sábado, 11 de julio de 2015

LA RUTA DEL ESPEJO

Dos poemas de mi libro La ruta del espejo: MI MEMORIA SE DESPOJA///
1/
Me fundí en la noche,/
Atenta, la virgen,/
me condenó al ostracismo dentro de mí misma,/
-el mido a la nada, el terror, al vacío, me sumergieron en el olvido-/
No pude unir los retazos de mi memoria/
mis manos de tejedora no recordaron los gestos/
debí huir d ela morada de Penélope./
2/
Mi memoria es una linterna de sombras,/
Caronte la contempla extasiado,/
su mortecina luz titila/
en los espesos bancos de calígine. ///   
SHEREZADA Sherezada, llama de la noche de los tiempos,/ -discípula secreta de Hefestos, testigo muda de los amores de Afrodita-/ cogita al calor de la fragua,/ estaña las remembranzas/ /// Sherezada, sacerdotisa de las quimeras,/ delinea la aurora, vence al crepúsculo/ /// Sherezada, ama del fuego,/ lo acaricia con su lengua/ el hierro fundido se desliza entre sus dedos,/ lo abraza en su propia forja/ Parada frente al yunque,/ con la lumbre quemándole las manos,/ Sherezada, herrera de vocablos,/ suelda las sílabas/ moldea imágenes, crea verbos/ /// Sherezada, gata silenciosa,/ se desliza cada noche por lo vericuetos de la memoria/ sale indemne de su laberinto/ /// La voz viene de las profundidades de la historia/ atraviesa eras geológicas/ -SOMOS SOMBRA Y OLVIDO-/ Sherezada, hija de la noche,/ acaricia su cabellera,/ huele a áloe y canela venidos de reinos recónditos de la ruta de la seda/ ----------------------
Nota: Estos dos poemas hacen parte de mi libro La ruta del espejo, Editions du Cygne, Paris, 2012, en edición bilingüe.

sábado, 27 de junio de 2015

CLAUDE MONET, LAS NINFEAS Y SU CASA EN GIVERNY

Siempre he sido una gran admiradora de Claude Monet (1846-1926), conozco gran parte de su obra pictórica,y cada que vez que puedo voy tras sus pasos. Es así como ayer estuve por segunda vez en su casa de Giverny, con el fin de hacer una larga visita a los estanques de ninfeas y de sauces llorones; así como al taller donde quedaron fijados en el lienzo definitivamente, como si el tiempo no hubiese pasado.
Monet se instaló en este hermoso pueblo de Normandía en el año de 1883, en 1890 compró la casa a la que hago referencia y posteriormente el terreno que la circunda donde daría rienda suelta a su imaginación con la concepción de los jardines que la harían famosa y donde él pintaría la mayor parte de sus obras.
Recorrer el estanque, los pequeños canales que lo alimentan, atravesar los puentes japoneses, uno de ellos con glicinias, observar los lotos y los sauces llorones, es asistir a la contemplación de una obra de arte viva y que está ahí para el disfrute de todos los sentidos. El espectador se convierte en un contemporáneo de Monet y de todos los artistas que conformaron el grupo de los Impresionistas, Berthe Morizot, Auguste Renoir, Edgar Degas, Camille Pissarro, Paul Cézanne y Édouard Manet.
Luego están los jardines que él mismo diseñó, alejándose bastante de la concepción francesa de rigor y armonía absoluta que había sido la constante en los parques de los castillos. Aquí el protagonista es el color. Monet creó una fiesta permanente de colores, una orgía sería la palabra más indicada. Además, al mezclar diferentes flores, creó la posibilidad de un perfume que se propaga en el aire y que hace vibrar los sentidos. Es como si el jardín fuese una gran paleta y cada árbol un pincel que le sirve al artista en ese oficio enorme que es la pintura. Y por último está la casa. Una inmensa construcción, de habitaciones amplias y bien iluminadas. En su salón principal creó un pequeño museo con sus obras, cuyas copias pueden observarse hoy en día, ya que los originales están en los museos.
El comedor nos habla de su propietario, una inmensa mesa, con capacidad para 14 comensales nos da la bienvenida. Y al lado una cocina espaciosa y bien dotada. En la segunda planta están las alcobas y aunque no se pueden visitar todas, si se puede entrar a la de Monet y su esposa. No hay que olvidar que Monet era un gran admirador de las estampas japonesas, lo que lo llevó a tener una muy buena colección de una pintura que él y sus amigos comenzaban a conocer y a respetar.// Las estampas japonesas tuvieron una influencia muy importante en el grupo de los Impresionistas, pero también fueron admiradas por los intelectuales y escritores de la época, como Zola. Las cuales mostraban a los pintores occidentales otra forma de concebir la perspectiva. Ya no era el punto de fuga, tan en boga desde el Renacimiento, sino las imágenes superpuestas; una encima de la otra, como una especie de escalera o de pirámide. También mostraban una forma diferente de ver el mundo, o para ser más precisa de ver la intimidad de una casa; ya que los japoneses describen todas las actividades diarias, como cocinar, ver a alguien caminar, o verlos trabajar en los campos de arroz, o en el baño, desde el suelo. Recuérdese que los japoneses realizan su vida cotidiana, al menos en el siglo XIX, no sentados en sillas, como los occidentales, sino sentados en el suelo.// Volvamos a sus jardines y al lago artificial donde sembró cientos de nenúfares, que se convirtieron en su modelo predilecto y en un permanente laboratorio de experimentación pictórica. Monet vivió allí los últimos cuarenta años de su larga y prolífica vida. Es en estos jardines donde pudo entregarse sin reserva alguna a su gran pasión, la pintura; ya que los años de precariedad económica habían quedado atrás. Monet, desde muy temprano, había logrado un rompimiento absoluto de todos los cánones académicos; pero es solo al final de su vida que logra, gracias a los nenúfares, acercarse a lo que posteriormente se conocería en la historia del arte como abstraccionismo. Es aquí donde surgen Las Ninfeas, cuadros que ya preludian lo que posteriormente sería el abstraccionismo. Es de recordar que Monet y Cézanne son los verdaderos precursores de la pintura abstracta. // A un costado de la casa está el taller que Monet hizo construir para los veintidos cuadros de los nenúfares. Es espacioso, con una luz cenital que lo atraviesa de pared a pared, y donde instaló telas para filtrar la fuerte luz del verano.
Y por último está la visita obligada al pequeño pueblo de Giverny, donde se puede almorzar en un buen restaurante, entrar a una de sus galerías de arte o visitar la tumba de Monet y de su familia o la pequeña iglesia, o admirar las casas, perfectamente restauradas; como si Giverny se hubiese detenido en el tiempo, esperando ver surgir la imagen de Claude Monet de alguno de sus recovecos. // Cabe recordar que Claude Monet y Georges Clemenceau (1841-1929) eran amigos y se respetaban y admiraban mutuamente. Por otra parte, Monet era conciente del rompimiento que su obra significaba en la historia del arte y que sus ninfeas eran algo completamente inédito; por lo que deseaba para ellas un lugar único y que todo el pueblo francés pudiese verlas y apreciarlas. Clemenceau comprendió en toda su dimensión el deseo de Monet; por lo que le pidió que él mismo decidiera como deseaba que sus pinturas fueran expuestas.
Es así como el Museo de L’Orangerie, conocido también con el apelativo de la Capilla Sixtina del Impresionismo, expone desde 1927 “Las Ninfeas” de Claude Monet. La sala fue especialmente adecuada para estas inmensas pinturas, ya que Monet las legó al Estado francés con la condición de exponerlas en un lugar permanente. // De dos obras que inicialmente iba a donar terminó por entregar veintidos paneles, que componen a su vez ocho composiciones, para un total de cuarenta metros de lienzo. Este proyecto le llevó catorce años de arduo trabajo. En esta hermosa sala el espectador puede sumergirse en el mundo poético y privado de Claude Monet.

