En este blog podrán leerse artículos, poemas o cuentos sobre mujeres y hombres que han jugado un rol decisivo en la construcción de nuestro imaginario colectivo; bien sea a través de la literatura, del arte y por ende de la cultura.
viernes, 31 de agosto de 2012
LA LECTORA
La Lectora, título inspirado en el hermoso cuadro de Fragonard, pintor francés del siglo XVIII, es la película de Riccardo Gabrielli, protagonizada por Diego Cadavid, Carolina Gómez y Carolina Guerra, es sólo un intento más de hacer buen cine, en un país que le rinde culto a las telenovelas baratas y más recientemente a todo lo que tenga que ver con la violencia, sobre todo si esta tiene origen en el narcotráfico. La Lectora tiene errores tan elementales, como lo es el grito de “Diego” por parte de uno de los hijos del “Patrón” al comienzo de la película; para ser más exacta cuando están siendo perseguidos en el taxi, el cual es conducido por el personaje que Diego Cadavid representa, o la sonrisa de las prostitutas al final de la película, cuando una de ellas no puede evitar mirar de frente a la cámara. Pero también está la sobreactuación de Luis Eduardo Arango en el momento en que su personaje, llamado El Patrón, sabe que sus hijos han sido asesinados. Otro error, al menos para mí, es el acento del personaje llamado El Alemán,ya que como el actor que lo representa es francés, su acento tónico lo delata en todo momento.
Es una lástima que en un país asolado por una violencia endémica, los directores de cine y televisión no sean capaces de encontrar temas diferentes que podrían ayudar a cambiar a una parte de la sociedad colombiana, por no llamarla más directamente una sociedad enferma, donde los valores y el trabajo honesto se están convirtiendo en algo obsoleto y ridículo. La película, imagino que Gabrielli quiso que fuese de acción, se sumerge en el asesinato, en la mentira, en el engaño, de principio a fin. No sé cuántos muertos hay en la hora y cincuenta minutos que dura este desafortunado filme, de todas formas salí de la sala de proyección con la sensación de haber perdido mi tiempo y mi dinero en un proyecto cinematográfico que no pudo madurar, como si el director sólo buscase fama y dinero de la noche a la mañana. Tampoco sé si lo que buscaba era hacer El Padrino colombiano, pero si esa era su meta, se quedó sólo en un deseo abortado.
lunes, 20 de agosto de 2012
EL POETA Y EL MÚSICO EN LA LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
Los personajes de la literatura mal llamada infantil y juvenil, corresponden a veces a estereotipos occidentales, que de una u otra forma están tan arraigados en el imaginario de la cultura que en cierta forma nos inducen a aceptar o a rechazar a una persona que, consciente o inconscientemente, relacionamos con un personaje determinado; el caso más concreto es la bruja, y sobre el cual ya escribí un artículo que puede leerse en este blog. Es por ello que hoy haré referencia a dos personajes que a veces pasan desapercibidos en los cuentos de hadas tradicionales, pero que tienen un significado muy importante en nuestra forma de pensar y actuar, por lo cual haré un paralelo entre la literatura china y la occidental.
En la literatura infantil china encontramos dos personajes que adquieren características fantásticas: el poeta y el músico; a diferencia de la literatura occidental donde el poeta y el músico son simples mortales, en la China, por el contrario, pueden convertirse en héroes míticos, lo que les confiere el poder de la inmortalidad y de la eterna juventud:
“- Los poetas, amigo mío, no envejecemos nunca... ¿No recuerdas que nuestros maestros repetían continuamente que los antiguos poetas siguen eternamente vivos?
-Sí, lo recuerdo; pero nunca oí decir que un poeta se haya enriquecido con sus poesías, ni haya llegado a la opulencia.
Y sin embargo, yo debo mi riqueza, mi juventud y mi felicidad a una de mis poesías”. (La Reina del Lago Tung-Ting – Cuento popular chino).
En este cuento el poeta es honrado y respetado, otorgándosele el lugar que nunca debió haber perdido:
“La Reina ordenó que se celebrara un banquete en honor del huésped. Este tuvo que recitar el poema que había escrito en el pañuelo de la princesa...”.
Esto nos recuerda la vida de las castellanas occidentales, cuando sus jóvenes admiradores, caballeros que estaban al servicio del rey o del señor del castillo, les componían versos para procurarse, por lo menos, una mirada de sus augustas señoras. Pero estos casos eran aislados, por lo general el poeta en Occidente ha sido considerado como un paria de la sociedad, como un mendigo que vaga de pueblo en pueblo en busca de su subsistencia. Al menos esa era la visión que se tenía en la antigua Grecia, como nos lo cuenta Hermann Fränkel:
“... el cantor iba de lugar en lugar. Acudía a muchas puertas extrañas sin saber si se le abrirían. Si era admitido, probablemente permanecería en el umbral, en el lugar de los mendigos, esperando la invitación para sentarse en el salón. Así vemos largo tiempo la mesa de sesiones del palacio real de Itaca por los ojos de Ulises y desde la perspectiva del umbral. En gratitud por la hospitalidad, el cantor debía plegarse a cualquier indicación del amo y sus huéspedes para divertir a los comensales” (Poesía y Filosofía de la Grecia Arcaica, de Hermann Fränkel ).
Sin embargo, el poeta o cantor, como es lógico suponerlo, debía sentirse bastante humillado, puesto que estaba consciente de su superioridad intelectual frente al rey que lo acogía en su palacio. Al igual que Ulises, los poetas eran viajeros que habían recorrido el mundo conocido hasta entonces, habiendo aprendido otras formas de pensar y de ver la realidad. Para asegurar su sustento, al menos durante unos días, era necesario que el interés de la audiencia por el tema que estaba siendo cantado no decayera, de lo contrario el poeta debía alejarse del lugar y buscar otro sitio para ser acogido. De ahí la enorme extensión de los cantos épicos y la libertad que se tenía para alterar el texto, sobre todo en la épica no escrita: interpolaciones, olvidos aparentes o recreaciones del texto anterior.
Hermann Fränkel hace alusión a un investigador bosnio de nombre Murko, quien realizó un trabajo de campo, en los albores del siglo XX, con los cantores de su tierra, habiendo descubierto que estos hombres dominaban en promedio 30 o 40 cantos, en algunos casos hasta 140. Y cada canto podía tener una duración de tres horas, llegando incluso a las 7 y 8 horas, dependiendo hasta que punto el cantor hubiera logrado captar la atención del público, podía alargar o acortar una recitación. Por lo tanto, el material siempre era reinterpretado, nunca era narrado mecánicamente. Según Fränkel los cantores homéricos actuaban de la misma forma.
En la Europa Medieval son los juglares que recorrían los feudos, cantando y contando los últimos sucesos acaecidos en remotas tierras, los que reemplazaron a los antiguos cantores helenos. Al igual que los antiguos griegos, la sociedad medieval miraba con menosprecio la actividad del juglar. No obstante, en Occitania el trovador gozó de todos los honores, ya que la reina Leonor, fiel a la memoria de su abuelo Guillermo IX, el trovador, instauró las cortes de amor, lo que muy pronto dio lugar a un género literario conocido como el amor cortés; siendo María de Francia, con sus Lais, una de sus principales representantes. Pero este caso no deja de ser la excepción que confirma la regla. Puesto que el poeta ha sido siempre visto como un paria, un pobre loco o un soñador.
Más recientemente, en el siglo XIX, los poetas fueron considerados “malditos”, como fue el caso de los poetas simbolistas: Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, o encarcelados como Verlaine. Los poetas, por salirse de todos los convencionalismos de la época victoriana, eran condenados al ostracismo social y a la vejación. La cárcel también fue el castigo social que se le impuso al novelista Oscar Wilde, cuyo único delito fue haber amado con locura a un hombre más joven que él.
Tanto los cantores griegos, como los juglares, siempre acompañaban sus narraciones épicas con música. Es el caso de “El señor de los Anillos”, donde la narración épica, hecha canción, tiene una importancia primordial. A todo lo largo de la obra se narran acciones por medio de este género literario, y las canciones más hermosas son cantadas en la lengua de los elfos, de quienes se dice que son los creadores de las palabras antiguas.
Este aspecto también lo encontramos en otro cuento chino “Los Crisantemos Verdes”. En este cuento el músico también es poeta y como los juglares europeos cumplía una doble función: entretener con hermosas canciones (poesía y música), e informar sobre los últimos acontecimientos que se habían desarrollado en algún lugar del inmenso territorio: “- Ese músico es merecedor de gran consideración”.
Este aspecto de la literatura infantil china es importante, puesto que generalmente en la literatura occidental quienes logran ser reconocidos por la sociedad, son los mercaderes, banqueros o hijos de príncipes; pero rara vez personajes de origen humilde. En cuanto a los personajes que deciden no ejercer un oficio que les procure dinero y poder, como son el ejercicio de la poesía y de la música, son prácticamente inexistentes, aunque no hay que olvidar e hermoso cuento de "El flautista de hamelín"; pero recordemos que al final, y después de haber ahogado a todas las ratas que asolaban el pueblo, el flautista terminó por llevarse a los niños, como represalia por no haber sido pagado por su trabajo. Es decir, se le desconoció el trabajo realizado, ya que los personajes del pueblo no reconocieron su oficio de músico, más bien lo equipararon a un vago, léase un paria de la sociedad; contrario al imaginario chino, donde el poeta y el músico gozan de prestigio y respeto.
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lunes, 30 de julio de 2012
XXVIII ENCUENTRO DE MUJERES POETAS DE ROLDANILLO
En la semana del 17 al 22 de julio 2012 se llevó a cabo el XXVIII Encuentro de Mujeres Poetas de Roldanillo, en ese hermoso y simbólico lugar que es el Museo Rayo y aunque sólo he asistido desde el año 2010, considero esta versión como la más mágica de las tres.
La poeta Águeda Pizarro-Rayo desempeña un rol importantísimo en la poesía colombiana, aunque algunos medios de comunicación, sobre todo los nacionales, no resalten la labor de tejedora de las palabras y de la interculturalidad que realiza desde hace casi tres décadas. Águeda Pizarro-Rayo es una discípula de Penélope y de Aracné, en ella confluyen la erudición, el bilingüismo, el amor por el descubrimiento de otras culturas, además de saberse legataria de varias formas de pensar y de actuar. Su respeto por la otredad, su tolerancia y esa capacidad que tiene de asombro ante las pequeñas y grandes cosas es algo que no todos los seres humanos poseemos, menos en este mundo en el que nos hemos dejado llevar por una vida fácil y consumista y donde la intolerancia es el común denominador de nuestro diario vivir.
El XXVIII Encuentro de Mujeres Poetas de Roldanillo acogió en su seno alrededor de 200 poetas, en un país donde nuestros homólogos masculinos dicen que las mujeres poetas no existimos o como escribía un columnista en días pasados cuando lo hacemos es puro BLABLABLA - de cuyo nombre prefiero no acordarme-, sin darse cuenta que era él quien escribía sin razonar y con escaso o nulo conocimiento de la literatura escrita por mujeres sin darse cuenta que era él quien escribía sin razonar. Esta fiesta poética reúne mujeres de todas las clases sociales, económicas, religiosas o no, de todas las edades, de todas las formaciones académicas, sin importar si se ha asistido a una universidad o no, si se es una poeta de renombre o no, si se tienen libros publicados o no.
Al Encuentro asisten poetas afrocolombianas y de las etnias indígenas, como las Emberá-Chamí; haciéndose por lo tanto lecturas bilingües que enriquecen la musicalidad propia de la poesía y nos muestran que Colombia es un país multicultural, multiétnico y multirreligioso; se hicieron incluos lecturas en quechua, en palenquero e incluso en griego. también hay espacio para la música, el teatro, la danza, las artesanías, las artes plásticas; en cuanto a esta última manifestación artística, vale la pena nombrar la extraordinaria exposición de Angela Villegas, la pintora vallecaucana, y a quien descubrí en dicho Encuentro.
Por otra parte, es importante hablar del Concurso de Poesía Ediciones Embalaje-Museo Rayo, el cual ha venido reivindicando y dando a conocer a las mujeres poetas colombianas; muchas de ellas rechazadas por las grandes editoriales que solo piensan en el factor dinero y en cuanto van a vender y a veces dejando a un lado la calidad estética de la obra a publicar. Es importante anotar que el pasado concurso fue ganado por la poeta Clara Shoenborn, con el libro "Los oficios en clave de Atenea".
Para terminar quisiera terminar con una carta abierta a la poeta Águeda y a otras magas:
En ustedes me reconozco como integrante de una cofradía, la cofradía de la palabra, la cofradía del verbo. En ustedes me reconozco como una antigua sacerdotisa que cura el desarraigo con el bálsamo de la poesía. Con ustedes sé que no estoy sola, sé que hago parte de una catarata que rompe los espejismos y deja atrás la melancolía.
Los Encuentros y Concursos de Mujeres Poetas son una fiesta, una oda a Píndaro, a la bella Safo de Lesbos, pero también a Orfeo y a Eurídice; gracias a ustedes comienzo a sentir que camino en terreno firme y que ya no voy a ahogarme en el fango del olvido.
Gracias Águeda, Berta Lucía Estrada
viernes, 27 de julio de 2012
APOYO A MÓNICA ROA
Muchas mujeres de este país estamos en deuda con la abogada Mónica Roa, pocas como ella han tenido la valentía de luchar por nuestros derechos sexuales y reproductivos enfrentando a una sociedad pacata, conservadora, de doble moral y misógina como la colombiana. Una sociedad que se deja controlar aún por la Iglesia católica, ancorada en una ideología de la terrible y siniestra época de la Inquisición, que poco o nada tiene que ver con los hombres y mujeres del siglo XXI; así personas como el Procurador Ordoñez, o su fiel servidora Ilva Myriam Hoyos, sean los adalides de una Iglesia sumida en escándalos de pedofilia o de curas que dejan hijos regados, como es el caso del expresidente paraguayo.
El derecho a la reproducción atañe a cada ser humano, y ningún hombre o mujer puede intentar legislar en nombre de los derechos que ellos creen únicos y universales. El derecho al aborto, en condiciones de salubridad y de seguridad para la salud mental y física de la mujer no debería ni siquiera ponerse en tela de juicio; máxime en un país donde la educación sexual está mal vista, no olvidemos que Ordoñez se opone a ella, y donde el abuso sexual es pan de todos los días. ¿Cuántas de nuestras niñas, sin olvidar a los niños por supuesto, son violadas día a día al interior de sus propios hogares? ¿Qué dicen al respecto el fanático Ordoñez o su servidora Hoyos? ¿Consideran dicha situación normal? ¿Acaso el Estado y la Iglesia hacen algo por los miles de niños nacidos de la violencia y condenados a la repetición de la misma? ¿O los que están condenados a malformaciones congénitas?
