //.................... Y por supuesto están las historias, anteriormente enunciadas, que recrean el mundo celta y que tienen como personajes principales a Asterix y su amigo Obelix. Personajes recreados en historietas hábilmente ilustradas, las cuales han representado un enorme solaz intelectual para personas de todas las edades. Por su parte, “El Aprendiz de Mago”, del colombiano Evelio Rosero Diago, nos remite a un mundo mágico, donde nos habla de un mago que atraviesa paredes, y que si bien habita en un hotel vetusto y a punto de venirse a tierra, su alcoba está decorada a la usanza de un castillo medieval, y al igual que sus colegas las brujas, puede volar, pero no en una escoba, sino envuelto en una inmensa capa. -------------------------------------------------------------------------------- [1] El Rey Arturo y sus Caballeros, Jules Heller y Deirdre Headon, Grupo Editorial CEAC, S.A., Barcelona, Pág. 187 [2] El Señor de los Anillos. J.R.R Tolkien, Ediciones Minotauro, S.A. 7a reimpresión, 1990, Pág. 245 [3] El Señor de los Anillos. Op. cit. Pág 356 [4] Harry Potter y la Piedra Filosofal. J.K. Rowling. Ediciones Salamandra 2000. Impreso en España. 4ª edición. Página 90 Nota: Este artículo forma parte de mi libro … de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos. Edicones Ble, Manizales, 2008. Varios de sus capítulos ya han sido publicados en este blog

domingo, 25 de agosto de 2013

EL MAGO EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

MAGOS Y DRUIDAS I PARTE //..........Tal vez el más famoso de todos los magos sea Merlín; ese legendario personaje, protector del Rey Arturo, de los Caballeros de la Mesa Redonda y del mágico reino de Camelot. Merlín es un personaje que lucha contra las fuerzas del mal, provengan de donde provengan, es el ángel benefactor del rey Arturo y el ecualizador de los poderes maléficos de Morgana. A diferencia de las brujas Merlín no tiene ninguna dificultad para dedicarse por completo a la búsqueda del conocimiento; podemos pensar que es el precursor de la alquimia y por lo tanto de la química moderna; y es que de todas formas nos estamos remitiendo a períodos históricos donde el conocimiento le estaba estrictamente vedado a la mujer, más no siempre al hombre. No en vano muchos de los monjes medievales abrazaron las ciencias y las artes; pensemos en las grandes construcciones góticas, o en las famosas bibliotecas de los monasterios, entonces podremos entender muy bien a estos hombres que estaban a caballo entre dos épocas: el Medioevo y el Renacimiento. Es decir dos épocas que no se conciben la una sin la otra, pero que son opuestas por naturaleza. La primera teocéntrica, como su nombre lo indica, el centro de todo el universo era Dios, y donde se vivía en una permanente fricción entre las dos fuerzas antagónicas: las fuerzas del bien o celestiales y las del mal, o diabólicas. El Renacimiento, en cambio, es antropocéntrico, el centro del universo es el hombre; en otras palabras es una época donde el individualismo comenzó a tener una importancia que no tuvo a todo lo largo del Medioevo; es racional por excelencia, por lo que las ansias de conocimiento científico y la investigación comenzaron a tener una importancia fundamental, importancia que no se le daba desde los tiempos helénicos. Uno de los mayores exponentes del espíritu renacentista sería Leonardo Da Vinci. Pero también fue la época donde la banca, la industria y el comercio, que habían surgido en la Baja Edad Media, se afianzarían. Estas características contribuirían a desarrollar el individualismo anteriormente señalado.//.............. El Mago Merlín, si bien es un personaje literario que se remonta al siglo VI, anuncia muy bien este pensamiento de la transición de dos épocas. Por una parte posee poderes mágicos, que lo hacen diferente a todos los hombres de su tiempo, pero por otra esos poderes son fruto de conocimientos adquiridos en largas noches de insomnio; y de haber vivido en el siglo XII habría tenido sin lugar a dudas un laboratorio alquimista. Por otra parte, posee, al igual que sus hermanas las brujas, conocimiento sobre plantas medicinales, pero a diferencia de ellas, su aspecto es el de un anciano benevolente, amable y justo, y por supuesto de apariencia hermosa: //...........“Merlín… muy versado en los misterios del cielo y del infierno y también en los de los mundos que existen entre ellos. Era un hombre de innumerables talentos porque había nacido de una extraña pareja: su madre era una princesa de Cornualles, y su padre, un ángel caído que una noche había preñado a la muchacha mientras dormía… Merlín heredó de su madre el conocimiento de la herbolaria y llegó a dominar a la perfección la ciencia de sus antepasados córnicos, de quienes se dice que descienden de las hadas. De su padre heredó el don de una segunda visión, de modo que era capaz de ver lo que el futuro deparaba. Además aprendió muchas cosas de su padre adoptivo (un druida), que lo familiarizó con todas las prácticas druídicas, como la astrología, los hechizos y la maravillosa habilidad de transformar los seres humanos en cualquier criatura viviente u objeto inanimado”[1].//................... Como vemos, Merlín era dueño de un sinnúmero de poderes, que ningún otro mago poseía, ni siquiera Morgana. Los dos descendían de las hadas, y los dos dominaban la alquimia, conocían también el poder de las plantas; pero además de todo ello Merlín era descendiente de un ángel caído y había sido criado por un druida que le había transmitido toda su sapiencia. Es por ello que a Merlín también se le describe a veces como un druida. Por otra parte, si bien posee todas las características que hacen de él un personaje legendario y por lo tanto fantástico, también es cierto que su origen es histórico. Las primeras alusiones que se hacen de él se remontan a manuscritos del siglo VI, especialmente al texto latino del bretón Gildas “De Excidio et Conquestu Britanniae”. Finalizado el Imperio Romano, sus legiones se ven obligadas a retirarse de Gran Bretaña, lo que generó que los bretones fuesen constantemente atacados por los pictos y escoceses. Como es lógico suponer, las continuas guerras los empobrecieron y por otra parte la peste arrasó pueblos enteros. Los bretones decidieron por lo tanto refugiarse en el continente, algunos de ellos huyeron a las montañas y allí se ponen bajo las órdenes de un jefe de origen romano: Aurelius Ambrosius. A partir de este momento su suerte cambió considerablemente, el pueblo bretón comenzó a ganar batallas hasta obtener la victoria decisiva con la Batalla de Mont Badon, la cual lograría llevar la paz por espacio de 40 años. El nombre de Aurelius Ambrosius quedaría inscrito en las crónicas de la época, hasta transformarse posteriormente en el nombre de Merlín. A medida que las diversas versiones de la leyenda toman forma, se le van adjudicando poderes mágicos y en algunas de ellas se le otorgan características propias de los druidas.//................... Por otra parte, cabe anotar que en la Edad Media el legado latino de Virgilio fue ampliamente difundido dentro de los monasterios; magníficos centros del saber. Sus textos fueron copiados una y otra vez, en un claro afán de aprender a versificar, pero como los frailes no siempre podían hacer a un lado sus creencias medievales, por más que conociesen el mundo clásico, con frecuencia pensaban en Virgilio como una mezcla de mago y de profeta. Esta característica del pensamiento medieval, es clave si se quiere entender porque Aurelios Ambrosius, de soldado romano se transforma con el correr de los siglos en druida y en mago, más conocido como Merlín.//...................... ¿Pero quiénes eran estos fascinantes personajes, conocidos como druidas? Para ello habría que hablar un poco de los celtas. Este fue el primer pueblo en instalarse en la Europa centro-meridional en torno al siglo v a.c. y ocuparon extensos territorios que iban desde lo que hoy se conoce como Irlanda, la Isla de Cornualles (de donde proviene Merlín), hasta la región de Bretaña en Francia, Galicia en España, Europa Central y abarcando incluso el territorio de la actual Turquía. Algunos historiadores aducen que el influjo del pueblo celta se habría expandido hasta lugares tan ignotos como la China puesto que allí se puede encontrar hoy en día un pueblo, que poco o nada tiene que ver con los pueblos y etnias que suelen habitar ese extenso país, los Urunchi. Su lengua se conoce con el nombre de Tokaniano y sus ritos funerarios, así como los ancestros momificados que conservan celosamente, y en los cuales puede observarse el color claro de la piel y de los cabellos, suelen recordar las características físicas de los celtas. Otra característica es el diseño escocés de sus ropas, tejidos que aún se conservan.//................... Los pueblos celtas fueron desapareciendo, o transformándose culturalmente, ante las sucesivas invasiones sufridas a todo lo largo de la historia europea, básicamente por las invasiones romanas. Más tarde la Iglesia perseguiría a los druidas, aniquilándolos por completo. Los que no desaparecieron, fueron asimilados por los nuevos pueblos, generalmente romanos, que se instalaban en sus dominios. No obstante, su cultura y el sustrato de su lengua se negaron a desaparecer del todo. La supervivencia más importante se encuentra precisamente en La Leyenda del Rey Arturo y de los Caballeros de la Mesa Redonda. Dicha leyenda formaba parte de la literatura oral europea. María de Francia (1145-1198), autora de los Lais, traductora de Ovidio y amante de las canciones y tradiciones celtas, le pide a Chrétien de Troyes, escribir un libro donde se exalten las virtudes del Rey Arturo, de Lancelot y de Merlín. El caballero de la carreta, considerado por muchos críticos como la primera novela en Occidente, es lo que origina la fiebre por Camelot y posteriormente dio origen a las novelas de caballería españolas. Pero también existen otros relatos pertenecientes a la tradición oral, y magníficamente escritos en cuentos infantiles contemporáneos como La Gata Gatona, de Nicolás Bayle. El rey Arturo era pues un celta, como sus caballeros y por supuesto como el Mago Merlín. //.................... Los druidas eran sacerdotes celtas que ejercían además funciones políticas y judiciales, y al igual que Merlín habitaban, o al menos se reunían, en los bosques, bajo los robles. Tanto los hombres como las mujeres podían acceder al sacerdocio, para el cual debían prepararse por espacio de 20 años. En la época de la invasión romana jugaron un papel preponderante puesto que trataron de oponerse a ella. En Francia encontramos a Vercingetorix, quien ha servido como modelo para la creación del famoso galo de las tiras cómicas: Asterix. Vercingetorix fue en realidad un gran guerrero celta que luchó contra la invasión romana, habiendo sido derrotado por las huestes enemigas; esta derrota marcaría el inicio de la desaparición del pueblo galo. Es por ello que los franceses conservan un gran orgullo y respeto por sus antepasados y se consideran descendientes directos de este extraordinario pueblo, especialmente el pueblo bretón. //................... En el siglo VI aún quedaban muchos druidas en territorio escocés, los cuales poseían un gran conocimiento de las facultades curativas de las plantas y árboles que rodeaban el territorio donde solían habitar, y es muy posible que estos conocimientos fueran de la mano con prácticas que posteriormente darían origen a la alquimia, de ahí los poderes “mágicos” de Merlín. Este conocimiento profundo de la naturaleza lo consiguieron en una íntima relación con ella. Para los celtas, los árboles eran elementos sagrados y preciosos, integrados plenamente dentro de su propia concepción del mundo. El roble, por ejemplo, era el árbol sagrado por excelencia, allí habitaban el Señor de los Bosques y las Hadas. Los druidas le tenían un especial aprecio, aprecio que sobrevivió a la desaparición de sus creencias religiosas. Por otra parte habría que entender que el árbol, al igual que para el pueblo araucano, les permitía a los druidas el acceso a los tres mundos, puesto que representaba el Axis-Mundi. Es decir, a través de él se podía pasar fácilmente de un mundo a otro: cielo-tierra-infierno (o mundo de los muertos). Para que la comunicación se produzca es necesaria una columna universal o Axis-Mundi, la cual se encuentra enclavada en las entrañas de la tierra y además sostiene el cielo. En realidad es un eje cósmico y a su alrededor se extiende el mundo. El Axis-Mundi, como todo eje, se encuentra en el centro, en este caso en el centro de la tierra. Puede ser representado por una montaña, una escalinata, una cúpula o un árbol. El árbol, como elemento sagrado, se analizó con más profundidad en el capítulo dedicado a los Ents //............. http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/07/el-arbol-personaje-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/ Cabe anotar que muchas de las catedrales construidas en el territorio que hoy conocemos como Gran Bretaña fueron construidas en antiguos lugares de peregrinación celta; es decir donde habían existido robles reverenciados por este pueblo.//........... -------------------------------------------------------------------------------- [1] El Rey Arturo y sus Caballeros. Jules Heller y Deirdre Headon. Grupo Editorial CEAC, S.A., Barcelona, 1990, Pág. 9//................ Nota: Este artículo forma parte de mi libro … de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos. Ediciones Ble, Manizales, 2008. Varios de sus capítulos ya han sido publicados en este blog.