miércoles, 24 de junio de 2015

A ORLANDO SIERRA HERNÁNDEZ: AMIGO, PUEDES DESCANSAR EN PAZ

Amigo puedes descansar en paz. La sombra siniestra que te cegó la vida y que nos dejó a todos los manizaleños un poco huérfanos por fin pasará el resto de su vida en la sombra de una mazmorra. * A MI AMIGO ORLANDO SIERRA HERNÁNDEZ Nota: Esta reseña sobre Orlando la publiqué el 26.12.2013, y ahora vuelvo a hacerlo como un homenaje al hombre cálido y a la mente brillante que fue Orlando Sierra Hernández. ————————————– El 30 de enero de 2002 un sicario le disparó a mi amigo Orlando Sierra Hernández, Director del diario La Patria de Manizales. El 1 de enero de ese mismo año había perdido a mi hermano, luego de una serie de desastrosas operaciones que tenían como objetivo curarle un cáncer terminal que se lo había comido a pasos de gigante sin que él mismo se hubiese dado cuenta del enemigo que albergaba en su esófago. Fue Carlos Arboleda Gonzalez, Director del Instituto de Cultura de Caldas para ese entonces, quien me dio la noticia: -A Orlando le dieron dos disparos en la cabeza. Sé que no dije nada. Nunca he olvidado esa frase y lo que yo sentí. Un enorme grito salió de mis entrañas y se quedó atorado en mi garganta. Aún hoy, casi 12 años después, sigue ahí, sin salir. Pensé: -Le han dado en la cabeza, en lo más grande que él tiene. Dos días después moría. Doce años después lloro sus muertes. Eran dos hombres que yo amaba, con amores diferentes. Uno era el amor filial y el otro la amistad, abierta, transparente, honesta. Orlando tenía una inteligencia única, de esas que pocas veces encontramos en nuestras vidas. Era lúcido, brillante, culto -con una cultura enciclopédica-, un gran lector y un gran conversador. Era un duende maravilloso, poseía un gran sentido del humor. Estar con él, así fueran cinco minutos –ya que siempre estaba ocupado- era reírse a carcajada batiente; siempre tenía algo para decir que hiciera sentir a su interlocutor como la persona más importante en el universo. Pero también era crítico y analítico, no dejaba nada en el tamiz de sus escrutinios. Decidió poner el dedo en la llaga de un departamento que desde los años 80 no ha dejado de conocer el látigo de la corrupción y de la politiquería barata; sobre todo la de dos seudos políticos de baja estofa que hicieron de las arcas del departamento sus alcancías personales. Uno de ellos está muerto. El otro lleva en sus hombros un historial delictivo que heredó uno de sus vástagos. No sé cómo se miran a la cara. Lo que uno desea para sus hijos es una herencia de honestidad y trabajo, no de corrupción ni de ambición sin medida. Desafortunadamente esa ha sido un poco la historia de este país de electores que se dejan comprar por una teja -o en el mejor de los casos por un almuerzo- sin ponerse a pensar que no es el minuto siguiente el que hay que resolver, sino la vida entera y la vida de los hijos de los hijos. Orlando intuía lo que iba a pasarle. En una de sus publicaciones, que rivalizaban con un huracán, le pregunté si no le daba miedo, le dije que era muy valiente, me respondió: No, no lo soy. Sé con quién debo medirme. En este caso concreto hablaba de un intelectualoide que ha dedicado gran parte de su vida a hablar mal de los escritores. Esa sabia frase se le olvidó muy pronto cuando decidió tomar pulso con la vagabundería que se había tomado los pasillos de la Asamblea de Caldas desde hace más de tres décadas. Ayer un juez, de eminente no tiene nada, dejó en babia el proceso que se adelantaba por el asesinato de uno de los ciudadanos más ilustres que ha tenido Caldas,y de uno de los mejores periodistas de Colombia. No obstante, me pregunto,¿podrá el asesino, al menos el que dio la orden de matar a Orlando, dormir en paz? ————————— Hoy, 25.06.15, puedo escribir: Amigo: Ese hombre, Ferney Tapasco, el mismo que le ha hecho tanto daño a Maizales y Caldas, el que cegó tu vida, ya ha sido condenado a 36 años de cárcel. Eso no te hace regresar a nosotros y a tu amado periódico La Patria, pero al menos podemos dormir tranquilos sabiendo que se hizo justicia. Descansa en paz querido amigo, siempre tendrás mi aprecio y admiración; así ahora tenga los ojos llenos de lágrimas, sigues aquí, en el centro de mi intelecto y de mi cariño.