Somos muchas las mujeres que hemos abortado, pertenecemos a todas las clases sociales y económicas, somos mujeres de todas las edades y de todos los niveles educativos; sin que por ello arrastremos eternos sentimientos de culpa judeocristiana como la de la ex actriz de televisión y ahora funcionaria nombrada por el procurador. Un hijo solo debería venir al mundo cuando es plenamente deseado y amado, ninguna mujer debería ser obligada a traer un niño al mundo, menos cuando su embarazo es la consecuencia de una violación. No hay que olvidar que el drama del aborto es en muchos casos consecuencia directa de la falta de educación sexual, a la cual se opone el procurador en cuestión.
Los personajes como Ordoñez y Hoyos, entre otros, son en realidad enemigos de la mujer; en vez de velar por nuestros derechos nos atacan y atacan a mujeres como Mónica Roa, cuando una gran parte de la sociedad debería estarle agradecida por haber logrado despenalizar el aborto en las tres únicas excepciones que la ley colombiana lo estipula. Considerar que la píldora del día después es “abortiva”, sólo demuestra la ignorancia de dichos personajes, y demandar a Mónica Roa demuestra una vez más su fanatismo malsano y aberrante.
Las personas que por razones religiosas, entre otras, decidan no abortar están en todo su derecho, lo que no pueden hacer es imponer su forma de pensar a los demás. No olvidemos que Colombia, pese a quien le pese, es un Estado laico, y como todo Estado de Derecho está en la obligación de velar por el bienestar de todos sus ciudadanos, no de seguir imponiéndonos leyes y costumbres que nos sumen en la tragedia humana que nos venden como una de las posibilidades de acceder al paraíso eterno.
Pueden ver la entrevista de Cecila Orozco al SJ Carlos Novoa, "El aborto terapeútico es ético" en mi blog el Hilo de Ariadna de www.elespectador.com
http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/07/26/el-aborto-terapeutico-es-etico-sj-carlos-novoa/
viernes, 13 de julio de 2012
CIEN AÑOS DE SOLEDAD: MITO
EL REINO DE ESTE MUNDO, PEDRO PÁRAMO, CIEN AÑOS DE SOLEDAD, rompen con los postulados de una narrativa facilista y descriptiva, para sumergirnos de golpe en un mundo que va mucho más allá de las tesis del surrealismo que propugnaba André Bretón o del realismo mágico de Franz Roth. Este rompimiento se da por la irrupción de lo real maravilloso (que difiere del realismo mágico) en las letras hispanoamericanas; los escritores transcribieron el mundo circundante, el mundo americano que nunca ha dejado de maravillar a los europeos; al respecto Alejo Carpentier decía: "Lo real maravilloso nuestro, es el que encontramos en estado bruto, omnipresente en todo lo latinoamericano. Aquí lo insólito es cotidiano, siempre fue cotidiano". Esta irrupción tuvo como consecuencia directa el lanzamiento publicitario del boom, e hizo que la crítica literaria se revaluara, labor que exigía de los críticos nuevas disciplinas y nuevos enfoques que permitieran un acertado análisis y comprensión de la obra. Dentro de las nuevas disciplinas se encontraba el estudio del mito que permitiría una reivindicación y un acercamiento a las ricas tradiciones orales del continente, dando así una visión más amplia y más real al análisis del discurso literario. Las concepciones del espacio sagrado y espacio profano, de tiempo lineal y tiempo circular, como la explicación de la labor del chaman, son ampliamente desarrolladas, lo que significa que la literatura, la antropología, la historia de las religiones, la sociología y la etnología se unen con el fin de lograr una acertada interpretación del texto literario.
Lo sagrado y lo profano en el espacio macondino
La búsqueda de un territorio, instalarse en él, fundar una ciudad o un pueblo, construir la vivienda -según Mircea Eliade-, presupone una decisión vital del fundador y de la comunidad a la que pertenece, puesto que fundar significa "crear el cosmos", sacralizar el espacio escogido para habitar. En CIEN AÑOS DE SOLEDAD somos partícipes de la búsqueda de ese territorio, José Arcadio Buendía parte al exilio acompañado de algunos seguidores hacia una tierra nueva. La causa de su exilio es el castigo por dos transgresiones sagradas: el incesto y el asesinato de Prudencio Aguilar, asesinato comparable al fratricidio cometido por Caín; ya que en las sociedades naturales los miembros de una comunidad se consideran entre sí hermanos, de ahí que la mayoría de ellas sean sociedades exogámicas. Por otra parte si se considera desde el punto de vista cristiano todos los hombres son hermanos y el asesinato de uno de ellos sería la reconstrucción del asesinato primordial anteriormente referido:
"-Está bien Prudencio -le dijo-. Nos iremos de este pueblo, lo más lejos que podamos, y no regresaremos jamás. Ahora vete tranquilo. Fue así como emprendieron la travesía de la sierra. Varios amigos de José Arcadio Buendía, jóvenes como él, embullados con la aventura desmantelaron sus casa y cargaron con sus mujeres y sus hijos hacia la tierra que nadie les había prometido".
José Arcadio Buendía debe abandonar la tierra de sus antepasados y buscar una nueva que le permita expiar y borrar la culpa cometida. Es así como comienza el éxodo por entre el pantano, las llanuras, la selva, teniendo que soportar las condiciones de un clima inclemente. El viaje significa la travesía obligatoria del espacio profano, del caos.
Revelación del espacio sagrado: Cuando un objeto, un territorio o un animal se nos manifiestan como elementos sagrados se habla de la aparición de una hierofanía. Todo el cosmos es susceptible de devenir una hierofanía: un árbol, una piedra, un lago, una montaña, una estrella. La revelación puede ser provocada por el hombre o puede producirse bien sea mediante un trance chamánico o por un sueño tenido por el patriarca o jefe de la comunidad:
"(cuando) acamparon junto al río... José Arcadio Buendía soñó esa noche que en aquel lugar se levantaba una ciudad ruidosa con casas de paredes de espejo. Preguntó qué ciudad era aquella, y le contestaron con un nombre que nunca había oído, que no tenía significado alguno, pero que tuvo en el sueño una resonancia sobrenatural: Macondo".
Este sueño no sólo recoge la tradición judeo-cristiana del sueño de las escalinatas de Jacob, sino que nos sumerge en el mundo africano reinante en el Caribe. Macondo es una palabra yoruba que significa banano. La palabra es sagrada, pero su significado es profano. Sagrada, porque protege a Macondo de los males exteriores mientras que éste se encuentre aislada del resto del país, y profana, por la explotación lucrativa de la fruta, lo que acarreará el comienzo de su desaparición. Este es uno de los más graves signos de decadencia y descomposición social que azota el pueblo.
Etnocentrismo: Los griegos denominaban a todo aquel que no había nacido en territorio helénico con el apelativo de "to xeno" (el extranjero). Luego extranjero se convirtió en "bárbaro", denominación apropiada más tarde por los romanos, sirviéndoles de baluarte en la campaña de extensión de su Imperio. Posteriormente Occidente la remplazaría por el término de "salvaje", siendo este último el utilizado en nuestros días. En los dos casos se niega la existencia de una cultura diferente a la del pueblo que se autodenomina como "civilizado". En la mayoría de los grupos étnicos -considerados por Occidente como salvajes- la humanidad se restringe a su tribu o las tribus que conforman su grupo lingüístico, hasta el punto que muchas de ellas tienen una palabra especial que los designa como seres humanos mientras que a los demás grupos se les asigna una palabra que carece del significado esencial de hombre. Esto es lo que comúnmente se conoce como etnocentrismo, lo que ha dado como resultado la persecución, el avasallamiento y la aniquilación de innumerables grupos étnicos.
El etnocentrismo está íntimamente ligado a las tradiciones míticas de todos los pueblos. Es por ello que para cada comunidad el espacio que ocupa no sólo es sagrado sino que lo considera el centro del mundo. Cuzco significa en quechua "el ombligo del mundo", pero también es el centro el Monte Meru de la India, el Monte Sinaí, la Sierra Nevada de Santa Marta, y en el mapamundi ideado en el siglo XVIII, y aún utilizado en nuestras escuelas, Europa aparece en el centro de la tierra, lo que difiere bastante de la realidad. Macondo no puede escapar a esta concepción etnocentrista. Es así que José Arcadio Buendía se atormenta con la idea de "un Macondo peninsular", y mientras esta idea subsiste sus habitantes viven en perfecta armonía: "Era en verdad una aldea feliz, donde nadie era mayor de treinta años y donde nadie había muerto". Es sólo con la llegada de los forasteros que trae Úrsula de su primer viaje, que esa armonía comienza a ser quebrantada, y Macondo comienza progresivamente a degradarse, pasando de ser un espacio sacro a un espacio profano.
Axis-Mundi: La revelación de una hierofanía ocasiona una escisión en el espacio y una abertura hacia el cielo (el mundo de los dioses) y hacia abajo (el mundo de los muertos), abertura que permite la comunicación de los tres niveles cósmicos: cielo-tierra- infierno. Para que la comunicación se produzca es necesario una columna universal o Axis-Mundi, ésta se encuentra enclavada en las entrañas de la tierra y a su vez sostiene el cielo. El Axis-Mundi, es en realidad un eje cósmico y a su alrededor se extiende el mundo. El Axis-Mundi, como todo eje, se encuentra en el centro, en este caso en el centro de la tierra; puede ser representado por una montaña, una escalinata, una cúpula o un árbol.
En Macondo encontramos almendros eternizados por José Arcadio Buendía, y él mismo va a estar atado durante los últimos años de su vida al castaño de su casa. Este castaño es en realidad el Axis-Mundi que le permite emprender el viaje extático característico de todo chamán.
Construcción de Macondo: En los pueblos naturales es el chamán quien decide la ubicación de la maloca o de las tiendas, y su construcción es, por lo general, una fiel copia de la vivienda de los ancestros míticos y siempre va acompañada de la recitación del mito cosmogónico.
En CIEN AÑOS DE SOLEDAD la recitación está de hecho representada en el nombre mismo del patriarca: José Arcadio Buendía. La Arcadia era una zona de pastoreo del Peloponeso antiguo. La literatura bucólica la toma siempre como escenario de sus acciones. La Arcadia, es un lugar ideal, armónico, y las historias que allí se desarrollan tienen, como común denominador un final feliz: "...era el hombre más emprendedor que se vería jamás en la aldea, había dispuesto de tal modo la posición de las casas, que desde todas podía llegarse al río y abastecerse de agua con igual esfuerzo, y trazó las calles con tan buen sentido que ninguna casa recibía más sol que otra a la hora del calor".
El pueblo es, en su totalidad, una fiel copia de la casa del patriarca.
Otra de las características sagradas de Macondo la encontramos en una frase de Úrsula:
"-No nos iremos -dijo-. Aquí nos quedamos, porque aquí hemos tenido un hijo.
-Todavía no tenemos un muerto -dijo él-. Uno no es de ninguna parte mientras no tenga ningún muerto bajo la tierra.
-Si es necesario que yo muera para que se queden aquí, me muero."
Ningún espacio sagrado puede abandonarse, este mismo tópico lo encontramos en la narrativa de Juan Rulfo.
Regreso al caos: Todos los males de Macondo provienen del exterior, son siempre elementos o personas foráneas los causantes de la profanación del espacio. Las primeras casas son de cañabrava y sus techos de paja son reemplazados luego por techos de zinc. El retorno al caos implica que Macondo tendrá que soportar siete plagas antes de desaparecer por completo de la memoria de los hombres:
1. La fiebre del insomnio: Traída por Rebeca.
2. La rivalidad entre Rebeca y Amaranta: El causante es Pietro Crespi.
3. La violencia: Proveniente del gobierno conservador. Hasta ese momento Macondo se había mantenido alejado del gobierno central, pero la llegada del corregidor Moscote y la posterior violación de las urnas en favor del gobierno que representa, marcan el inicio de las 32 guerras civiles que emprenderá el Coronel Aureliano Buendía.
4. La fiebre del banano: Comienza con la explotación de la fruta por parte le la United Fruit Company, representada por Mr. Brown.
5. La masacre de las bananeras.
6. El diluvio: Que durará 4 años, 11 meses y 2 días.
7. El olvido: "Macondo olvidado hasta por los pájaros, donde el polvo y el calor eran tan tenaces que costaba trabajo respirar"
Las 7 plagas significan la destrucción total del pueblo, y el caos, que había comenzado a apoderarse tiempo atrás de la casa de los Buendía y del pueblo, termina su labor, lo borra definitivamente de la memoria de los hombres, como si nunca hubiera existido un villorrio llamado Macondo ni donde sus habitantes hubieran sido los más felices de la tierra:
'"...empezó el viento tibio, incipiente... cuya potencia ciclónica arrancó de los quicios las puertas y las ventanas, descuajó el techo de la galería oriental y desarraigó los cimientos... (porque) las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra"
El Apocalipsis puede producirse por medio del diluvio, del fuego o del calor; en el caso de Macondo, es un verano tórrido. La misma visión la encontramos en La Biblia:
"Se convertirán sus torrentes en pez,
su polvo en azufre,
y se hará su tierra pez ardiente".
Nota: La totalidad de este artículo puede leerse en el sieguiente sitio:
http://letras-uruguay.espaciolatino.com/aaa/estrada_berta_lucia/elementos_miticos_en_garcia_marquez.htm
domingo, 8 de julio de 2012
FANNY BUITRAGO
Escribe su primera novela, El hostigante verano de los dioses, a la edad de 18 años.
Ha incursionado en la poesía, en la literatura infantil y en el teatro y ha sido guionista de programas de televisión.
Con respecto a la obra El hostigante verano de los dioses, Luz Mery Giraldo dice lo siguiente: “Manifestándose como una joven promesa revolucionaria que cambia de perspectiva el espacio novelesco, al romper las estructuras convencionales y
señalar formas mucho más complejas que desarticulan el lenguaje y ahondan en problemas existenciales propios de experiencias modernas, donde la fatalidad, las frustraciones, los amores y los desamores, guiados por una autoconciencia novelesca, establecen los nexos de una indagación con características policíacas. Al interior del mundo caótico recreado, el lector evoca la condición humana de ciertos personajes faulknerianos, en un pueblo marcado por la fatalidad y entrelazado a la autonomía del escritor que desde una voz narradora, al final de la novela pregunta: «¿Quién escribió por fin ese libro?», y deja en el aire la respuesta que compete a la autoría de todos”.
En cuanto a su novela Cola de Zorro (1970), es considerada por Raymond Williams como una fehaciente muestra de esa década, en la que la literatura comenzó a tomar caminos diferentes a los trazados por el Boom latinoamericano. Además, la considera una verdadera joya literaria, opacada por el éxito sin precedentes de Cien Años de Soledad; fenómeno que afectó a mucho escritores colombianos que tuvieron que escribir ocultos por su sombra. No obstante, yo agregaría que no fue sólo Cien Años de Soledad, la causa de la invisibilidad de Fanny Buitrago, sino también el hecho de ser una obra escrita por una mujer; ya que Colombia es un país que ha mirado este oficio como eminentemente masculino y que aún hoy le cuesta mucho aceptar que las mujeres escriben y que pueden hacerlo muy bien. No para “entretenerse”, o para “desahogar” su neurastenia, como muchos creen, sino por convicción, por pasión, con preparación y con verdadero talento.