viernes, 23 de agosto de 2013

SERGIO DE LA PAVA EN BLU RADIO O EL OSO DE UNA MALA ENTREVISTA

Cuando salió al aire el nuevo formato de Caracol, Blu Radio, pensé que por fin iba a poder escuchar algo diferente a La W. Pero casi un año después de su aparición el desencanto no ha dejado de crecer, y si la escucho es sólo para estar un poco más informada de la actualidad colombiana, pero me desconecto permanentemente y dejo de escucharla cuando Jorge Alfredo Vargas toma el micrófono; entre otras cosas porque la emisora se convierte en algo completamente intrascendental, pareciera que sólo es la búsqueda de lo light lo que le interesa, o sea las noticias banales, que lejos de construir un país lo que hace es sumirlo aún másen los tonos grises en los que una gran parte de la sociedad colombiana se mueve. Antes de pasar a hablar sobre la entrevista que motivó esta reflexión sobre Blu Radio, la que le hicieron ayer jueves 22 de agosto al escritor Sergio de la Pava, quisiera enumerar algunas de las cosas que me han molestado de este formato que prometía ser una nueva revolución de la radio colombiana. Lo primero que se me viene a la cabeza son los comentarios a menudo vulgares, sobre todo los de Felipe Zuleta que muchas veces rayan en la ramplonería, incluso he dejado de leer su columna de El Espectador; y ni que decir de sus comentarios misóginos, tal y como lo anotaba ayer Catalina Navarro Ruiz-Navarro en su columna titulada Los Gallos, en la que lamentaba la salida de la prestigiosa y respetada periodista Laura Gil; sentimiento que comparto plenamente. Por su parte, Paloma Valencia a veces pareciera ser la vocera del Partido del Té, como cuando defendió el supuesto derecho que debería tener cada ciudadano a portar un arma de fuego, aduciendo que no son malas per se, sino por el uso que cada individuo decida darles. Y ni que decir que muchas veces sus intervenciones dan la impresión que solo estuviese leyendo mensajes de texto que podrían ser redactados por la mente delirante de las personas a las que sigue como si se tratase de los sacerdotes de un nuevo credo. Parecería que ha utilizado a Blu Radio para hacer proselitismo político. Y no es que un periodista no pueda tener ideologías políticas, pero si debe ser neutral, sin apasionamientos ni radicalizaciones. Considero que cuando se dan los micrófonos permanentemente a un fanático, sea de derecha o de izquierda, lo que se hace es un gran mal al país; puesto que no se construye una mente crítica y analítica, sino que se construyen fanatismos y radicalizaciones. Una cosa muy diferente es cuando los entrevistan, siempre y cuando los periodistas sepan precisamente guardar la ecuanimidad y que sus preguntas sean inteligentes y que lleven a desarrollar discusiones respetuosas y constructivas. En cuanto a Mabel Lara, periodista ecuánime e inteligente, a veces le sigue el juego a los comentarios subidos de tono de sus colegas masculinos. Sin embargo, considero que se equivoca cuando alaba la belleza de quirófano, llamándola inversión, sin reflexionar sobre las secuelas que esa búsqueda inútil, y más que efímera, puede dejar en la persona que decide someterse a los dictados de la belleza actual. No sólo me refiero a las muertes que pueda ocasionar la cirugía estética, sino a los problemas económicos que pueden surgir, muchos de ellos a causa de préstamos innecesarios, hipotecas de la casa, en fin; eso sin hablar de todo un cambio sociológico que se ha ido gestando en la sociedad actual, cambio no necesariamente bueno. Pero lo que verdaderamente me motivó a escribir esta reflexión sobre la radio fue la entrevista con Sergio de la Pava, ganador del prestigioso premio PEN 2013, con su novela Una rara singularidad -o Una singularidad desnuda-, espero poder leerla cuando sea traducida al español. Me pareció que las preguntas han debido ser formuladas por Héctor Abad Faciolince. A veces se les olvida que no sólo es un gran periodista, un hombre bastante bien informado, brillante, culto, sino que además es un gran escritor. Pues bien, en vez de dejar que fuera él quien dirigiera la entrevista, fue Néstor Morales quien se apropió de la mayor parte del tiempo del micrófono, no sólo para hacer preguntas intrascendentales y repetitivas, sino para dejar entrever, aunque no sé si sea cierto, que no sabe que es una ficción literaria. Estas son algunas de las preguntas que hizo y que repitió: – de donde son sus padres o en qué año llegaron a USA. También hizo preguntas que no tienen ninguna trascendencia, al menos literariamente hablando, como fue la pregunta si al autor le gustaban los chontaduros. En el minuto 8 Héctor Abad Faciolince solo había hecho una pregunta, bastante acertada a mi modo de ver, sobre la lengua utilizada por el autor en la obra anteriormente anotada, ya que trajo a colación la expresión que dice que el idioma es la patria del escritor. Y luego Néstor Morales se apropió nuevamente del micrófono para preguntar si el apellido De la Pava es de origen colombiano, algo verdaderamente intrascendente en un país donde se ha podido llegar a una relativa integración. Veamos otras de las preguntas : -¿Se siente colombiano?, ¿rumbea, baila salsa? Y tratar de abordar el tema de las influencias literarias, su pregunta fue: ¿Le tocó García Márquez chiquito? Y ¿Qué recogió usted de la literatura colombiana? Por otra parte, el corresponsal en Estados Unidos ni siquiera se había tomado el tiempo para leer su libro, lo que me lleva a recordar que el año pasado un periodista de La W, radicado en España, reconoció que el 1 de enero del 2012 se había propuesto leer cinco libros en el año que recién comenzaba, como si cinco libros por año fuese una hazaña enorme, y luego contaba, muerto de la risa, que para mayo aún no se había leído ni dos. El corresponsal en cuestión hizo alusión a que la obra que nos ocupa ha sido comparada a la de autores anglosajones, como Melville y Joyce. Sergio de la Pava contestó, de manera magistral -si se tiene en cuenta el bajo nivel de la entrevista- que eso es para los críticos; pero reconoció que se identifica más con los rusos, sobre todo con Fedor Dostoievski, y reconoció que está en entre dos mundos, pero dijo que a él, como escritor, no le interesa saberlo. Posteriormente, y sólo en el minuto 13, Héctor Abad interviene por segunda vez, esta vez para saber si la novela estaba siendo traducida al español. La última pregunta que le hizo fue si había tenido formación literaria. Afortunadamente Héctor Abad cerró la entrevista con broche de oro, pero en términos generales la entrevista fue bastante mediocre, no por su culpa, sino porque el director del programa se apropió todo el tiempo del micrófono. Nota: Whelpley, posiblemente el lector más fiel que tiene El Hilo de Ariadna, y cuyos aportes han contribuido enormemente a todo lo largo de estos dos años de publicación, envía una entrevista bastante original que le hicieron a Sergio de la Pava. Pueden leerla en el siguiente vínculo: http://hermanocerdo.com/2011/07/%C2%BFdonde-esta-el-arbitro/