domingo, 21 de junio de 2015

VIRGINIA WOOLF O LA GRAN RUPTURA

La primera vez que escuché el nombre de Virginia Woolf * fue en 1967 y nunca he olvidado ese momento. Mis padres me habían llevado a ver una película que se titulaba “¿Quién le teme a Virginia Woolf?” (1). A la postre yo contaba con escasos once años, por lo que si bien me quedaron en la memoria algunas escenas, también es cierto que no entendí la película. ¿Cómo podría entenderla si aún era una niña? Pero el nombre no lo olvidé nunca, así la película en cuestión poco o nada tuviese nada que ver con la escritora a la que hacía alusión.// Ahora bien, ya que hemos entrado en el tema a tratar en este día, debo hacer al menos una breve alusión a su biografía. Virginia Woolf nace en Londres el 25 de enero de 1882 y muere, por su propia decisión, el 28 de marzo de 1941, cuando veía como una nueva crisis de alineación mental la acechaba. Como la mayoría de las mujeres de su tiempo Virginia Woolf no asistió ni a la escuela ni a la universidad, pero contó con la gran fortuna de ser hija de uno de los más grandes intelectuales ingleses del siglo XIX: Sir Leslie Stephens (crítico, historiador y filósofo), poseedor de una enorme e importante biblioteca; en la cual Virginia, junto con su hermana Vanessa, se recluyó en el sentido simbólico de la palabra. Por otra parte, sus hermanos la pusieron en contacto con intelectuales jóvenes como Keynes, el economista, o el poeta T.S. Eliot, entre otros; juntos formaron el Grupo de Bloomsbury.// Virginia y Vanessa fueron víctimas del abuso sexual de sus dos medios hermanos, huella indeleble, que afectaría para siempre a la escritora. Estudió latín y griego, lenguas que le proporcionaron una inmensa cultura literaria. A la edad de 19 años se inició en el mundo de las letras, colaborando con reseñas literarias para un importante periódico londinense. En 1912 contrajo matrimonio con Leonard Woolf, un intelectual amigo del grupo de Bloombsbury. Juntos fundaron la empresa editorial Hogart Press. Para 1925 ya era una escritora madura, es el año de la publicación de La Sra. Dalloway. Esta década es importante tenerla en cuenta ya que tres años antes había aparecido el Ulises de Joyce, a quien el matrimonio Woolf se había negado a publicar, considerándolo demasiado obsceno. Y traigo a colación esta anécdota, ya que muy a su pesar Virginia Woolf representa, junto con Joyce y Faulkner, la gran ruptura literaria con la tradición decimonónica. El flujo de conciencia, trabajado por Joyce, aparecerá mas tarde en Las Olas de Virginia Woolf. Estos tres autores ahondan en las profundidades del alma humana de una manera no tratada hasta ese entonces.// Con La Sra. Dalloway, su obra maestra para muchos críticos literarios, Virginia Woolf retrata, en el lapso de escasas veinte horas, la vida de una mujer nacida y criada en la época victoriana, con todo lo que ello significaba. El libro, inicialmente titulado Las Horas, narra la preparación de una fiesta que el matrimonio Dalloway dará en la noche. En el transcurso del día Clarissa Dalloway rememora su vida y analiza el presente. La novela, a pesar de transcurrir en un solo día, como el Ulises de Joyce, abarca 30 años de la vida de los personajes. Básicamente la obra inicia con la llegada de un antiguo novio, Peter Walsh, quien ha pasado varios años en la India. Su entrada a la habitación de Clarissa ocurre cuando ella está remendando el vestido que utilizará en la noche:// “Aquí está, remendando un vestido; remendando un vestido, como de costumbre, pensó Peter Walsh; aquí ha estado sentada todo el tiempo que yo he estado en la India; remendando el vestido; … porque no hay nada en el mundo tan malo para algunas mujeres como el matrimonio, pensó; y la política; y tener un marido conservador…” (2)// Esta imagen nos conduce a la mitología griega, a ese enigmático personaje de Penélope, tejiendo y destejiendo la tela para el traje de bodas. Penélope, con el acto de deshacer cada noche el trabajo del día, logra estar atada permanentemente al marido que no ve desde hace varios años, es su forma de proteger, de preservar su vida, su amor. Clarissa, en cambio, rehace su vida. Ese acto que pareciera tan efímero e intrascendental, en realidad conecta a Clarissa con el pasado; significa que está cosiendo (leáse uniendo) los pedazos de su vida. Clarissa, como Penélope, representa la fidelidad a un amor, a un hombre, a un pasado, a la vida misma.// “Y de buena gana Clarissa se hubiera mordido la lengua por haber recordado con estas palabras a Peter Walsh el que se hubiera querido casar con ella. Desde luego, quise hacerlo, pensó Peter Walsh; casi me destrozó el corazón, pensó; y quedó dominado por su propia pena, que se alzó como una luna que se contempla desde una terraza, horriblemente hermosa en la luz del día naufragante. Jamás he sido tan desdichado, pensó. Y, como si de veras estuviera sentado en la terraza, se inclinó un poco hacia Clarissa; adelantó la mano; la levantó; la dejó caer. Allí arriba, sobre ellos, colgaba aquella luna. También Clarissa parecía estar sentada con él en la terraza, a la luz de la luna”. (3) // Clarissa está casada con Robert Dalloway, pero en realidad sigue amando a Peter Walsh, a quien ella dejara por no ofrecerle la seguridad económica que una mujer de su condición social y de su época ansiaba tener. Peter Walsh habría sido la pasión, Robert Daloway es la estabilidad económica, social y emocional. // “…diría a Clarissa que la amaba, así, lisa y llanamente. Tiempo hubo en que tuvo celos de Peter Walsh; celos de él y de Clarissa. Pero a menudo le había dicho Clarissa que acertó al no casarse con Peter Walsh; lo cual conociendo a Clarissa, era evidentemente verdad; necesitaba apoyo. No era débil, pero necesitaba apoyo. … su propia vida era un milagro; si, debía reconocerlo sin sombra de duda; ahí estaba él, en el mejor momento de su vida, camino de su casa de Westminster, para decir a Clarissa que la amaba. La felicidad es esto, pensó. … Él le ofrecía las flores, rosas rojas y blancas rosas. (Pero Richard no consiguió decirle que la amaba; no con estas palabras).” (4) // Peter Walsh es un personaje bastante melodramático, en este sentido tiene mucho de los personajes románticos, está lejos de la mesura inglesa, es la antítesis del marido de Clarissa, quien es un auténtico Lord, flemático, austero en los sentimientos, frío y calculador. Por su parte le deja un espacio libre, a su lado conoce la independencia, no la “encierra” en un mundo de celos, ni le es infiel con otras mujeres. La casa es un microcosmos donde Clarissa se sabe ama y señora del mundo. Allí construye un universo armónico e inamovible, un mundo donde el único ser que no encaja es la Srta. Kilmann (juego de palabras en inglés que significa matahombres). // “El vestíbulo de su casa era fresco como una cripta… Era su vida, aquella influencia, se sintió bendita y purificada, diciéndose, en el momento de coger el bloc con el mensaje telefónico escrito en él, que momentos como aquél eran brotes de árbol de la vida, flores de tinieblas, pensó ( como si una hermosa rosa hubiera florecido sólo para sus ojos): Y ni por un momento creyó en dios, pero, pensó, levantando el bloc, precisamente por ello una debe recompensar en el vivir cotidiano a los domésticos, sí, a los perros y a los canarios, y sobre todo a Richard, su marido.” (5) Peter Walsh, en cambio, la habría “sofocado”. Si se hubiese casado con él, la hubiera desestabilizado, ya que es un aventurero. El se define a sí mismo como un romántico filibustero, un aventurero, rápido, osado. Y como todo aventurero es también un soñador: “Y el mejor juez de gastronomía en la India”. Está siempre dispuesto a ir tras un nuevo amor, tras una nueva ilusión: // “¿quién era Peter para afirmar que la vida es coser y cantar? ¿Peter, siempre enamorado, enamorado de la mujer de quien no debía enamorarse? ¿Qué significa tu amor?, hubiera podido preguntarle – Clarissa. Y sabía la respuesta de Peter: El amor es lo más importante del mundo y ninguna mujer puede llegar a comprenderlo. Muy bien. Pero, ¿Acaso había en el mundo un hombre capaz de comprenderla a ella? ¿De comprender sus intenciones? ¿Su vida? Clarissa no podía imaginar a Peter o a Richard tomándose la molestia de dar un fiesta sin razón alguna”. (6) // Peter es un “irresponsable”, si se tiene en cuenta el significado de “responsabilidad” para una sociedad que aún vivía bajo los parámetros de la época victoriana. Está atrapado en el pasado, como buen romántico es un sentimental y además bastante solitario. El habría significado la pasión, la sensualidad, el erotismo, todo aquello que Robert le negaba: // “Todo había