Y si dicha invisibilidad era evidente hace 40 años, hoy lo es mucho más. Fanny Buitrago es una gran desconocida en cuanto que su obra no se lee, o al menos muy poco. La mayoría de la gente ni siquiera ha oído hablar de ella, a no ser que se pertenezca al cerrado círculo de amantes de la buena literatura colombiana; desconociendo de esta forma su enorme valor literario, y desconociendo, igualmente, que es una autora traducida a varias lenguas y ganadora de varios premios internacionales.
ALGUNOS DE SUS PREMIOS:
Premio Nacional de Teatro de Cali (1964), por El hombre de paja, obra incluida en Las distancias doradas
Premio de la Temporada de Verano de Buenos Aires (1965) por una adaptación de relato “La garza sucia” para el ballet a cargo del coreógrafo argentino Roberto Trinchero.
Finalista del Premio Biblioteca Breve Seix Barral en 1968, por Cola de zorro.
V Premio Unesco – Editorial Voluntad (1979) por “La casa del abuelo”.
Premio Villa de Avilés (Asturias) (1984) por “Tiquete a la pasión, compilado en ‘‘¡Líbranos de todo mal!.
Premio Felipe Trigo de Narraciones Cortas - (España) en 1987
Aspectos míticos en la obra de Fanny Buitrago
Una de las principales características de la literatura latinoamericana, es la de haber hecho del mito una fuente inagotable de conocimiento, de creación y de reinterpretación de la realidad. Fanny Buitrago utiliza el mito para hacernos conocer su visión de la mujer y el drama que debe soportar. Pero antes de analizar este aspecto de su obra literaria veamos que es el mito en sí mismo:
“El mito es considerado como una historia sagrada, por lo tanto es una “historia verdadera”, puesto que se refiere siempre a las realidades… De hecho el mito relata las gestas de Seres Sobrenaturales y la manifestación de su poder sagrado, se convierte en el modelo ejemplar de todas las actividades humanas significativas.” (Eliade, Mircea. Aspects du mythe)
Esta definición es la clave, no solamente para comprender el mito en sí mismo, sino también para poder acercarnos a la ficción de Fanny Buitrago; pero sobre todo, para comprender el tema que estamos tratando de analizar: la problemática de la mujer a través del mito.
Abia, personificación del mito
Abia, es un personaje femenino bastante complejo y el cual conocemos solamente por alusiones hechas por su círculo de amigos, ya que son muy pocas ocasiones en las que ella hace irrupción directamente. No obstante, está presente a todo lo largo de la obra y cada personaje gira alrededor de ella. Abia es la simbiosis del bien y del mal:
“Abia es una que tendría la culpa si el rio se desbordase. Las personas como ella son culpables de lo bueno y de lo malo que le sucede a los demás.”
(Buitrago, Fanny. El hostigante verano de los dioses. Op. Cit. Pág. 19)
Abia podría muy bien ser la síntesis de Eva, puesto que todas las faltas recaerían sobre ella, incluyendo los fenómenos naturales; lo que hace de ella un ser sobrenatural capaz de manipular todo lo que la rodea, sin que nadie pueda oponérsele, es capaz de aniquilar la fuerza de voluntad de todos los que la rodean:
“Tuve que ser útil para manejarlos, inconsciente para que obedecieran… ¡Los engañé a todos! … Tan niños y tan ingenuos siempre.” (Ibídem, Pág. 334)
Su inutilidad y su apariencia débil, en realidad representan su fuerza:
“Abia es sólo una niña. Una niña débil que necesita del cuidado de los demás.
-Pero yo no lo creía.
-Esa debilidad le da el poder… La temí desde que llegó.”
Abia, una niña grande que conserva aún su alcoba llena de muñecas, y que aún no ha menstruado:
“¿Te vino ya la regla? Si, el período…
¡Ah! ¿Esa cochinada que moja por debajo?
Claro…
No, Olga me hace remedios. Yo no me los tomo. No quiero que me moje esa porquería.”
Este párrafo es la clave que permite comprender el carácter de Abia, pero sobre todo para entender porque todos los personajes que la rodean viven en función de ella, por ella y para ella. El hecho de no haber menstruado, la convierte en un ser inmaculado puesto que la sangre -según Mircea Eliade- representa para numerosos pueblos la mancha, la representación de una falta, de una transgresión. La llegada de la regla supone, para muchas mujeres, la obligación de separarse del grupo al que pertenecen mientras dure el período:
“La iniciación (de la mujer) comienza con la primera menstruación. Este síntoma fisiológico representa una ruptura, es el desprendimiento brutal de la jovencita con respecto a su mundo familiar: es inmediatamente separada de la comunidad… (es colocada) en una cabaña especial, en el matorral… (ella) debe evitar el sol o evitar ser tocada por cualquier persona. … la segregación comienza con la menstruación”. (Mircea Eliade, Op. Cit.)
Abia, en lugar de convertirse en una verdadera mujer (desde el punto de vista fisiológico y desde el punto de vista de la cultura dominante), se convierte en un mito:
“¡Esa risa tintineante de Abia!
Abia, te ríes como un niño de pecho que acaba de despertar junto al pecho de su madre. … Ríes como el comienzo de la vida, cuando no ha sufrido, ni presentido el dolor. Ríes para ti sola, sin tenerme en cuenta, sin pensar que estoy aquí: tuyo, labrado y cosechado para tus manos.”
Abia, es comparada al “tiempo primigenio”, al tiempo de los orígenes del hombre. En ella están representados el caos y la armonía, lo pagano y lo sagrado. El momento de la muerte (de su muerte) está lejos de representar la tragedia cotidiana común a todos los mortales; puesto que vivir, con una concepción del tiempo lineal, significa, al momento de morir, el encuentro con el NÉANT (la nada). Pero para Abia su muerte es la ocasión de festejar con sus amigos:
“En la mañana había despertado con una obsesión: quiero una fiesta y verlos a todos hoy: Leo, Inari, Hade… todos los que me hicieron los días amables.”
Sin duda, porque ella, más que nadie, es consciente (o cree serlo) de su esencia sobrenatural. La muerte significa solamente el preludio de un nuevo nacimiento:
“Lo esencial no es el hecho del fin, sino la certeza de un nuevo comienzo.” (Eliade, Mircea. Op.cit)
Su muerte es en realidad el comienzo de una nueva vida, de una vida plena, gracias al mito. Abia, niña-mujer, ha pasado de la categoría de ser sobrenatural, que vive en cada uno de sus amigos, a vivir en las leyendas del pueblo; transformándose de esta manera en una heroína de la tradición oral:
“Naciste tan incompleta que no necesitaste de dones, Abia… estabas destinada a morir, y ningún genio se ocupó de ti. A mi hermoso milagro lo ignoraron los genios y los dioses, e ignorándola, ¡la hicieron de su misma especie! Nunca temerás a nada de lo anterior, ni te asustará el futuro, porque careces de ese motor que distingue al hombre del resto de la creación y que mueve al mundo… el remordimiento.”
Y luego:
“Ni aunque se le carcomiera todo el cuerpo y perdiera sus bellos ojos, nos salvaríamos de ella.”
El mito del eterno retorno está presente en la imagen de Abia; se integran el uno en el otro, convirtiéndose en un solo mito: Abia, la mujer, es decir el origen del hombre o de la vida…, como se quiera decir.
CONCLUSIONES:
El tema principal de la obra literaria de Fanny Buitrago, es la denuncia de la dominación y de la opresión de la que es víctima la mujer. Y si el machismo es una de esas causas, sin embargo, la dominación y la opresión están circunscritas al interior del sistema vigente. La ideología, la cultura, la religión, son las causas de la segregación de la mujer, impidiéndole así participar activamente en la construcción de la sociedad y en la creación de un nuevo mundo, más justo, más equitativo, un mundo donde ella pueda caminar al lado de su hombre y no detrás de él.
A través de su obra, Fanny Buitrago busca dar a la mujer el lugar que le corresponde en la sociedad. La invita a reflexionar sobre la alienación en la que se encuentra sumida, con el fin de poder participar en la lucha que haga posible la destrucción del yugo milenario que le ha sido impuesto desde siempre.
Hemos visto que el tiempo, en la obra de Fanny Buitrago, es circular o sagrado gracias a la mujer, personificada en Abia, quien logra la liberación total, al mismo tiempo que puede reencontrarse consigo misma. Deja de ser un personaje histórico para convertirse en un personaje mítico, que servirá de “ejemplo” para las otras mujeres.
lunes, 2 de julio de 2012
LA SEPARACIÓN
La Separación, del director iraní Asqhar Farahdi, Oso a la Mejor Película y los Osos de Plata para los actores principales Peyman Moaadi y Leila Hatami, en el Festival de Berlín 2011y el Oscar a la mejor Película Extranjera 2012, entre muchos otros premios, confirman que el cine independiente pasa por uno de sus mejores momentos. A mi modo de ver es una verdadera joya cinematográfica, que corrobora que para hacer un buen cine el principal ingrediente es el talento y no necesariamente las sumas escandalosas que suelen gastarse en Hollywood.
El guión, escrito también por Farahdi, parte de una historia que podría parecer banal, las separación de una pareja y la búsqueda de nuevos caminos por parte de Simin, personaje interpretado por Leila Hatami, y el acoplamiento de la nueva vida familiar de Nader, Peyman Moaadi, quien debe hacerse cargo de su padre, víctima del Mal de Alzheimer, y por supuesto de la decisión de la custodia de la hija de ambos, aún adolescente.
Poco o nada conocemos del mundo iraní, sin embargo, su historia trasciende las fronteras, se hace universal y puede ser entendida y asimilada en cualquier cultura, ya que el tema que subyace es el de la condición humana.
No obstante, Farahdi nos muestra el Irán contemporáneo. Es decir, la sociedad teocrática, la condición de la mujer en dicho país, en muchos casos atada a convencionalismos religiosos de gran envergadura, y a una justicia completamente kafkiana; por lo que algunos críticos la han denominado como un thriller judicial, sin dejar de ser también un drama familiar.
El mundo de La Separación es sórdido, gris, de pocas esperanzas; donde le común denominador pareciese ser el egoísmo que acecha prácticamente a todos los personajes, la ambición, el deseo de explotar a los demás, cada uno, a excepción de la hija adolescente, carga con una culpa, con una mentira que corroe sus vidas y las de los demás. El film en cuestión apela a todos los sentidos del espectador y lo hace también partícipe de ese mundo que amenaza con la destrucción total de los valores que deberían ser el baluarte de nuestras vidas.
LA FELICIDAD DE LOS COLOMBIANOS,LA GRAN FALACIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Hace un mes escribía en esta misma columna un artículo sobre el feminicidio y la violación como consecuencias directas de lo que yo considero “ideología machista”, columna que fue escrita como protesta por una más de las torturas y asesinatos diarios que se comenten en Colombia en contra de las mujeres y niños. Y hoy, lastimosamente, debo escribir nuevamente sobre otro de estos casos, la muerte de la joven de 19 años, Angélica Marín Gutiérrez, atacada por su ex novio con un arma corto punzante, al parecer un machete, y luego rociada con gasolina. QUEMADA VIVA, crimen que está haciéndose cada vez más común en este país que se considera a sí mismo como uno de los más felices del planeta, un país que desde hace varios decenios no conoce la paz, que se desangra continuamente, donde se privilegia la guerra y se olvida la educación o la creación de empleos estables y dignos, donde la mayor parte de la población vive por debajo de los niveles de sobrevivencia.
Un país que considera que las mujeres y los niños son sus enemigos, no puede ser un país medianamente cuerdo, mucho menos feliz. El machismo es una ideología arraigada en nuestra cultura y en la religión judeocristiana, como muchas otras religiones. Desde el púlpito se han escuchado muchas veces ataques en contra de las mujeres, no es sino leer apartes de La Biblia para encontrar toda una teoría misógina que nunca ha sido combatida ni mucho analizada. Es el caso del patético procurador Ordoñez, cuyo fanatismo e ignorancia crasa, al menos en este sentido, lo llevan a tomar posturas en contra de nuestros derechos, como es el del aborto, por no poner sino un ejemplo. Ordoñez, al estar a la cabeza de un órgano tan importante del Estado, es, “supuestamente”, el ejemplo a seguir por miles de hombres, jugando a machos en celo, que recorren las calles de este país buscando potenciales víctimas, una forma más de extender la tortura que infligen a las mujeres con las que conviven en sus propios hogares. La violencia es una espiral, un laberinto del cual es muy difícil salir, máxime cuando el Estado, principal garante de los derechos de los ciudadanos, la ignora, o toma sólo medidas de emergencia que son llevadas a cabo en la inmediatez y sin tener una verdadera bitácora para convertirlas en posibilidades de cambio de la forma de actuar y de pensar del colombiano común; y cuando digo esto, me refiero a hombres y mujeres, ya que no olvido que es la mujer, en muchos casos, la principal gestora de la cultura machista. Ella ayuda a perpetuar las diferencias entre hombres y mujeres, para la muestra el lamentable caso de la “senadora”, yo prefiero llamarla "cenadora", Liliana Rendón, quien supuestamente asistió a una universidad, pero no parece que en su vida haya leído ningún artículo concerniente a la condición de la mujer, ni haya leído algo de historia, de sociología, de antropología; a lo mejor sus lecturas se basan en artículos nimios, carentes en su mayoría de análisis y crítica.
No me cansaré de denunciar los hechos atroces cometidos en contra de las mujeres así parezca que soy monotemática. Seguramente algunos foristas, tanto de extrema izquierda como de extrema derecha, van nuevamente a llenar este espacio de reflexión con insultos y frases que no hacen sino corroborar mi idea que una gran parte de la sociedad colombiana está enferma, aquí no se trata sólo de uno o dos desadaptados capaces de llevar a cabo crímenes con los que muchos sueñan, sino de miles y miles de personas que no conocen el sentido del respeto, de la solidaridad, de la tolerancia, de la defensa de la otredad, que ignoran el derecho de cada individuo a pensar de una forma diferente, a ser homosexual, a ser madre soltera o atea, como es mi caso, a tener una ideología diferente a la de la mayoría, que desconocen el derecho que tenemos las personas a no caer en mesianismos como el promulgado por el gobernante de la larga y tenebrosa noche de ochos años y que aún nos sigue haciendo un daño inconmensurable.
Para ser un pueblo feliz nos falta mucho camino por recorrer y tal pareciera que lo estamos haciendo al revés, lo poco que hemos ganado lo estamos destruyendo; así es imposible lograr algún día la paz que todos deseamos, hay que desarmar primero la forma de pensar violenta, principal arma mortífera, para que el desarme de las armas de fuego sea una realidad.
domingo, 3 de junio de 2012
Pensando en Rosa Elvira Cely. La violación y el feminicidio, consecuencias del machismo
En Colombia, como en la mayoría de los países, hablar de feminismo es sinónimo de subversión, de pecado, casi que de delito, es una mancha que debe dejarse atrás cueste lo que cueste. No en vano en la W Radio promocionan uno de sus programas con la frase siguiente: Mujeres W ¡qué miedo!, o se asegura, tal y como lo hacía un oyente el pasado viernes, que crueldad es sinónimo de mujer, que no hay nada peor que una mujer criticando a otra, comentario que he escuchado muchas veces en mi vida, sin que los hombres se detengan ni un minuto a pensar en el daño que hacen, y se hacen a sí mismos, al repetir hasta el infinito una frase cargada de odio y de mentira. Otro ejemplo son los foros en los que participan muchas personas y los comentarios que hacen cargados de un odio visceral, utilizando un lenguaje obsceno por decir lo menos.