lunes, 12 de agosto de 2013

El tristísimo y sonadísimo ocaso de una seudodiva criolla o las tribulaciones de una niña bien destinada a convertirse en dama de la lata sociedad

* Hace rato llegué al quinto piso, cada vez me acerco más al sexto. Lo hago con desgana, más que desgana habría que decir que me produce terror. Nunca me ha gustado la vejez. Mi vida ha estado dedicada al culto de la belleza y de la juventud. Hubiera querido ser una aprendiz de Nicolás Flamel, el alquimista, para que me enseñara la transmutación del mercurio en oro y la manipulación de la piedra filosofal. O hubiese seguido, sin dudarlo ni un minuto, a Juan Ponce de León, el conquistador español que recorrió la Florida en el siglo XVI, en busca de la fuente de la eterna juventud. Y si me hubiese encontrado a Uraquimataro, le habría impedido que abriese el cofre que le había dado el dragón. Yo había visto en sueños al pájaro que estaba en su interior, por lo que conocía el secreto que él guardaba. Si él abría el cofre el pájaro se escapaba con el don anhelado, no envejecer nunca. Al compartir mi secreto con Uraquimataro yo habría podido disfrutar de ese privilegio, el dragón me lo había dicho en otro sueño. Por eso dentro de mis lecturas predilectas están El Retrato de Dorian Grey y el Orlando. //…………….. Hace algunos años hubiera negociado mi alma con el diablo, a cambio hubiese pedido un porrón de agua de la fuente sagrada. Pero se la vendí a un diablo sin cuernos y sin cola, pero con unas garras de aquí a Cafarnaum. Se la vendí al capo dei capi, cuasi iletrado y de baja estofa, que se tomó este país hace más de veinte años. Y como cualquier candinga, me engañó, no me concedió nada. En vez de otorgarme la belleza eterna, me quitó los ojos. Me pasó lo mismo que a Yocasta, me acosté con el hombre equivocado, ella pagó con su vida y Edipo se arrancó los ojos. En el caso nuestro, fue él quien encontró una trágica muerte y soy yo quien está perdiendo la visión. Me estoy quedando ciega, ese es el obsequio que recibí como pago a mi compañía. //…………….. Pero es mejor comenzar por el principio. Nací para ser amada, venerada. Mi belleza ya es una leyenda. En este país soy la Marilyn Monroe criolla. A diferencia de ella, soy políglota, me gusta la poesía, estoy enterada de los movimientos bursátiles y vengo de una familia burguesa. Asistí a uno de los tres mejores colegios de este país y a uno de los 10 mejores del continente latinoamericano. Soy educada, delicada, conozco el glamour como la palma de mi mano y me vistieron las mejores casas de costura francesa e italiana. Como no estaba contenta con mi nariz, un leve defecto de producción, me hice corregir esos milímetros de más que afeaban mi rostro. Pero como siempre, aquí creen que saben mucho, cuando en realidad lo ignoran todo. El cirujano plástico, si es que puede llamársele así al tegua que me operó, lo que hizo fue dejarme la nariz peor de lo que era. Por fortuna conocía al brasilero que había operado a las grandes estrellas de Hollywood; así que él corrigió lo que el medicucho en cuestión había terminado de averiar. //……………… De ahí a saltar a la pantalla chica no había sino un paso. Desde pequeña me moví en los círculos sociales más exigentes de la capital. Con mi don de gentes, mis conocimientos y mi belleza, tenía el cielo a mis pies. Aunque debiera decir a mis piernas. Me convertí en la imagen de una reconocida marca de medias de nylon y todos los días, en los horarios de más alta sintonía, millones de compatriotas soñaban conmigo. Marlene Dietrich había asegurado sus piernas por un millón de dólares, de haberlo querido yo las habría asegurado por cinco. De todas formas lo que he debido asegurar no eran las piernas sino los ojos. Me estoy quedando ciega, ya se los había dicho. Pero pareciera que nadie comprendiese mi tragedia. Los periódicos y la televisión hablan de ello. En estos últimos días he hecho correr ríos de tinta, sólo equiparables al río Amarillo, al Ganges o al Amazonas. Cuando debieran hacer una teletón para poder pagar la operación. Y no es broma lo que digo, harto que les hice ganar hace más de veinte años, me lo deben, no me cabe la menor duda. //…………….. Me convertí de la noche a la mañana en la presentadora de un noticiero. De tener un bajo rating y de pasar por dificultades económicas, el noticiero pasó a batir records de audiencia en pocas semanas y eso durante todo el tiempo que me tuvo como imagen. Y por supuesto que lo salvé de la bancarrota, si lo sabré yo. Fue entonces cuando los hombres de este país, sin distinciones de clase, comenzaron a soñar conmigo. Los escotes , cada vez más pronunciados, que me ponía cada noche les cortaban el aliento, preferían mirar el noticiero solos, sin que sus esposas los acompañaran, vaya uno a saber porqué. El hecho es que muchas de ellas, ya no eran molestadas en la noche; a otras la situación les llegaba de maravillas, sobre todo si debían cumplir doble jornada, después de haberse visto con el tinieblo de turno en cualquier apartamento prestado por una amiga chévere. Pero para algunas, no tan pasivas, en el caso de las primeras, ni tan permisivas, en el caso de las segundas; en otras palabras, para las que de verdad lo disfrutaban en su propia cama, me les convertí en un problema. Yo era la amante etérea de sus mariditos. Si bien algunas se hubiesen contentado con el orgasmotrón que se inventó Woody Allen para una de sus películas, éste nunca llegó a los supermercados. Y para colmo de males en esa época las boutiques de objetos calientes aún no habían hecho su aparición en la carrera 13. Tampoco se acostumbraban las tardes de té entre amigas, en el que se rifan los favores de un mancebo bien dotado, al que previamente se ha contratado con el fin de amenizar las tardes con una danza más que sensual. La costumbre de hacer el amor por Internet, aún no se vislumbraba, y a pocas personas se les ocurría hacerlo por teléfono. La moda vendría después, yo fui una de las pioneras. //………………… Entre tanto, de ser la modelo de medias para dama, pasé a modelo de toallas íntimas, como se les llama ahora. Un nombre más discreto, más púdico; léase decoroso e incluso casto. Los pocos hombres que aún se resistían cayeron rendidos al piso, besaban las huellas que dejaba a mi paso. A esas alturas mis hombres iban desde políticos -senadores y alguno que otro futuro, presente o pasado presidente- hasta banqueros, joyeros, industriales, periodistas y alguno que otro intelectual o artista. Me convertí en la barbie de lujo, en una cortesana criolla del siglo XX, en la mujer que sirve para hacer ostentación de autoridad, de dinero y con la que