lunes, 30 de marzo de 2015

CUANDO LOS GALARDONES LITERARIOS LOS GANAN LOS MALOS LIBROS

El caso de Amores Léonor de Récondo Los premios literarios no son siempre designados a obras que lo merecen, puesto que en muchos casos se juegan intereses desconocidos para los lectores, que van desde posturas políticas hasta intereses económicos; pasando por relaciones de amistad, entre otras posibles causas.// Me atrevería a decir que una de ellas es la ceguera de algunos jurados al momento de otorgar una presea literaria. Es el caso de una novela de Juan Carlos Onetti, Tiempo de abrazar, que fue enviada en 1941 por un jurado uruguayo para participar en un Concurso Latinoamericano de Novela, auspiciado por la Editorial Farrar & Rinehart. No obstante, el premio se lo llevó El mundo es ancho y ajeno de Ciro Alegría, una novela telúrica y que hoy en día no tiene mayor renombre. En cuanto a la obra de Onetti nunca se pudo saber si efectivamente merecía ganar o no, ya que pronto pasó a integrar los cajones del olvido; solo se conocieron algunos capítulos que aparecieron en algunas separatas dominicales sin haber sido jamás publicada en su totalidad. Pero conociendo al autor de El pozo o de Juntacadáveres me atrevería a asegurar que su novela era muy superior a la de Alegría. No en vano Emir Rodríguez Monegal decía: “es con Onetti y sus pares que el nuevo hombre latinoamericano, el hombre que se ve obligado a ingresar casi de golpe en una modernidad caótica, angustiosa, pasa a asumir el primer plano en la ficción ». También hace enfásis en la importancia que tuvo sobre otros autores: « Algunos (como Cortázar) reconocerían explícitamente su influencia. Otros la aceptarían implícitamente. Los menos se declararían sus discípulos. ».// Esto sin hablar del Premio Nobel de Literatura, cuyos grandes ausentes son Virginia Woolf, Marguerite Yourcenar y Jorge Luis Borges; sin olvidar a José Lezama Lima o Alejo Carpentier o Guillermo Cabrera Infante. // Pienso también que otras causas pueden ser culturales. Podría ser el caso de Amours de Léonor de Récondo (Sabine Wespieser Editeur, Paris, 2015), ganador de dos premios de gran importancia en Francia: Premio de los Libreros 2015 y el Gran Premio RTL-Lire 2015. // El libro, cuyo título en español se traduce simplemente por Amores, si bien tiene referencias claras a Madame Bovary de Gustave Flaubert, a La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas y a Thérèse Desqueroux de François Mauriac*, no deja de ser una obra que no supera las novelitas de amor tan en boga en los años 60 y 70 del siglo pasado. No diría que es mediocre, hacerlo es darle un valor que no tiene. Es simple y llanamente mala. // La trama está puesta en la mesa, por lo que cada acontecimiento está plenamente cantado con anterioridad. Está exento de sorpresas literarias. Su lenguaje es bastante coloquial; carece de la profundidad que el francés le puede imprimir a una obra literaria. En este caso preciso pienso en el lenguaje de Marguerite Yourcenar** y por supuesto en el de Mauriac. // No creo que Léonor de Récondo, por muy buena violinista que sea, tenga verdaderamente talento literario; al menos no lo ha desarrollado. // La trama se desarrolla en lo que los franceses denominan un huit clos, o sea un espacio cerrado. En este caso preciso es una casa burguesa de principios del siglo XX situada en un pequeño burgo de una provincia francesa. En ella viven el notario Anselmo con Victoria, su joven e inexperimentada esposa. Como toda familia burguesa de la época tienen algunas personas a su servicio; en este caso preciso un matrimonio que conoce los secretos de la familia del notario, y Celeste, una campesina de 17 años que huye de la miseria del campo, pero sobre todo busca olvidar a una madre que año tras año traía un nuevo hijo al mundo sin que nunca tuviese suficiente tiempo ni energías para dedicarse al cuidado de los vástagos. // En ese huit clos somos testigos del abuso sexual de la parte de Anselmo para con Celeste, a quien toma con la misma determinación con la que se le ordena limpiar la casa o hacer un pastel. No le importan las consecuencias de sus actos, ni los mide ni los intuye; simplemente actúa siguiendo sus impulsos sexuales. Si en la noche Anselmo se mete en su cama en el día ni la mira, simplemente ella no existe; si fuese un perro de caza tendría mas probabilidades de ser vista por él. // En cuanto a Victoria se refiere habría que decir que simplemente es una decoración que se ha puesto en el centro del salón; como si fuese un jarrón de porcelana de Sèvres. Su única y verdadera misión es la de darle un heredero a Anselmo, para que éste a su vez pueda perpetuarse como notario de su ciudad. De resto ella no cuenta para nada. No la hace partícipe de su trabajo, ni se interesa por sus gustos o anhelos o frustraciones. El prestigio, de lo que él considera un buen apellido, una hermosa casa y una buena situación económica, debe bastarle para ser feliz y vivir agradecida por haberla hecho su esposa. // En cuanto al supuesto rol de ama de casa que debería de tener, orgullo de muchas mujeres de su tiempo, se le ha negado desde antes del matrimonio con Anselmo; ya que Huguette, la cocinera, es la que lleva las riendas del hogar desde hace mucho tiempo. Huguette vio crecer a Anselmo niño y fue también la encargada de iniciarlo en la vida sexual para evitarle los prostíbulos y las enfermedades sexuales que podrían derivar de esas visitas. Pero Huguette no lo hizo porque así lo hubiese deseado, lo hizo obligada por la madre de Anselmo; para quien una empleada doméstica era también una mujer a la que se le puede ordenar acostarse con el señor de la casa, sin que darle posibilidades de negarse a tamaño abuso. // Y por último está Pierre, el marido de Huguette, el que conoce los secretos más recónditos de la familia. El es el palafrenero y el jardinero, y cuando Anselmo lo considera pertinente es su compañero de caza o su confidente. // Léonor de Récondo quiso hurgar en las miserias de una familia burguesa de inicios del siglo XX; pero sobre todo quiso mostrar la condición femenina y su gran fragilidad frente a un mundo construido por los hombres para los hombres. Y si bien Amores es una obra que anuncia la emancipación femenina y los cambios que la sociedad vería en los años venideros, sobre todo con la Primera Guerra Mundial, no logra ser convincente en cuanto a la calidad literaria de la obra en cuestión. Es un libro que ha debido pasarse por el tamiz una y otra vez; ha debido dejarse en reposo durante algunos años y posiblemente ha debido volverse a escribir; de pronto Léonor de Récondo hubiese logrado una obra de mayor valor estético. Pero posiblemente su juventud, o la presión de la editorial, le impidió tomarse su tiempo; pero bueno, esta es solamente mi percepción de Amores, no olvido que acaba de obtener dos importantes preseas literarias. De lo que si estoy segura es que luego harán una película inspirada en Amores y que será mucho mejor que el libro, lo que rara veces sucede.// ---------------------------------------- * http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2014/09/28/el-veneno-mujeres-y-literatura-therese-desqueyroux-y-bebe-donge/ ----------------------------------------- ** http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/03/22/marguerite-yourcenar-la-mujer-que-ilumino-el-siglo-xx/