Los seres humanos, independientemente del género, podemos ser buenos o malos, eso depende de múltiples factores: culturales, religiosos, sociológicos, antropológicos, históricos, idiomáticos, entre otros; pero nunca del género. Habría que ver cuántos conflictos bélicos han comenzado las mujeres y cuantos los hombres, para comenzar a responder esta falacia que no hace sino disminuirnos como seres racionales y que deja atrás, muy atrás, esa supuesta caridad que tanto pregona la religión católica.
Una gran parte de la sociedad colombiana es machista hasta la médula, misógina por tradición, por lo que muchas veces considera que la mujer es un ser inferior y que está allí para someterla a sus bajos instintos. Es lo que ocurrió con el caso de Rosa Elvira Cely que ha estremecido a Colombia, y que seguramente pronto pasará al olvido cuando llegue otro aparentemente más cruel y diabólico. Eso sí, cuando el depredador es identificado y llevado ante la justicia toda su "hombría" desaparece como por encanto y se convierte en lo que verdaderamente es, un cobarde marca mayor.
La violación -o el abuso o el acoso sexual- es un arma de guerra que se utiliza en todos los ámbitos sociales, desde la familia, pasando por la escuela o universidad hasta el laboral. Solemos minimizarla, justificarla, cerramos los ojos para no verla, contribuimos de una forma u otra a perpetuarla. Nunca, nunca, nunca, haremos bastante por erradicarla. La violación es uno de los peores traumas que puede sufrir un ser humano, es una cicatriz que no cierra jamás, que siempre, siempre está allí, aunque a veces pasen días sin pensar en el oprobio del que se ha sido sujeto. Un violador, o violadora, ya que también existen, es un depredador social, es un desadaptado que le cuesta mucho a una sociedad que busca respetarse a sí misma. La violación no puede, por ningún motivo, ser aceptada, debemos atacarla, combatirla, y la mejor forma es con una sociedad más justa en todos los aspectos, comenzando por la educación; me refiero a una educación humanista, la técnica o científica debe de venir detrás. Y desde ya debemos comenzar a cambiar ese falso concepto que tenemos de la palabra feminismo, todos, hombres y mujeres, sin excepción, deberíamos declararnos feministas, al hacerlo comenzaríamos a respetarnos a nosotros mismos y no olvidaríamos que es una mujer quien nos ha traído al mundo.
Los invito a ver un video de Isabel Allende en el que cuenta por qué es feminista:
http://www.ted.com/talks/lang/es/isabel_allende_tells_tales_of_passion.html
domingo, 27 de mayo de 2012
THÉRÈSE DESQUEYROUX
La película Thérèse Desqueyroux, de Claude Miller, director de producción de François Truffaut y antiguo asistente de Jean-Luc Godard, cierra el Festival de Cannes 2012, con los actores Audrey Tatou, recordada por el hermoso rol de “Amélie” (2001) y por “Coco avant Chanel” (2008), en el personaje femenino, y por Gilles Lellouch, en el masculino. Es de anotar que Miller murió el pasado 4 de abril.
Pero no es sobre la película en cuestión que quiero hablar, sino del libro de François Mauriac (Premio Nobel de Literatura 1952), autor de la obra que da título al filme de Miller, publicada en 1927 y de “El nudo de víboras” (1932), entre otras. “Thérèse Desqueyroux” es uno de los mejores libros que he tenido en mis manos y creo conocerlo bien ya que lo he leído al menos cinco veces en diferentes etapas de mi vida. En 1962 había sido llevado a la pantalla por Georges Franju, con los actores Philippe Noiret y Emmanuelle Riva y música de Maurice Jarre.
El libro se desarrolla en el sur de Francia, en Las Landas, y narra la vida de una joven mujer descendiente de una noble familia que contrae nupcias con un burgués que sólo piensa en expandir sus tierras y en preservar el honor de la familia. Thérèse Desqueyroux es una mujer aparentemente frágil, reservada en el sentido literal de la palabra e incapaz de comunicar sus sentimientos acepta casarse, así no ame ni desee a su futuro marido, como muchas mujeres de su época, de cuya unión tendrá una hija. Incluso, al comienzo del libro la presentación de Thérèse se hace con una frase lapidaria: “Teresa, muchas personas dirán que tú no existes”. Pasado el tiempo, Thérèse, tímida y sumisa, encontrará el camino para sublevarse ante la vida que le ha sido impuesta al tratar de envenenar a Bernard, su cónyuge. Y es ahí cuando la verdadera naturaleza del macho que había estado en hibernación sale a flote. Thérèse pasará varios años recluida, léase secuestrada, en una antigua casa de la familia, donde los inviernos son largos y duros, allí estará vigilada por una vieja ama que la menosprecia y que no le habla por orden expresa de su marido; pero el verdadero castigo es no poder ver ni criar a su pequeña hija. Thérèse es pisoteada como mujer, como ser humano, es obligada a olvidarse de los otros y de sí misma, como si efectivamente nunca hubiese existido, debe sobrevivir a la soledad sin caer en delirio. Pasado el tiempo, el Sr. Desqueyroux, en un gesto “magnánimo”, la autoriza a vivir en un pequeño apartamento de París; en realidad la envía al exilio, con todo lo que él supone. Sin embargo, Thérèse encontrará en su nueva vida una especie de libertad con la que nunca había soñado y una cierta paz interior que la reconforta.
En la entrevista, realizada ayer por la televisión francesa, el actor Gilles Lellouch hablaba de su personaje como alguien que está profundamente enamorado de su esposa Thérèse, interpretación que no comparto y que me lleva a preguntarme si efectivamente él entendió el personaje cruel, frío y calculador que concibió François Mauriac. Por su parte, Audrey Tatou fue incapaz de decir una frase coherente y cargada de sentido con respecto a su personaje; esto no quiere decir que la película forzosamente sea mala, aún no la he visto, puesto que apenas será exhibida al público en las próximas semanas; pero si me deja mucho que pensar en cuanto a la lectura que los dos actores han podido hacer de un libro que es en sí una pequeña joya literaria.
Para terminar quiero referirme a otro libro, La vérité sur Bébé Donge (1940), de Georges Simenon, ya que el argumento es prácticamente calcado del libro de Mauriac, aunque su calidad literaria es bastante inferior, al menos en mi concepto. El libro en cuestión fue llevado a la pantalla por Henri Decouin, en 1952, con Jean Gabin y Danielle Darrieux en los papeles protagónicos.
lunes, 21 de mayo de 2012
CANTO POLIFÓNICO CORSO
La primera vez que oí hablar de la polifonía corsa (A pulifunia Corsa) fue en la casa de una amiga enamorada de lo que comúnmente se conoce como música del mundo,y lo que escuché fue el trabajo juicioso e investigativo del excelente grupo I Muvrini Umani:
http://www.youtube.com/watch?v=MPZkYcuUO7Q (homenaje a Antoni Tàpies)
Desde entonces he estado a la vera de esta música de los campesinos que conforman la isla de Córcega, más exactamente de los pastores que cantaban en las montañas su trabajo, peripecias y sus pensamientos a través del paghjella, canto; ya que la función primordial de este canto es la transmisión oral de los acontecimientos que podían tener lugar, tanto a nivel familiar, como grupal o regional. Es decir, a través de él las familias de pastores podían conocer la historia de su propio pueblo, como la derrota de su líder Pascal Paoli ante la armada de Luis XV, en el lugar conocido como Ponte Novu, siendo aún cantado en numerosas Paghjelles di Ponte Novu. Estos cantos también pueden ser profanos o sacros.
Los paghejlles son cantos polifónicos, como su nombre lo indica, a capella, aunque algunos son acompañados por instrumentos legendarios, algunos originarios de la isla y fabricados por los mismos músicos. Esta modalidad de canto se transmite de padre a hijo, y sólo es interpretada por los hombres, como en el caso del fado de Coimbra (Portugal). Durante una gran parte del siglo XX los cantos polifónicos fueron rezagados, pero desde hace algunos años ha venido siendo rescatado y hoy en día forma parte del gran orgullo del pueblo corso, que reconoce en él su propia identidad y el legado cultural de sus ancestros.
Pero no fue sino hasta el 2008 cuando tuve la oportunidad de escuchar uno de estos grupos en concierto, Avà Corsica, en una isla rodeada de hermosos canales por los que pasa el río Sorgue, me refiero a la ciudad L’Isle sur la Sorgue, una isla en medio de la tierra, a media hora de Aviñon. Fue una experiencia como pocas, era una noche de verano y el concierto se llevó a cabo bajo el cielo abierto; yo sentía que las voces de estos hombres corrían por mis venas como si fuesen mi sangre, hubiese querido seguir allí, indefinidamente; me reconocí en su canto, como si una parte de mí misma hubiese pertenecido desde siempre a su lengua y a su isla. Lo que quiero decir es que no me sentí extraña y las sensaciones que emanaban de ellos, yo las recibía en el pozo profundo de la memoria, común a todos los pueblos y culturas.
http://www.youtube.com/watch?v=2EhpoIE7dHY
No obstante, los cantos polifónicos no son exclusivos de Córcega, sino que se remiten a diferentes pueblos y culturas tan disimiles entre sí, como son Grecia, Albania, Turquía, Georgia, Bulgaria, Hungría, Siria, o más cercanos como la isla de Cerdeña o tan lejanos como los inui o los mongoles. Esto ha permitido que algunos grupos corsos, como A Filetta, se reconozcan en esta maravillosa tradición, lo que les permite enriquecer aún más su propio trabajo, pueden ver un ejemplo en el siguiente sitio, donde este grupo corso canta con otro originario de Georgia:
http://www.l-invitu.net/reperes_afiletta.htm
Para terminar, deseo mencionar a otro grupo polifónico, esta vez de mujeres, Les Balkanes, conformado por dos búlgaras y dos francesas, que interpretan cantos de vida y de muerte, de tristeza y de felicidad, de la guerra o del amor o los problemas que trae consigo el matrimonio; pero también cantan a los celos o a la solidaridad entre mujeres. Canciones herederas de la tradición de este país de los Balcanes, con reminiscencias al Cantar de los Cantares, como sus integrantes desean ver su trabajo. Una música que ha sobrevivido a cientos de invasiones venidas de diferentes lugares, que logra resaltar el orgullo de un pueblo jamás vencido en su esencia cultural. Y aunque en un principio sólo cantaban música profana, desde hace algún tiempo se han dedicado también a interpretar los cantos ortodoxos, aunque la tradición búlgara la había reservado sólo a los hombres. Hay un aspecto que deseo resaltar en el trabajo de estas maravillosas mujeres, y que me impactó mucho, a veces su interpretación va más allá y entra en el dominio del teatro, así que al escucharlas cantar asistimos también a una pequeña obra de dramaturgia. Su repertorio bucea en los viejos cantos búlgaros, en la memoria de los abuelos, en la tradición oral; lo que hace que a veces encuentren diversas interpretaciones de un mismo tema, enriqueciendo considerablemente su propio trabajo como investigadoras y cantantes. Pueden escucharlas en el siguiente sitio:
http://www.youtube.com/watch?v=WOikjuKpbhY
domingo, 13 de mayo de 2012
FADO, LAMENTO NACIDO DE LA NOCHE DE LOS TIEMPOS
(Foto de Amália Rodrigues).
Hace muchos años, estando en un bar de un amigo, escuché una voz hermosa y desgarrada, algo muy diferente a lo que conocía, le pregunté quién cantaba y me contestó: Amália Rodrigues, una cantante portuguesa. Mucho tiempo después alguien me habló del fado. Pregunté que era, entonces me hablaron nuevamente de Amalia Rodrigues, pero también de Cristina Branco, de Misia, entre otras. La palabra “fado” caló hondo, me pareció mágica y luego leí que quiere decir “hado”, o sea “destino”; como si esta música, venida de la noche de los tiempos, nos recordara a cada instante la fugacidad de la existencia humana y al mismo tiempo nos hablara de la inmortalidad de la música y del lamento que caracteriza en gran medida nuestro paso por este mundo.
Hay muchas versiones sobre el origen del fado. Algunos estudiosos de este género lo atribuyen a los cantos del Magreb, otros a los barcos que venían de la mal llamada “África negra”, otros han querido ver en él reminiscencias de la música zíngara e incluso celta. Yo diría que es una mezcla de todas las músicas, cuya esencia puede encontrarse en el pozo profundo de nuestra memoria colectiva, recordándonos que si bien la existencia de cientos de culturas y de pueblos nos enriquece, eso no quiere decir que haya razas diferentes; puesto que sólo somos una especie, la especie humana.
Y si bien uno de los instrumentos que acompaña ese canto visceral que es el fado, la “cítula”, guitarra portuguesa, tiene su origen en la Edad Media, sólo habría sido introducido a Oporto en el siglo XVIII. No obstante, los documentos más “antiguos” encontrados hasta ahora sobre el fado datan apenas del siglo XIX; el cual habría nacido, al igual que el tango, en los bares del puerto de Lisboa, donde marineros y prostitutas cantaban y bebían, contándose los unos a los otros sus dolores y miserias, sus amores perdidos, el abandono del amado, la soledad, la muerte o el desencuentro de dos seres en un viejo catre de alguna casa de lenocinio.
Y después de haber escuchado por primera vez “la melancolía de los dioses desamparados”, como Carlos Cano llamaba al fado, comencé a soñar con ir a Lisboa y perderme por uno de los barrios que viven por y para esta música de dioses olvidados; me refiero a Barrio Alto, Alfama, Alcântara o Lapa. Finalmente el sueño se hizo realidad en una noche mágica, en la que tuve la sensación que el fado es un lamento profundo, un quejido que sale de las entrañas, del pasado, una voz que canta nuestros propios dolores, que le pone letra a nuestras propias tragedias, una voz de una sensibilidad sin límites, que se apropia de nuestra piel y de nuestros sentidos.
Hay también otro aspecto que me llamó poderosamente la atención, cuando cantan, al menos la mayoría, lo hacen con los ojos cerrados; es como si cantasen para ellos mismos, olvidándose del mundo, de los espectadores, solo están ellos y su dolor, nada más importa. Desde ese punto de vista es como una catarsis y el espectador se convierte en una especie de fisgón de esa tragedia que está siendo cantada.
Para terminar quiero transcribir el hermoso comentario de una amiga, Lucía Betancourt, sobre el fado: “esa música, herencia del lamento árabe, no en vano estuvieron siglos en esos territorios, posee un sello de nostalgia, de clamor, casi que de errancia y de búsqueda, ¿y por qué no?, de una morada antigua, de donde fuimos expulsados (?) tal vez...O simplemente, es la soledad y la errancia de todos esos pueblos nómades que le cantaron a la vastedad del desierto y a la fantástica soledad de sus noches”.