se despierta envidia en los demás. Ellos me utilizaban y yo los utilizaba. El comercio, y por supuesto las ganancias, era recíproco. En otras palabras yo estaba detrás del poder. Aprendí a amarlo, tanto como a mi cuerpo. Supe que no debía tener hijos, en su ausencia radicaba mi belleza y mi poderío. En el colegio había leído Historias de amor de la historia de Francia, y había entendido que eran las mujeres las que tejían y destejían los hilos del dominio absoluto de un país o de un imperio. Pensé en la hetaira más famosa de la antigüedad, Aspasia, la amante de Pericles e inspiradora de guerras y de complots. El rapto de dos de sus pupilas, habría sido la causa de la guerra del Peloponeso. Cuando la quisieron procesar, las lágrimas de su marido la salvaron de una muerte segura. Ella le enseñó el arte de la oratoria. También estaba Friné, cuya belleza fue inmortalizada en la soberbia escultura que le hizo Praxíteles, La Venus de Cnido. Parece ser que cuando fue llamada a juicio, por la vida licenciosa que llevaba, no aceptó que la defendiesen. Simplemente se desvistió delante del tribunal dispuesto a condenarla. Entendieron que una belleza de esa magnitud tenía por fuerza que pertenecer a todos. Llegó a poseer una gran fortuna. Cuenta la leyenda que con su dinero reconstruyó las murallas de Tebas, la ciudad de su infancia. Y por supuesto, estaba una de las pupilas de Aspasia, Lais de Corinto, considerada una de las bellezas más grandes de todos los tiempos. Aún no había nacido Pauline, la hermana de Napoleón, conocida por ser bastante ligera de cascos. Lais enloqueció a más de un hombre de la Grecia antigua. Mirón, le ofreció toda su fortuna por una noche. Ella lo rechazó, pero no dudó en aceptar a Diógenes por una moneda. Le interesaba más alardear de haberse acostado con un filósofo que con un escultor. Todas estas mujeres tenían en común el gusto por el arte, la literatura, la filosofía, la política y por supuesto el amor por sus propios cuerpos. Ellas fueron las diosas que me enseñaron como sacar provecho de las artes amatorias. /……………… Y cuando se ha recibido una iniciación de esa magnitud, uno está en la obligación de perpetuarla. Las hetairas, no sólo recibían hombres, podían también recibir mujeres; así que yo no podía dejar atrás tan interesante costumbre. Por mis sábanas de seda roja, pasaron los hombres más influyentes de la época, ya lo había dicho. Pero allí también recibía, cuando la ocasión lo ameritaba, niñas recién egresadas de los colegios non plus ultra de la ciudad, algunas habían pasado por las pasarelas de Cartagena. Con ellas hablaba en inglés o en francés. Los hombres de aquí a duras penas hablan español. Las escogía cuidadosamente. Para lo cual tenía en cuenta su gusto artístico y su elegancia. Luego debían pasar por una conversación rigurosa en historia del arte y en literatura. Si clasificaban, pasaban a formar parte de mi círculo privado, con el cual me entretenía en las horas de la tarde. Las noches eran reservadas para los señores. No me gustaban las monas. Prefería las morenas por ser más ardientes. Y cuando ya estaban bien entrenadas, se las pasaba a algún senador. ¡Les encantaba! A las unas y a los otros. Por eso me buscaban. Hubo una incluso que llegó a ser la preferida de un presidente y otra de un conde portugués. Y por supuesto que la primera en sacar provecho de la situación era yo. ¡Ni más faltaba! Con las más osadas hicimos algunas partouzes. Poco a poco me convertí en una madame. Me he debido quedar con ese oficio, hoy mi vida sería diferente. No hice caso a la historia de Lais. En su vejez, y después de haber recibido a Platón en su Jardín de elocuencia y arte de amor, no como amante sino para que le mostrase los caminos de la filosofía, terminó vendiéndose en las calles por una copa de vino; así comenzó a rendirle más culto a Dionisos que a Afrodita. La diosa no dudó en castigarla, perdió toda su fortuna y su cuerpo se secó como la arena del desierto. //………………….. Pero la ambición rompe el saco. Son expresiones populares que no siempre tenemos en cuenta. No supe retirarme a tiempo, ni rechazar las mieles que la vida me daba a manos llenas. Cuando estaba en la cima del poder y de la gloria, uno de mis más influyentes amigos, integrante de una de las familias más importantes del país, presidenciable, para más datos, me presentó a quien sería el hombre de mi vida. Al principio creí que era una especie de rey Midas, todo lo que tocaba lo convertía en oro. Así que lo invité a compartir mi lecho, esperaba que sus largueros de madera se convirtieran en oro macizo. Era senador, y aunque mal hablado, como muchos de ellos, y de pésimo gusto para vestir, otro drama bastante generalizado entre mis compatriotas, yo creí que por fin haría algo grande con mi vida. A partir de ese momento me convertí en su sombra. Lo acompañaba a todas partes, con él recorrí todo el territorio nacional y por supuesto con su compañero de fórmula. Sólo que no era la fórmula 1, sino una más veloz y por lo tanto más peligrosa, la búsqueda de la silla dorada del palacio de gobierno. Esa no la podía transmutar en oro, había que ganarla. Así que todos los métodos fueron utilizados. Sin contemplaciones de ninguna índole. Sin pudor y sin remordimientos me convertí en su cómplice. Quise apropiarme del paraíso y terminé recorriendo los nueve círculos del horror. Allí quedé atrapada para siempre, como un alma en pena. El rey Midas no era sino un farsante, megalómano, mitómano y poseedor de la mente asesina más abyecta que se haya conocido hasta ahora. Lo comprendí muy tarde. Acabó con esta nación y en lo que a mí concierne me dejó sin nada. Para sobrevivir he debido dedicarme a las ventas por correspondencia. Las clases de glamour, que hubiese podido dictar a las jovencitas que se presentan cada año en sociedad, no funcionaron. Los hombres que me habían adorado, simplemente les dio amnesia y de la severa. Nadie se volvió a acordar de mi existencia. Hasta ahora que vuelvo del olvido a remover las cenizas que todo el mundo creía desperdigadas en los cuatro puntos cardinales. El pasado siempre regresa. La historia nos lo ha demostrado con creces. A veces lo solemos olvidar. //……………………… Nota: Este cuento, así como los tres que ya han sido publicados por El Magazín de El Espectador, incluyendo En átomos volando, fue publicado en mi libro Féminas o el dulce aroma de las feromonas, seguido del libro de cuentos Voces del Silencio, Ble Ediciones, Manizales, 2008. *Autora del blog El Hilo de Ariadna http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/ Blog Voces del Silencio http://beluesfeminas.blogspot.com