domingo, 22 de marzo de 2015

MARGUERITE YOURCENAR: LA MUJER QUE ILUMINÓ EL SIGLO XX

Esta incomparable mujer (1903-1987), cuyo nombre era Marguerite Cleenewerck de Creyencourt, es una de las más grandes intelectuales del siglo XX y marcó un hito en la historia de la literatura. Fue la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Francesa. Ganadora de innumerables premios literarios, entre ellos el Premio Fémina (1968), con el libro “Opus Nigrum”; nadie merecía más que ella el Premio Nobel de literatura, es una de las grandes ausentes en los premios de la Academia Sueca. // Su padre, un verdadero librepensador, formado en la más rancia aristocracia del siglo XIX, y bajo la tutela de preceptores privados, educó personalmente a su hija, quien a los diez y seis años valida el bachillerato, sin haber pasado nunca por una escuela ni pública ni privada. Desde pequeña le infundió el amor por las lenguas antiguas y modernas. Es así como Marguerite Yourcenar aprende el griego antiguo y moderno, el latín, el inglés y el italiano, además del francés, su lengua materna. Fue considerada una de las más grandes helenistas de su tiempo. Su padre le enseñó también el amor por los viajes y por las culturas foráneas, hasta el punto que cuando observaba en su hija un apego especial por una ciudad, o un país determinado, empacaba maletas y emprendía con ella un rumbo diferente. De esta trashumancia, Marguerite Yourcenar repetiría hasta el cansancio la frase preferida de su padre: "Sólo se está bien en otra parte". Más que su padre, fue su mentor, amigo y guía. A su muerte le legó su enorme biblioteca, además de una fuerte fortuna que le permitiría vivir holgadamente por espacio de varios años. // A los diez y seis años escribió y publicó su primer poema, cuyo tema era la leyenda de Ícaro. A los veinte y seis presentó su primera novela: Alexis o el Tratado del Inútil Combate, donde comienza a bucear, a indagar, a reflexionar sobre un tema que siempre sería una constante en su narrativa y en su poesía: la homosexualidad. Tema tabú para comienzos del siglo XX, y arduo aún para muchas mentes conservadoras de nuestro tiempo. Sus traducciones de la obra de Virginia Woolf y de Cavafis son una respuesta a esa búsqueda que se impone desde su juventud. Más tarde, y siempre fiel a la traducción y a la difusión literaria y cultural, dio a conocer en Francia los Cantos Espirituales de los descendientes de los esclavos de los Estados Unidos. // En la Segunda Guerra Mundial escribió El Tiro de Gracia, texto narrado por su protagonista en primera persona, veinte años después de terminado el conflicto bélico. En él nos muestra una visión bastante particular de Los Balcanes, del amor, de la guerra, del “ménage à trois”. Esta obra es, antes que nada, una reflexión ontológica sobre las pasiones -léase miserias y grandezas del ser humano-. // Terminada la guerra, Marguerite Yourcenar se encuentra sin dinero, por lo que emigra a Estados Unidos, haciéndose incluso ciudadana norteamericana, allí vive y comparte el resto de su vida con Grace Frick, a quien había conocido en París. Comienza a escribir "Memorias de Adriano", un tema que la había obsesionado desde los veinte años, y cuyo manuscrito había sido escrito y reescrito varias veces, destruyendo siempre las copias anteriores. Para 1949 sólo quedaba un pequeño fragmento de todo el material que había acumulado en todo ese tiempo; es entonces que comienza, una vez más, a escribir el libro. Pasará tres años reescribiéndolo, antes que sea finalmente impreso. Memorias de Adriano, traducido al español por primera vez por Julio Cortázar, narra la vida de uno de los más importantes emperadores romanos, protector de las artes, de las letras y de los esclavos y amante de los efebos, como muchos romanos de su época. // La idea de escribir sobre la vida de Adriano, nacido en territorio hispánico, la había tenido al visitar su villa en Tívoli, conocida antiguamente con el nombre de Tibur, situada a 20 Km de Roma. Este libro, más que una lectura, es un regalo al espíritu humano, contiene sentencias de profunda sabiduría y conocimiento del alma. Cuando digo alma no me refiero al concepto judeocristiano, sino a la esencia misma del ser humano. Memorias de Adriano es el libro de la soledad; de la soledad más absoluta y dolorosa, la soledad del poder. // “El hombre que se había vanagloriado siempre de vivir y pensar como cualquier soldado de su ejército, llegaba a su fin en la más grande soledad; tendido en su lecho, seguía combinando grandiosos planes que ya no interesaban a nadie”. (Marguerite Yourcenar, Memorias de Adriano. Edhasa. 1999.) // Adriano poseía una enorme cultura y era un hombre tolerante, lo que le permitía legislar a favor de los esclavos: “Velé para que el esclavo dejara de ser esa mercancía anónima que se vende sin tener en cuenta los lazos de la familia que pueda tener, ese objeto despreciable cuyo testimonio no registra el juez hasta no haberlo sometido a la tortura, en vez de aceptarlo bajo juramento. Prohibí que se le obligara a oficios deshonrosos o arriesgados, que se le vendiera a los dueños de lenocinios o a las escuelas de gladiadores... En las granjas, donde los capataces abusan de su fuerza, he reemplazado lo más posible a los esclavos por colonos libres”. // Legisló a favor de la mujer, lo que en un romano era algo verdaderamente fuera de lo común, ya que la ley del Pater Familis le había otorgado al hombre de la casa todo el poder sobre los hijos, especialmente sobre las hijas mujeres y sobre la esposa. El poder del Pater Familis era inconmensurable, podía incluso decidir sobre la vida de sus vástagos. Por eso el texto que cito a continuación es revelador, en cuanto a la sapiencia de Adriano: “Las leyes deberían diferir lo menos posible de los usos; he acordado a la mujer una creciente libertad para administrar su fortuna, testar y heredar. Insistí para que ninguna doncella sea casada sin su consentimiento: la violación legal es tan repugnante como cualquier otra. El matrimonio es la cuestión más importante de su vida: justo es que la resuelvan según su voluntad”. // Tampoco olvida al campesino sin tierra, ni al minero: “Acabé con el escándalo de las tierras dejadas en barbecho por los grandes propietarios indiferentes al bien público; a partir de ahora, todo campo no cultivado durante cinco años pertenece al agricultor que se encarga de aprovecharlo. Lo mismo puedo decir de las explotaciones mineras”. // Adriano fue un gran constructor, participaba personalmente en el diseño de los templos, de las villas y opinaba sobre la fundación de las ciudades que iban surgiendo en su mandato. Amaba el arte, el teatro, la filosofía. En cuanto al arte se refiere, sentía una gran pasión por Scopas y por Praxíteles. El amor por el legado griego está presente a todo lo largo del texto. Era a su vez músico, interpretaba la flauta haciéndose acompañar por una cítara. Era poeta y excelente lector. Sentía una gran debilidad por el teatro, no en vano es en una lectura de una tragedia de Licofrón que conoce a Antínoo, su gran amor: “Algo apartado, un muchacho escuchaba las difíciles estrofas con una atención a la vez ausente y pensativa, que me hizo pensar inmediatamente en un pastor en lo hondo de los bosques, vagamente atento a algún oscuro reclamo de pájaro... Su presencia era extraordinariamente silenciosa; me siguió en la vida como un animal o como un genio familiar.... Aquel hermoso lebrel ávido de caricias y de órdenes se tendió sobre mi vida.... me sentía juzgado. Pero lo era como lo es un dios por uno de sus fieles... Sólo una vez he sido amo absoluto, y lo fui de un solo ser.” // Respetaba las culturas foráneas: “Prometí devolver el trono de oro de la dinastía arsácida, arrebatado antaño por Trajano; de nada nos servía, mientras que la superstición oriental lo valoraba extraordinariamente.” Impulsó la construcción de bibliotecas y apoyó la labor de los copistas y traductores: “... me instalé en casa de Arriano... su casa se hallaba situada a pocos pasos de la nueva biblioteca que yo había donado a Atenas y en la que no faltaba nada de lo que puede ayudar a la meditación o al reposo. ... Cada vez sentía mayor necesidad de recopilar y conservar los volúmenes antiguos, y encargar a escribas concienzudos de que hicieran copias nuevas.” // Memorias de Adriano recoge también alusiones a los comienzos del cristianismo; hace mención a los judíos y a la persecución que emprende contra ellos, al mismo tiempo que asistimos al ocaso del emperador: “No lo niego: la guerra de Judea era uno de mis fracasos. No tenía la culpa de los crímenes de Simeón ni la locura de Akiba, pero me reprochaba haber estado ciego en Jerusalén, distraído en Alejandría, impaciente en Roma. No había sabido encontrar las palabras capaces de prevenir, o al menos retardar, aquella crisis de furor de un pueblo; no había sabido ser lo bastante flexible o lo bastante firme a tiempo.” // En este párrafo se nota claramente el vacío de poder que experimentó su gobierno al final de su mandato; pero sobre todo, la soledad del poder. Memorias de Adriano es una de las lecturas más hermosas que un ser humano pueda realizar a todo lo largo de su vida. Es una reflexión sobre la condición humana, sobre sus grandezas y miserias. Es un libro intimista, que recoge la vida y el pensamiento de uno de los más grandes artífices de la antigüedad. Cada lectura que se hace del libro es aún más rica que la anterior. Posee una lírica como pocas obras lo suelen tener. Memorias de Adriano, es uno de los libros más importantes del siglo XX; de eso no me cabe la menor duda; y una de las joyas de la literatura universal. //// OPUS NIGRUM : Por su parte Opus Nigrum, novela menos conocida, menos divulgada, pero de una gran belleza estética, narra la vida de Zenón, un monje que está a caballo entre el Medioevo y el Renacimiento; y como muchos de los hombres sabios de su época, Marguerite Yourcenar lo concibe como un hombre total, lo convierte en médico, en alquimista, en pensador, en transgresor, en viajero, y por supuesto, en un hombre acosado por la Iglesia. Sus perseguidores, a pesar de estar viviendo en el siglo XVI, aún están anclados en los siglos XIII o XIV. Zenón será el personaje preferido de Marguerite Yourcenar, hasta el punto que en el ocaso de su vida afirmó que en el momento de su muerte él sería su médico de cabecera ; peor también se refería a él como si fuese su hermano. Este enigmático personaje posee las características de Leonardo Da Vinci y de Paracelso, de Giordano Bruno, de Copérnico, entre otros. Zenón, a diferencia de Adriano, no ostenta ningún poder, es un ser más bien marginal, hereje y aventurero. En esta última característica estaría reflejada la Marguerite Yourcenar, viajera e inquieta por otras culturas y por otros tiempos. No hay que olvidar que antes de escritora se consideraba a sí misma historiadora. Pero también es un personaje poseedor de un gran espíritu científico, racional, investigativo; profundamente reflexivo e independiente. Rechaza cualquier tipo de fanatismo, especialmente el religioso.// “Rigurosamente, casi de mala gana, aquel viajero, tras una etapa de más de cincuenta años, se esforzaba por primera vez en su vida en recorrer con la mente los caminos andados, distinguiendo lo fortuito de lo deliberado o de lo necesario, tratando de elegir entre lo poco que venía de él y lo perteneciente a lo indivisible de su condición de hombre. ... No se es libre mientras se desea, se quiere, se teme, tal vez no sea uno libre mientras vive. Médico, alquimista, pirotécnico, astrólogo, llevó puesta, de buen o mal grado, la librea de su tiempo, había dejado que su época impusiera a su intelecto ciertas curvas. Por odio a lo falso, pero también a causa de una fastidiosa acritud de humor, había participado en discusiones de opinión, en que un Sí inane responde a un No imbécil. Aquel hombre tan lúcido se había sorprendido a sí mismo al hallar más odiosos los crímenes, más necias las supersticiones de las repúblicas o de los príncipes que amenazaban su vida o quemaban sus libros, inversamente, había llegado a exagerar los méritos de un asno mitrado, coronado o “tiarado” cuyos favores le hubieran permitido pasar de las ideas a los actos. Las ganas de ordenar, de modificar o de regentar al menos un segmento de la naturaleza de las cosas lo había arrastrado a remolque de los grandes castillos de naipes o cabalgando sobre humo. Hacía el recuento de sus quimeras.”. 87 (Marguerite Yourcenar, Opus Nigrum. Punto de Lectura. 2003). // El verdadero trasfondo de la novela es el afianzamiento del luteranismo en tierras flamencas; en otras palabras, es la lucha entre Roma y los reformistas. Zenón, como su creadora, no cae en ninguna ortodoxia y al igual que el padre de Yourcenar, es un librepensador, posición intelectual inconcebible en el siglo XVI. // Marguerite Yourcenar fue una mujer inquieta intelectualmente hablando, pero al mismo tiempo poseía una gran curiosidad por conocer al otro, característica que la llevaba a querer entender la diferencia, la diversidad; al mismo tiempo que la indujo al respeto por otras culturas, por otras lenguas, por otras literaturas.// Esta búsqueda de otras culturas, la llevó a escribir un ensayo sobre Mishima y un libro de cuentos orientales, donde rescata el gran valor de la tradición oral. Los Cuentos Orientales podrían hacer parte de Las Mil y un Noches, poseen la magia y el encanto de ese mundo desconocido y mágico que es el desierto; al mismo tiempo que nos acerca a la cultura de los pueblos nómades. // Pero si aún queda un rescoldo de duda sobre la importancia y trascendencia de esta autora, no habría sino que pensar en su gran aporte desde el punto de vista estilístico. Obras como El tiro de Gracia, por ejemplo, son narradas en primera persona, en este caso por su protagonista. Esta técnica narrativa elimina el punto de vista del autor y por lo tanto su discurso se hace más objetivo, más universal. En el prefacio a esta obra, la autora escribe: "La narración es en primera persona y puesta en boca del principal personaje; procedimiento al que a menudo he recurrido, puesto que elimina del libro el punto de vista del autor, al menos, sus comentarios y permite mostrar a un ser humano haciéndole frente a la vida y esforzándose más o menos honradamente por explicarla, así como, en primer lugar por recordarla". No obstante, habría que recordar que dicha técnica narrativa ya había sido abordada por André Gide, por quien Marguerite Yourcenar sentía un especial aprecio. La diferencia con Gide radica en la suprema maestría que imprime Yourcenar a sus textos. Nota: Pueden escuchar la entrevista que e hicieron en la maquina del tiempo, de Radio Uruguay, sobre Marguerite Yourcenar, el pasado 16 de marzo de 2015. http://www.radiouruguay.com.uy/innovaportal/v/67386/22/mecweb/berta_lucia_estrada_un_estudiosa_de_yourcenar?parentid=11305