Mi amiga Lucía los invita a escuchar Loucura Mariza:
http://www.youtube.com/watch?v=BiU0fkwrviM&feature=related
Y yo los invito a escuchar: María la portuguesa, de Carlos Cano, homenaje a Amália Rodrigues:
http://www.youtube.com/watch?v=oDPNUZsPRqE&feature=related
Y a Cristina Branco: Agua e miel
domingo, 6 de mayo de 2012
ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE LA TRADUCCIÓN DE EDITORIAL PLANETA DE LA NOVELA DE GENGI
"De todos los tesoros del Japón, el Genji Monogatari, es el más precioso”, Ichijo Kaneghoshi
El domingo 29 de abril de 2012 Héctor Abad Faciolince escribió una columna muy lúcida sobre la importancia de las buenas traducciones, pero omitió, de manera consciente, dar su comentario sobre las malas, ya que éste no era su objetivo final y como yo he estado leyendo una de las obras cumbres de la literatura universal, Genji Monogatari, decidí que iba a escribir algo al respecto.
Son muchos los escritores que han alabado la belleza inconmensurable de La novela de Genji o Genji Monogatari, de Murasaki Shikibu (se supone que ella nació entre la segunda década del siglo X, posiblemente entre el año 970 y el 978 y su deceso habría sido entre los años que van del 1015 al 1031). Esta gran escritora japonesa ha sido considerada desde siempre el pilar de la literatura de su país por autores como Ichijo Kaneghoshi (siglo XV), por Yasunari Kawabata (XX) y en la actualidad por Haruki Murakami. Por su parte, Marguerite Yourcenar dijo: “No se ha escrito nada mejor en ninguna literatura” y Jorge Luis Borges: “Una obra de arte jamás igualada”.
Hay que tener en cuenta que la Historia de la Literatura que conocemos en Occidente ha sido escrita por hombres y para hombres; por lo que ha dejado a un lado la investigación sobre las escritoras. Es por ello que se nos ha enseñado que la primera novela es El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra, borrando, desconociendo, o simplemente por ignorancia, que ya en el siglo XI, en la refinada Corte Heian del Japón, el género de novela ya existía; siendo leída con verdadero entusiasmo entre sus súbditos sedientos de buena literatura y de la representación de diversas manifestaciones culturales y artísticas.
La primera versión completa en español, de El libro de Genji, fue realizada por Xavier Roca-Ferrer en el año 2006, y en el 2010 fue publicada por la Colección Austral del Grupo Planeta, versión a la cual hago referencia; aunque la considero bastante mediocre, por no decir mala o lamentable, fue con la que pude trabajar y la que me dio la oportunidad de poder leer esta magistral obra. Luego decidí comprarla en una traducción al francés, Editions Diane de Selliers, y la diferencia es enorme. La mala traducción al español le roba parte de su encanto, la poesía de Murasaki Shikibu queda reducida a cenizas y la lengua española es francamente atropellada.
En su versión del libro, al menos en mi concepto, Xavier Roca-Ferrer comete varios errores:
- Se inventa algunas palabras, he aquí algunos ejemplos:
Impermanente, negligida, impremeditadamente, impermanente.
Luego las busqué en el Diccionario de uso español, de María Moliner, para estar segura que no existían, pero no pude encontrarlas.
- Utiliza palabras poco poéticas como: encamarse o matrimonió.
- Los problemas en la sintaxis son bastante recurrentes:
La dama parecía más hermosa a cada día que pasaba.
Había llegado tan alto que tenerlo delante le imponía no poco.
Tus comentarios me sorprenden no poco.
Hombres fieles a la casa de Genji donde los hubiera
Que se había ido marchado de vuelta a Igo.
Ugon llegó al templo la primera
Era una dama pacífica y de muy buen conformar
Tenía tres años cuando se me llevaron
El día de año nuevo amaneció espléndido, sin ni una sola nube en el cielo.
Nadie parecía dispuesto a abandonar. El lugar había sido iluminado.
Y no hay nada más de que contar
Había sufrido un cambio notable a peor
Los invitados empezaron su propio concierto, que nada dejó que desear.
Lo había asustado no poco.
Todavía la amará más
Para terminar, quisiera decir que la lectura de El Libro de Genji es una de las más grandes y sublimes experiencias que he tenido como lectora; así considere que la versión en español, anteriormente anotada, no esté a su altura. En otra oportunidad haré un breve análisis sobre la obra en cuestión.
domingo, 29 de abril de 2012
EL OFICIO DE ESCRITOR
Un escritor es como un actor, se pone varias pieles según la circunstancia del personaje que interpreta. Para escribir sobre un dipsómano, por ejemplo, un escritor no tiene necesariamente que serlo, como tampoco tiene que ser un atormentado para poder bucear en la psiquis de uno de ellos. Un escritor es, en cierta forma, un fabulador, y quien dice fabulador, dice mentiroso. Un escritor se inventa vidas, mundos, universos, algunos conocidos, otros sólo leídos, intuidos o “escuchados”. Un escritor hurga en las historias de los demás, lo que lo convierte en una especie de psicólogo o terapeuta; y al hurgar en la psiquis muchas veces habla sobre la condición humana, léase sobre las miserias, dramas o alienaciones mentales. Pero también navega en el dolor o en la alegría, en el pesimismo o en la esperanza y eso no quiere decir que comparta plenamente los argumentos que despliega en su narrativa o en su poesía o en su dramaturgia. Un escritor también es un voyeur que espía detrás de una cerradura, a través de la cual observa la vida de los demás o se las inventa.
La literatura es un sueño que a veces se hace realidad, pero también puede ser el reflejo de la vida del autor, o al menos de una parte de ella. Es decir, la literatura no siempre es el espejo de quien la crea. Eso no quiere decir que no se escriban novelas autobiográficas, o al menos con rasgos personales; lo que me lleva a pensar en Philip Roth o en Amos Oz, por ejemplo.
Otra de las características del oficio de escritor, aunque menos mencionada y no por eso menos importante, es que detrás de un gran escritor siempre hay un gran lector. No todo buen lector es un buen escritor, pero un mal lector es un mal escritor. Un escritor debe interesarse por múltiples temas: filosofía, historia, sociología, antropología, cine, música, por no nombrar sino algunas de las disciplinas del gran océano que es el conocimiento humano y en el cual cabe, por supuesto, la ciencia. Debe leer a sus contemporáneos pero también a los clásicos o a aquellos que la crítica literaria o la historia de la literatura han relegado al cuarto de san Alejo y que a veces alberga verdaderas joyas del pensamiento y de la creación literaria.
Por último es importante anotar que el oficio de escritor conlleva una enorme disciplina y rigor a la hora de trabajar. La gente a veces cree que una novela, un cuento o un poema son simplemente dictados en una noche de luna llena por las musas que en esa ocasión pasaban por ahí, cerca a la casa del feliz escogido. Es cierto que hay ocasiones, debido a múltiples factores, en que la sensibilidad puede tener mayor impacto a la hora de escribir, pero detrás de cada obra hay muchas horas de trabajo, a veces, incluso, es el resultado de toda una vida.
LA BIBLIOTECA NACIONAL DE COLOMBIA, UN CASO PARA KAFKA
El pasado jueves 26 de abril recibí un correo electrónico de la Biblioteca Nacional de Colombia, con fecha del día anterior, firmado por su directora Ana Roda Fornaguera, en el cual se me hace saber que si no envío dos ejemplares de tres de mis libros, publicados en el 2008, se me hará efectiva la multa que la Ley 44 de 1993 y los decretos reglamentarios 460 y 2150 del mismo año estipulan para dichos casos, cito el informativo que me anexa “¿QUE SANCIONES ACARREA EL INCUMPLIMIENTO DEL DEPOSITO LEGAL? Ocasiona al editor, autor, productor o importador, según el caso, una multa igual a diez veces el valor comercial de cada ejemplar no depositado”.
No sólo soy respetuosa de las leyes, sino que al ser escritora y al haber trabajado durante 10 años en una biblioteca pública, soy más que consciente de la importancia de la difusión de la cultura, en este caso específico del patrimonio literario colombiano. Es por ello que en el 2008 envié los ejemplares de cada libro. Un año después no había recibido la certificación de cumplimiento de depósito legal, por lo que llamé por teléfono y simplemente me dijeron que “tenían mucho trabajo, por lo que no habían procesado nada”.
Por lo que el jueves pasado, después de haber recibido el correo al que aludo, llamé por teléfono y la secretaria de la Sra. Roda Fornaguera simplemente me dijo que ella “no había enviado ningún correo” y sin más explicaciones me remitió a Procesos Técnicos. Allí tuve la fortuna de poder hablar con una contratista, Gina Márquez, y aunque no conocía mi caso se mostró muy amable y me dijo que ella misma iba a buscar en los registros para ver que había pasado con mis libros. Al día siguiente recibí su correo en el cual asegura que los libros habían sido procesados y que se encontraban en el depósito de la Biblioteca Nacional de Colombia, por lo que procedí a darle los agradecimientos por su rapidez; carta que anexé en un correo que escribí a la directora Roda Fornaguera en el cual le hacía participe de mi incomodidad por el trato del que había sido objeto y hasta el momento no he recibido ninguna respuesta de su parte. Incluso en el correo que me envió me decía ”POR FAVOR NO RESPONDA ESTE MAIL. Cordial Saludo de la Biblioteca Nacional: Nos permitimos enviar carta de solicitud de cumplimiento de depósito legal y la guía sobre el trámite del depósito legal. Atentamente, Biblioteca Nacional de Colombia, Dirección” y en archivo adjunto están la carta y el comunicado de la biblioteca. Es de anotar que la llamada es internacional, ya que en este momento no estoy en Colombia, así que si no llamo y si no exijo una respuesta por escrito, muy seguramente la Sra. Roda Fornaguera habría procedido a entablarme un proceso legal, con el fin de hacer válida la multa que estipula la ley a la cual alude en su carta y en el anexo que según su secretaria ella nunca envió.
Y si hago público mi malestar es porque quiero poner en evidencia el maltrato al que somos sometidos centenares de escritores y pequeños editores que no estamos en las grandes redes de publicación. El Estado, en vez de estimular nuestro trabajo y comprarnos algunos ejemplares para las bibliotecas públicas del país, lo que muy seguramente hace con cientos de libros de autores extranjeros y de casas editoriales de renombre internacional, nos exige que le regalemos nuestro trabajo y que paguemos de nuestro propio bolsillo el envío de las obras, pudiendo muy bien recibirlas en las secretarías de educación o en las bibliotecas públicas de cada municipio. Pero es bien sabido que El Castillo de Kafka sigue siendo la morada de algunos funcionarios o empleados públicos, sobre todo de aquellos que llegan a altos puestos y que de la noche a la mañana se convierten en “ciudadanos” superiores al pueblo que paga impuestos que son los que contribuyen a pagar sus altos salarios.
domingo, 15 de abril de 2012
LA RUTA DEL ESPEJO
En el mes de marzo 2012 Editions le Cygne publicó en versión bilingüe, español-francés, mi último libro, La Ruta del Espejo, quien desee adquirirlo puede hacerlo a través del sitio de la editorial.
LA RUTA DEL ESPEJO
Somos sombra y olvido
Ovidio
Tres mujeres se miran en un espejo, sus ojos se cruzan en el espejismo de sus recuerdos. La primera se reconoce en el cuerpo de una antigua bailarina griega, sacerdotisa de Delos, extraviada en un olivar, cuya memoria fue arrasada por Eolos que sopla desde la cima del Olimpo.
La otra, Sherezada, teje los hilos de la memoria que trae hasta sus estancias secretas, el viento del desierto. Pero Sherezada no está sola, en su universo femenino, donde solo un hombre, el Califa Shariar, puede entrar, se cruzan las vidas de su hermana Dinazarda y de la esclava Jazmín.
Sherezada evoca a Fátima, su antigua ama, mientras que el recuerdo de la Califa adúltera, muerta a manos de su marido, llega en el eco de los recuerdos colectivos del pueblo abasí.
LA RUTA DEL ESPEJO
Somos sombra y olvido
Ovidio
Tres mujeres se miran en un espejo, sus ojos se cruzan en el espejismo de sus recuerdos. La primera se reconoce en el cuerpo de una antigua bailarina griega, sacerdotisa de Delos, extraviada en un olivar, cuya memoria fue arrasada por Eolos que sopla desde la cima del Olimpo.
La otra, Sherezada, teje los hilos de la memoria que trae hasta sus estancias secretas, el viento del desierto. Pero Sherezada no está sola, en su universo femenino, donde solo un hombre, el Califa Shariar, puede entrar, se cruzan las vidas de su hermana Dinazarda y de la esclava Jazmín.
Sherezada evoca a Fátima, su antigua ama, mientras que el recuerdo de la Califa adúltera, muerta a manos de su marido, llega en el eco de los recuerdos colectivos del pueblo abasí.
X ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES POETAS
El X ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES POETAS se celebró en Panamá del 27 al 31 de marzo pasado. Fue una gran fiesta donde participamos 280 mujeres venidas de todos los países de este gran continente llamado América, pero también de países como Francia y España.
Este Encuentro tuvo sus inicios en la hermosa ciudad de Arequipa (Perú) bajo la égida de Elizabeth Altamirano y desde entonces no ha hecho sino crecer y fortalecerse en una red de mujeres poetas, de críticas literarias, traductoras y editoras que ha permitido que nos conozcamos y establezcamos comunicación; una red que nos visibiliza y muestra el trabajo serio y disciplinado que realizamos en nuestros países, tanto en talleres de creación poética, como el trabajo solitario de la concepción de un libro o del análisis literario.
El X ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES POETAS, estuvo a cargo de la poeta panameña Gloria Young con la colaboración de la escritora Consuelo Thomas. Un trabajo titánico que permitió que todas las participantes pudiésemos no sólo asistir a las conferencias, mesas redondas, talleres o presentaciones de libros, sino interactuar en los colegios de la Ciudad de Panamá o de las provincias, algunas tan alejadas como la de Chiriquí. La presencia de las Universidades y del Magisterio fue clave en el desarrollo del congreso, por lo que pudimos sentir el aprecio de la Academia por nuestro trabajo. Por otra parte, el Congreso estuvo dedicado a una gran poeta panameña, Diana Morán, a quien no conocía y cuyo descubrimiento fue una especie de revelación, por lo menos para mí.
Es imposible hablar de todas y cada una de las escritoras o poetas, pero deseo nombrar a algunas de ellas por sus altas calidades literarias: la poeta y crítica literaria Luisa Vicioso (República Dominicana), la poeta argentino-canadiense Nela Río, Mayrim Cruz Bernal (Puerto Rico) , Gloria Dávila Espinoza (Perú), Maggy De Coster (traductora, crítica lieraria y poeta - Francia) o la traductora Elizabeth Gambler Miller (USA).
El próximo Encuentro tendrá lugar en Brasilia en el 2014, para entonces muchas otras creadoras se unirán a este maravillo encuentro que nos lleva por senderos a veces espinosos y a veces de grata aventura.