sábado, 10 de agosto de 2013

LA GUERRA Y LA PAZ - CARTA ABIERTA A URIBE Y A LOS ENEMIGOS DE LA PAZ

“Los muertos no resucitan, ni siquiera cuando se lavan los cadáveres” El pasado miércoles 7 de agosto de 2013 tuve la oportunidad de conocer la ciudad de Nuremberg (Alemania), y la visita a la iglesia de San Sebaldo me sumió en una reflexión profunda sobre la guerra y la paz. Pero no sólo por lo que la iglesia en cuestión representa, surgir como ave fénix de las cenizas, sino por el proceso de paz que Colombia, en cabeza de Juan Manuel Santos, está construyendo. Inevitablemente pensé en sus detractores, en sus enemigos, en esas fuerzas ocultas que no quieren que nada cambie, porque eso va en contra de sus intereses de clase, en contra de sus intereses políticos, en contra de sus propios intereses de tenencia de tierra, intereses cuasi feudales. Y por supuesto pensé en esa sombra siniestra que es Uribe, pensé en sus gritos y en su llamado al odio, en la apología que hace día a día de la violencia, en la caricatura en la que se convierte cada vez que vocifera como un energúmeno, seguido por el eco de sus fanáticos seguidores, que a veces son sólo secuaces de intenciones oscuras que tratan a todo precio de ensombrecer el horizonte que los colombianos de bien tratamos de construir a lo largo de nuestra vida. Uribe no me representa. Nunca me ha representado. Nunca voté por él, ni nunca lo haría. Me niego a aceptar que su cólera nos conduzca al cadalso, a la muerte, a la guerra perpetua a la que pretendió jugar cuando quiso reelegirse para un tercer mandato, con el secreto a voces de declararle la guerra a Chávez, sólo por su deseo de jugar con soldaditos de plomo, queriendo olvidar que ni son soldaditos ni son de plomo, queriendo ignorar que ya no tiene la edad para jugar a bravuconadas, queriendo ignorar que el hacerlo solo lo empequeñece ante los ojos de la historia. Y si hablo de todo ésto, es porque la iglesia de San Sebaldo, a la que hago mención, supo convertirse en un lugar de reflexión y de denuncia de lo que es la guerra y del llamado horroroso de personajes como Hitler y sus secuaces, algunos de los cuales estaban escondidos en las entrañas mismas de la Iglesia; tal y como ha sucedido muchas veces en Colombia en estos cincuenta años de crímenes abyectos de la extrema derecha, y de los oscuros personajes que se han lucrado de la guerra, entre ellos las cabezas de las FARC o del ELN, pero también de los paramilitares y de algunos militares que creen que la guerra es la única forma de ejercer su trabajo. La iglesia de San Sebaldo (1215), un monumento para la paz (Nuremberg) * 20 de abril de 1945 Las armas guardan silencio. Nuremberg caída y sumida en el horror de una guerra que nadie había imaginado… Despedazadas, horadadas y vacías, las torres de San Sebaldo se elevan hacia el cielo. Iglesia y Estado bajo el manto de una paz engañosa. La semilla de la violencia fue sembrada y germinó en los espíritus y corazones de mucha gente. El desierto de ruinas de la ciudad se extiende casi hasta el infinito. Pero uno de los tejados ya ha sido reconstruido; no hay duda, los demás lo imitarán. Paz… Pero ¿Qué significa? Acaso que se puede deambular por las ruinas sin tener miedo a las bombas? ¿Acaso significa que el sol calienta a los hombres y a las piedras como si nada hubiera pasado? ¿Acaso significa que el horror ya comienza a ser pasado? La casa de dios se convirtió en su propio sepulcro. He aquí los altares destruidos y la cultura de varios siglos pisoteada. Las campanas han sido destruidas, fundidas. Como mucha gente, San Sebaldo se ha quedado sin voz. En el verano de 1945, cuando se conocieron los crímenes horribles de los Nazis, las palabras se atoraron en el fondo de su garganta. ¿Acaso las guerras son al mismo tiempo una forma de pagar deudas? Los habitantes de la ciudad vieja se niegan a abandonar la casa de dios, limpian los escombros, despejan las calles adyacentes. Una tímida esperanza cubre el cielo, mientras que la primera barraca aparece en la nave lateral norte, destruida en el bombardeo. ¿Acaso no sería mejor demolerla por completo? Las heridas… ¿Acaso el portal de los novios será de nuevo testigo de la felicidad de un nuevo matrimonio? Esfuerzos increíbles para que la reconstrucción de la iglesia de San Sebaldo no se detenga, el andamio no deja de crecer. La iglesia de San Sebaldo es una construcción viva. Al fin, en 1954, nueve años después de la guerra, la armazón del techo de la iglesia de San Sebaldo ha sido terminada; todavía faltan tres años para la nueva consagración, pero ¡qué felicidad! La primera misa es una sensación de cobijo. En la nave central, amurallada, está la gente turbada por la guerra, marcada por el sufrimiento; no sólo busca lo que representó, sino lo que queda de ella. Los primeros trabajos de reconstrucción fueron más bien ineficaces. Los muertos no resucitan, ni siquiera cuando se lavan los cadáveres. *Estas frases acompañan una serie de fotos que van desde la multitud que aclama a Hitler, poco antes de la Segunda Guerra Mundial, hasta la foto del 17 de diciembre de 1992 que muestra a otra multitud, 100.000 personas con velas encendidas, que clama porque el horror no vuelva a repetirse nunca. Las frases son una traducción libre que he hecho del francés al español.

martes, 23 de julio de 2013

EN ÁTOMOS VOLANDO (CUENTO)

Son las cinco de la mañana. He dormido mal, ha llovido casi toda la noche y el agua se ha entrado al cambuche. Tengo hambre, aunque siempre estoy hambrienta. Es como una enfermedad. En casa la comida a duras penas alcanzaba para medio llenar el plato de cada uno. Así que repetir, lo que se dice repetir un plato, nunca. La diferencia era que si quedaba hambrienta siempre había frutas con las que podía embolatar al estómago. Pero en plena selva eso no ocurre. Aquí llevo cuatro años. Es una marcha forzada. Sin descanso. Cada día caminamos varias horas, o en la noche, todo depende. El arma me pesa una tonelada, sin contar las municiones, ni el morral. Es una vida muy dura la que llevo. Yo no la escogí. Ninguno de nosotros la ha escogido. Simplemente fuimos obligados a seguir a los muchachos al monte. Un día, un grupo de diez guerrilleros llegó a la casa, pidió almuerzo y luego me embarcó con él. Mi papá sabía que era inútil oponerse. Así es la vida en el campo.// Desde entonces me ha tocado ver de todo. Ya perdí la cuenta de los combates en los que he participado. Si llevara la cuenta, hace rato habría perdido la cordura. Con el delirio de la jungla ya tengo bastante. La selva me produce mucho miedo. Pero no puedo decir nada. Sobre todo en las noches. Los ruidos, la oscuridad, el no saber donde se pisa, ni qué se pisa. Le tengo terror a las culebras, aunque ya debería estar acostumbrada porque me las encuentro casi todos los días. Pero no lo he podido superar. Cada vez que veo alguna la boca del estómago se me cierra y me dan ganas de vomitar. Pero me aguanto, nadie puede darse cuenta de la sensación que me producen. Aquí el miedo está proscrito. Cuando escuché esa palabra, pregunté qué quería decir, me respondieron: -Prohibido. Sólo tenía 14 años y me decían que estaba prohibido tener miedo. Desde entonces vivo siempre poco menos que aterrorizada. Tengo miedo de tener miedo. Cuando los muchachos me obligaron a seguirlos, creí que era el fin del mundo. Atrás quedaba mi familia, el rancho, la tierra. Hasta Tony, el perro que me regaló mi papá cuando cumplí doce años. En realidad ha debido de ser el fin del mundo para mi familia. Los paras no perdonan, supongo que echaron a mi familia del predio apenas se dieron cuenta que yo me había ido con la guerrilla. Ellos se adueñan de todo. Aquí es igual. Si mi familia ya no está en el rancho, debe un número más de los miles de desplazados que ha dejado la guerra. Aunque yo no sé porque peleamos. No entiendo las explicaciones que nos dan. Lo único que tengo claro es que si no cumplo las órdenes, me castigan. Y el castigo aquí es duro, sin contemplaciones. // A los tres días de dejar mi casa supe cual era el principio de la obediencia absoluta. Tenía que acostarme con el guerrillero que dirigía el grupo. Yo no quería. Pero una bofetada me mandó al suelo y entendí que de todas formas estaba a su merced. De ahí a pasar a los brazos de otros no hubo sino un paso. Yo era la recién llegada. En otras palabras el fruto aún no maduro, deseado por varios de mis camaradas. Me sentía sucia, así me bañara en un río helado, seguía sucia; por lo que aprendí a evadirme de mi cuerpo cuando alguno de ellos me arrastraba detrás de un matorral. Aprendí que la evasión primero se hace con la mente, luego con el cuerpo. Aunque yo todavía no he podido evadirme físicamente. Esta vida no es para nadie. Al año de estar con la guerrilla encontré a Julián. Es el único hombre que he conocido, fuera de mi papá, por el que he sentido confianza. Estuvimos juntos un tiempo, pero hace ocho meses murió en un combate con el ejército. // Desde entonces me siento más sola que nunca. Julián y yo soñábamos con una casa para nosotros dos. Estábamos haciendo planes para escaparnos, pero fue cuando una granada lo hizo saltar por los aires, quedó “en átomos volando”, como dice el himno nacional. Yo no pude hacer nada, sino salir corriendo, evadirme, pero no de la guerrilla sino del sitio de combate. Desde entonces los deseos de dejar todo ésto se hacen cada vez más grandes. Quiero escapar con vida. Pero hasta esa oportunidad me la negó la guerra. Hoy van a ajusticiarme. Ayer, mientras limpiaba el arma, se me escapó un tiro. El compañero que estaba a mi lado cayó al suelo, cuando me agaché para ver que le había pasado, ya estaba muerto. No hubo lugar a la defensa. Se me condenó a muerte. Me confinaron en el cambuche y apenas salga el sol me sacarán de aquí, leerán el veredicto y con el dedo escogerán al encargado de hacer justicia. No hubiera querido irme así. Quería vivir como lo hacen muchas mujeres, lejos de la guerra, del hambre y del frío. Lejos del miedo. Pero no fue posible. Mis compañeros han comenzado a despertarse, pronto vendrán por mí. Hace rato los espero. ----------------------------------------------------------------------------------------- Autora del blog El Hilo de Ariadna: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/