domingo, 15 de marzo de 2015

ELOÍSA Y PEDRO ABELARDO: UNA TRÁGICA HISTORIA DE AMOR

Eloísa nació en el año de 1101, veintiún años antes del nacimiento de Leonor de Aquitania, y durante seis decádas lo iluminó con su profunda sabiduría. Eloísa, como una gran parte de las mujeres de su época, fue educada en el monasterio de Argenteuil, donde recibió una educación más que esmerada y que sería reconocida en su época. Allí aprendió latín, griego y hebreo, filosofía, teología y literatura. Aprendió a discernir y a argumentar como pocas personas de su tiempo podían hacerlo, al punto que hoy se la consideraría un par intelectual de los profesores de la Escuela Catedralicia de Notre-Dame, la que luego se convirtiría en la Universidad de París, con quienes solía discutir temas bastante eruditos.// Eloísa conocía a Aristóteles, Platón, Séneca Ovidio, Cicerón, y por supuesto a San Agustín, a Boecio. Era una gran conocedora de La Biblia, lo que la situaba como una de las más importantes intelectuales de su tiempo. Su amplio conocimiento, y su pasión por la reflexión y el análisis, le permitieron luego establecer una profunda relación con Pedro Abelardo (1079-1142), el gran filósofo y pedagogo del siglo XII, quien ostentaba el título de Magister in Artibus; lo que significaba haber cursado las áreas del conocimiento que se enseñaban en su época: el trívium (retórica, gramática y dialéctica) y el cuadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música); dichas disciplinas se impartían en las Escuelas Catedralicias, que habían reemplazado a las Escuelas Palatinas de Carlomagno. Las Escuelas Episcopales, o Claustrales, darían origen más tarde a lo que hoy conocemos como universidad. // Eloísa abandona el Monasterio de Argenteuil a la edad de 17 años, puesto que su tío Fulbert, canónigo de la catedral de Notre Dame, consideraba que la educación que le habían impartido en el convento había dado los frutos por él esperados; se la lleva a París y la instala en su casa a la espera de poder casarla convenientemente; es decir, encontrarle un marido noble y con dinero. Pedro Abelardo contaba a la sazón 38 años y ya era una leyenda en las escuelas de París y en el mundo conocido de la época. Los estudiantes venían de toda Europa con el único fin de asistir a sus clases y lo seguían adonde quiera que él fuese. Su visión personal de las Sagradas Escrituras, y de la teología en general, pronto le acarreó un enemigo que lo perseguiría por el resto de su vida, Suger (1081-1151), Abad de Cluny y consejero de los reyes Luis VI y VII. Suger llegó a tener un poder inconmensurable, no sólo religioso, sino político, puesto que fue el designado de llevar las riendas del reino durante la ausencia de Luis VII, cuando éste partió a la segunda cruzada. A su regreso el rey lo proclamó Padre de la Patria. No obstante, el principal contradictor teológico de Pedro Abelardo fue Bernardo de Claraval, el fundador de la orden de los Cisterciences, la misma que nos dejó como legado arquitectónico sus maravillosos monasterios, cuya característica principal es la ausencia de decorado; y esa ausencia, a mi modo de ver, se transforma en el artífice de una profunda belleza. Bernardo de Claraval es, en cierta forma, el fundador de la Orden del Temple, ya que todas sus reglas fueron redactadas por él. Podría decirse que los principios templarios son también cistercienses. Bernardo de Claraval estaba lejos de comprender al gran filósofo de la escolástica. Por la persecución e intolerancia de la que fue objeto Pedro Abelardo debió quemar dos de sus libros. Fue, además, poeta y músico, compuso canciones de amor y música sacra y se le considera el padre de la escolástica. Pedro Abelardo, como Eloísa, se adelantó varios siglos a su propio tiempo, y fue el centro del Concilio de Sens (1140); donde fue acusado de herejía, teniendo como principal acusador a Bernardo de Claraval.// Su relación sentimental con Eloísa pudo ser posible puesto que Fulbert lo había invitado a vivir en su casa para que le diese clases de filosofía; no a él sino a la misma Eloísa. Pronto la relación académica entre Eloísa y Pedro Abelardo desencadenó en una incontrolable pasión y en un amor que habría de acompañarlos a todo lo largo de sus vidas. Un amor que les era prohibido porque para la época los profesores de las escuelas catedralicias debían ser célibes. De esta unión nació Astrolabio, por lo que sus padres decidieron casarse en secreto. Matrimonio que aparentemente desconocía Fulbert, quien decidió contratar a algunos esbirros para que lo castraran. Estos no sólo fueron condenados por el Abad de Notre Dame a la misma tortura, sino que les sacaron los ojos, y a Fulbert le confiscaron todos sus bienes y se le desterró de París, el peor castigo de la época para alguien de su clase social y económica. Es entonces cuando Pedro Abelardo decide tomar los hábitos y Eloísa, presionada por él, lo imita a regañadientes al entrar como religiosa al monasterio donde se había educado. Su hijo fue criado por una de las hermanas de Pedro Abelardo. Pero la persecución hacia ellos sólo había comenzado, durante el resto de sus vidas serían perseguidos implacablemente por Suger. Sin embargo, siempre estuvieron en comunicación. Las cartas de Pedro Abelardo tienen un tono más filosófico y religioso que personal, mientras que las de Eloísa mantienen el tono ardiente de la pasión y del amor de su juventud: “Dudo que alguien pueda leer o escuchar tu historia sin que las lágrimas afloren a sus ojos. Ella ha renovado mis dolores, y la exactitud de cada uno de los detalles que aportas les devuelve toda su violencia pasada”.// A la muerte de Pedro Abelardo, 46 años después de su drama, Eloísa reclamó su cadáver para enterrarlo en el Paracleto, el monasterio que los dos habían construido en la única época en que pudieron volverse a encontrar, antes de ser nuevamente separados por Suger. Pedro Abelardo le había escrito, desde mucho antes de su muerte, que quería ser enterrado allí, donde ella era priora desde hacía ya mucho tiempo. En su carta le decía:// “Entonces me verás, no para derramar lágrimas, que ya no será tiempo: viértelas ahora para apagar en ellas ardores criminales: entonces me verás, para fortificar tu piedad con el horror de un cadáver, y mi muerte, más elocuente que yo, te dirá qué es lo que se ama cuando se ama a un hombre”.// Pedro Abelardo, poco antes de morir, había escrito su autobiografía, a la que había titulado Historia Calamitatum. Años después, Eloísa compartiría la misma tumba. En la actualidad están enterrados en el cementerio Père Lachaise de París; visita cuasi que obligatoria para todas las parejas de amantes. -------------------------------------------------------------------------------------------------------- Recomiendo la lectura del libro Héloïse et Abelard de Régine Pernod, Albin Michel, Paris, 1970 Nota:Nota: La vida de Pedro Abelardo y de Eloísa fue llevada a la pantalla por Clive Donner, en una película titulada Pasión bajo el cielo, filmada en el año 1988 e inspirada en el libro homólogo de Marion Meade. Sus protagonistas fueron interpretados por Derek De Lint y Kim Thomson. La película es un verdadero fresco de la vida del París del siglo XII. (Este breve artículo hace parte de mi libro ¡Cuidado! Escritoras a la vista… Ediciones Ble, Manizales, 2009)

sábado, 7 de marzo de 2015

LA IMAGEN DE LA MUJER A TRAVÉS DE LA PINTURA

VENUS EMERGIENDO DE LAS AGUAS El cuerpo de la mujer ha sido un campo de batalla desde hace más de dos mil años. Nos han impuesto cánones que hemos debido seguir aún en contra de nuestros propios deseos e intereses, pero no siempre fue así. Hubo una época, de milenios, en que la mujer fue considerada una diosa, y su cuerpo un objeto sagrado. Al menos esto es lo que podemos corroborar cuando hacemos un viaje a traves del tiempo. Me refiero al legado de la historia del arte y de sus venus.
Las primeras representaciones del cuerpo femenino están en las venus esteatopígicas – de grandes caderas –, siendo la más famosa la figura encontrada en el Valle de Willendorf, en las cercanías del río Danubio, por el arqueólogo Josef Szombathy, en el año de 1908. Es una figura neolítica, cuya datación oscila entre los 20000 y 25000 años. Sin lugar a dudas es una escultura sacra, representa la creación, y nos habla de un culto a la mujer como dadora de vida. Es una figura de escasos 20 cm y recuerda el cuerpo de una mujer desfigurado por múltiples embarazos.
En el período que va del 5000 al 3000 ac se encuentran unas representaciones a todas luces contemporáneas, me refiero al arte cicládico; son figuras estilizadas y de una enorme belleza. Pero la imagen sagrada de la mujer tenía los días contados.
En el 460 ac vemos a la Venus de Ludovisi, hallada en Italia, en la villa que lleva su nombre, en el año de 1887. El Trono de Ludovisi es una laja de mármol blanco en el que se observa a Afrodita Urania emergiendo del mar, ayudada por las Horas, diosas del orden y de la justicia. La venus representa la Belleza, entendida como sabiduría divina; necesaria para guiar a los hombres en la búsqueda de la verdad y en desvelamiento de los misterios.
La Venus de Cnido (370-330 ac), de Praxiteles, representa no sólo a la diosa, sino a la hetaira Friné; famosa por su belleza y por su espíritu libre, dedicada al amor y a la pasión. Es famoso el juicio que le hicieron los hombres por la vida licenciosa que llevaba, en el cual no aceptó ninguna defensa; y en el momento en que debió responder a sus jueces, muchos de los cuales eran sus propios clientes, decidió quitarse el quitón. Cuando su cuerpo encandiló los ojos, más que lascivos de los hombres que querían su cabeza, su batalla estaba ganada; unánimente decidieron que tanta belleza, por fuerza, debía pertenecerles a todos. Esta es sólo una de las leyendas que se conocen sobre Friné, y como toda leyenda tiene muchas aristas, así que cada cual podrá decidir con cual se queda. Para el siglo XV, cuando ya el cristianismo - heredero de la misoginia de las culturas griega, latina y judía- se había instalado en Occidente, el cuerpo de la mujer fue considerado pecado, culpa, hecatombe, pérdida de la moral de los hombres de bien, los artistas ya no sabían cómo pintar ni como esculpir un cuerpo femenino. No es sino mirar la Dama en el baño, de Jean Van Eyck (1390-1441), para darnos cuenta de lo que pasaba en el arte.
Obsérvese el desnudo femenino y el desconocimiento de las proporciones humanas. Algo muy común durante el Medioevo, puesto que la influencia del cristianismo comenzaba a hacer verdaderos estragos en todo lo concerniente a la ciencia, pero sobre todo en lo concerniente a la mujer. El oscurantismo se había instalado y el miedo a la mujer se convertía en la nueva doctrina.
Por fortuna llegó Sandro Boticelli con el nacimiento de Venus. Como todas las figuras de este gran pintor, Venus, teniendo como modelo a Sandra Lippi -hija y hermana de los pintores Lippi-, Sandra aparece alargada, pero su cuerpo es proporcionado. No en vano, el pintor la realizó pintándola completamente desnuda. Lo que revelaba un cambio sustancial en la historia del arte florentino y el cual tendría una fuerte incidencia en el arte en general. Aún no había llegado el terrible Savanarola, por lo que Florencia aún conocía cierta libertad de pensamiento.
Con Eva Prima Pandora, del pintor Jean Cousin (1522-1595), aparece el primer desnudo del Renacimiento francés (hacia 1550). Obsérvese que el brazo izquierdo reposa sobre una calavera mientras que en el derecho lleva una serpiente. Ya para entonces los modelos de Eva y Pandora, símbolos de la mujer traidora, habían penetrado el imaginario colectivo. Con este cuadro Cousin se propuso poner en guardia al hombre del siglo XVI contra todos los males que, según él, representa la mujer; sobre todo si es bella. Según el pi ntor, la mujer genera vida, pero también muerte, desolación y pecado. Es esta idea que prevalecerá en los siglos siguientes. Pero no era algo nuevo. Desde los siglos XII y XIII se había venido rescatando el antiguo Derecho Romano, misógino por excelencia. Las escuelas de niñas habían desaparecido y los monasterios de mujeres pasaron a ser de clausura; mientras que los monasterios masculinos seguían siendo centros de educación y cultura, por lo que sus monjes podían llevar una vida social activa, incluso sexual; no es sino pensar en el Avignon de los papas para corroborar esta idea. Y si además se lee Los reyes malditos de Maurice Druon se podrá tener una visión mucho más acertada de la homosexualidad, de los grandes prelados de la Iglesia ; lo que corrobora que lo que tanto han condenado desde hace siglos ha sido en realidad una práctica común dentro de su seno.//.......................................................... A partir del siglo XVI se observa un cambio en la educación de las mujeres, especialmente en los países escandinavos, donde la Iglesia Luterana había hecho un gran esfuerzo porque en todos los hogares se pudiese leer La Biblia y en el resto de Europa la mujer pudo aprender a leer y a escribir bien avanzado el siglo XVI. Este privilegio estaba reservado a las clases nobles y burguesas. Sin embargo, en la educación de las mujeres se privilegiaba la lectura de La Biblia, el libro de oraciones y la interpretación del piano. // En el caso específico de las colonias españolas, ubicadas en el territorio del Nuevo Mundo, estaba prohibido importar libros de literatura no religiosa. En los Estados Unidos estaba prohibido enseñar a leer y escribir a los esclavos, el que supiera hacerlo podía pagarlo con su vida si llegaba a ser descubierto; situación que no difería mucho en la América Hispana.// Por su parte, Francia, desde 1627, con Mme. de Rambouillet a la cabeza, había iniciado los salones literarios y el arte de la conversación, lo que el mundo conocería más tarde como el círculo de las Preciosas o de las Mundanas, círculo que dio origen a la Ilustración Francesa. Estas maravillosas mujeres solían realizar estas tertulias en sus propias habitaciones, es decir en el mismo lugar donde dormían y amaban; pero no hay que olvidar que eran sólo una ínfima minoría. Puesto que la gran mayoría de las mujeres seguía sin saber leer ni escribir. La educación les estaba negada, considerando que la lectura era permisiva para el cuerpo y para el alma y que sólo las conducía a su propia perdición; léase condenación eterna. El canon de belleza de las mujeres estaba regido por las curvas generosas, para ello puede verse el cuadro Las tres gracias de Rubens (1577-1640).
Nada que ver con el canon contemporáneo de mujeres escuálidas y cuasi cadavérico que nos legó en los años 60 la modelo Twiggy.// En el siglo XVIII el libro había ganado un lugar importante en la vida parisina y de provincia. Las mujeres salían a pasear con un libro en la mano, o exigían tiempo para dedicarle a la lectura. François Boucher (1703-1770) y Fragonard (1732-1806), entre otros, entendieron este cambio social y lo llevaron a los lienzos en obras de una gran belleza como Madame de Pompadour (1756) o La lectora (1770).
Como el libro comenzó a ganar un lugar importante, y la lectura se hacía cada vez más popular, los hombres comenzaron a inquietarse por este fenómeno, al que llamaban “la furia de la lectura”, fenómeno que amenazaba con salirse de sus manos; lo que significaba perder el poder ancestral que siempre habían tenido sobre las mujeres. Así que los ríos de tinta no se hicieron esperar, con el único fin de luchar contra lo que se consideraba una verdadera pandemia. Las primeras teorías de la importancia de “una lectura dirigida”, aparecen con el fin de hacer énfasis en la educación católica y todo lo que pudiese interpretarse como virtud femenina: sumisión, obediencia, recato, silencio, prudencia. Virtudes netamente marianas y que tanto daño nos han hecho a las mujeres occidentales. Es decir, todos los elementos que le garantizan al hombre el control absoluto de la mujer; pero ante todo, que no quebranten el orden establecido por ellos.//............................................ SIN UN CUARTO PROPIO • El drama de muchas escritoras: Heinzmann, un librero suizo del siglo XIX, consideraba que después de la Revolución Francesa, la manía de leer novelas era la segunda plaga de la época. Incluso, algunos intelectuales racionalistas consideraban que la lectura dañaba a la sociedad. Años antes, en 1791, el pedagogo Karl G. Bauer escribía : • “La falta total de movimiento corporal en el momento de la lectura, unida a las diversas ideas y sensaciones violentas que emanan de ella, no pueden sino conducir a la somnolencia, al atascamiento, a la inflamación del vientre y a la oclusión intestinal; produciendo una incidencia real, como ya se sabe, en la salud sexual de uno u otro género, pero sobre todo en el género femenino” . Por su parte, Charlotte Brönte (1816-1855) nos relata su vida y la de sus hermanas, muy similar a la vida de Jane Austen, “Vivíamos en un lugar alejado donde la educación había hecho pocos progresos y donde, en consecuencia, no había ninguna tentación de buscar un trato social fuera de nuestro círculo familiar; dependíamos por completo de nosotras mismas, y de los libros de estudio, en lo que toca a los placeres y las ocupaciones de la vida”. Charlotte Brönte solía corregir el manuscrito de Jane Eyre mientras preparaba el almuerzo; situación que la llevó a rebelarse y a analizar su situación. Nadie mejor que Virginia Woolf para narrarnos el drama de no tener un cuarto propio. Desde entonces mucha agua ha corrido debajo del puente. Pero si bien en Colombia las mujeres asistimos a la universidad y si hemos llegado a ocupar cargos importantes, también es cierto que políticos misóginos, como el procurador Ordoñez o el senador Gerlein, han impedido que tengamos las mismas oportunidades que los hombres, nos han negado un salario igual al que ellos ganan, y legislan en contra de nuestros derechos sexuales y reproductivos, aduciendo que están protegiendo la sociedad y la familia; ignorando que el concepto de familia puede ser muy extenso, y que las leyes, por fortuna, son dictadas por la sociedad, no por la divinidad en la que cada uno de ellos cree. A esto se ha sumado la senadora Morales que pretende imponernos su credo personal, y el de su iglesia a como de lugar, sin importarle los miles de colombianos que discrimina con su actitud arrogante y con su idea de ser dueña de la verdad revelada. *Apartes de la ocnferencia Virginia emergiendo de las aguas dictado en el marco del Encuentro de Mujeres Poetas de Roldanillo (2011) y en el Encuentro Internacional de Escritoras en Panamá (2012) y algunos de sus apartes son de mi libro ¡Cuidado ! Escritoras a la vista… (Ediciones Ble, Manizales 2009).