terminado para ella. La sábana estaba lisa, y estrecha era la cama. Se había subido sola a la torre y los había dejado, a los demás, jugando al sol. La puerta se había cerrado, y allí, entre el polvo de yeso caído y la broza de los nidos de pájaros, cuán distante parecía el panorama, y los sonidos llegaban débiles y fríos (se acordó de cierta ocasión, en Leith Hill), y ¡Richard, Richard!, gritó. Como en el nocturno sobresalto del que duerme y extiende la mano en las tinieblas en busca de ayuda. Almorzando con Lady Bruton, recordó. Me ha abandonado, estoy sola para siempre, pensó, cruzando las manos sobre la rodilla”. (7) // No hay que olvidar que aún a comienzos del siglo XX, tanto en la burguesía como en la aristocracia europea, los matrimonios solían dormir en cuartos separados; puesto que el acto sexual representaba, básicamente, la reproducción. Una vez el hombre había asegurado su linaje, poco o nada tenía que hacer en la cama de su legítima esposa. El placer estaba en la calle, en los lujosos y costosos prostíbulos de la época. En cuanto a Virginia Woolf se refiere, logra retratarse a sí misma en el personaje atormentado de Septimus. Al igual que él, ella ha conocido la locura, y al igual que él ha estado internada en instituciones psiquiátricas, con todo el horror que ello podría representar hace noventa años. “Septimus descendía otro peldaño en la escalera que le llevaba al fondo del pozo”. Con este personaje, Virginia Woolf hace una premonición de su propia muerte: // “Le habían abandonado. El mundo clamaba: Mátate, mátate por nosotros. Pero ¿a santo de qué iba a matarse por ellos? La comida era agradable; el sol cálido; y el asunto de matarse, ¿cómo lo llevaba uno a cabo? ¿Con un cuchillo de mesa, feamente, con sangre y más sangre? ¿Chupando una tubería de gas? Estaba demasiado débil, apenas podía levantar la mano. Abandonado, como están solo aquellos que van a morir, y en ello había cierta belleza, era un aislamiento sublime; representaba una libertad que las personas vinculadas no pueden conocer. Holmes había ganado, desde luego; el bruto de los rojos orificios de nariz había ganado. Pero ni siquiera Holmes podía tocar aquel último resto perdido en los límites del mundo, aquel forajido que, vuelta la vista atrás, miraba las regiones habitadas del mundo, que yacía, como un marinero ahogado, en la playa del mundo”. (8) Ahora bien ¿Porqué he titulado este aparte “la gran ruptura”? Por varios aspectos: // 1. La obra está marcada por el psicoanálisis, no hay que olvidar que los Woolf son los primeros en publicar a Freud. Este aspecto se ve claramente desarrollado en el monólogo interior: “Porque esta es la verdad acerca de nuestra alma, pensó, de nuestro yo, que cual un pez habita en profundos mares, y nada entre oscuridades, trazando su camino entre matas de gigantescos hierbajos, por espacios moteados por el sol, y sigue adelante y adelante, penetrando en las tinieblas, en la frialdad, en lo profundo, en lo inescrutable, y de repente sale veloz a la superficie, y se exhibe y nada en las olas rizadas por el viento, y tiene una positiva necesidad de trato, de roce, de calor, con charlas ligeras. ¿Qué piensa el gobierno hacer –Richard Dalloway lo sabría- con la India?”. (9) 2. El segundo aspecto sería la utilización de la desambiguación, o flashback, una clara influencia del lenguaje cinematográfico. Esta característica se puede ver claramente en el pasaje anteriormente leído. Me refiero a la escena cuando Peter Walsh recuerda la luna que había enmarcado uno de los pocos momentos mágicos que había tenido con Clarissa, y como esa luna regresa nuevamente, de una forma simbólica – presencia tutelar sería la expresión adecuada-, a posarse encima de ellos. 3. Otra ruptura, o innovación literaria, es la reflexión sobre la mujer, el matrimonio y la sexualidad femenina. Clarissa Daloway analiza amargamente su desconocimiento del placer sexual. Situación bastante común en los matrimonios del siglo XIX e incluso hasta bien entrado el siglo XX. No hay que olvidar que es sólo hasta los años ’60, con el Movimiento de Liberación Femenina, y por supuesto con el invento de la píldora anticonceptiva, que la mujer da rienda suelta al placer; ya que el acto sexual había dejado de estar ligado únicamente a la reproducción. La posibilidad de decidir cuántos hijos se desea tener, en qué momento y con quien, significa para la mujer un gran paso en la aceptación del compañero y poder disfrutar sin miedos a un embarazo indeseado de la relación sexual. “Su cama se haría más y más estrecha. … El dormitorio era una estancia de ático; la cama, estrecha; y mientras yacía allí leyendo, ya que dormía mal, no podía apartar de sí una virginidad conservada a través de los partos, pegada a ella como una sábana”. (10) // Por otra parte este pasaje de “virginidad conservada a través de los partos, pegada a ella como una sábana”, bien podría decirse que es autibiográfico, así Virginia Woolf no haya tenido nunca hijos. Y si digo esto es porque su relación con Leonard Woolf no fue nunca de pasión. Cuando él le propuso matrimonio ella se destabilizó a tal punto que tuvo que ser internada en un hospital pquiátrico. Estando allí ella misma le escribió una carta en la que le dice: “Usted no me atre físicamente. El otro día cuando me besó, yo sentí lo mismo que si hubiera sido una roca la que me hubiera besado.” No obstante, al salir del hospital Virginia y Leonard se casan, pero ella pasará dos largos años enferma. Una vez casados Leonard haría circular la leyenda que Virginia era frígida, con lo que él ocultaba su propia repulsión hacia el acto sexual.// 4. En esta obra, Virginia Woolf también reflexiona sobre el rol que tendría la mujer en el siglo XX. Siglo de oportunidades, en el cual la mujer tendría una vida activa en profesiones que siempre habían sido territorio exclusivo del hombre: la medicina, el derecho, la política y logra entender que ninguna profesión le será vedada.// Este aspecto será magistralmente analizado en una obra posterior: Un Cuarto Propio o Una Habitación propia (publicado en 1929 y traducido posteriormente al español por Jorge Luis Borges); ensayo en el cual Virginia Wolf pone dramáticamente el dedo en la llaga sobre la condición femenina en la Inglaterra de los años 20. Analiza históricamente el papel jugado por la mujer: siempre reducida al gineceo, a la crianza de los hijos, sin derecho a la educación, a la cultura e incluso al lenguaje; puesto que su verdadero manejo y conocimiento lo dan el estudio, la lectura e incluso el oficio de escribir. “Primero nueve meses para que nazca la criatura. Después tres o cuatro meses para criar la criatura. Una vez despechada la criatura se necesitan a lo menos cinco años para jugar con la criatura. No se puede, parece, dejarlos corretear por las calles… También dice la gente que la naturaleza humana se forma antes de cumplir los cinco años”. (11) // El hombre, en cambio, se levanta cada día, se va para la oficina, se encuentra con los amigos, regresa a la casa en la noche, encuentra la comida caliente, puede leer el periódico, o un libro, o escribir, y los hombres de hoy en día pueden ver televisión o trabajar en el computador; y todo ello en un cuarto especialmente diseñado para ellos. Virginia Woolf se hace la siguiente pregunta: “¿Porqué los hombres bebían vino y las mujeres agua? ¿Porqué un sexo era tan adinerado, y tan pobre el otro? ¿Qué influencia ejerce la pobreza sobre la literatura? ¿Qué condiciones requiere la creación de obras de arte?” (12) Virginia Woolf analiza la extrema pobreza que caracterizó por siglos la condición de la mujer occidental. Es de anotar que en el caso específico de Inglaterra, sólo en 1880 se le permitió a la mujer casada el manejo de sus propios bienes. Sin embargo, el caso inglés no deja de ser privilegiado, recordemos que en Francia la mujer sólo tuvo acceso a su propia cuenta bancaria en 1968. La dote, práctica común hasta finales del siglo XIX, era manejada por el marido, ella carecía además (y carece aún) de un cuarto propio.