Este Encuentro tuvo sus inicios en la hermosa ciudad de Arequipa (Perú) bajo la égida de Elizabeth Altamirano y desde entonces no ha hecho sino crecer y fortalecerse en una red de mujeres poetas, de críticas literarias, traductoras y editoras que ha permitido que nos conozcamos y establezcamos comunicación; una red que nos visibiliza y muestra el trabajo serio y disciplinado que realizamos en nuestros países, tanto en talleres de creación poética, como el trabajo solitario de la concepción de un libro o del análisis literario.
El X ENCUENTRO INTERNACIONAL DE MUJERES POETAS, estuvo a cargo de la poeta panameña Gloria Young con la colaboración de la escritora Consuelo Thomas. Un trabajo titánico que permitió que todas las participantes pudiésemos no sólo asistir a las conferencias, mesas redondas, talleres o presentaciones de libros, sino interactuar en los colegios de la Ciudad de Panamá o de las provincias, algunas tan alejadas como la de Chiriquí. La presencia de las Universidades y del Magisterio fue clave en el desarrollo del congreso, por lo que pudimos sentir el aprecio de la Academia por nuestro trabajo. Por otra parte, el Congreso estuvo dedicado a una gran poeta panameña, Diana Morán, a quien no conocía y cuyo descubrimiento fue una especie de revelación, por lo menos para mí.
Es imposible hablar de todas y cada una de las escritoras o poetas, pero deseo nombrar a algunas de ellas por sus altas calidades literarias: la poeta y crítica literaria Luisa Vicioso (República Dominicana), la poeta argentino-canadiense Nela Río, Mayrim Cruz Bernal (Puerto Rico) , Gloria Dávila Espinoza (Perú), Maggy De Coster (traductora, crítica lieraria y poeta - Francia) o la traductora Elizabeth Gambler Miller (USA).
El próximo Encuentro tendrá lugar en Brasilia en el 2014, para entonces muchas otras creadoras se unirán a este maravillo encuentro que nos lleva por senderos a veces espinosos y a veces de grata aventura.
domingo, 25 de marzo de 2012
VIOLADA, EL CASO DE MUKHTAR MAI
El pasado jueves 21 de marzo eltiempo.com publicó una noticia sobre los crímenes de honor en Pakistán, dando un dato sobrecogedor, solo en el año pasado 943 mujeres fueron asesinadas siguiendo una costumbre ancestral, conocida como crimen de honor, y sobre la cual ya he hablado en este blog; 93 de las víctimas eran menores de edad. Es por ello que hoy quiero hablar sobre dos valientes mujeres, Mukhtar Mai y Bama.
“Deshonrada”, de Mukhtar Mai, es un testimonio sobre una de las modalidades del crimen de honor. Esta valerosa mujer se enfrentó al status-quo de su país natal, Pakistán, puesto que logró llevar tras las rejas a los hombres que decidieron violarla para “lavar” la supuesta falta que habría cometido su hermano de 12 años: haber mirado a una mujer de 20 años a la cara, con el agravante que ella era de una casta superior, los Mastoi. El niño fue primero raptado, luego torturado y sodomizado por varios hombres. Pero ese era sólo el comienzo de la pesadilla. En Pakistán, al igual que en las comunidades campesinas de la India, cualquier ofensa que haga un hombre, la que paga es la mujer, bien sea su esposa, sus hijas o su madre. La mayoría de las veces se paga con la violación a una de ellas por parte del supuesto ofendido. Mukhtar Mai fue llamada por el Consejo tribal, inicialmente para pedir perdón por el “delito” de su hermano, el acto tuvo lugar delante de todas las personas de la tribu a la que pertenece, allí fue condenada a ser violada por cuatro hombres y la orden fue ratificada por el jefe de la tribu. Como ella misma lo dice, muchas mujeres en su caso se habrían suicidado; ella misma lo consideró seriamente por espacio de varios días, pero logró sobreponerse a la rabia y a la humillación, y entabló un proceso jurídico que la convertió en un icono de los derechos humanos en Pakistán, incluso en el 2005 fue declarada Mujer del Año en los Estados Unidos.
En vez de derrumbarse, Mukhtar Mai decidió fundar la primera escuela del pueblo donde siempre ha vivido con su familia. Ella misma dice que es la educación la que permitirá a las nuevas generaciones combatir las prácticas que hasta ahora han envilecido a millones y millones de mujeres. Dice, además: “A veces tanta responsabilidad me ahoga. A veces la cólera me quita el aliento. Sin embargo, no desespero nunca. Mi vida tiene un sentido. Mi desgracia se ha convertido en una herramienta útil para mi comunidad“. En el 2006 su escuela contaba con 150 niños y 200 niñas. Para los niños, el gobierno pakistaní le asignó un profesor, para las niñas son las ayudas de ONG’s internacionales y del gobierno canadiense las que permiten el pago de los salarios de cuatro profesoras. Las ganancias generadas por la venta de su libro han sido invertidas en su escuela.
Otros testimonios de opresión machista:
Bama, una mujer hindú perteneciente a la casta de Los Intocables o Parias y quien habla solamente la lengua tamul, publicó “Sangati”. En la actualidad se desempeña como profesora en la comunidad campesina a la que pertenece. Su libro es una serie de anécdotas que se siguen las unas a las otras, cada una más cruda que la anterior, por lo que su relato va in crescendo hasta convertirse en un grito desgarrador. Bama relata la difícil situación de un sistema social regido por las castas, pero ante todo le interesa denunciar la dolorosa e intolerable condición de ser mujer, en un país donde sus vidas no valen prácticamente nada, tal y como ella misma lo describe:
“Nosotros conocemos (en la India) todas las informaciones que hablan sobre la condición de la mujer y los derechos que ellas les han arrancado a nuestra sociedad patriarcal. No obstante todo aquello que concierne a la condición de las mujeres dalit [1] es ignorado, no solamente por los hombres, sino también por las mujeres que han caído en la trampa mortal del sistema social de castas. Las informaciones que les conciernen, son dejadas a un lado, disimuladas, enterradas, por lo que terminan en el olvido. A veces, escuchamos los gritos de dolor de esas mujeres para luego borrarlos de nuestra memoria“.
Los libros de Mukhtar Mai y de Bama tienen una gran importancia desde el punto de vista del testimonio, de documento, de denuncia social, de denuncia de género y de denuncia de sociedades que continúan ancladas en prácticas milenarias basadas en el oprobio a la mujer. No obstante, un caso muy diferente es el de la autora hindú, Chitra Banerjee Divakaruni, quien actualmente vive en Estados Unidos, donde se desempeña como profesora de literatura en la Universidad de Houston. Esta autora ha hecho una gran carrera en el mundo de las letras, siendo ampliamente reconocida por su poesía y por sus novelas. “La Hiedra del Deseo” cuenta la vida de una mujer que se ve obligada a huir del domicilio conyugal, para poder salvar a la hija que acaba de nacer. Y es que en la India, cada año miles de niñas son asesinadas o abandonadas en las puertas de los hospitales o de los templos, por sus propios padres que solo quieren un hijo varón o por sus madres que no desean para ellas la vida que les ha tocado vivir. En China, por ejemplo, el aborto podía hacerse en el quinto mes de embarazo, cuando la ecografía confirmaba que el fetoen gestación era femenino. Esta práctica sólo fue prohibida a mediados de la década de los 90.
Sin embargo, el caso de Mukhtar Mai, aunque extremadamente doloroso, no difiere mucho de lo que numerosas mujeres en Colombia podrían contar en cuanto al escarnio que sufren a diario de manos de sus parejas, de sus padres o hermanos, o de los jefes, sin olvidar los miles de casos de mujeres y niños violados por los actores del conflicto armado e incluso de los políticos que las acosan sexualmente o que las humillan e insultan cuando nadie los ve. Y es que la cobardía es una de las armas más importantes con que cuenta el machismo. Cuando un hombre insulta, agrede o viola, es su forma de perpetuarse en el poder y de hacer sentir que él es superior. Pero, ¿superior a quién?
[1] Dalit significa aplastada, e inicialmente se utilizó como una palabra de denuncia política, militante; hoy en día es el término con el que se denomina a los intocables.
“Deshonrada”, de Mukhtar Mai, es un testimonio sobre una de las modalidades del crimen de honor. Esta valerosa mujer se enfrentó al status-quo de su país natal, Pakistán, puesto que logró llevar tras las rejas a los hombres que decidieron violarla para “lavar” la supuesta falta que habría cometido su hermano de 12 años: haber mirado a una mujer de 20 años a la cara, con el agravante que ella era de una casta superior, los Mastoi. El niño fue primero raptado, luego torturado y sodomizado por varios hombres. Pero ese era sólo el comienzo de la pesadilla. En Pakistán, al igual que en las comunidades campesinas de la India, cualquier ofensa que haga un hombre, la que paga es la mujer, bien sea su esposa, sus hijas o su madre. La mayoría de las veces se paga con la violación a una de ellas por parte del supuesto ofendido. Mukhtar Mai fue llamada por el Consejo tribal, inicialmente para pedir perdón por el “delito” de su hermano, el acto tuvo lugar delante de todas las personas de la tribu a la que pertenece, allí fue condenada a ser violada por cuatro hombres y la orden fue ratificada por el jefe de la tribu. Como ella misma lo dice, muchas mujeres en su caso se habrían suicidado; ella misma lo consideró seriamente por espacio de varios días, pero logró sobreponerse a la rabia y a la humillación, y entabló un proceso jurídico que la convertió en un icono de los derechos humanos en Pakistán, incluso en el 2005 fue declarada Mujer del Año en los Estados Unidos.
En vez de derrumbarse, Mukhtar Mai decidió fundar la primera escuela del pueblo donde siempre ha vivido con su familia. Ella misma dice que es la educación la que permitirá a las nuevas generaciones combatir las prácticas que hasta ahora han envilecido a millones y millones de mujeres. Dice, además: “A veces tanta responsabilidad me ahoga. A veces la cólera me quita el aliento. Sin embargo, no desespero nunca. Mi vida tiene un sentido. Mi desgracia se ha convertido en una herramienta útil para mi comunidad“. En el 2006 su escuela contaba con 150 niños y 200 niñas. Para los niños, el gobierno pakistaní le asignó un profesor, para las niñas son las ayudas de ONG’s internacionales y del gobierno canadiense las que permiten el pago de los salarios de cuatro profesoras. Las ganancias generadas por la venta de su libro han sido invertidas en su escuela.
Otros testimonios de opresión machista:
Bama, una mujer hindú perteneciente a la casta de Los Intocables o Parias y quien habla solamente la lengua tamul, publicó “Sangati”. En la actualidad se desempeña como profesora en la comunidad campesina a la que pertenece. Su libro es una serie de anécdotas que se siguen las unas a las otras, cada una más cruda que la anterior, por lo que su relato va in crescendo hasta convertirse en un grito desgarrador. Bama relata la difícil situación de un sistema social regido por las castas, pero ante todo le interesa denunciar la dolorosa e intolerable condición de ser mujer, en un país donde sus vidas no valen prácticamente nada, tal y como ella misma lo describe:
“Nosotros conocemos (en la India) todas las informaciones que hablan sobre la condición de la mujer y los derechos que ellas les han arrancado a nuestra sociedad patriarcal. No obstante todo aquello que concierne a la condición de las mujeres dalit [1] es ignorado, no solamente por los hombres, sino también por las mujeres que han caído en la trampa mortal del sistema social de castas. Las informaciones que les conciernen, son dejadas a un lado, disimuladas, enterradas, por lo que terminan en el olvido. A veces, escuchamos los gritos de dolor de esas mujeres para luego borrarlos de nuestra memoria“.
Los libros de Mukhtar Mai y de Bama tienen una gran importancia desde el punto de vista del testimonio, de documento, de denuncia social, de denuncia de género y de denuncia de sociedades que continúan ancladas en prácticas milenarias basadas en el oprobio a la mujer. No obstante, un caso muy diferente es el de la autora hindú, Chitra Banerjee Divakaruni, quien actualmente vive en Estados Unidos, donde se desempeña como profesora de literatura en la Universidad de Houston. Esta autora ha hecho una gran carrera en el mundo de las letras, siendo ampliamente reconocida por su poesía y por sus novelas. “La Hiedra del Deseo” cuenta la vida de una mujer que se ve obligada a huir del domicilio conyugal, para poder salvar a la hija que acaba de nacer. Y es que en la India, cada año miles de niñas son asesinadas o abandonadas en las puertas de los hospitales o de los templos, por sus propios padres que solo quieren un hijo varón o por sus madres que no desean para ellas la vida que les ha tocado vivir. En China, por ejemplo, el aborto podía hacerse en el quinto mes de embarazo, cuando la ecografía confirmaba que el fetoen gestación era femenino. Esta práctica sólo fue prohibida a mediados de la década de los 90.
Sin embargo, el caso de Mukhtar Mai, aunque extremadamente doloroso, no difiere mucho de lo que numerosas mujeres en Colombia podrían contar en cuanto al escarnio que sufren a diario de manos de sus parejas, de sus padres o hermanos, o de los jefes, sin olvidar los miles de casos de mujeres y niños violados por los actores del conflicto armado e incluso de los políticos que las acosan sexualmente o que las humillan e insultan cuando nadie los ve. Y es que la cobardía es una de las armas más importantes con que cuenta el machismo. Cuando un hombre insulta, agrede o viola, es su forma de perpetuarse en el poder y de hacer sentir que él es superior. Pero, ¿superior a quién?
[1] Dalit significa aplastada, e inicialmente se utilizó como una palabra de denuncia política, militante; hoy en día es el término con el que se denomina a los intocables.
lunes, 27 de febrero de 2012
QUEMADA VIVA, EL CASO DE SOUAD
En enero del 2010 Especiales Pirry presentó un especial sobre las mujeres atacadas con ácido y en los últimos meses hemos sido testigos impotentes de varios casos de mujeres quemadas de esa forma en Bogotá y en Medellín. En los últimos quince años unas 26 mujeres habrían sido víctimas de este horrible flagelo machista. Desafortunadamente en Colombia no se considera un delito grave, sólo entra dentro de la denominación de “lesiones personales”, delito excarcelable, mientras que la mujer víctima del mismo debe de vivir permanentemente con las secuelas que deja el ácido en su cara, en su cuerpo y en su psiquis. No obstante, poco hablamos sobre ésto, como si quisiéramos ponernos un velo ante un drama de esa magnitud, lo que permite que cada vez se haga más común el que alguien decida tirarle ácido a una novia o esposa o a la rival de turno, o al menos a la que imaginamos nuestra rival. Esto demuestra, una vez más, que la sociedad colombiana está enferma, y que esa premisa que tratan de vendernos de ser el país “más feliz del mundo”, sólo es una gran falacia que trata de ocultar la violencia permanente en la que vivimos, pero sobre todo en la que vive la mujer.