viernes, 27 de febrero de 2015

DETRÁS DEL ESPEJO

Tengo cuatro o cinco años y estoy jugando con mis primas en la casa de la abuela. Es una casa enorme, llena de habitaciones cerradas y mal iluminadas, por la que yo me paseo triunfal, como si fuera otra persona. Me gusta ir a la casa de los abuelos. Cada vez que lo hago mi mamá me peina con mucho cuidado y me viste como lo hace cuando vamos a misa los domingos. A veces me coloca mi camisa predilecta y luego me monta en el carro, hacemos un viaje largo; al menos eso me parece a mí. Cuando llegamos mi mamá deja caer tres veces un gran aldabón que hay en la puerta de entrada. Me gusta su sonido, gong-gong-gong, es como si la música saliera de las entrañas de la casa y luego la puerta se abre. Subimos una larga escalera, me da la impresión que subo hasta el cielo. Arriba están los abuelos, siempre hay galletas de vainilla y yo puedo comerme las que quiera. Al final de las escalas hay un corredor largo y al fondo está la cocina, corro a reclamar las galletas que tanto me gustan. Al lado del corredor, están alineadas las habitaciones, se comunican unas con otras. Al lado de la cocina hay más escaleras, así que sigo subiendo, llego a una gran terraza, es la terraza más grande que conozco, apenas para patinar; pero mi mamá no me deja traer los patines. Es el lugar de la casa que más me gusta. Los adultos nunca suben. Levanto mis brazos y toco el cielo. Oigo voces, me buscan y me dicen que baje, no les gusta que esté arriba solo, mi mamá no se cansa de decirme que es peligroso, yo no entiendo que es el peligro, miro para todos lados pero no lo veo. Imagino que debe ser un señor muy feo, a lo mejor tiene mal olor. No me gusta que la gente huela mal. Por eso me gusta tanto que mi mamá me bañe. Sé que debo obedecer, así que bajo. Me encuentro con mis primas. Me siento bien con ellas, menos con Susana. Jugamos a las escondidas. Hay tantos lugares donde esconderse en esta casa, así algunas puertas estén cerradas y no podamos cruzarlas. A mí no me gusta buscar, prefiero correr a esconderme y esperar, sin respirar apenas, que alguna de ellas descubra dónde estoy. Pero siempre soy el primero que pillan y eso que me oculto muy bien, dentro del armario de mi abuela; estoy convencido de que es el mejor escondrijo. Las puertas tienen unos espejos enormes, me gusta mirarme en ellos, a veces me da la impresión que mi cuerpo crece, que se transforma, me veo reflejado dos, tres, cuatro veces. Como si fuera un camaleón. Mi papá, que siempre me cuenta historias de animales, me habló hace poco de ellos. Me dijo que cambiaban de color, utilizó una palabra muy rara, que no entendí, la repitió dos o tres veces, como hace cuando quiere que yo me aprenda una palabra nueva. Mimetizar, mimetizar, mimetizar. Es nuestro juego. El día de mi cumpleaños me regaló un libro de zoología, todos los días se sienta conmigo y me muestra un animal diferente. Me lee sus características, si tiene pelo o lana o plumas o escamas, me dice su nombre. Me explica si es mamífero u ovíparo, si es terrestre o acuático. Me gusta oír la voz de mi papá. Recuerdo que debo esconderme, así que abro la puerta del armario sigilosamente y me oculto detrás de los vestidos de la abuela. Me gustaría ponérmelos, algún día voy a preguntarle si me presta alguno. Escucho pasos, tratan de no hacer ruido, pero yo puedo oír el aleteo de las moscas en la oscuridad de la alcoba, así que los pasos, por más silenciosos que sean, no me pasan desapercibidos. Los pasos se paran al frente del escaparate, me quedo más quieto que nunca, ojalá continúen; pero la puerta comienza a abrirse, muy suavemente, sin hacer ruido. Tengo un poco de miedo, no quiero que me descubran. Pero a quien veo entrar es a Susana, a ella no le toca buscar, sino esconderse. Así que se pone un dedo en la boca y se sienta a mi lado. Ella es más grande que yo, cuando lloro, se burla de mí y se pone a cantar en un tono muy desagradable: -El bebé está llorando, el bebé está llorando… y entre más la escucho más ganas de llorar me dan. A veces pienso que no me quiere. Me hala el pelo o me da puños, con las otras primas es igual y después dice que no ha hecho nada. Y si la regañan, se aguanta y no llora. Esperanza ya nos ha debido de encontrar, no sé qué le pasa hoy. Así que comienzo a aburrirme, además no contaba con la presencia de Susana, este es mi rincón. Entre la ropa de mi abuela, hay algo que nunca había visto, es una prenda rara, como si fuesen dos cuencos de coco o dos tazas para naranjas o mandarinas. La cojo y la miro. Le pregunto a Susana si ella sabe qué es y me responde con aire de suficiencia: -Es para las mujeres, cuando sea mayor yo también tendré uno, mi mamá me lo prometió. Me lo arrebata de las manos y se lo pone en el pecho. Yo la encuentro linda y eso que no soy muy amigo de ella. Le respondo que yo también le voy a decir a mi mamá que me compre uno. Me responde con una gran carcajada, -¡Pero si tú no eres como yo! En su voz hay algo horrible. No entiendo por qué me dice que no soy como ella. Es verdad que tengo el pelo muy corto, yo quisiera tenerlo largo, como el de Esperanza. Me gusta su pelo, es sedoso y brillante, su mamá le hace unas trenzas muy bonitas. También me gusta su ropa. Yo no sé por qué siempre me visten con pantalones, yo quisiera ponerme el vestido azul con el que ella va a misa, como el que tiene hoy. Susana se sigue probando la pieza de los cuencos y yo quiero arrebatársela, ella no me deja. En cambio me dice que los hombres no usan ese tipo de prendas. Nuevamente siento que me hiere y cuando voy a ponerme a llorar, la puerta se abre y Esperanza grita emocionada: -1-2-3, los encontré.// ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Me llamo Orlando y tengo quince años. A todos mis compañeros les está saliendo barba, menos a mí; por lo que todo el tiempo me hacen bromas bastante pesadas. O me llaman niñita, marica, me dan patadas o me insultan. Venir al colegio a veces resulta una tortura, pero ni modo de decirle a mi papá que me quiero salir. Además no estoy muy seguro que en otro colegio no me pase algo parecido. Yo solo siento que estoy atrapado en el nombre de Orlando. Como si ese nombre fuese mi verdugo. En las noches, en la soledad de mi alcoba, me imagino con otro nombre, sonoro y profundo: Cayetana. Con él callaría a mucha gente, a los que no me aceptan, a los que me pegan en la calle o en el colegio; pero sobre todo podría vestirme como una mujer. Al menos eso es lo que el médico me aconsejó. Mi papá está muy preocupado porque no desarrollo los músculos de un hombre y porque no hay atisbos de barba, así que me envió donde un médico. El doctor quiso saber qué pensaba de mi cuerpo, y yo, por primera vez en la vida confesé mi deseo: -Quiero el cuerpo de una mujer, no me gusta el empaque con el que llegué al mundo. Él me aconsejó que me vistiera de mujer para ver si seguía pensando lo mismo. En la casa se armó la de Troya. La voz amada de mi padre sonó como los truenos en plena tormenta. No me pegó, pero el grito fue suficiente para producirme una gran herida. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Estoy parado al frente del espejo de la abuela. Trato de ponerme la prenda de los cuencos, mi mamá me dijo que se llamaba brasier. No sé cómo se pone. -¿Cómo harán las mujeres? -me pregunto-. Comienzo a sentir una sensación de incomodidad, no tardo mucho en conocer la causa. Detrás de la silla, está escondida Susana. Me mira con una sonrisa burlona. Nuevamente me dice que yo no soy una niña y me ordena que me baje los pantalones, cuando lo hago, ella se baja los calzones y señala con un dedo -¿Ves?, tú no tienes un pipí como el mío. Nunca lo tendrás. Luego se los sube y se va corriendo. Yo no puedo moverme, siento que estoy pegado al piso; y de la rabia, o de la sorpresa, no sé, me orino encima de la ropa. Susana debe de ser el peligro del que tanto habla mi mamá. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Tengo 20 años, mi papá sigue insistiendo en que debo ver a un médico, -pero a uno competente -me dice, sin mirarme- no al tegua que le recomendó vestirse de mujer -aclara con la voz llena de ira-. Ya no me habla directamente, siempre lo hace como si me enviara una razón, tampoco me mira a los ojos. Ya no soy el niño consentido a quien le solía leer historias de animales. El médico me prescribe un tratamiento hormonal, mi cuerpo comienza a cambiar; pero algo en mi interior sigue rechazando ese miembro que me estorba. Comienzo a ser aceptado por las chicas. Siempre me han gustado las mujeres, por eso anhelo ser como ellas. Ahora tengo una amiga con quien salgo siempre, nos entendemos; aunque ella no sabe que en el fondo la busco porque ella tiene lo que a mí me falta. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Un charco se ha formado a mi alrededor, huelo a orines, no me gusta sentirme sucio. Me pongo a llorar y veo a mi mamá parada en el umbral de la puerta preguntando por qué no he ido al baño. No sé qué responder. Es mejor no hablar de los juegos con Susana. En la casa busco prendas de mi hermana mayor, me las pongo cuando ella no está. Descubro que hay una mansarda. Me escondo en ella cada vez que puedo. Se convierte en mi lugar predilecto. Allí hay un viejo baúl con ropa que ya nadie utiliza. Los vestidos me quedan muy grandes, así que ensayo con las camisas, descubro que son de mujer, y aunque me llegan al suelo puedo caminar sin caerme todo el tiempo. En la buhardilla también hay un espejo, me paseo frente a él, y sonrío cada vez que veo mi imagen, mi verdadera imagen, reflejada en él. Pienso que soy un camaleón, comienzo a entender la palabra mimetizar. Aprendo que yo también puedo cambiar de aspecto, ese es mi secreto, no debo revelarlo. Pero aquí, en este cuarto oscuro, es donde verdaderamente soy feliz. Susana no sabe de la existencia de este cuarto, así que cuando ella viene, yo no hablo de él, no quiero que suba. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Una amiga de la universidad, a la que le gusta mucho leer, me habló hoy de un libro que lleva mi nombre: Orlando. Dice que es un libro muy bueno, de una escritora inglesa. Quedo atónito. Yo, que toda la vida he detestado mi nombre, descubro que es el título de un libro muy famoso. Me pongo un poco nervioso, pero ella no lo nota. Le digo que me hable un poco sobre el argumento. -Es un hombre de la época isabelina, un aristócrata inglés, a quien le encantan las mujeres -igual que yo, pienso-. -Orlando, sin ser un ser sobrenatural, o un dios, o algo parecido, ni envejece ni muere. -Como en el caso de Dorian Gray -le contesto-. -Algo así, con la diferencia, que él no hace pactos de ninguna clase, ni tiene una mente abyecta, no tiene manchas que ocultar. El caso es que a mediados del siglo XIX, trescientos años después de haber nacido, y en plena época victoriana, un buen día se despierta siendo mujer. Es un libro que bucea en la intimidad del ser humano -concluye-. Recuerdo el armario de la abuela y a Susana diciendo que no soy como ella, que nunca lo seré. Siento una gran desazón. Quiero salir corriendo a comprar el libro y no puedo. Otra vez estoy pegado al piso. Por primera vez intuyo que sí puedo cambiar. Que el alma que habita en esta carcasa equivocada puede al fin encontrar el cuerpo adecuado.// Mi mamá acaba de subir, me ha visto con ropas de mujer. Me ha hecho bajar de inmediato y me ha prohibido regresar a la mansarda. Mi secreto ha sido descubierto, me siento desnudo, no entiendo qué mal puede haber en vestir ropas de mujer. No digo nada, pero ante mí todo es negro. Me han cerrado el acceso al único lugar donde soy yo mismo. ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Tengo cuarenta años, estoy casado desde hace diez y tengo dos hijos. Soy un hombre roto, dual. En mí siempre ha habido un cisma. Debo fingir que estoy bien cuando en el fondo quisiera recuperar lo que me quitaron antes de nacer, mi cuerpo de mujer. Tal vez si fuese andrógino mi vida sería diferente. Cuando me quedo solo en el apartamento, me pongo la ropa de mi esposa y me paseo ante el espejo largo rato. Lo vengo haciendo desde hace unos tres años. Desde que visité a un chamán que al verme me dijo: -Debes aceptar a la otra que llevas en ti. Desde entonces he venido abriéndole camino a la Cayetana de mi adolescencia, poco a poco se apodera de mí y rompe el silencio. A medida que lo hace, mi cuerpo comienza a unirse, poco a poco voy dejando atrás la sensación de estar escindida. He hecho progresos, ya puedo caminar con tacones y me desenvuelvo mejor con las manos. No quiero que mis gestos parezcan caricaturas cuando recupere mi verdadero yo. Deseo que cuando a ella le llegue el momento de hablar, no tenga los gestos de él. Desde hace poco estoy pensando en hacerme operar. Ese miembro que llevo entre las piernas cada vez me estorba más. Siento a Cayetana como si fuese un volcán que anida en mi interior, su fuerza magmática crece y crece; no demora en hacer explosión. Cuando eso ocurra, mi antigua armazón habrá desaparecido y dará paso al cuerpo que siempre he ansiado.// ---------------------------------------------------------------------------------------------------- Nota: Este relato forma parte de mi libro Féminas o el dulce aroma de las feromonas, seguido del libro de cuentos Voces del Silencio. Ediciones Ble, Manizales, 2008.

jueves, 26 de febrero de 2015

LOS ENAMORAMIENTOS DE JAVIER MARÍAS, UNA NOVELA QUE INDAGA EN LA PSIQUIS HUMANA

Conozco a Javier Marías (España- 1951) desde hace varios años, pero debo confesar que no es mi escritor predilecto. De hecho El hombre sentimental, una de sus obras, la leí dos veces, pero no porque me hubiera gustado mucho, sino porque cuando volví a ella había olvidado por completo que ya la había leído con anterioridad y en cuanto a su novela Todas las almas la verdad es que nunca he sido capaz de leerla; lo he intentado tres o cuatro veces y siempre la dejo de lado. No obstante, estos dos últimos días estuve enfrascada en la lectura de Los enamoramientos (Random House Mondadori, 4ª edición, 2013), cuya trama y estructura me tuvieron sentada literalmente; no quería pararme hasta no haber terminado el libro.// María Dolz narra su encuentro en una cafetería con el matrimonio Desvern; en realidad un encuentro fugaz, así los vea todos los días por espacio de varios años. Y si hablo de fugaz es porque nunca les habla; solo algunas veces, poquísimas, los saluda con un leve gesto, casi desapercibido, pero que no escapa a la pareja por la que siente especial aprecio y sobre la cual está segura que su matrimonio está basado en una relación profunda y verdadera; hasta que un buen día no los vuelve a ver y pasadas algunas semanas se entera que él, Miguel Desvern o Deverne ha sido asesinado. Luego podrá hablar con Luisa, su esposa, y con Javier Díez-Varela, el mejor amigo de Miguel y protector de Luisa. // María Dolz se enamorará de Díez-Varela aun sabiendo de antemano que él no solo no tiene nada para ofrecerle, sino que no le interesa que ella forme parte de su vida. Aún así acepta una relación sin futuro, y aunque se acuesta varias veces con él, sabe de antemano que esa tarde o esa noche puede ser la última vez que lo vea. Así que no hay acoso por su parte, ni siquiera una leve insinuación a una próxima visita o a una salida a alguna parte. Simplemente es una mujer con la que Díaz-Varela se acuesta a la espera que Luisa olvide a su marido y lo acepte en su vida, la vida de una viuda que necesita ser amada y deseada nuevamente. Díez- Varela, por su parte, es un hombre frío, calculador y manipulador; así que tejerá una tela de araña alrededor de Luisa de la que ella no podrá escapar.// María Dolz, protagonista y narradora, es un personaje complejo, enigmático, solitario, discreto hasta el delirio. En realidad María se difumina, se borra a sí misma, se confunde con el paisaje, quiere pasar desapercibida; pero no porque no sea inteligente, ni culta, ni refinada, sino porque posiblemente está cansada del mundo en el que vive y que poco o nada le aporta. No cree en los nuevos escritores que invaden la editorial en la que trabaja. No obstante, respeta y admira a los clásicos, de ahí que comience a sentirse a gusto en su puesto de trabajo cuando su jefe acepta la publicación de unas obras olvidadas de Balzac y cuando su opinión comienza a ser verdaderamente valorada y tenida en cuenta.// María Dolz es una mujer inteligente, con gran sentido de la observación y del análisis, discreta, callada, “la joven prudente” como la llamaba el matrimonio Deverne; pero para quien no se escapa nada, ni el más leve movimiento de una hoja. // Y es esta característica la clave para poder desentrañar toda la trama de Los enamoramientos. Conocemos a sus personajes a través de la voz de María; incluso en su gran mayoría son los datos que ella se cuenta a sí misma en su deseo de desentrañar la vida de esos tres personajes que de una u otra forma invaden su mundo. Y junto a ellos tres están otros personajes, esta vez literarios, que son los que darán la clave al lector sobre el verdadero asesino, al menos el intelectual, de Miguel Desvern. Y para ello, Javier Marías hace alusión a una obra olvidada de Balzac, El coronel Chavert. El hombre que vuelve de la muerte, pero sin lograr recuperar a su mujer, ni poder volver al mundo donde pertenecía. Y luego, aparece Dumas con Los tres mosqueteros. Es a través de Athos y de un crimen que ha cometido en su juventud, que María terminará de atar cabos para poder dilucidar lo que se le había ocultado; o más bien lo que se le había dicho con tal de alejarla de la verdad. Pero también hay otros dos escritores que son clave en toda en la trama, Shakespeare y Sterne.// Los enamoramientos es una novela que hurga en los secretos de cada personaje, que hurga más que en sus alegrías en sus miserias humanas. El mundo descrito por Marías es gris, desesperanzador; donde el más fuerte termina por jugar con el destino de los mas débiles como si fuesen muñecos a los que él les da vida o los suprime cuando lo desea. Suprimir es un eufemismo, más bien habría que decir que los aplasta como se aplasta una mosca que nos impide dormir. // Es una obra muy bien construida, donde todos los elementos encajan en un perfecto y complejo rompecabezas y donde ninguna de sus piezas queda por fuera u olvidada. Es una novela sobre el azar, la mentira, el engaño, la doble vida; pero ante todo es una obra sobre la impunidad que reina en la mayoría de los asesinatos que se cometen a diario en cualquier lugar del mundo. Incluso Javier Marías escribe en su columna “La zona fantasma”, un artículo en el que presenta Los enamoramientos con el titulo de “La plaga de la impunidad” (27 de febrero de 2011-El País Semanal), y al respecto cita una de las frases de Los enamoramientos: “El número de crímenes desconocidos supera con creces el de los registrados, y el de los que quedan impunes es infinitamente mayor que el de los que son castigados”. Y al final del artículo dice: “La sensación de que la impunidad domina es inevitable en nuestras sociedades, y eso las lleva, gradual pero indefectiblemente, a tener cada vez una mayor tolerancia hacia ella; a juzgar a que los individuos particulares no les compete intervenir ni poner remedio, cuando ni siquiera lo hacen los jueces, y a considerar que dejar pasar un delito más del que tengan conocimiento o hayan sido objeto, un crimen aislado de la vida civil, no tiene mayor importancia ni cambia nada en esencia, ante la superabundancia de los crímenes públicos, económicos y políticos, que quedan y quedarán siempre impunes. Se trata de una de las más grandes desmoralizaciones de nuestro tiempo, y de ahí, supongo, mi pesadumbre al escribir sobre ello, aunque fuera lateral, indirecta, ficticiamente, en algo tan modesto como una novela”.// Para terminar quisiera recordar que Los enamoramientos es una de las cinco finalistas al National Book Critics Circle Awards de Estados Unidos en el año 2013 ; el premio finalmente se lo llevó El Jilguero de Donna Tartt, obra que reseñé hace dos semanas, http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/02/12/el-jilguero-de-donna-tartt-una-novela-para-aprender-a-escribir/ También habría que recordar que desde que este importante premio fue creado, en 1974, solo se le ha concedido una sola vez a una obra escrita en español, me refiero a 2666 de Roberto Bolaño.