domingo, 21 de julio de 2013

ISUMBOCHI, HIMELIA Y PULGARCITO, PERSONAJES DE LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

“Isumbochi no era mucho más alto y grueso que un pulgar... Sus padres lo amaban tiernamente. Cuando trabajaban en el arrozal, lo colocaban sobre una ramita, ... a veces se dormía en el cuenco de una flor de cerezo”. (El Gran Isumbochi – Cuento popular japonés). Isumbochi es la versión oriental de Pulgarcito, pero también de David, el personaje de la tradición judeocristiana. Isumbochi, como Pulgarcito, cabe en las hojas de los árboles, en este caso en las hojas de los cerezos, y al igual que él, viaja a través de los ríos teniendo que esconderse para no ser devorado por un sapo o raptado por un pájaro. Pero si es pequeño de estatura, no lo es de razonamiento; puesto que su inteligencia es aguda y su deseo de conocer y viajar por el mundo, enorme. A diferencia de Pulgarcito, Isumbochi logra tener una estatura normal, cuando al final del relato enfrenta y derrota al gigante que asola la aldea que él desea proteger. Pero si bien Pulgarcito no logra crecer en estatura si logra ser considerado y respetado por sus congéneres, algo que muchos hombres de estatura normal no alcanzan nunca. Esta idea ha sido desarrollada por Gianni Rodari en el magnífico cuento “Los Enanos de Mantua”. En una de las tantas versiones de Pulgarcito se nos relata cómo sus padres, que no podían tener hijos, lo encuentran un día dentro de una rosa, al lado de una de las ventanas de la casa donde vivían. Este aspecto es importante tenerlo en cuenta, ya que los antiguos romanos llamaban a los hijos ilegítimos terrae filius (hijos de la tierra), este sustrato lingüístico sobrevive aún hoy en día en la lengua rumana, llamándoseles Hijos de las Flores. Pulgarcito debe ser entonces considerado como nacido de una pareja no formalizada legalmente, o simplemente abandonado por alguna madre desesperada por su condición de soltera. En “Almendrita”, relato de Hans Christian Andersen, es una niña diminuta que ha sido encontrada por una pareja de ancianos, dentro de una flor. La niña crece bajo la custodia de sus padres adoptivos, pero un día se extravía y cae a un lago, por lo que se sube a un inmenso loto para no ahogarse, y allí es secuestrada por un sapo enorme y horrendo, que luego desea casarla con su hijo. Almendrita es rescatada por un pájaro, y finalmente es desposada por un hermoso príncipe, que además, es de su misma estatura. En otro relato japonés, “La Historia de Himelia”, se desarrolla la versión oriental de los orígenes de Pulgarcito. Una pareja de campesinos, que añoran ser padres, pasan año tras año esperando la llegada de un hijo, su espera es vana… Al cabo de un tiempo, el viejo sale a la montaña a cortar unas cañas, y cuanta no sería su sorpresa cuando: “Al asestar un fuerte golpe a una caña de bambú… (vio) que del interior salía una figurita humana vestida con un kimono de seda blanca, pintado con flores y pájaros multicolores”. La niña se llamaría Himelia, y al igual que Isumbochi crece normalmente. Durante toda su infancia, y parte de su adolescencia, vive al lado de sus padres, y cuando llega a la adolescencia, transformada en una bella mujer ellos deciden que es hora de desposarla. Hacen correr el rumor por las comarcas cercanas y lejanas sobre la belleza de la púber. A este llamado acuden cinco nobles, pero las pruebas que deben superar, para obtener su mano, sobrepasan cualquier posibilidad humana -una de ellas es descender al fondo del mar, y arrebatarle al dragón del mar las siete gemas que conforman su collar, que luego deberá ofrecer como presente de bodas-; ante una petición como ésta, los pretendientes deciden abandonar la misión que les ha sido encomendada y deciden olvidarse de ella, quien por otra parte no deseaba casarse con ninguno de los pretendientes. Poco antes de cumplir los quince años, la niña le confiesa a su madre que ella ha nacido en la luna, y que allí debe regresar… En una noche de plenilunio, un rayo entra por la ventana de su alcoba e Imelda es transportada junto a sus hermanas, las ninfas, a su lugar de origen. “En el bosquecillo de mirtos”, una adaptación del cuento del napolitano Basile, Bernard Clavel nos relata la historia de una hermosa joven que ha nacido del tronco de un mirto; en su honor sus padres adoptivos le ponen el nombre de Mirta. Al igual que en los cuentos señalados anteriormente la niña viene a alegrar la vida de un matrimonio estéril. Mirta, como en el mejor de los cuentos de hadas, terminará casándose con un príncipe. Este tópico se encuentra en muchas leyendas y cuentos, no sólo europeos y asiáticos, sino también americanos. Algunos pueblos indígenas de América del Sur, creen que la muerte de un niño da lugar al nacimiento de un árbol nuevo. El origen de la mandioca, o yuca, se explica a través de una leyenda que narra como el niño Mani muere prematuramente, y su madre lo entierra dentro de su casa, allí riega su tumba día tras día, como se hace con un árbol, hasta que finalmente crece una planta, que lleva el nombre de Mani-Oca, o mandioca. En la literatura infantil contemporánea puede leerse “La Pequeña niña grande”, de Uri Orlew y Jacky Gleich. Este relato nos habla de una “pequeña niña” que desea ser grande, al menos por un día. Y por supuesto el cuento de Rodari al que hacía alusión al comienzo de este capítulo. Pueden ver otros los otros capítulos que ya he publicado en El Hilo de Ariadna: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/08/20/el-poeta-y-el-m%c2%b4jusico-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/14/los-elfos-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/07/el-arbol-personaje-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/30/el-dragon-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/23/ondinas-personajes-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/17/los-cisnes-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/12/las-hadas-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/