Y si bien en Colombia este grave delito pareciera ser algo nuevo, en los países musulmanes es una práctica antigua que se conoce como crimen de honor, expresión que sólo conocí en 2005 con la lectura de Quemada viva de Souad, libro al que me referiré más tarde y con el testimonio de Casada a la fuerza de Leila. El “Crimen de honor” tiene un sinnúmero de variantes: la mujer puede ser quemada viva, rociada con ácido, estrangulada, degollada, lapidada. En otras palabras, las mujeres que se opongan a la voluntad masculina están expuestas a las mayores perversidades que la mente humana pueda imaginar. Leila describe esta situación de la manera más desgarradora que una mujer pueda expresar sobre su propia condición de mujer:
“… el cuerpo de la mujer musulmana representa un pecado desde el momento mismo de su nacimiento. Para un padre, una hija es sinónimo de sirvienta de la casa, la alcoba es su prisión y su virginidad es el regalo más preciado que él dará al hombre que escogerá como su marido”.
Tal vez el caso más difundido por la prensa colombiana sobre el crimen de honor es el de la iraní Ameneh Bahrami, quien quedó ciega el 3 de noviembre de 2004 al serle lanzado ácido a los ojos por un compañero de universidad furioso porque ella había rechazado su propuesta de matrimonio. El aspirante a “pretendiente” fue finalmente condenado por la ley iraní el 27 de noviembre de 2008 y Ameneh Bahrani exigió que se llevase a cabo la “ghesa”, o Ley del Talión; lo que quiere decir que el victimario recibiría 20 gotas del mismo ácido en sus ojos. No obstante, para que esto pudiese llevarse a cabo, la víctima, a la que desfiguró y dejó ciega destruyéndole la vida, tendría que pagarle la suma de 20000 euros, ya que la misma ley considera que los dos ojos de una mujer equivalen a un ojo de un hombre. En agosto del 2011 poco antes que el hombre recibiese su castigo, Ameneh lo perdonó.
El caso de Souad
Quemada viva, es el testimonio de Souad, una de las pocas sobrevivientes a esta tradición que cobra cientos de vidas en diferentes lugares del mundo. Su caso no difiere mucho de la historia de miles de mujeres musulmanas. Su familia se da cuenta que está embarazada, el padre del niño huye, como lo hacen todos los cobardes, y ella es condenada por sus padres a ser quemada viva. El elegido para “lavar el honor” es su cuñado, pero podría haber sido el padre o el hermano, e incluso su progenitora. Souad cuenta como vio a su madre ahogar a un bebé con la almohada inmediatamente después del parto, cuando se dio cuenta que era una niña. También cuenta como su hermana adolescente fue estrangulada con la cuerda del teléfono por su propio hermano. ¿Cuál habría sido su crimen? ¿Hablar por teléfono? ¿O tal vez mirar a un hombre a los ojos, hablar con un desconocido?
Souad es una campesina cisjordana, que pudo sobrevivir gracias a la ayuda de SURGIR, una ONG suiza que se dedica a investigar este tipo de crímenes. El 80% de su cuerpo guarda las señas de la gasolina ardiendo. En Pakistán y en Yemen, son cientos las mujeres que son desfiguradas cada año por sus maridos o por desconocidos. La práctica más utilizada es el ácido que les corroe la piel hasta dejarlas convertidas en monstruos. Lo peor es que ni las autoridades ni el gobierno ni los médicos hacen nada para protegerlas. No suelen interferir en lo que consideran “decisiones familiares”. Pero no solamente son quemadas en sus países de origen. En noviembre de 2005, en los suburbios de París, una mujer de 18 años de origen marroquí, fue rociada con gasolina por un pretendiente que había sido rechazado por su familia. Ella estuvo varias semanas en coma y él simplemente despareció en la multitud.
NOTA: El 25 de febrero de 2012 las mujeres colombianas salieron a la calle para ralizar La Marcha de las Putas, un movimiento que ya es internacional y que tiene como objetivo fundamental luchar contra la violencia machista. En Colombia, como en muchos otros países, los hombres consideran que hay dos tipos de mujeres: 1. el grupo de mi mamá y mis hermanas y 2. el grupo de “las otras”, léase “putas”. En una sociedad machista, como la nuestra, cuando un hombre tiene varias mujeres se le suele admirar o al menos se suele ser condescendiente con su comportamiento; pero si es la mujer la que tiene dos o más hombres, o se viste o habla de una forma supuestamente “provocativa”, entonces se le denomina como “puta”. La sociedad no ha querido entender que las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y que nadie tiene que decirnos con quien debemos acostarnos, ni cuando, ni cómo ni dónde debemos hacerlo. Debe entender que somos libres de decir NO, y que ser dueñas de nuestros cuerpos, eso si de una forma responsable, quiere decir que ningún hombre, ni ninguna religión ni ninguna ley pueden obligarnos traer al mundo a un niño no deseado. También debe entender que para luchar contra los embarazos de adolescentes la mejor manera es la educación sexual, no la represión, ni el fanatismo ciego y machista, tipo Ordoñez.
Y si bien en Colombia este grave delito pareciera ser algo nuevo, en los países musulmanes es una práctica antigua que se conoce como crimen de honor, expresión que sólo conocí en 2005 con la lectura de Quemada viva de Souad, libro al que me referiré más tarde y con el testimonio de Casada a la fuerza de Leila. El “Crimen de honor” tiene un sinnúmero de variantes: la mujer puede ser quemada viva, rociada con ácido, estrangulada, degollada, lapidada. En otras palabras, las mujeres que se opongan a la voluntad masculina están expuestas a las mayores perversidades que la mente humana pueda imaginar. Leila describe esta situación de la manera más desgarradora que una mujer pueda expresar sobre su propia condición de mujer:
“… el cuerpo de la mujer musulmana representa un pecado desde el momento mismo de su nacimiento. Para un padre, una hija es sinónimo de sirvienta de la casa, la alcoba es su prisión y su virginidad es el regalo más preciado que él dará al hombre que escogerá como su marido”.
Tal vez el caso más difundido por la prensa colombiana sobre el crimen de honor es el de la iraní Ameneh Bahrami, quien quedó ciega el 3 de noviembre de 2004 al serle lanzado ácido a los ojos por un compañero de universidad furioso porque ella había rechazado su propuesta de matrimonio. El aspirante a “pretendiente” fue finalmente condenado por la ley iraní el 27 de noviembre de 2008 y Ameneh Bahrani exigió que se llevase a cabo la “ghesa”, o Ley del Talión; lo que quiere decir que el victimario recibiría 20 gotas del mismo ácido en sus ojos. No obstante, para que esto pudiese llevarse a cabo, la víctima, a la que desfiguró y dejó ciega destruyéndole la vida, tendría que pagarle la suma de 20000 euros, ya que la misma ley considera que los dos ojos de una mujer equivalen a un ojo de un hombre. En agosto del 2011 poco antes que el hombre recibiese su castigo, Ameneh lo perdonó.
El caso de Souad
Quemada viva, es el testimonio de Souad, una de las pocas sobrevivientes a esta tradición que cobra cientos de vidas en diferentes lugares del mundo. Su caso no difiere mucho de la historia de miles de mujeres musulmanas. Su familia se da cuenta que está embarazada, el padre del niño huye, como lo hacen todos los cobardes, y ella es condenada por sus padres a ser quemada viva. El elegido para “lavar el honor” es su cuñado, pero podría haber sido el padre o el hermano, e incluso su progenitora. Souad cuenta como vio a su madre ahogar a un bebé con la almohada inmediatamente después del parto, cuando se dio cuenta que era una niña. También cuenta como su hermana adolescente fue estrangulada con la cuerda del teléfono por su propio hermano. ¿Cuál habría sido su crimen? ¿Hablar por teléfono? ¿O tal vez mirar a un hombre a los ojos, hablar con un desconocido?
Souad es una campesina cisjordana, que pudo sobrevivir gracias a la ayuda de SURGIR, una ONG suiza que se dedica a investigar este tipo de crímenes. El 80% de su cuerpo guarda las señas de la gasolina ardiendo. En Pakistán y en Yemen, son cientos las mujeres que son desfiguradas cada año por sus maridos o por desconocidos. La práctica más utilizada es el ácido que les corroe la piel hasta dejarlas convertidas en monstruos. Lo peor es que ni las autoridades ni el gobierno ni los médicos hacen nada para protegerlas. No suelen interferir en lo que consideran “decisiones familiares”. Pero no solamente son quemadas en sus países de origen. En noviembre de 2005, en los suburbios de París, una mujer de 18 años de origen marroquí, fue rociada con gasolina por un pretendiente que había sido rechazado por su familia. Ella estuvo varias semanas en coma y él simplemente despareció en la multitud.
NOTA: El 25 de febrero de 2012 las mujeres colombianas salieron a la calle para ralizar La Marcha de las Putas, un movimiento que ya es internacional y que tiene como objetivo fundamental luchar contra la violencia machista. En Colombia, como en muchos otros países, los hombres consideran que hay dos tipos de mujeres: 1. el grupo de mi mamá y mis hermanas y 2. el grupo de “las otras”, léase “putas”. En una sociedad machista, como la nuestra, cuando un hombre tiene varias mujeres se le suele admirar o al menos se suele ser condescendiente con su comportamiento; pero si es la mujer la que tiene dos o más hombres, o se viste o habla de una forma supuestamente “provocativa”, entonces se le denomina como “puta”. La sociedad no ha querido entender que las mujeres somos dueñas de nuestros cuerpos y que nadie tiene que decirnos con quien debemos acostarnos, ni cuando, ni cómo ni dónde debemos hacerlo. Debe entender que somos libres de decir NO, y que ser dueñas de nuestros cuerpos, eso si de una forma responsable, quiere decir que ningún hombre, ni ninguna religión ni ninguna ley pueden obligarnos traer al mundo a un niño no deseado. También debe entender que para luchar contra los embarazos de adolescentes la mejor manera es la educación sexual, no la represión, ni el fanatismo ciego y machista, tipo Ordoñez.
jueves, 23 de febrero de 2012
GANADORAS XXVII CONCURSO EDICIONES EMBALAJE
BOLETIN DE PRENSA
GANADORAS XXVII CONCURSO EDICIONES EMBALAJE
En el marco del Aniversario del Museo Rayo, acostumbramos anunciar el fallo del jurado sobre los premios del Encuentro de Mujeres Poetas anterior. Este año, el jurado para el XXVII Encuentro de Poetas en el 2011 fue conformado por Carmiña Navia, poeta y profesora de Literatura de la Universidad del Valle, Co-Fundadora y Directora del Centro Cultural Popular Meléndez de Cali, Cristina Valcke, también poeta y profesora de Estudios de Género y Literatura de la Universidad del Valle y Águeda Pizarro, poeta y profesora jubilada del Departamento de Español y Estudios
Latinoamericanos de Barnard College de Nueva York, Directora de los Encuentros de Poetas Colombianas del Museo Rayo desde 1985 y actualmente Directora del Museo Rayo y Presidenta de la Fundación Museo Rayo.
El fallo fue el siguiente:
PRIMER PREMIO—Será editado por las Ediciones Embalaje del Museo Rayo, el
libro “Los oficios en clave de Atenea” de Clara Schoenborn, caleña. Su libro fue elegido unánimemente por el jurado por su extraordinario dominio del lenguaje poético y su honda compenetración con los personajes femeninos que sus páginas pueblan. Es un libro que reclama para nosotras la sabiduría femenina en palabras reveladoras, intensas y transformadoras. El libro será lanzado en el marco del XXVIII Encuentro de Poetas colombianas en julio del 2012.
SEGUNDO PREMIO— “Poemas Seleccionados” Sonia Solarte Orejuela, caleña,
residente en Alemania, ganadora de premios internacionales de poesía. Una poesía alucinante y alucinada donde el universo, el mundo, el ser mismo es un ser en trance de desaparecer….o una imagen recuperada del naufragio del olvido.” Una génesis y una profecía. Casandra habla.
TERCER PREMIO—“Ronda de divinidades” de Nancy Vargas Zamora. Una nueva
mitología de la mujer colombiana que le da una dimensión cósmica a divinidades como La Gaitana, María Cano, Salomé Castro, Policarpa Salavarrieta, Mercedes Loaiza, Teresa Olaya y otras y además denuncia la misoginia, la guerra y la violencia contra la mujer en los XX y XXI. La poeta identifica su cuerpo y su experiencia con la de su tierra y el planeta tierra, haciéndonos sentir su dolor por la destrucción del planeta en manos del hombre.
CUARTO PREMIO— “Sola, en el doblez de la oscuridad”, de Berta Lucía Estrada
Estrada de Manizales. Este libro ahonda en la profundidad de la memoria de una mujer que la pierde. En su exploración del tema, la poeta llega a tocarnos las cuerdas de la propia memoria y nos despierta la necesidad de entender lo que significa su pérdida.
Los premios y el lanzamiento del libro ganador se celebrarán en el marco del XXVIII Encuentro de Poetas Colombianas con lecturas especiales.
CONCERTADO CON EL MINISTERIO DE CULTURA
CALLE 8° No. 8-53 – TELEFONOS: 2298623 FAX 2297290 – ROLDANILLO VALLE COLOMBIA
e-mail: info@museorayo.co – museomarayo@yahoo.com
Sitio Web: www.museorayo.co
GANADORAS XXVII CONCURSO EDICIONES EMBALAJE
En el marco del Aniversario del Museo Rayo, acostumbramos anunciar el fallo del jurado sobre los premios del Encuentro de Mujeres Poetas anterior. Este año, el jurado para el XXVII Encuentro de Poetas en el 2011 fue conformado por Carmiña Navia, poeta y profesora de Literatura de la Universidad del Valle, Co-Fundadora y Directora del Centro Cultural Popular Meléndez de Cali, Cristina Valcke, también poeta y profesora de Estudios de Género y Literatura de la Universidad del Valle y Águeda Pizarro, poeta y profesora jubilada del Departamento de Español y Estudios
Latinoamericanos de Barnard College de Nueva York, Directora de los Encuentros de Poetas Colombianas del Museo Rayo desde 1985 y actualmente Directora del Museo Rayo y Presidenta de la Fundación Museo Rayo.
El fallo fue el siguiente:
PRIMER PREMIO—Será editado por las Ediciones Embalaje del Museo Rayo, el
libro “Los oficios en clave de Atenea” de Clara Schoenborn, caleña. Su libro fue elegido unánimemente por el jurado por su extraordinario dominio del lenguaje poético y su honda compenetración con los personajes femeninos que sus páginas pueblan. Es un libro que reclama para nosotras la sabiduría femenina en palabras reveladoras, intensas y transformadoras. El libro será lanzado en el marco del XXVIII Encuentro de Poetas colombianas en julio del 2012.
SEGUNDO PREMIO— “Poemas Seleccionados” Sonia Solarte Orejuela, caleña,
residente en Alemania, ganadora de premios internacionales de poesía. Una poesía alucinante y alucinada donde el universo, el mundo, el ser mismo es un ser en trance de desaparecer….o una imagen recuperada del naufragio del olvido.” Una génesis y una profecía. Casandra habla.
TERCER PREMIO—“Ronda de divinidades” de Nancy Vargas Zamora. Una nueva
mitología de la mujer colombiana que le da una dimensión cósmica a divinidades como La Gaitana, María Cano, Salomé Castro, Policarpa Salavarrieta, Mercedes Loaiza, Teresa Olaya y otras y además denuncia la misoginia, la guerra y la violencia contra la mujer en los XX y XXI. La poeta identifica su cuerpo y su experiencia con la de su tierra y el planeta tierra, haciéndonos sentir su dolor por la destrucción del planeta en manos del hombre.