sábado, 21 de febrero de 2015

A VIVIANE MORALES( carta abierta)

Esta semana ha debido ser muy difícil para usted, imagino que ha perdido la calma más de una vez y que no ha podido conciliar el sueño que le hace falta para recobrar la cordura que necesita en el ámbito privado y en el público. Sin embargo, no logro sentir lástima por usted; y si lo digo es porque usted no siente lástima por la mayoría de personas que habitamos en este país convulso y violento, al que muchas veces declaraciones como la suya ahondan más en la inequidad y en la discriminación. Usted sostiene que “la familia es sagrada”, debo decirle, antes de continuar, que para mí lo único sagrado es la vida de mis congéneres. Considera que familia es solo aquella conformada por un hombre y una mujer. ¿Dónde quedamos las miles de mujeres u hombres que hemos tenido hijos sin casarnos? ¿Usted misma no dejó al padre de sus hijos por irse a vivir con el hombre que amaba? Un hombre por lo demás cuestionable en muchos aspectos. De guerrillero habría pasado a formar parte de grupos paramilitares y según parece habría tenido negocios turbios en los que el Estado habría quedado mal parado; en otras palabras un hombre con un prontuario bastante extenso. ¿Cuál es su escala de valores? ¿Dónde está el umbral entre la ética y el amor? Y después usted quiere hacerse pasar como adalid de la moral. ¿De cual moral? ¿De veras cree que es portadora de la verdad revelada y única? Porque para mí no existe una verdad, hay infinidad de verdades e infinidad de mentiras. Por si fuera poco, enceguecida por los postulados de sus creencias religiosas, habría sido incapaz de comprender y aceptar las posibles diferencias sexuales de su propia hija. ¿Y aún así persiste en darnos lecciones de moral? ¿Cómo es posible discriminar a alguien a quien se ha traído al mundo porque no piensa ni siente como usted cree que debería hacerlo? ¿De cuándo acá traemos hijos al mundo para que sigan únicamente la senda que supuestamente hemos trazado para ellos? ¿Acaso no traemos hijos al mundo para que sean felices, autónomos, independientes, libres? Usted debería saber algo al respecto; no en vano ha seguido sus propios impulsos afectivos y sexuales. Aunque imagino que en su momento eso debió ser una etapa muy difícil para sus hijos. Pero usted, si algo ha demostrado a lo largo de su vida, es que es una mujer guerrera y en cierta forma autónoma. ¿Por qué le niega ese derecho a cientos, miles, millones de personas? Ahora bien. Dice que nadie debe inmiscuirse en su vida privada. Eso es cierto cuando no se es una figura pública, ni cuando con sus actuaciones se afecta la vida privada de millones de colombianos. Cuando se opta por una carrera política, o se pretende legislar en contra de los derechos de las minorías, o cuando se ejercen juicios de valor que discriminan a las madres solteras, entonces no debe extrañarle que se hable claramente de su familia. Ha debido pensar primero en ella antes de tomar decisiones tan graves como el referendo que pretende imponernos simplemente porque usted practica una religión intolerante, que la aleja del respeto y de la caridad que supuestamente predican los cristianos y los católicos. Usted, si verdaderamente tiene algo de ética, debería no sólo renunciar a seguir adelante con esa cruzada en contra de muchos colombianos, sino renunciar al senado. Personas como usted deberían primero hacer un alto en el camino para reflexionar sobre las equivocaciones que no hacen sino polarizar aún más esta sociedad ya dividida por sesenta años de guerra fratricida, sino para poder ganarse el respeto de su propia hija y por ende el de muchos colombianos que hoy nos sentimos agredidos por usted. Somos los mismos colombianos que nos sentimos agredidos por el procurador y por Uribe, entre muchos otros actores violentos -entre ellos las guerrillas- que ha generado esta sociedad, que con postulados como los suyos, o como los del Opus Dei* -a través de la Universidad de la Sabana- no han hecho sino hurgar en la herida que han abierto al pretender mostrarse como entes infalibles y que están por encima del mal, cuando el mal viene en muchos casos de los discursos violentos que predican en los púlpitos o utilizando los puestos que ocupan como servidores públicos; olvidando, más bien ignorando cínicamente, que Colombia es un Estado de Derecho y laico, así a usted y a Ordoñez, y por supuesto a Uribe o a la Hoyos, les pese. Ojalá no le dé por utilizar cilicios, o por de flagelarse. Más bien busque la forma de aceptar que hay personas que no piensan como usted, ni que sienten como usted, ni que aman como usted. Y recuerde, uno no echa a un hijo de la casa por su condición sexual, ni religiosa, ni política. No estamos en el Medioevo. Podemos conversar y tratar de aceptar las diferencias, así no las compartamos. No instale una nueva Inquisición, así sueñe con ella. Por último, y aunque usted lo sabe mejor que yo, recuerde que los homosexuales nacen de padres heterosexuales y que no siempre son los mejores padres ni los peores, simplemente padres. Lea una vez más las cifras de niños abandonados por los padres, o que viven en familias extensas, o los miles de niños que han sido criados por madres o padres solteros o viudos. O simplemente divorciados como es su caso. Y que negarle la oportunidad de adoptar a los homosexuales es ir en contra de los cientos de niños abandonados por padres heterosexuales. Atentamente, Berta Lucía Estrada Estrada * Pueden ver la respecto: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/02/14/cuando-el-opus-dei-se-mete-en-nuestras-casas/