// Por otra parte, analiza, de una forma magistral, la misoginia que ha caracterizado a los grandes pensadores y hombres políticos a través de los tiempos: “Pope: La mayoría de las mujeres carecen de todo carácter… Napoleón las creyó incapaces… Mussolini las desprecia…” (13) Y eso que no hace alusión a Platón, quien se quejaba que la educación de los niños estuviese a cargo de las mujeres, alegando que no recibían ninguna instrucción, cuando ellos mismos se la negaban. // Esta misoginia ha dado como resultado la violencia de género, uno de los grandes dramas que ha tenido que afrontar durante milenios la mujer. Leyendo La Historia de Inglaterra, del Profesor Trevelyan, Virginia Woolf nos da a conocer la vida de la mujer inglesa en el seno familiar: “Golpear a la esposa era un derecho reconocido del hombre, y era ejercido sin recato por humildes y poderosos… La hija que rehusaba casarse con el caballero elegido por sus padres se hacía acreedora a que la encerraran, la golpearan y la tiraran por el suelo, sin que la opinión pública se conmoviera. El casamiento no era asunto de afecto personal, sino de avaricia familiar, especialmente en las caballerescas clases altas… El compromiso solía tener lugar cuando una de las partes aún estaba en la cuna, y el casamiento cuando apenas habían salido del cuidado de sus niñeras”. (14) Las niñas estaban destinadas a aprender los trabajos domésticos, por lo que rara vez aprendían a leer y a escribir, y entre más baja fuera su condición socio-económica peor era su situación familiar y social. Por lo tanto, no nos debe extrañar que para el siglo XIX, cuando las mujeres comienzan a publicar, algunas de ellas opten por seudónimos masculinos: George Eliot, Georges Sand. Esto las protegía, al menos aparentemente, del hazmerreír de sus contemporáneos. En realidad lo que hacían era escudarse de los improperios que podrían recibir día a día. Afortunadamente sus nombres verdaderos y su condición de mujeres, quedaron inscritos en la historia de la literatura. Y es que además las mujeres se ven siempre enfrentadas a un eterno drama: demostrar cuán capaces son, algo que los hombres no siempre deben hacer, al menos en la proporción e intensidad de las mujeres. La mujer ha debido escuchar permanentemente el mismo argumento: “-Eres incapaz, no tienes los conocimientos necesarios. -Eres mujer, eso es asunto de hombres…” Para lo cual se ve forzada siempre a eludir o a refutar sus puntos de vista y si ésto es una verdad de a puño hoy en día, en pleno siglo XXI, podemos imaginarnos como sería hace cien o doscientos años. // Pero no todos los hombres han sido misóginos. Virginia Woolf trae a colación la teoría de Coleridge, sobre la inteligencia andrógina. Y no tiene porque ser de otro modo, ningún científico ha demostrado fehacientemente que el cerebro de las mujeres sea diferente al de los hombres; lo que nos hace diferentes son los órganos reproductivos. Lo que si puede diferir es nuestra capacidad cognitiva, pero pienso que este factor se debe más a conductas sociales y culturales que a una forma diferente del funcionamiento de las neuronas. // A partir del siglo XVIII, las mujeres comienzan a traducir, a escribir (con Madame de Staël a la cabeza, 1766-1817; y quien además fuese odiada por Napoleón, que siempre la consideró alemana), y comienzan a ganar dinero. Y es que la literatura no debe ser vista como un pasatiempo, sino como una profesión, un oficio: “El dinero da valor a lo que impago es frívolo.”, dice Virginia Woolf. Es acá cuando se comienza a operar la emancipación de las mujeres. Ellas le abren el camino a Maria Shelley, aunque Virginia Woolf ni la nombra en su célebre ensayo, ni a Jane Austen, así como a las hermanas Brontë, a George Eliot, a Georges Sand o a Emily Dickinson. Pero ¿Cómo escribir sin un cuarto propio? ¿Cómo estudiar, leer y crear si no se posee un espacio que la aísle de los pequeños dramas familiares? El niño que llora, la empleada que desea saber que debe preparar para el almuerzo (cuando puede darse el lujo de tenerla…), la labor de cualquier mujer comienza antes del alba y termina bien avanzada la noche… todo ésto en las labores domésticas… Y recuerda Virginia Woolf a Miss Nightingale: “las mujeres nunca tienen una media hora… que sea realmente de ellas”. (15) Con este libro, Virginia Woolf se erige como una de las primeras feministas, no hay que olvidar que apoya el movimiento de mujeres que buscan el derecho al sufragio, este derecho lo obtiene la mujer inglesa en 1919; en Colombia habrá que esperar hasta 1954. // En Orlando ** (1928), obra poco conocida en nuestro medio, Virginia Woolf hace una travesía por la historia de Inglaterra, desde la época Isabelina (siglo XVI) hasta 1920. Orlando es escritor, aristócrata, sibarita, vividor, mujeriego que va trasegando a través de los siglos, hasta llegar al siglo XIX donde se convierte, de la noche a la mañana, en mujer. Este personaje es creado en homenaje a la mujer que tanto amó, escritora como ella: Vita Sackville-West. (16) // En Las Olas (1931), Virginia Woolf desarrolla un estilo completamente diferente al utilizado en sus obras anteriores. El libro carece de argumento en el sentido clásico del término; no obstante el lector va conociendo la trama y la vida de cada personaje a través de los monólogos interiores. Cada personaje habla de sí mismo y de sus compañeros. En esas voces desgarradas nos enteramos de los dramas de cada uno, de sus ambiciones y frustraciones, de sus desarraigos reales e imaginarios… ““El brillo purpúreo”, dijo Rhoda, en el anillo de la señorita Lambert cruza y vuelve a cruzar la mancha negra en la página blanca del libro de rezos. Es un brillo amoroso, del color del vino. Ahora que tenemos las maletas deshechas en los dormitorios, nos sentamos en rebaño bajo mapas de todo el mundo. Aquí hay pupitres con pocillos para la tinta. Escribiremos con tinta nuestros ejercicios. Pero aquí nadie soy. No tengo cara. Tanta gente, todas vestidas de sarga castaña, me ha robado la identidad. Todas somos desconsideradas y retraídas. Buscaré un rostro, un rostro compuesto y monumental, y lo dotaré de omnisciencia, y lo llevaré bajo mis ropas, como un talismán y después (lo prometo) encontraré un escondite en el bosque para poder allí, mirar en secreto mi colección de curiosos tesoros. Lo prometo. Así no lloraré”. (17) // Es ante todo un libro metafísico. Más que una novela, se trata de una búsqueda interior, que está ligada más a preguntas y respuestas filosóficas, que a una trama en el sentido de las novelas editadas en el siglo XIX. Es una novela que bien podría denominarse urbana, puesto que Londres está siempre presente. Posee una influencia enorme en cada personaje, por lo cual es otro de los personajes, aunque esté detrás de bambalinas: “Londres está ahora velado, ahora se desvanece, se hunde, cae.” (18) Para terminar con este breve capítulo sobre Virginia Woolf es importante entender que sin su legado literario la presencia de la mujer en la literatura del siglo XX tal vez no hubiese sido la que ahora conocemos, o al menos hubiésemos tardado más tiempo en encontrar el lenguaje que hoy utilizamos. La ruptura literaria de Virginia Woolf abrió caminos hasta ese momento desconocidos y permitió ahondar en la creación literaria y reflexionar sobre la condición femenina. Las mujeres que tomaron su relevo así lo comprendieron: Marguerite Yourcenar, quien fue su traductora a francés, y por supuesto Simone de Beauvoir; para no enumerar sino dos grandes escritoras del siglo XX. ————————————– Notas bibliográficas: 1 Esta producción cinematográfica fue realizada por Mike Nichols (1966) e interpretada por Elizabeth Taylor y Richard Burton. La obra había sido llevada anteriormente a las tablas por (1962) Edward Albee. 2 WOOLF, Virginia. La Señora Dalloway. Biblioteca El Tiempo. Serie II clásicos. 2002 Casa Editorial El tiempo. Pág. 41 3 Idem, pág.42 4 Idem, pág. 114-115 5 Idem, pág. 30 6 Idem, pág. 119 6 Idem, pág 47 7 Idem, pág. 91 8 Idem, pág. 157 9 Idem, pág. 32 10 FORRESTER, Viviane, Virginia Woolf, Albin Michel, 2009 11 WOOLF, Virginia. Un cuarto propio. Alianza Editorial. Pág. 25 12 Idem, pág. 28 13 Idem, pág 32 14 Idem, pág. 44 15 Esta obra fue llevada al cine por Sally Potter (1992), y los roles principales fueron interpretados por Tilda Swintum y Quentin Crisp. 16 WOOLF, Virginia. Las Olas. Editorial La Oveja Negra Ltda. 1983. Pág. 29 17 Idem, pág. 53 Nota : Náufraga Perpetua, sobre la vida y obra de Virginia Woolf, es un libro con el cual obtuve el Premio Especial Ensayo Poético en le XXVI Encuentro Nacional de Poetas Colombianas Museo Rayo-Roldanillo en 2010. La obra fue publicada posteriormente por Ediciones Embalaje – Museo Rayo en 2012. *Este artículo forma parte de mi libro ¡Cuidado ! Escritoras a la vista…, Ediciones Ble, Manizales, 2009. Pueden leerlo gratuitamente, en versión corregida, en la Biblioteca Virtual de la Universidad Nacional de Colombia : http://biblioteca.universia.net/html_bura/ficha/params/id/59549809.html **Al respecto pueden leer el cuento Detrás del espejo, Féminas o el dulce aroma de las feormonas, seguido del libor de cuentos Voces del silencio, Ediciones Ble, Manizales, 2008 ; publicado en este espacio : • http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/06/10/detras-del-espejo/