CUARTO PREMIO— “Sola, en el doblez de la oscuridad”, de Berta Lucía Estrada
Estrada de Manizales. Este libro ahonda en la profundidad de la memoria de una mujer que la pierde. En su exploración del tema, la poeta llega a tocarnos las cuerdas de la propia memoria y nos despierta la necesidad de entender lo que significa su pérdida.
Los premios y el lanzamiento del libro ganador se celebrarán en el marco del XXVIII Encuentro de Poetas Colombianas con lecturas especiales.
CONCERTADO CON EL MINISTERIO DE CULTURA
CALLE 8° No. 8-53 – TELEFONOS: 2298623 FAX 2297290 – ROLDANILLO VALLE COLOMBIA
e-mail: info@museorayo.co – museomarayo@yahoo.com
Sitio Web: www.museorayo.co
ÁNGELES CASO
El pasado fin de semana (18.02.2012) mi amigo Ricardo Bada me hizo llegar un breve artículo de Ángeles Caso, lo cual me dio la idea de publicar una breve reseña sobre su libro Contra el viento, Premio Planeta 2009. He aquí el vínculo del artículo en cuestión:
https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=gmail&attid=0.1&thid=13596c1f95d30a83&mt=application/pdf&url=http://mail.google.com/mail/?ui%3D2%26ik%3Da006841b2f%26view%3Datt%26th%3D13596c1f95d30a83%26attid%3D0.1%26disp%3Dsafe%26zw&sig=AHIEtbSJaKgPuqyfCZL5sxnadLxQAyJwiQ&pli=1
El año 2009 será recordado en la historia de los premios literarios como el año de las escritoras. Y es que los principales premios, comenzando por el Nobel, fueron ganados, en franca lid con sus homólogos masculinos, por mujeres de gran trayectoria literaria. Me refiero a la alemana Herta Müller (1953), Premio Nobel de Literatura 2009, a la senegalesa Marie NDiaye (1967), Premio Goncourt, la canadiense Alice Munro (1931), Premio Man Booker International, la estadounidense Elizabeth Strout (1956), Premio Pulitzer de Ficción, la inglesa Hillary Mantel (1952), Man Booker Prize, la mexicana Cristina Rivera Garza (1964), Premio Sor Juana Inés de la Cruz, obteniéndolo por segunda vez, la colombiana Ángela Becerra (1957), Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casa de las Américas y la española Ángeles Caso (1959), Premio Planeta. Y aunque todas estas mujeres tienen en común el oficio de la escritura y su pasión por la ficción, sólo me referiré en este artículo a Ángeles Caso y su obra Contra el viento.
Ángeles Caso, si bien es poco conocida en Colombia, e imagino que en América Latina, en España su nombre es reconocido y algunas de sus obras han sido premiadas con anterioridad. Me refiero a “Un largo silencio” (2000), con la que obtuvo el V Premio Fernando Lara de Novela y “Peso de las sombras”, finalista del Premio Planeta 1994. Ha publicado varios libros, entre los que se cuentan varias biografías, habiendo sido incluso la única española en haber escrito la vida del compositor Giusseppi Verdi, ha incursionado también en el género del ensayo.
Ángeles Caso es hija de un eminente profesor universitario, filólogo y especialista en el siglo XVIII, incluso fue rector de la Universidad de Oviedo. La pasión por el estudio de las lenguas la transmitió a su hija, ya que ella estudió francés, inglés, italiano y portugués, por lo que se ha desempeñado como traductora. También ejerció el periodismo, pero finalmente lo abandonó para dedicarse en exclusividad a la literatura.
“Contra el viento”, ganadora del Premio Planeta 2009, es la historia de Zao, una valiente mujer nacida en Cabo Verde. Pero al mismo tiempo aparecen otras mujeres con sus vidas y sus dramas. La obra es, ante todo, la historia de las redes secretas e invisibles que suelen tejer las mujeres en la lucha contra la adversidad y el infortunio. Los hombres que aparecen a lo largo del relato son déspotas, machistas, violentos y egoístas. Sin embargo, en la narración aparecen tres hombres llenos de ternura y de respeto por tres de las mujeres que pueblan la ficción de Caso. Una hermosa forma de reconciliarse con el género masculino y de mostrarnos que los hombres también pueden ser solidarios y amarnos sin límites.
El libro de Ángeles Caso es una denuncia social, política y económica, ya que “Contra el viento” nos muestra la vida de las mujeres africanas que deben dejar todo, padres, hijos, hermanos, a veces sus propios maridos, amigas, para ir a trabajar en condiciones de inmensa precariedad a Europa; en este caso preciso a Portugal y España. Pero también podría ser el caso de muchas colombianas o ecuatorianas o bolivianas, por no seguir enumerando todo el continente latinoamericano. En otras palabras, es la historia de la migración sur-norte, basada en la búsqueda de un mundo mejor, más equitativo; pero donde la realidad es muy diferente a la imaginada. En vez de igualdad, se encuentra un racismo oscuro, soterrado y ancorado en lo más profundo de muchos hombres y mujeres que no han entendido que en la diversidad radica la riqueza de la especie humana. La migración conlleva, en la mayoría de los casos, al renunciamiento de un pasado personal, lleno de raíces y de identidad cultural y a veces lingüística. Cuando eso sucede la persona que emigra se convierte en un exiliado en sí mismo, lo que hace muy difícil la integración a la sociedad que se pretende adoptar, máxime si las políticas de los países donde se llega adolecen de postulados y programas que ayuden a que la integración sea más fácil; por lo que la mayoría de los emigrantes terminan viviendo en guetos, con todo lo que ello puede significar de bueno o de contraproducente en la nueva vida que se emprende.
Contra el viento, es la historia de la precariedad, del abuso sexual, de la explotación, que a veces raya con la esclavitud. Es la historia de un mundo opulento y racista, que ve en las extranjeras seres de poca valía, a las que un mendrugo de pan y un salario de miseria deben bastarles para su supervivencia y la de sus familias. Es también la historia de las inequidades entre el primer mundo y el mal llamado tercero. Las mujeres africanas, que son obligadas a la migración, son en su mayoría analfabetas, ya que en sus países de origen se les suele negar el derecho inalienable a la educación; por lo que muchas de ellas son explotadas por las modernas redes de esclavitud, o trata de blancas, como se llama ahora a tan infame explotación. Otras, como es el caso de Zao, deben trabajar en pequeños oficios, meseras o tareas domésticas, cuidado de los niños, cuando los propios deben ser abandonados en sus propios países, o deben pagarles a vecinas para que se los cuiden mientras ellas trabajan para poder alimentarlos. El libro es una denuncia de la pobreza, de esa carencia a todo nivel, difícil de imaginar en la España de hoy en día: “La pobreza las rodeaba, como una cadena que las sujetara contra la esquina del mundo donde se acumulan la miseria y la marginación, de las que difícilmente lograrían salir sin sentir al menos el estigma marcado para siempre en sus frentes” (Ángeles Caso, Contra el viento, pág: 72).
Contra el viento está escrito en un lenguaje sencillo, no académico, lleno de poesía y de imágenes dolorosas, las imágenes de las mujeres olvidadas, invisibles. No obstante, gracias a ellas muchas de nosotras hemos podido superarnos en este mundo dominado por los hombres. Ellas nos han ayudado con el cuidado de nuestros hijos, para que nosotras podamos trabajar, escribir, viajar. Su renuncia y sumisión han contribuido para que perseveremos en nuestra carrera loca hacia el éxito. Pero también es la historia de la amistad sin límites que se establece entre dos mujeres de culturas diferentes; en este caso preciso entre Zao y la autora del libro. Y traigo a colación este dato ya que Zao existe. Ella conoció a Ángeles Caso cuando fue a solicitarle trabajo como empleada doméstica. Es por ello que en las declaraciones que Caso dio el día de la entrega del Premio Planeta, dijo que la mitad del dinero ganado era para ella; puesto que era consciente que Zao sólo le había prestado su propia historia, la historia de la migración y del exilio.
CASO, Ángeles. Contra el viento. Editorial Planeta, 2009. 267 páginas
https://docs.google.com/viewer?a=v&pid=gmail&attid=0.1&thid=13596c1f95d30a83&mt=application/pdf&url=http://mail.google.com/mail/?ui%3D2%26ik%3Da006841b2f%26view%3Datt%26th%3D13596c1f95d30a83%26attid%3D0.1%26disp%3Dsafe%26zw&sig=AHIEtbSJaKgPuqyfCZL5sxnadLxQAyJwiQ&pli=1
El año 2009 será recordado en la historia de los premios literarios como el año de las escritoras. Y es que los principales premios, comenzando por el Nobel, fueron ganados, en franca lid con sus homólogos masculinos, por mujeres de gran trayectoria literaria. Me refiero a la alemana Herta Müller (1953), Premio Nobel de Literatura 2009, a la senegalesa Marie NDiaye (1967), Premio Goncourt, la canadiense Alice Munro (1931), Premio Man Booker International, la estadounidense Elizabeth Strout (1956), Premio Pulitzer de Ficción, la inglesa Hillary Mantel (1952), Man Booker Prize, la mexicana Cristina Rivera Garza (1964), Premio Sor Juana Inés de la Cruz, obteniéndolo por segunda vez, la colombiana Ángela Becerra (1957), Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casa de las Américas y la española Ángeles Caso (1959), Premio Planeta. Y aunque todas estas mujeres tienen en común el oficio de la escritura y su pasión por la ficción, sólo me referiré en este artículo a Ángeles Caso y su obra Contra el viento.
Ángeles Caso, si bien es poco conocida en Colombia, e imagino que en América Latina, en España su nombre es reconocido y algunas de sus obras han sido premiadas con anterioridad. Me refiero a “Un largo silencio” (2000), con la que obtuvo el V Premio Fernando Lara de Novela y “Peso de las sombras”, finalista del Premio Planeta 1994. Ha publicado varios libros, entre los que se cuentan varias biografías, habiendo sido incluso la única española en haber escrito la vida del compositor Giusseppi Verdi, ha incursionado también en el género del ensayo.
Ángeles Caso es hija de un eminente profesor universitario, filólogo y especialista en el siglo XVIII, incluso fue rector de la Universidad de Oviedo. La pasión por el estudio de las lenguas la transmitió a su hija, ya que ella estudió francés, inglés, italiano y portugués, por lo que se ha desempeñado como traductora. También ejerció el periodismo, pero finalmente lo abandonó para dedicarse en exclusividad a la literatura.
“Contra el viento”, ganadora del Premio Planeta 2009, es la historia de Zao, una valiente mujer nacida en Cabo Verde. Pero al mismo tiempo aparecen otras mujeres con sus vidas y sus dramas. La obra es, ante todo, la historia de las redes secretas e invisibles que suelen tejer las mujeres en la lucha contra la adversidad y el infortunio. Los hombres que aparecen a lo largo del relato son déspotas, machistas, violentos y egoístas. Sin embargo, en la narración aparecen tres hombres llenos de ternura y de respeto por tres de las mujeres que pueblan la ficción de Caso. Una hermosa forma de reconciliarse con el género masculino y de mostrarnos que los hombres también pueden ser solidarios y amarnos sin límites.
El libro de Ángeles Caso es una denuncia social, política y económica, ya que “Contra el viento” nos muestra la vida de las mujeres africanas que deben dejar todo, padres, hijos, hermanos, a veces sus propios maridos, amigas, para ir a trabajar en condiciones de inmensa precariedad a Europa; en este caso preciso a Portugal y España. Pero también podría ser el caso de muchas colombianas o ecuatorianas o bolivianas, por no seguir enumerando todo el continente latinoamericano. En otras palabras, es la historia de la migración sur-norte, basada en la búsqueda de un mundo mejor, más equitativo; pero donde la realidad es muy diferente a la imaginada. En vez de igualdad, se encuentra un racismo oscuro, soterrado y ancorado en lo más profundo de muchos hombres y mujeres que no han entendido que en la diversidad radica la riqueza de la especie humana. La migración conlleva, en la mayoría de los casos, al renunciamiento de un pasado personal, lleno de raíces y de identidad cultural y a veces lingüística. Cuando eso sucede la persona que emigra se convierte en un exiliado en sí mismo, lo que hace muy difícil la integración a la sociedad que se pretende adoptar, máxime si las políticas de los países donde se llega adolecen de postulados y programas que ayuden a que la integración sea más fácil; por lo que la mayoría de los emigrantes terminan viviendo en guetos, con todo lo que ello puede significar de bueno o de contraproducente en la nueva vida que se emprende.
Contra el viento, es la historia de la precariedad, del abuso sexual, de la explotación, que a veces raya con la esclavitud. Es la historia de un mundo opulento y racista, que ve en las extranjeras seres de poca valía, a las que un mendrugo de pan y un salario de miseria deben bastarles para su supervivencia y la de sus familias. Es también la historia de las inequidades entre el primer mundo y el mal llamado tercero. Las mujeres africanas, que son obligadas a la migración, son en su mayoría analfabetas, ya que en sus países de origen se les suele negar el derecho inalienable a la educación; por lo que muchas de ellas son explotadas por las modernas redes de esclavitud, o trata de blancas, como se llama ahora a tan infame explotación. Otras, como es el caso de Zao, deben trabajar en pequeños oficios, meseras o tareas domésticas, cuidado de los niños, cuando los propios deben ser abandonados en sus propios países, o deben pagarles a vecinas para que se los cuiden mientras ellas trabajan para poder alimentarlos. El libro es una denuncia de la pobreza, de esa carencia a todo nivel, difícil de imaginar en la España de hoy en día: “La pobreza las rodeaba, como una cadena que las sujetara contra la esquina del mundo donde se acumulan la miseria y la marginación, de las que difícilmente lograrían salir sin sentir al menos el estigma marcado para siempre en sus frentes” (Ángeles Caso, Contra el viento, pág: 72).
Contra el viento está escrito en un lenguaje sencillo, no académico, lleno de poesía y de imágenes dolorosas, las imágenes de las mujeres olvidadas, invisibles. No obstante, gracias a ellas muchas de nosotras hemos podido superarnos en este mundo dominado por los hombres. Ellas nos han ayudado con el cuidado de nuestros hijos, para que nosotras podamos trabajar, escribir, viajar. Su renuncia y sumisión han contribuido para que perseveremos en nuestra carrera loca hacia el éxito. Pero también es la historia de la amistad sin límites que se establece entre dos mujeres de culturas diferentes; en este caso preciso entre Zao y la autora del libro. Y traigo a colación este dato ya que Zao existe. Ella conoció a Ángeles Caso cuando fue a solicitarle trabajo como empleada doméstica. Es por ello que en las declaraciones que Caso dio el día de la entrega del Premio Planeta, dijo que la mitad del dinero ganado era para ella; puesto que era consciente que Zao sólo le había prestado su propia historia, la historia de la migración y del exilio.
CASO, Ángeles. Contra el viento. Editorial Planeta, 2009. 267 páginas
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