sábado, 14 de febrero de 2015

CUANDO EL OPUS DEI SE METE EN NUESTRAS CASAS

¿Qué clase de biomédicos está formando la Universidad de la Sabana? ¿Qué clase de seudo ética está impartiendo en sus aulas? ¿Qué clase de ciudadanos responsables y respetuosos de la diferencia está formando con médicos salidos del más oscuro bestiario medieval? Estas, y muchas otras, son las preguntas que me he hecho desde ayer cuando leí los apartes del documento, aparentemente científico, que los médicos Álvaro Enrique Romero y Pablo Arango emitieran en nombre de la Universidad de la Sabana, y en la cual manifiestan que “la homosexualidad constituye de alguna manera una enfermedad”. Yo diría que los verdaderos enfermos son los dos médicos que no han logrado hacer una separación entre ciencia y pensamiento mágico-religioso. ¿Cómo se puede ser científico y dejarse guiar por postulados erróneos que nacen del fanatismo religioso de un hombre que apoyó al dictador -léase sátrapa- Francisco Franco y le ayudó en su empresa criminal? Ciencia y religión son dos conceptos antagónicos. No es que considere que una persona por ser médico tiene necesariamente que ser ateo, pero si creo que al menos debería declararse impedida para dar conceptos tan nocivos para una sociedad que pugna por dejar atrás la sombra fatídica de la religión. Lo digo porque Colombia es un Estado de Derecho, laico además, y en el cual las creencias religiosas deberían quedarse en el ámbito privado. Máxime cuando se representa a una universidad del Opus Dei. Para nadie es un secreto que esta institución, creada por un fanático como Escrivá de Balaguer (1892-1975), es una secta religiosa que obliga a sus seguidores a seguir prácticas verdaderamente aberrantes; entre ellas: 1. El cilicio que deben portar los numerarios por espacio de una o dos horas diarias y que les deja heridas por el resto de sus vidas, o en el mejor de los casos cicatrices que les recuerdan el infierno en el que vivieron. Aunque estas últimas solo se dan en el caso que los adeptos sean capaces de dejar la secta del Opus Dei. Además, está la flagelación que deben hacerse para “lavar sus pecados”. "En el Opus Dei la recomendación a los numerarios es usarlo diariamente durante dos horas, con excepción de domingos y festivos". http://es.wikipedia.org/wiki/Cilicio 2. Los adeptos deben confesar cada acto y cada pensamiento a una especie de director espiritual que la secta les impone. Esta confesión no es una vez al mes, es todos los días del año. Deben hacer actos de contrición permanentemente, y se les hace creer que prácticamente todo lo que hacen o piensan o sienten es un pecado grave que les acarreará la condena eterna. Esto es lo que ellos llaman “corrección fraterna”; sobra decir que detrás de esta práctica está la delación de todo aquello que escape al orden instaurado por el Opus Dei. En realidad es una forma de control absoluto, en el cual sus adeptos no tienen la posibilidad de una vida privada, por lo que carecen de control sobre sus propias vidas. Dentro de esta práctica perversa está la lectura del correo. Aunque hoy en día con el Internet es una práctica que les es difícil llevar a cabalidad, a no ser que el acceso a la red se haga dentro de las mismas casas del Opus Dei. Otra de sus formas de asegurarse una sumisión total y absoluta. 3. El Opus Dei tiene una clara división de géneros. La mujer es considerada inferior al hombre y debe en todo momento servirle de empleada doméstica. Es ella quien realiza las labores de limpieza y cocina. No tiene la posibilidad de acceder a cargos de importancia dentro de la supuesta organización. Es considerada ciudadana de segunda, aunque utilizar el vocablo ciudadano en el Opus Dei , es casi como una herejía. Hombres y mujeres son simplemente borregos al servicios de unos pocos que están en la cúpula y que se bañan cada día en lluvia de oro, como si fuesen sacerdotes de Zeus. « Uno de los encargos que tiene la Sección femenina del Opus Dei es el de ocuparse de las labores domésticas en los Centros de la Prelatura., tanto de varones como de mujeres Para casi todas las numerarias auxiliares y para algunas numerarias, las tareas de mantenimiento de los Centros constituye su trabajo profesional, y por lo tanto donde deben buscar su propia santificación. Cuando se trata de un Centro de varones, la separación entre los varones y las mujeres es total. De ordinario debe haber doble puerta entre la casa de las auxilares y los residentes. No suele haber ningún tipo de relación entre las auxiliares y los residentes de los centros, hasta el punto de que no es inhabitual que no conozcan los nombres ni mantengan conversaciones. Las entradas de los numerarios y las auxiliares son siempre distintas, incluso se procura que estén en calles distintas, para que las personas que viven en una y otra casa no se vean al salir y entrar. Con todo ello se busca evitar cualquier fundamento a maledicencias sobre el grado de cumplimiento del compromiso de celibato por parte de los miembros ». http://es.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei En el caso de las mujeres que se dedican a la labor doméstica, no sólo no perciben salario alguno, sino que carecen de afiliación social, lo que les impide acceder a una pensión de vejez o de enfermedad. http://fr.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei hay que leer el trabajo de las numerarias auxiliares como una forma de esclavitud, así el Opus Dei no lo reconozca de esa forma. Muchas de las estudiantes que caen en esta trampa, y que viven en las casas que la organización tiene en todo el mundo, terminan por suspender sus estudios puesto que la carga domestica que les imponen les impide llevar a cabo los estudios que sus padres les pagan en las universidades pertenecientes al Opus Dei. Eso sí, tanto la universidad como la pensión de la organización siguen cobrando la matrícula y los gastos de habitación, comida y demás. 4. Una parte del salario de los adeptos va directamente a las arcas del Opus Dei, muchos de sus fieles viven en situación de extrema pobreza. 5. El lavado de cerebro es una constante en su organización, de ello depende la obediencia absoluta, la imposibilidad de pensar por sí mismos, carecen de capacidad analítica y crítica. Son sometidos a vejámenes propios de mentes alucinadas y violentas. Para lograr la alienación total cooptan a adolescentes que aún no cumplen 15 años, por lo cual sus colegios y universidades serían solo una fachada para perpetuar una ideología sectaria y bastante secreta. Estos adolescentes deben plegarse a las leyes de la secta: celibato, obediencia y pobreza. ¿Cómo un niño de 14 años podría hacer votos de esa naturaleza ? Además, los alejan de sus familias, les dicen exactamente que deben responder a los padres en caso tal que éstos comiencen a tener dudas con respecto a su relación con el Opus Dei. En muchos casos les hacen cortar los lazos familiares y les presentan a sus progenitores y hermanos como sus propios enemigos. Sobra decir que los reclutados deben a su vez reclutar permanentemente otros adeptos; para lo cual el Opus Dei hace seminarios, retiros supuestamente espirituales, actividades que hacen pasar como lúdicas o culturales. Y por supuesto, no hay que olvidar la carga de oración que se da en cada una de dichas actividades; todo con el objetivo de acelerar la manipulación mental de la cual son objeto. 6. El celibato es una orden impuesta a los numerarios, numerarios auxiliares y agregados y va acompañado de una vida austera en el sentido literal de la palabra. 7. El celibato no cobija a los supernumerarios, los cuales representan el 70% del total de los adeptos; ya que estos pueden casarse. Habría que recordar que muchas veces es el Opus Dei quien decide con quien se debe contraer matrimonio, una orden que no puede eludirse. 8. Consideran que el mínimo de hijos debe ser entre 5 y 8, por lo que la planificación familiar está proscrita. 9. Por último están los cooperadores. Son laicos, no necesariamente creyentes o cristianos, que apoyan económicamente a la organización. “En el 2005 había alrededor de 164.000 cooperadores en el mundo”. http://fr.wikipedia.org/wiki/Opus_Dei En realidad la estrategia del Opus Dei es la de penetrar todas las esferas del poder político, económico, social y cultural. Minar las bases de una sociedad laica y demócrata. Los hilos del poder no le son ajenos; es más, podría decirse que son su razón de ser. Para terminar, aunque no he hecho sino esbozar algunos de los problemas de esta organización que yo considero de tinte mafioso, habría que recordar que su fundador Escrivá de Balaguer, un franquista confeso, es considerado no solo la figura más importante dentro de la organización, sino que su culto opaca al mariano. Bibliografía: Controversia entre los sacerdotes Jacques Trouslard et Dominique Letourneau : http://www.opus-info.org/index.php?title=Controverse_entre_Jacques_Trouslard_et_Dominique_Letourneau DES MAZERY, Bénédicte et Patrice. L’Opus Dei, enquête sur une église au coeur de l’église. Flammarion. 2005 DUBORGEL, Veronique. Dans l’enfer de l’Opus Dei. Albin Michel. 2007

jueves, 12 de febrero de 2015

EL JILGUERO DE DONNA TARTT, UNA NOVELA PARA APRENDER A ESCRIBIR

En estos últimos días estuve sumergida en un libro de Donna Tartt (Estados Unidos-1963), una obra que debería ser estudiada en los talleres que se dedican a la creación literaria. Lo digo porque estoy convencida que el principal valor de El Jilguero, (Editorial Lumen, 2014,1.150 páginas), la obra a la que hago mención, es el mejor ejemplo de cómo escribir una novela. El tema, y al cual me referiré luego, no me sedujo mucho, pero la forma como está construida es una joya por decir lo menos. El Jilguero hace alusión a una miniatura holandesa del siglo XVII. Su autor, Carel Fabritius, murió en la explosión de Delft en 1654, cuando una enorme bodega que albergaba 30 toneladas de pólvora estalló a mediodía dejando miles de heridos y cientos de personas muertas. Fabritius fue discípulo de Rembrandt y profesor de Vermeer. Se dice que fue él quien le enseñó el manejo de la luz. De Fabritius sólo se conservan 12 obras; entre ellas la miniatura en cuestión, todas la demás pinturas desaparecieron en la explosión que destruyó prácticamente toda la ciudad de Delft. La leyenda cuenta que la onda explosiva se sintió a 100 Km a la redonda. Sobre El Jilguero algunos críticos de arte han hablado de indicios de lo que posteriormente sería el Impresionismo. Y es esta miniatura holandesa la que da inicio a la obra homónima de Donna Tartt (Premio Pulitzer 2014). Su protagonista, Theo Decker, ve como su vida, su mundo, su universo personal, desaparece en unos cuantos segundos. Al igual que la vida de Fabritius, que estalla literalmente en la explosión de toneladas de pólvora, su vida queda hecha pedazos al ser uno de los pocos sobrevivientes de un atentado terrorista dentro de un museo donde El Jilguero está siendo expuesto al público de la gran manzana. La madre de Theo muere en el atentado y él debe cargar con una dura petición hecha por una de las personas que se encontraba a su lado en el momento del atentado. La aceptación de esa extraña petición le acarreará consecuencias que solo 10 años después estará en la capacidad de comprender en toda su dimensión. Robar El Jilguero será en cierta forma el umbral que trazará el infierno en el que va a vivir en los próximos 10 años. Es así como Theo Decker, con solo 13 años, une su vida al destino trágico de Fabritius, muerto en 1654 a la edad de 32 años. Las dos vidas estarán encadenadas y Theo no sabrá hasta mucho después como desatar el nudo ciego que las unió en esa coincidencia de dos explosiones que tuvieron lugar con más de tres siglos de diferencia. En la explosión de Delft si bien uno de los pintores, Egbert van der Poel (1621-1664), había logrado sobrevivir, también es cierto que de una u otra forma murió con la explosión, ya que perdió la razón. Desde ese momento toda su obra giró en torno a las ruinas de Delft, sus cielos tormentosos y los buitres asolando la ciudad llena de cadáveres; y aunque este detalle no es tenido en cuenta, al menos aparentemente en la obra de Tartt, si debe vérselo como el preámbulo del infierno que le espera a Theo Decker. El libro de Tartt podría leerse como la certeza que el pasado no perdona, que siempre estará ahí, así no queramos darle la cara, ni reconocerlo, así queramos ignorarlo, y pensar que podemos dejarlo atrás. Pero no, él nos alcanza como si se tratase de una enorme ave rapaz, y que con su enorme garra nos destrozara las vísceras una y otra vez, como un eterno Sísifo y luego nos dejara caer en el vacío más atroz. Ella misma ha dicho que El Jilguero es una especie de caída, como la obra de Camus. De hecho reconoce que su existencialismo la marcó profundamente; al menos en la obra a la que hago mención. La obra bucea en los conceptos de predestinación, fatalidad versus libertad. Como si el libre albedrío no existiese. Como si nuestros pasos fuesen guiados por fuerzas invisibles. Como si cada uno de nosotros fuese una marioneta en las manos de un gran actor que nos pone en un telón de fondo y nos obliga a recorrer las sendas que ha trazado para nosotros. En otras palabras habría que ver El Jilguero como una obra filosófica, no como una forma de aprender a vivir, sino como una forma de aceptación de un destino trágico al que no podemos escapar; una predestinación que hay que aceptar a como de lugar. Decker no es solo un antihéroe, o héroe al revés, sino que puede interpretarse como una metáfora de la inutilidad que representa cualquier esfuerzo humano que se haga por mejorar nuestra condición humana. En cierta forma lo que va a hacer Theo Decker, en los diez años que siguen al atentado en el museo, es emprender el camino del suicido. Solo al final tratará de levantarse del todo, antes se levantaba sólo para volver a caer una y otra y otra vez. Otra forma de suicidarse, otra forma de ver el mito de Sísifo. El nombre de Theo también podría leerse como el de un dios de las tinieblas; ya que ese es el universo en el que va a ahogarse. Theo no entiende el mundo en el que vive, pero tampoco quiere hacerlo. Entiende que su vida, y la vida de los otros, está signada por el absurdo, y que escapar a él es una obra de titanes; sabe que no tiene ni las fuerzas ni el deseo de buscar una salida, sabe que no puede ignorar los designios que le han sido trazados. Sabe que la gente no puede entender porque busca sumirse en un huracán de drogas y de alcohol. Entiende que aparte de Hobie, el hombre que le dio la mano cuando todo su mundo había desaparecido para siempre, a nadie le importa lo que pueda pasarle. Hobie, restaurador de muebles antiguos, le abrirá su casa y le enseñará el oficio de anticuario. Y junto con Hobie está Pippa, la niña que compartió con él la explosión en el museo, tragedia que los une más allá de toda comprensión humana. En realidad ella es la luz que lo ilumina en las noches donde las drogas duras juegan con él como si fuese una marioneta en sus manos. Otra persona que será vital en el proceso de regresar al mundo de los normales es la Sra. Barbour, puesto que en cierta forma va a representar a la madre que perdió en la catástrofe. Aspectos a tener en cuenta: 1. El Jilguero es una obra completamente cinematográfica. Cada secuencia, cada acción, cada cuadro, está descrito de una forma completamente visual. Es, posiblemente, la lectura más visual que haya hecho nunca. 2. Desde el punto de vista de construcción narrativa es una verdadera joya. En realidad El Jilguero podría estudiarse en un taller de escritura. Pocas obras literarias recogen tantos elementos narrativos como los que se ven en esta obra de Tartt. Me refiero a los elementos que la autora deja suspendidos en el tiempo, y luego los recoge uno a uno; sin dejar nada en el aire. Es un enorme rompecabezas, bastante elaborado además, que arma a todo lo largo de las 1150 páginas del libro. Y en esa maestría narrativa no deja nada en el tintero. Una muestra de esta escritura, que yo llamaría de bisturí, sería el descenso a los infiernos que hace Decker en los diez años que siguen al atentado terrorista. Es un viaje al corazón mismo de las tinieblas del mundo de las drogas duras, del alcohol, de la soledad, del no futuro, de la desesperanza. Y es ahí, diez años después, que su pasado le explota en la cara, como el día del atentado terrorista, y como la explosión de Delft donde murió Fabritius. 3. En El Jilguero nos paseamos por la mafia rusa y croata, pero también por el mundo de los marchantes de arte y de los anticuarios y restauradores de muebles antiguos; con él conocemos las prácticas no siempre santas de este tipo de mercaderes de la ilusión. También nos paseamos por Nueva York, recorremos sus calles desoladas, grises, húmedas, frías, solitarias. Donde uno creyera que la amistad y el amor son sólo ilusiones ópticas, como la del cuadro del jilguero que no se sabe bien si sobrevivió al atentado en el museo, o si fue robado, escondido o vendido en el bajo mundo. 4. Otro aspecto a tener en cuenta es la estructura de la novela. Podría pensarse que El Jilguero está escrita como si se tratase de una novela policíaca, pero no lo es; aunque a veces uno creyese que si, que sigue los postulados de las novelas negras; sólo que Tartt sigue sus propios caminos y no hace concesión a los autores de la novela negra contemporánea. Y si bien Decker es un personaje derrotado, decadente, también habría que pensar que la obra es un homenaje a uno de sus autores preferidos, Dickens. 5. El mundo de El Jilguero es bastante onírico, podría pensarse que no existe, que ha sido soñado, imaginado; en el mejor de los casos evocado, pero que nunca ha existido. Es una especie de mundo mítico, que está en todas partes y no está en ninguna. 6. Es un libro donde la mentira y la verdad se debaten por encontrar su lugar en el mundo. Dos fuerzas antagónicas que se necesitan mutuamente. Como la vida misma. No hay ni negros ni blancos, solo hay grises, infinidad de tonalidades grises. 7. El final es bastante flojo, le falta consistencia, como si la misma Donna Tartt ya estuviese aburrida de la narración que la tuvo en ascuas durante los largos años de redacción. La verdad es que pareciera escrito para otra obra diferente a la de El Jilguero, en las últimas 30 páginas debí esforzarme para no abandonarlo antes de terminar la lectura. Para terminar quisiera recordar que Donna Tartt sólo ha escrito tres novelas en 20 años, que no le interesan los circuitos literarios, ni los congresos, ni las entrevistas. Para escribir El Jilguero tardó 10 años, 1150 páginas; una constante en su creación literaria. Es amiga personal de Bret Easton Ellis, ese otro autor norteamericano que tanto admiro.