jueves, 18 de junio de 2015

ELEGÍA A BEATRIZ

Viajera incansable,/ partiste al país del no retorno, / como único equipaje,/ los pinceles y tu verbo// ............ Márai y Sábato/ nos unieron más allá/ de nuestras conciencias// ............. Escindida desde siempre,/ tu sombra te esperaba/ al final del túnel//

miércoles, 17 de junio de 2015

ME MIRO EN EL ESPEJO DEL PASADO

Me miro en el espejo del pasado,/ laberinto sin Ariadna,/ sus estancias me son vedadas/ mi imagen se cuela a través de mis dedos/// Estoy sentada debajo de la luna,/ su luz ilumina la zanja/ donde mi otro yo yace en palidez eterna/// Soy Narcisa,/ contemplo mi infortunio en el espejo de la noche,/ roto en millones de fragmentos,/ roído por la humedad/// palabras encadenadas/ sin susurro en los labios del último sueño/// Cubro mi rostro con la máscara de la muerte/ derribado el árbol de la inmortalidad/ prisionera de la monotonía/ compañera de mí misma en este viaje sin retorno/ esfinge de la oscuridad/ me estanco en el corredor de la soledad/// ------------------------------------------------------------------------------- *Del libro La Ruta del Espejo, Editions du Cygne, París, 2012, edición español-francés. la primera parte de este libro, Secretos de la tumba de Terpsícore, es un homenaje a las víctimas del Mal de Alzheimer; y la segunda, Banquete en las Estancias de la Memoria, es un homenaje a Sherezada.

jueves, 11 de junio de 2015

LA DULCE SOMBRA DE HOAI HOUNG NGUYEN O EL AROMA DE UN AMOR PERDIDO

Hoai Houng Nguyen (Francia 1976), es hija de padres vietnamitas y nacida en París ; por lo tanto su lengua materna es el vietnamita y cabe señalar que sólo aprendió a hablar el francés cuando comenzó sus estudios escolares.// La Dulce Sombra (L’Ombre Douce – Éditions Viviane Hamy – 2013 – 183 páginas) es la primera novela de esta joven y talentosa escritora . Y sin embargo, ha sido galardonada con varios premios, a saber : PREMIOS :// Seleccionada para el Premio de Lectores 2015 Premio Marguerite Audoux 2013 Premio Première-RTBF 2013 Premio du Salon du Livre de Genova 2013 Premio Lire Élire - Bibliothèques pour tous Nord Flandre 2013 Premio Littéraire Asie de l’Adelf Premio Premier Roman de Sablet 2013. // La Dulce Sombra narra la vida de Mai, una joven anamita (Vietnam), y de Yann, un soldado originario de Bretaña (Francia). // Y si bien es una historia de amor, es antes que todo una historia que tiene como fondo y como protagonista la guerra de Indochina. // Mai se ve enfrentada a los cambios que la colonización francesa ha dejado en su país ; entre ellos hablar una lengua occidental, el francés, y la costumbres que poco a poco los invasores han ido implantando en el país. // Entre ellas se podría enumerar la incipiente emancipación de la mujer. Mai se rebela contra un matrimonio forzado, por lo que debe dejar la casa paterna. Es así como decide trabajar en un hospital de heridos de guerra ; podría pensarse que está del lado de los rebeldes, los que ganarán la guerra, los comunistas. Pero no, ella está del lado de los franceses. Es el mundo que ella conoce, ya que ha sido educada por religiosas, y con ellas ha aprendido a hablar un francés impecable, casi sin acento. // Del otro lado está Yann. Un joven soldado, de origen campesino, que conoce a Mai después de una herida en el campo de batalla. // El enamoramiento de estos dos personajes, nacidos en dos mundos antogónicos y tan diferentes el uno del otro, sumerge al lector en un mundo desaparecido para siempre. // Y es que el lenguaje de Hoai Houng Nguyen posee la magia narrativa de Oriente. Como si cada palabra fuese traída por una ligera ventisca, en la etapa del enamoramiento ; o por la furia de una tormenta, en la etapa del duro enfrentamiento de la armada francesa en contra de los vietnamitas. Pero también posee un olor a la floración característica de la primavera. Con esto quiero decir que cada vocablo tiene su lugar, es preciso y muy poético. Y es que el libro es ante todo un canto a la pérdida de los seres que se han amado. // La Sombra Dulce, que se desarrolla a partir de 1954, es también una forma de buscar las huellas de un país que ha desaparecido por la hecatombe de una guerra sin cuartel, y de las costumbres que han quedado enterradas en la jungla o que se las ha llevado la borrasca. // Y su autora -escindida entre dos culturas y entre dos lenguas, y amándolas a las dos- emprende la búsqueda de la memoria. // Al mismo tiempo se deja impregnar por la belleza de la luz que encuentra en cada uno de sus dos países. A través de ella encuentra su propia identidad, se da cuenta que tiene el mismo poder de evocación y el mismo brillo ; así los dos países estén a miles de kilométros de distancia y en dos continentes diferentes. // La Sombra Dulce, es también una oda a los poetas franceses, como Verlaine, no en vano pone como epígrafe dos de sus versos : La luna blanca resplandece en el bosque/ de cada rama sale una voz… // Seguido de una frase de Camus : La última brisa murmura en la hierba. El coraje entrega las armas y aprende a morir. La noche es melodiosa. // Sin embargo, considero que el libro tiene una falencia, ya que el final es flojo, cae en lugares bastante comunes y le resta la fuerza poética y de evocación que Hoai Houng Nguyen había logrado imprimir a toda la narración. De todas formas ella representa una nueva forma de escribir y estoy segura que vendrán trabajos que estén a la altura, o que vayan más allá, de La Dulce Sombra. // Por último, quisiera decir que este libro nunca hubiese ganado un premio en Colombia, donde el trabajo de las escritoras es menospreciado ; y donde todavía una gran parte de la población piensa que cuando las mujeres nos dedicamos a este oficio, es porque tratamos de no ahogarnos en la depresión o porque somos bipolares ; mientras que si es un hombre el que escribe se habla de oficio literario. Tampoco hay que olvidar que los escritores colombianos, al menos una gran parte de ellos, solo se miran a sí mismos ; y consideran que su obra es extraordinaria, cuando muchas veces no lo es. También cabría recordar que las editoriales colombianas, sobre todo las que no son catalogadas como independientes, se suman a dicho menosprecio. Sin embargo, el trabajo serio qeu están realizando las editoriales independientes poco a poco va cambiando este lúgubre panorama. -------------------------------------------------------------------------------------------------- Entrevista con Hoai Houng Nguyen : https://www.youtube.com/watch?v=nAwulYwkxTo

A JULIO

Aún resuena/ en mis oídos/ el eco de tus palabras,/ y el deje de un merengue,/ bailado bajo la nube/ de un cigarrillo.

miércoles, 10 de junio de 2015

LEONARDO PADURA- PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS DE LAS LETRAS 2015

EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS
NOTA: Esta reseña la publiqué el 18.07.2013 y hoy vuelvo a hacerlo con la enorme emoción que me produce el premio literario que acaba de ganar Leonardo Padura UNA PARÁBOLA DEL MIEDO La primera impresión que tuve del mundo llamado comunista fue en 1983, cuando en un viaje en bus desde París, donde estudiaba en ese momento, hasta Atenas, atravesé la Yugoeslavia postito. Aunque mi paso fue rápido si pude observar la carencia de los restaurantes y de las tiendas de comestibles, donde sus anaqueles vacíos solo tenían dos o tres botellas de una supuesta gaseosa para la venta. En la tienda a la que me refiero había una mesa ocupada por cuatro hombres que jugaban a las cartas, o al dominó, no me acuerdo; las otras mesas, por supuesto, estaban vacías. Como nadie me atendía pedí, en mi más que rústico inglés, una de esas botellas para calmar la sed, pregunté dos o tres veces sin que nadie se tomara el trabajo ni siquiera de mirarme, al final alguien me respondió de mala gana que pasara por detrás del mostrador y cogiera una de las botellas en cuestión. Entendí que eran los empleados de la tienda del mal llamado Estado comunista, y que de todas formas les pagaban así no trabajasen. Decidí, entonces, salir de la supuesta tienda, y ya en la puerta vi en una acera a una mujer sin edad, vestida de negro bajo un sol que quemaba hasta la médula, intuí que debía estar allí desde hacía por lo menos mil años; a su lado tenía una pequeña canasta con unas pocas frutas de estación resecas por el sol. Pensé que a lo mejor venían de una pequeña parcela y que ella las vendía para poder sobrevivir en el mundo que nos habían vendido como igualitario. Fue mi primera gran desilusión con respecto a esa utopía en la que mi juventud se había inmerso en arengas que mi inmadurez no entendía, pero sobre todo que se negaba a ver la realidad tal y como era, no como unos cuantos tipejos barbudos nos la hacían creer. Mi segunda, y enorme desilusión, en realidad el gran cataclismo, la sufrí en el 2007 en una visita de 10 días que hice a Cuba. De allí salí con un broncoespasmo severo, producto en parte del trauma que viví al corroborar, día a día, momento a momento, la miseria en la que viven los cubanos. El mito que nos habían metido en la cabeza a muchos de nuestra generación, con respecto a Fidel, se me vino abajo. Entendí que la letra de muchas de las canciones de la nueva trova cubana era un espejismo, y que en realidad el pueblo era una masa informe que marchaba por las calles de La Habana como si fuesen zombis. Algunos de esos zombis, en realidad niños acompañados por sus abuelas, se acercaban a mi marido y a mí para pedirnos un jabón o un dentífrico. En cuanto al excelente servicio de salud cubano, pude observar que si existía debía ser para los dirigentes del Partido, pero no para esos esqueletos que trataban de caminar por las calles de La Habana vieja. Pude observar que la higiene dental era nula, ya que constaté que muchas de las personas con las que pude hablar les faltaban varias piezas dentales, o bien tenían una gingivitis en grado agudo, por no hablar de una periodontitis. También vi algunas tiendas sin clientes, símbolos del capitalismo, como Zara o Mango, ofreciendo en sus vitrinas prendas a precios inaccesibles para ese pueblo que se paseaba por los andenes tratando de esquivar el sol del trópico. Pero sobre todo sentí el miedo subterráneo que circula en todas las direcciones. Ese miedo nos recibió y luego nos despidió en el aeropuerto, cuando yo ya sabía que mientras que la dictadura castrista esté aupada en el poder, y maneje a Cuba como si fuera su feudo personal, yo no regresaría a esa gran mentira que es la Cuba de hoy. Pues bien, ese miedo soterrado lo volví a sentir con la lectura de Máscaras de Leonardo Padura (pueden ver mi breve reseña en el siguiente vínculo: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/03/06/leonardo-padura/), pero sobre todo lo he sentido en estos días en que he estado sumida en la lectura de El Hombre que amaba a los perros, la extraordinaria novela sobre Ramón Mercader, el asesino de León Trotski. Este magnífico libro, escrito en un español impecable, con una riqueza de vocabulario asombrosa, teje y desteje la historia de la antigua Unión Soviética y de la Cuba de los años 70 hasta nuestros días. Leyéndolo entendí que en realidad es una metáfora de nuestro tiempo, ya que muchas de sus descripciones con respecto al abuso del poder, de las purgas estalinianas, sin olvidar lo que Padura llama las equivocaciones de Trotski, en realidad delitos de lesa humanidad, así como del nefasto rol que jugó el Partido Comunista Español, y su gran responsabilidad en la derrota de la Guerra Civil Española, o de la dictadura castrista, son descripciones del miedo que pueden aplicarse a la Colombia que nos tocó vivir en la tenebrosa y larga noche de los ocho años del siniestro Uribe, entre otros miedos que hemos tenido que atravesar. Leí El hombre que amaba a los perros con un gran placer estético e intelectual, pero sentí todo el tiempo como el miedo corroía mis entrañas. Lo que me hizo pensar que el miedo a Stalin es comparable con el miedo que sentimos por las FARC y el ELN. Lo que Padura llama “la máquina infernal estalinista” yo lo veo como “la máquina infernal”, que ha girado y girado durante 50 años de la mano de esos grupos terroristas convertidos también en narcotraficantes. Y si esa es la Colombia que ellos desean, con zombis movidos por el pavor, yo me niego a aceptarlos y a vivir en su pesadilla. Mientras leía el libro escribía en mi cuaderno de ruta que somos marionetas en las manos de los dictadores -o de sus eternos aspirantes como Uribe-, que estamos condenados al silencio, condenados a la nada, condenados al abuso del poder de unos pocos sátrapas; que aupados en falsas ideologías políticas, entendidas solamente para su propio bienestar, hacen de la gran mayoría rebaños de borregos que siguen la campana del terror. Pensar en los cinco mil muertos de la UP, en “los falsos positivos”, esa terrible vergüenza vivida bajo Uribe, y a la que él cínicamente le restó importancia al decir que si esos muchachos habían sido asesinados, no era precisamente por sus buenas costumbres. Y por supuesto que pienso en las miles de víctimas de las FARC y del ELN. Grupos que escondiéndose en guerrillas armadas, que ya no tienen nada que ver en un mundo como el actual, han asesinado miles y miles de compatriotas, realizando de ese modo su propia purga estalinista; no es sino recordar el vil asesinato de los diputados del Valle, o de los adolescentes que secuestran para mantener vivo el comercio de la guerra y que son asesinados por un sí por un no. En Colombia hemos vivido purgas uribistas, sin olvidar las purgas y la persecución aterradora del gobierno de Barco, de las purgas perpetradas por años por el Estado y por sus Fuerzas Armadas y por supuesto por los grupos conformados por los paramilitares, sin olvidar que algunos nacieron de esa siniestra creación del exministro Botero y de Uribe cuando era gobernador de Antioquia; me refiero a las Convivir. Y es que el Estado colombiano muchas veces ha sido un verdugo salido de las cloacas. Tal y como sucedió en la época de Stalin, como sucede en la Rusia de Putin, en la Venezuela de Chávez y Maduro, en la Nicaragua de Somoza y de Ortega, en el Chile de Pinochet, en la España de Franco, en la Alemania de Hitler, en la Italia de Mussolini, en la China actual, o en la recién conquistada democracia de Birmania, donde la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi -1991-, aún no ha condenado la persecución que ha emprendido la mayoría de la población de credo budista en contra de la minoría musulmana; y si sigo nombrando constataría que no tengo espacio para nombrar a todos los sátrapas de los últimos cien años. Y en cuanto a Colombia se refiere, es imprescindible la recuperación de la memoria, es importante evitar la tergiversación de la historia, por eso también es importante conocer el testimonio de cada víctima, de cada plagiado, de cada torturado; sino nunca habrá una verdadera reconstrucción de esta Colombia escindida, polarizada por las vallas que ponen los uribistas en todas partes llamando al odio, al fanatismo y a la guerra. Por eso es importante evitar el culto a la personalidad que labran día a día Uribe y Ordoñez de un lado, e Iván Márquez o Santrich, con la bufanda del temible Gadafi al cuello, del otro lado del río.