jueves, 18 de julio de 2013

EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS DE LEONARDO PADURA: UNA PARÁBOLA DEL MIEDO

La primera impresión que tuve del mundo llamado comunista fue en 1983, cuando en un viaje en bus desde París, donde estudiaba en ese momento, hasta Atenas, atravesé la Yugoeslavia pos Tito. Aunque mi paso fue rápido si pude observar la carencia de los restaurantes y de las tiendas de comestibles, donde sus anaqueles vacíos solo tenían dos o tres botellas de una supuesta gaseosa para la venta. En la tienda a la que me refiero había una mesa ocupada por cuatro hombres que jugaban a las cartas o al dominó, no me acuerdo; las otras mesas, por supuesto, estaban vacías. Como nadie me atendía pedí, en mi más que rústico inglés, una de esas botellas para calmar la sed, pregunté dos o tres veces sin que nadie se tomara el trabajo ni siquiera de mirarme, al final alguien me respondió de mala gana que pasara por detrás del mostrador y cogiera una de las botellas en cuestión. Entendí que eran los empleados de la tienda del mal llamado Estado comunista y que de todas formas les pagaban así no trabajasen. Decidí, entonces, salir de la supuesta tienda, y ya en la puerta vi en una acera a una mujer sin edad, vestida de negro bajo un sol que quemaba hasta la médula, intuí que debía estar allí desde hacía por lo menos mil años; a su lado tenía una pequeña canasta con unas pocas frutas de estación resecas por el sol. Pensé que a lo mejor venían de una pequeña parcela y que ella las vendía para poder sobrevivir en el mundo que nos habían vendido como igualitario. Fue mi primera gran desilusión con respecto a esa utopía en la que mi juventud se había inmerso en arengas que mi inmadurez no entendía, pero sobre todo que se negaba a ver la realidad tal y como era, no como unos cuantos tipejos barbudos nos la hacían creer. Mi segunda, y enorme desilusión, en realidad el gran cataclismo, la sufrí en el 2007 en una visita de 10 días que hice a Cuba. De allí salí con un broncoespasmo severo, producto en parte del trauma que viví al corroborar día a día, momento a momento, la miseria en la que viven los cubanos. El mito que nos habían metido en la cabeza a muchos de nuestra generación, con respecto a Fidel, se me vino abajo. Entendí que la letra de muchas de las canciones de la nueva trova cubana era un espejismo, y que en realidad el pueblo era una masa informe que marchaba por las calles de La Habana como si fuesen zombis. Algunos de esos zombis, en realidad niños acompañados por sus abuelas, se acercaban a mi marido y a mí para pedirnos un jabón o un dentífrico. En cuanto al excelente servicio de salud cubano, pude observar que si existía debía ser para los dirigentes del Partido, pero no para esos esqueletos que trataban de caminar por las calles de La Habana vieja. Pude observar que la higiene dental era nula, ya que constaté que muchas de las personas con las que pude hablar les faltaban varias piezas dentales, o bien tenían una gingivitis en grado agudo, por no hablar de una periodontitis. También vi algunas tiendas sin clientes, símbolos del capitalismo, como Zara o Mango, ofreciendo en sus vitrinas prendas a precios inaccesibles para ese pueblo que se paseaba por los andenes tratando de esquivar el sol del trópico. Pero sobre todo sentí el miedo subterráneo que circula en todas las direcciones. Ese miedo nos recibió y luego nos despidió en el aeropuerto, cuando yo ya sabía que mientras que la dictadura castrista esté aupada en el poder y maneje a Cuba como si fuera su feudo personal, yo no regresaría a esa gran mentira que es la Cuba de hoy. Pues bien, ese miedo soterrado lo volví a sentir con la lectura de Máscaras de Leonardo Padura (pueden ver mi breve reseña en el siguiente vínculo: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/03/06/leonardo-padura/), pero sobre todo lo he sentido en estos días en que he estado sumida en la lectura de El Hombre que amaba a los perros, la extraordinaria novela sobre Ramón Mercader, el asesino de León Trotski. Este magnífico libro, escrito en un español impecable, con una riqueza de vocabulario asombrosa, teje y desteje la historia de la antigua Unión Soviética y de la Cuba de los años 70 hasta nuestros días. Leyéndolo entendí que en realidad es una metáfora de nuestro tiempo, ya que muchas de sus descripciones con respecto al abuso del poder, de las purgas estalinianas, sin olvidar lo que Padura llama las equivocaciones de Trotski, en realidad delitos de lesa humanidad, así como del nefasto rol que jugó el Partido Comunista Español, y su gran responsabilidad en la derrota de la Guerra Civil Española o de la dictadura castrista, son descripciones del miedo que pueden aplicarse a la Colombia que nos tocó vivir en la tenebrosa y larga noche de los ocho años del siniestro Uribe, entre otros miedos que hemos tenido que atravesar. Leí El hombre que amaba a los perros con un gran placer estético e intelectual, pero sentí todo el tiempo como el miedo corroía mis entrañas. Lo que me hizo pensar que el miedo a Stalin es comparable con el miedo que sentimos por las FARC y el ELN. Lo que Padura llama “la máquina infernal estalinista” yo lo veo como “la máquina infernal”, que ha girado y girado durante 50 años, de la mano de esos grupos terroristas convertidos también en narcotraficantes. Y si esa es la Colombia que ellos desean, con zombis movidos por el pavor, yo me niego a aceptarlos y a vivir en su pesadilla. Mientras leía el libro escribía en mi cuaderno de ruta que somos marionetas en las manos de los dictadores -o de sus eternos aspirantes como Uribe-, que estamos condenados al silencio, condenados a la nada, condenados al abuso del poder de unos pocos sátrapas; que aupados en falsas ideologías políticas, entendidas solamente para su propio bienestar, hacen de la gran mayoría rebaños de borregos que siguen la campana del terror. Pensar en los cinco mil muertos de la UP, en “los falsos positivos”, esa terrible vergüenza vivida bajo Uribe, y a la que él cínicamente le restó importancia al decir que si esos muchachos habían sido asesinados, no era precisamente por sus buenas costumbres. Y por supuesto que pienso en las miles de víctimas de las FARC y del ELN. Grupos que escondiéndose en guerrillas armadas, que ya no tienen nada que ver en un mundo como el actual, han asesinado miles y miles de compatriotas, realizando de ese modo su propia purga estalinista; no es sino recordar el vil asesinato de los diputados del Valle, o de los adolescentes que secuestran para mantener vivo el comercio de la guerra y que son asesinados por un sí por un no. En Colombia hemos vivido purgas uribistas, sin olvidar las purgas y la persecución aterradora del gobierno de Barco, de las purgas perpetradas por años por el Estado y por sus Fuerzas Armadas y por supuesto por los grupos conformados por los paramilitares, sin olvidar que algunos nacieron de esa siniestra creación del exministro Botero y de Uribe cuando era gobernador de Antioquia; me refiero a las Convivir. Y es que el Estado colombiano muchas veces ha sido un verdugo salido de las cloacas. Tal y como sucedió en la época de Stalin, como sucede en la Rusia de Putin, en la Venezuela de Chávez y Maduro, en la Nicaragua de Somoza y de Ortega, en el Chile de Pinochet, en la España de Franco, en la Alemania de Hitler, en la Italia de Mussolini, en la China actual, o en la recién conquistada democracia de Birmania, donde la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi -1991-, aún no ha condenado la persecución que ha emprendido la mayoría de la población de credo budista en contra de la minoría musulmana; y si sigo nombrando constataría que no tengo espacio para nombrar a todos los sátrapas de los últimos cien años. Y en cuanto a Colombia se refiere, es imprescindible la recuperación de la memoria, es importante evitar la tergiversación de la historia, por eso también es importante conocer el testimonio de cada víctima, de cada plagiado, de cada torturado; sino nunca habrá una verdadera reconstrucción de esta Colombia escindida, polarizada por las vallas que ponen los uribistas en todas partes llamando al odio, al fanatismo y a la guerra. Por eso es importante evitar el culto a la personalidad que labran día a día Uribe y Ordoñez de un lado, e Iván Márquez o Santrich, con la bufanda del temible Gadafi al cuello, del otro lado del río.

domingo, 14 de julio de 2013

LOS ELFOS EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

Los elfos aparecen en diversas literaturas orales europeas, entre ellas la escandinava y la inglesa. Al igual que los silfos, son seres que simbolizan el aire, la tierra, el fuego. Los Elfos principales son: Elfos de la luz, Elfos de la Oscuridad o de la Semipenumbra. Estos fantásticos seres pertenecen a épocas legendarias, donde los sueños y recuerdos se entremezclan, donde la realidad y la fantasía tienen barreras muy débiles. ¿Pero quién dudaría que a lo mejor, en algún recodo del camino o detrás de algún árbol antiguo, encontremos un elfo dormido? Tolkien nos habla de diferentes clases de elfos: de la luz, de los bosques, del este o avari, del mar, del oeste, grises, oscuros profundos, silvanos y verdes. Cada uno con características propias a su especie; no obstante, todos los elfos poseen una característica semejante, sus ojos tienen el brillo de las estrellas: “Celeborn y Galadriel... estaban vestidos de blanco, y los cabellos de la Dama eran de oro, y los cabellos del Señor Celeborn eran de plata, largos y brillantes; pero no había en ellos signos de vejez, excepto quizás en lo profundo de los ojos, puesto que eran penetrantes como lanza a la luz de las estrellas, y, sin embargo, hondos como pozos de recuerdos”. Los elfos de la luz son dueños de una gran sabiduría, su virtud más excelsa es la nobleza. Sus ciudades sobresalen por su extremada belleza y además son excelentes orfebres; especialmente los elfos de los días antiguos, quienes eran especialistas en la forja de espadas, a las cuales les otorgan un poder mágico que las hace brillar con una “luz fría”, si llegan a detectar a un orco cerca. Dada su bondad, y limpieza de espíritu, sus cuerpos resplandecen como la luz del sol; por eso es considerado el pueblo más hermoso que habita en el Círculo del Mundo. Los elfos son amantes de la música, de la poesía y de las leyendas, y su “belleza más que humana”, es equiparable a la belleza y gallardía de los cisnes: “Amroth... había sido antaño un rey élfico, ... hermoso y fuerte Deslizándose como un cisne” ( JR.R. Tolkien. Op cit. Pág. 366). Los elfos profundos son los herederos de Aulë, el herrero hacedor de montañas, quien hizo de ellos excelentes artesanos. Los elfos del bosque oscuro, aman las leyendas que hablan sobre la luz del sol y de las estrellas reflejadas en los prados. Los elfos de silvana le temen al mundo exterior, y su mundo aún posee la magia “del despertar del mundo” y sus ropas son tejidas con materiales poco comunes, “hoja y rama, agua y piedra, tienen el color y la belleza de todas esas cosas que amamos a la luz del crepúsculo en Lórien, pues en todo lo que hacemos ponemos el pensamiento de todo lo que amamos” . (J.R.R. Tolkien – Op. Cit. Pág. 398) Los elfos de silvana reciben también el nombre de elfos de Lórien o Galadrim (que quiere decir gentes de los árboles), ya que sus casas son construidas en los árboles, y cerca de las cascadas. La tierra de los elfos de silvana, es una tierra donde el tiempo no transcurre, y donde el común denominador de sus habitantes pareciese ser la felicidad: “Me demoré allí en el tiempo sin edad de aquellas tierras, donde los días curan y no arruinan. Me curé y fui vestido de blanco. Aconsejé y me aconsejaron”( Op. Cit. Pág. 538) Esta hermosa descripción la hace Gandalf, al narrarle a Aragorn como fue curado por la Dama Galadriel, después de su pelea con Balrog y de su largo cautiverio en el reino de los orcos. Existen también los elfos noldorin de Lindon, conocidos con el nombre de gwaith-i-mírdain, o herreros elfos. Los cuales establecieron comercio con los enanos, puesto que en su reino se encontraba el famoso metal mithril, con el que los elfos forjarían los anillos de poder. Este mismo metal lo utilizó Sauron, el Señor Oscuro, para forjar el anillo único. Nota: Este artículo hace parte de mi libro … de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos, Ble Ediciones, 2008. Es solo un manual de consulta para padres de familia, profesores, estudiantes, animadores de lectura o bibliotecarios, por lo que no pretende abarcar todas las leyendas que existen con relación a estos personajes maravillosos como son los elfos. Pueden ver otros los otros capítulos que ya he publicado en El Hilo de Ariadna: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/07/07/el-arbol-personaje-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/30/el-dragon-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/23/ondinas-personajes-de-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/17/los-cisnes-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/06/12/las-hadas-en-la-literatura-infantil-y-juvenil/