jueves, 29 de enero de 2015

EL AGENTE NARANJA

A la hora del alba/ en el último segundo naranja/ allí, donde el sol copula con la luna,/ el aire se fracturó/ el naranja del horizonte/ dio paso a multitudes de tonos amarillos,/ rojos, azules, morados/ mi cuerpo,/ transportado por una fuerza titánica,/ se elevó en el aire,/ voló dejando tras de sí/ los retazos de mi pierna izquierda/ el polvo se apoderó de mis pulmones/ mis ojos se extraviaron en una nube de detritos/ sentí como la tea, otrora mi cuerpo,/ viajaba a la velocidad de la luz/ y caía en el fondo de un abismo,/ en el averno de la inconsciencia humana/ ....... Estaba a mil vidas del mundo que era el mío/ ¿Cómo regresar?/ ¿Acaso existía el regreso?/ ¿Qué caminos se toman en el aire,/ cuándo siempre se ha vivido con los pies en la tierra,/ en el lodo, en las arenas movedizas?/

domingo, 25 de enero de 2015

EL PADRE Y EL COLONIALISMO EN EL AFRICANO DE LE CLÉZIO

Esta semana estará en el Hay Festival, como invitado de honor, el francés Le Clézio, Premio Nobel de Literatura 2008; pero más que francés habría que denominarlo ciudadano del mundo. Incluso yo diría que habría que llamarlo hijo de todos los pueblos; ya que con su labor de etnólogo, su defensa permanente de las culturas no occidentales, su profundo conocimiento de las cosmogonías diferentes a la judeocristiana, su sapiencia y gran respeto por la otredad, le confieren un aura que lleva a pensar en él y a leer su obra con respeto y admiración. No obstante, es un tema específico el que ha suscitado esta breve reseña, la figura del Padre./ La figura del Padre en Le Clézio:/ El Africano (2003) es una obra corta, escrita para tratar de comprender a un padre poco amado y más temido que respetado. En este libro Le Clézio nos relata como su vida cambia radicalmente cuando en los años de la postguerra debe abandonar Niza y el apartamento burgués de sus abuelos, para ir, junto con su progenitora y hermano, al encuentro de su padre, médico de profesión, y quien reside en África desde hace varios años./ En ese inmenso continente que es África Le Clézio conoce la penuria y el rigor ; pero también la sensación de libertad que emana de las vastas praderas y de los paisajes que se pierden en el horizonte. Es así como se acerca al mundo de la desmesura, a los violentos aguaceros, a los ríos infinitos, a los animales salvajes o a los mosquitos que impiden dormir. También conoce su propio cuerpo y aprende a identificarse con esa naturaleza inhóspita que acoge y rechaza al mismo tiempo a quien se interna en sus secretos. Aprende a amar y a respetar las culturas y creencias diferentes a la suya./ En ese nuevo y antiguo mundo nace el Le Clézio defensor de la otredad, el etnólogo que sabe poner en su justo lugar la forma de pensar que no corresponde a la racionalidad occidental. Es, precisamente, esta característica lo que lo lleva años más tarde a indagar sobre la figura paterna. En El Africano el autor emprende el difícil camino de entender, o al menos tratar de entender, al hombre que le ha dado la vida, pero con el que no se siente identificado./ / En esa búsqueda, en realidad un viaje interior, un viaje a las raíces mismas de su propio ser, de su propia identidad, se encuentra cara a cara con la soledad, con las inclemencias del tiempo y con la precariedad económica -entre otros aspectos- que han hecho de su padre una persona irascible, violenta y fría. Es así como entiende que su progenitor terminó por fundirse con el paisaje agreste; y que al hacerlo se transformó en una persona huraña y hostil./ El Africano, es, ante todo, una forma de reconciliación con la imagen paterna. Le Clézio, en este caso el hijo, trata de entender a un hombre al que llama padre pero que en realidad es un perfecto desconocido. Es una forma hermosa de reconciliación, tanto con la figura paterna como consigo mismo. El padre es un antihéroe, o héroe a la inversa, y el hijo hurga en el pasado para tratar de comprenderlo./ Es, entonces, cuando descubre la inmensa soledad y desarraigo de ese hombre al que llama padre; como si siempre hubiera sido un eterno exiliado, un exiliado en sí mismo, un apátrida, alguien que vive en un cuerpo ajeno y no sólo en un país extraño. Y tratar de vivir en el cuerpo de otro debe de ser la peor de las pesadillas. El descubrimiento de una soledad sin límites le permite conocer también el dolor y la angustia que caracterizó su existencia./ Al llegar a este punto entendemos que el libro El Africano, es una obra de hondo contenido metafísico. Y es que a su padre hay que entenderlo como un hombre roto, destruido por el sistema, por la soledad y por las adversidades que le tocó enfrentar. Es un relato sobre la incomunicación humana, sobre el abandono y el rechazo más absoluto y visceral que pueda concebirse hacia y desde un ser humano. En últimas, es un canto a la vida y a las relaciones filiales tan complejas y disimiles, ya que si bien nos muestra el retrato de un padre que es la antítesis de la ternura y que nunca demostró a sus hijos que los amaba, Le Clézio si nos cuenta el amor de sus padres antes de su llegada al mundo y nos deja entrever que él es el resultado de un gran amor y compenetración de pareja./ El colonialismo:/ Sin embargo, este libro va más allá de la figura paterna propiamente dicha ; ya que hurga en otra figura paterna odiada y cruel: el colonialismo inglés y francés que dejó heridas que nunca han cicatrizado y que ahora están haciendo metastásis. Me refiero, por supuesto, a la guerra que se lleva a cabo en Mali y en la cual Francia tiene un papel predominante; sin olvidar a la República del África Central. Pero también, a su terrible y doloroso legado en sus antiguas colonias; pienso en Argelia por ejemplo. El Africano es una denuncia del orgullo y de la prepotencia occidental y del avasallamiento que dicho sistema causó en África. Es una denuncia de las grandes desigualdades económicas y sociales que engendró./ El libro posee un hermoso lenguaje, poético y sensible; es una evocación de la niñez perdida y de un mundo que nunca más volverá. Es una búsqueda de los orígenes y de la razón de ser y, porque no, del reencuentro consigo mismo. Es un libro subjetivo, y aunque autobiográfico, no deja de ser una hermosa nouvelle, pero también una especie de diario íntimo, puesto que Le Clézio publica en él algunas fotos tomadas por su padre con una vieja Leica. Al final de la obra el lector tiene la sensación que la reconciliación del hijo con su padre es un hecho, y que por primera vez el hijo siente que aunque su padre ya no esté vivo, su amor por él es auténtico y definitivo./ El Africano es una enorme lección de vida y de comprensión humana y su lectura me hizo pensar todo el tiempo en El olvido que seremos (2006) de Héctor Abad Faciolince y en “La Reina del Silencio” de Marie Nimier. Experiencia que se repitió cuando leí Personne (Nadie-Premio Femina 2009) de Gwenaëlle Aubry.

miércoles, 7 de enero de 2015

IN MEMORIAM DE CHARLIE HEBDO

CUANDO EL FANTISMO RELIGIOSO NOS ENCEGUECE Otra vez la locura, disfrazada de fanatismo religioso, toca a nuestras puertas. Tratan por todos los medios de ahogarnos en el terror de un nuevo imperio. Me refiero a los que creen que las ideas de las personas que piensan diferente deben erradicarse para siempre. Los fanáticos buscan callar las voces que claman por un mundo libre, donde no haya censura y donde todas las ideas tengan un lugar para ser debatidas. Eso es lo que ha pasado hoy en París, Charlie Hebdo ha sido herido una vez más; sólo que esta vez ha sido en su centro, en el ojo mismo del huracán que desató al ejercer el derecho a la libre expresión. Su director y dos de sus principales caricaturistas, entre otros colaboradores, y dos policías, fueron masacrados en pleno día y en el lugar de trabajo. Al escribir esto siento como la pena y la indignación invaden cada parte de mi ser. No lo digo sólo como ser humano, también lo digo como francesa. Y es que yo tengo el privilegio de tener dos nacionalidades, una es la francesa, y la otra, por supuesto, es la colombiana. No soy francesa porque me tocó serlo. No soy francesa porque así se me hace más fácil la vida. Soy francesa porque elegí serlo. Decidí integrarme a esta sociedad que admiro y respeto. Hablo su lengua, amo su literatura, su música, su historia, sus catedrales, su pintura, su cocina, su extremado refinamiento, sus ansias de conocimiento, de aventura. Amo su espíritu libre, crítico, contestario, laico. Amo la libertad que se respira en sus calles. También soy bastante crítica cuando debo serlo; sobre todo cuando pienso en el rol que Francia ha jugado en las guerras o en la colonización; entre ellas el terrible pasado de Argelia, entre muchos otros. Lo que ha pasado hoy es terrible. Como lo han sido los otros asesinatos a los que hemos asistido incólumes al frente de las pantallas del televisor. Pero no nos callarán. La prensa no puede rendirse. La prensa no puede arrodillarse ante el fanatismo y la estulticia de unos cuantos fanáticos que creen que el horror debe gobernarnos y que las ideas extremas deben imponerse por encima del consenso y de la democracia. Y esto es válido para personajes siniestros como Ordoñez, Uribe, José Obdulio, la Cabal, que de cabal no tiene nada; y por supuesto para personajillos disfrazados de vedettes trasnochadas, como es el caso de los guerrilleros de las FARC; o de los que rara vez salen en los mass-media, como son los del ELN. Debemos luchar por la libertad de expresión, debemos luchar por un mundo mejor, en el que no haya ningún tipo de esclavitud. No olvidemos que cuando nos doblegamos ante el miedo nos convertimos en esclavos con grilletes atados a los tobillos.