domingo, 7 de julio de 2013

LOS ÁRBOLES EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL

El árbol, las plantas, las flores, los lagos, o los ríos, han jugado un rol muy importante en el pensamiento religioso de las comunidades campesinas, independientemente si son europeas, asiáticas, africanas o americanas. El árbol, especialmente, ha tenido una fuerte significación espiritual. A veces ha sido visto como una fuerza del bien, considerándosele a una divinidad benefactora, y otras como una fuerza del mal que devora a los intrusos que osan internarse en sus dominios. En otras ocasiones el árbol, o el bosque, es considerado un refugio para ermitaños, sabios u hombres y mujeres solitarios que desean huir de las veleidades de la vida citadina. _____________________ Con respecto al origen sagrado de los árboles Mircea Eliade dice: “La imagen del árbol no se ha escogido únicamente para simbolizar el Cosmos, sino también para expresar la vida, la juventud, la inmortalidad, la sabiduría... El árbol ha llegado a expresar todo lo que el hombre religioso considera real y sagrado por excelencia, todo cuanto sabe que los dioses poseen por su propia naturaleza y que no es sino rara vez accesible a individuos privilegiados, héroes y semidioses... todas las plantas cultivadas actualmente se consideran en un principio como plantas sagradas”. (Lo Sagrado y lo Profano de Mircea Eliade, Editorial Labor, Punto Omega, 5º edición 1.983 pág. 128-129)_____________________________________ Este aspecto sagrado puede observarse muy bien en el maravilloso libro El Señor de los anillos; puesto que Tolkien rescata la rica tradición celta que reverenciaba a los robles, con la figura mágica de los Ents, cuya figura principal es Bárbol. Estos míticos personajes son árboles enormes y su misión es la de ser pastores de otros árboles, son poseedores de una gran sabiduría y viejos “como los montes”. Uno de los hobbits, Pippin, no olvidaría nunca su encuentro con Bárbol, y la fuerte impresión que le causarían sus ojos profundos y penetrantes, es uno de los párrafos más significativos de la obra, poseedor de una gran calidad estética:_____________________________ “- Uno hubiera dicho que había un pozo enorme detrás de los ojos, colmado de siglos de recuerdos, y con una larga, lenta y sólida reflexión; pero en la superficie centelleaba el presente: como el sol que centellea en las hojas exteriores de un árbol enorme, o sobre las ondulaciones de un lago muy profundo. No lo sé, pero parecía algo que crecía de la tierra, o que quizá dormía y era a la vez raíz y hojas, tierra y cielo, y que hubiera despertado de pronto y te examinase con la misma lenta atención que había dedicado a sus propios asuntos interiores durante años interminables”. (El Señor de los Anillos, J.R.R. Tolkien, Ediciones Minotauro, S.A. Séptima reimpresión, julio de 2001, pág. 496-497).___________________________________________ Por otra parte, la figura de los Ents, como pastores de un gran rebaño de árboles, está haciendo alusión a antiguas creencias campesinas, donde los bosques han jugado un papel preponderante en su cultura y en sus ritos. Los árboles, y sus misterios insondables, aparecen una y otra vez en los cuentos de hadas tradicionales: Hansel y Gretel, La Bella Durmiente, Blanca Nieves y los 7 Enanos, La Bella y la Bestia, entre muchos otros. Penetrar en un bosque, perderse en él y encontrar de nuevo el camino a casa, es el equivalente a un viaje interior, al conocimiento que todo ser humano debe tener de sí mismo. También significa superar las diferentes pruebas que la comunidad exige para que los infantes pasen a la edad adulta y puedan integrarse como una persona útil y productiva a la vida en comunidad. Este aspecto está relacionado con la creencia en la sabiduría de los árboles y en el rol mágico que se les atribuye. No obstante, el culto al árbol hay que buscarlo en pueblos más antiguos que los mismos celtas, y para ellos tendríamos que remontarnos a los persas (1.500 a.c.). En el Museo del Louvre se conserva una tabla de bronce denominada Sit-Shamsi, en la cual se relatan los rituales de esta extraordinaria cultura, los cuales incluían su devoción por el árbol, y la concepción religiosa que tenían de los bosques._____________________________________ Esta característica sacra con respecto al árbol, y a todos los mitos que lo rodean, sigue presente en otro de los más fuertes sincretismos religiosos, El Árbol de Navidad. A comienzos del siglo XVI, cuando surge La Reforma y se plantea la escisión de la Iglesia Católica, dando paso a la Iglesia Luterana, surge un dilema teológico, si el protestantismo le niega a María su condición de virgen, no puede ni debe realizar un pesebre, puesto que ella es su figura central. No obstante la celebración de la navidad debe ser continuada, para lo cual se acude a los antiguos ritos campesinos en torno al culto de los árboles, especialmente al roble. _____________________________________ Las antiguas religiones europeas, y su culto a la naturaleza, especialmente a las especies vegetales, y el culto a los druidas, nunca desapareció totalmente, o al menos no entre las comunidades campesinas europeas; especialmente en Gran Bretaña, donde aún existe una creencia popular con respecto al roble. Se cree que la persona que abrace uno de sus inmensos troncos, estará protegido de los malos espíritus y el roble le otorgará la fuerza necesaria para continuar el camino de la vida. Esta presencia se constata cada vez que se visita un antiguo monasterio o una catedral, puesto que fueron construidas en sitios de culto de los celtas; otra de las manifestaciones del sincretismo religioso, pero sobre todo el ardid de los cristianos para imponer el nuevo culto y ahogar el antiguo.____________________________________ Por otra parte, la tradición navideña del muérdago aún sigue tan vigente como lo pudo haber sido hace dos mil o mil quinientos años atrás. La costumbre de besarse debajo de una de sus ramas, está íntimamente relacionada con los ritos druídicos de fertilización, puesto que su savia era considerada por los sacerdotes celtas como el semen del Señor de los Bosques. Plinio, el historiador latino, hace referencia a una antigua leyenda y describe el ritual que la acompañaba. En la sexta noche del plenilunio un druida, preparado por un previo ayuno y vestido de blanco, se subía al árbol y con su mano izquierda cortaba una rama, poco después se sacrificaban dos toros; su sangre, mezclada con la savia de la rama recién cortada, era enterrada a los pies del árbol. Este rito permitía la regeneración del tiempo y la permanente fertilidad de la tierra. Esta planta es conocida también como arfueyo o almuérdago. Hoy en día son reconocidas sus propiedades medicinales, pero durante muchos siglos esta creencia fue ridiculizada, se creía que eran inventos populares y poco científicos. _________________________________ Hay muchas leyendas que tienen como protagonista a un árbol o a un bosque. Bernard Clavel hace alusión a una leyenda de las Islas Baleares, llamada Bosquecillo. Su protagonista, una hermosa y joven mujer vive aislada en las profundidades de un bosque, y como única compañía están los árboles -su verdadero refugio- y los animales que la proveen de lo más esencial. Entre todos ellos la cuidan y la llaman Bosquecillo e impiden que cualquier forastero entre a perturbar la paz que la rodea, finalmente logra llegar hasta ella un príncipe. La historia sigue el tópico tradicional de los cuentos de hadas, se enamoran y el príncipe renuncia al trono con tal de no perder a su amada. En este caso, Bosquecillo no tiene que abandonar el bosque, como es el caso de Blanca Nieves y los Siete Enanitos, es el príncipe quien abandona el boato de la corte por la vida salvaje y ruda del bosque.____________________________________ En otra región de España, en Cantabria, se encuentra la leyenda del Roblón. Este era un viejo roble con un gran hueco en el tronco. Un día una hermosa jovencita, cansada de caminar por el bosque, se recostó a descansar, y luego lo abrazó. El viejo roble se sintió rejuvenecido ante su calor, por lo que decidió atrapar a la joven doncella. La joven vida hizo que su savia volviera a correr por dentro del viejo tronco, el viejo roble se transformó en una mezcla de diversos árboles y adquirió la habilidad del desplazamiento. Los demás árboles le tienen miedo ya que se alimenta de su savia y a los riachuelos los deja completamente secos.__________________________________________ Nota: Este artículo hace parte de mi libro … de ninfas, hadas, gnomos y otros seres fantásticos, Ble Ediciones, 2008. Este libro es un manual de consulta para padres de familia, profesores, estudiantes, animadores de lectura o bibliotecarios, por lo que no pretende abarcar todas las leyendas que existen con relación al árbol o al bosque.