lunes, 8 de junio de 2015

ELOGIO AL AMOR Y A LA IDENTIDAD, LA CARTA A HELGA DE BERGSVEINN BIRGISSON

Bergsveinn Birgisson (Islandia-1971), autor de una nouvelle, escrita en forma epistolar, La carta a Helga, (La Lettre à Helga, Editions Zulma 2013 – 125 páginas, traducido del islandés al francés por Catherine Eyjólfosson), hace parte de la selección 2015 para el Premio a la Mejor Novela de Lectores de Points (Francia). // Bergsveinn Birgisson realizó estudios de Literatura Comparada en las Universidades de Islandia, de Oslo y finalmente en la de Björgvin donde obtuvo su doctorado en Literatura Medieval Escandinava. Actualmente vive y trabaja en Noruega. Birgisson no sólo es novelista sino poeta, y ésto es importante tenerlo en cuenta en su libro La Carta a Helga. // He leído esta hermosa carta de amor, pero también de reivindicación de la identidad, meciéndome en una mezcla de emociones que rara vez experimento cuando leo una novela. // Y es que La carta a Helga no pretende ser un discurso racional, sino emotivo. Bjarni, el hombre que le escribe a Helga, tiene noventa años y en el umbral de la muerte, cuando ella lo espera del otro lado, decide contestarle la misiva de amor que muchos años antes ella le enviase. // Bjarni, un eterno enamorado de la mujer por la que no supo o no quiso luchar, nos va a relatar uno a uno los episodios de un mundo que ya no existe: el de los pastores de ovejas del sureste de Islandia. A través de Bjarni descubrimos una literatura oral de una gran riqueza y belleza, las sagas, que narran las historias vikingas; pero también nos enseña un nuevo lenguaje: el de los pastores, agricultores y hombres de mar. Una forma de vida que practicamente ha dejado de existir en los últimos cincuenta años. No porque ese tipo de actividades ya no exitan en Islandia, sino porque la tecnología y la modernidad, ¿o postmodernidad?, las ha enterrado para siempre ; o al menos es lo que pretenden. Es un mundo que desaparece en añicos, se quiebra como si fuese una enorme lámpara de Baccarat y recomponerla no solo sería una labor de titanes sino imposible. Es un mundo perdido para siempre. // Bergsveinn Birgisson, el mismo hijo de un pastor de ovejas y pescador, asentado en el Noroeste de Islandia, nos cuenta que a la edad de veinte años decidió recorrer esta parte de su país con una grabadora y hablar y hablar, más bien escuchar y escuchar, los relatos de los antiguos pastores y pescadores. // Es así como Birgisson pudo rescatar una enorme tradición oral que de otra forma hubiese quedado en el olvido; convirtiéndose así en un arqueólogo de la palabra, en un espeólogo de las tradiciones perdidas, en un etnólogo de un pueblo que desaparece detrás de la niebla del norte y bajo un espeso manto de nieve que oculta un pasado extraordinario que los jóvenes de hoy no saben o no quieren apreciar. // Ese material va a servirle años más tarde para la escritura de un pequeño cuento, en realidad sólo diez páginas, en el cual crea un personaje, Bjarni, el cual encarna a cinco pastores con los que había hablado en su juventud. Una vez escrito su breve relato Birgisson sintió que estaba en deuda con él y que Bjarni merecía que lo conociera más. / De esta forma Birgisson comienza a profundizar en el mundo que su personaje llevaba en el fondo de su alma y lo saca a la luz en ese hermoso relato que es La carta a Helga. Un universo que no es ajeno al de su padre y al de su abuelo. El mismo Birgisson cuenta que muchas de las historias que aparecen en La carta a Helga le fueron contadas por ese abuelo que estaba firmemente ancorado en la rica tradición oral islandesa. // Uno de los aspectos que más me llamó la atención en La carta a Helga es la erudición de Bjarni, su protagonista. Pensaba que en realidad era simplemente el capricho de su creador; pero no, estaba equivocada. En realidad Birgisson nos cuenta que en las entrevistas, a estos antiguos pastores, se encontró con grandes lectores. Algo que nos explica muy bien en la entrevista que le concedió a France Culture en su programa literario La Grande Table : http://www.franceculture.fr/emission-la-grande-table-1ere-partie-bergsveinn-birgisson-2014-01-09 Durante el siglo XIX y la primera mitad del XX estos hombres, que ya trabajaban en cooperativas, ahorraban mensualmente parte de sus ganancias personales con el fin de comprar cada año varios libros que iban a parar a la biblioteca de su comunidad. Allí no sólo se encontraban las sagas, poemas escandinavos que se caracterizan por ser extensos y por pertenecer a la tradición oral del Medioevo escandinavo, sino libros de otros lugares del mundo. Es así como Bjarni puede hablar sobre el existencialismo, entre otros temas que lo interpelan. // Es de anotar que Bjarni escribe su hermosa carta de amor a Helga en Kolkustadir, el 29 de agosto de 1997; así que el siglo XX, con todos sus cambios y con dos guerras mundiales, ha desfilado ante sus ojos atónitos ante tantos cambios; por lo que es plenamente consciente que su mundo está en peligro y que su desaparición es inminente. // Bjarni se debate entre el amor por Helga, una extraordinaria y hermosa mujer, casada con Hallgrímur, un hombre perezoso y poco inteligente, y la lealtad que él le debe a su esposa Unnur. Esta última ha sido víctima de un cáncer de ovarios y la experiencia de una operación quirúrgica mal realizada la lleva a tomar la decisión de no volver a tener relaciones sexuales con Bjarni, su marido. Pero Unnur es su esposa y con ella ha construido un patrimonio del que se siente orgulloso. Un patrimonio cuya base es la milenaria tradición de pastoreo y pesca de Kolkustadir, la región donde sus familias han vivido por generaciones. // Este aspecto es importante tenerlo en cuenta a la hora de entender una de las razones por las que Bjarni no es capaz de dejar todo detrás de él y seguir a Helga cuando ésta le propone que se vayan juntos ya Reikiavik y comiencen una nueva vida; él como obrero en alguna fábrica y ella como empleada doméstica en una casa de ricos. Un panorama no muy agradable para alguien que es autónomo, que no tiene patrones y con un profundo arraigo en su tierra y en sus tradiciones milenarias. // Al respecto Birgisson dice: “Quedarse en su tierra es posiblemente tan erróneo como optar por la ciudad y la melancolía”. // En otras palabras, Bjarni se siente atrapado entre dos mundos, el mundo nuevo que le ofrece Helga y la tierra que ha heredado de su padre con la promesa de trabajarla y de no venderla a nadie que no sea de la familia. // Pero también se siente atrapado entre dos amores. El de la tierra y el mundo que él conoce, su vida de pastor de ovejas, de pescador y de agricultor; y el amor y la pasión que siente por Helga, la única mujer que verdaderamente ha amado en su vida. No en vano al comienzo de su carta le dice lo siguiente: “Tendré sed de ti hasta mi último aliento” // Una hermosa declaración de amor. Y es que el libro de Bergsveinn Birgisson es una enorme oda al amor, a los orígenes. Es un elogio a la identidad que comienza a diluirse en este mundo globalizado; donde creemos que vestirnos, hablar y vivir como los jóvenes de las barriadas de Nueva York, es el súmmum de la elegancia y de la sofisticación. // Por último quisiera añadir que pocas veces he leído un libro que me haga navegar por aguas tan tumultuosas y tan tranquilas a la vez. Es un libro de una extraña belleza. Lo he leído con un inmenso placer estético e intelectual, y al mismo tiempo con un inmenso placer emocional. // Espero que Birgisson, cuyo libro ha tenido un gran reconocimiento en su país de origen, en Alemania y en Francia, sea el ganador del Premio a la Mejor Novela de Lectores de Points 2015. ¡Se lo merece! ¡No me cabe la menor duda! ----------------------------------------------------------------------------------------------------- Pueden leer la Carta del librero François Delapré a Bjarni, el personaje de La Carta a Helga en el siguiente sitio: http://saintchristophe-lesneven.com/2013/07/26/la-lettre-a-helga-bergsveinn-birgisson-zulma/

martes, 2 de junio de 2015

Juan Sebastián Pedroza, el nuevo Atila del país de machitos marchitos

“La discusión comenzó por una pelea cualquiera que tienen dos novios. Es una discusión común y corriente. Ella estaba con tragos y yo también estaba tomado”. ----------------------------------- http://www.semana.com/nacion/articulo/habla-sebastian-pedroza-presunto-agresor-de-maria-jose/429859-3 ------------------------------------- Así comienza Juan Sebastián Pedroza su pobre y patética disculpa ante la violenta agresión de la que fue víctima María José Rivas, la joven que hasta hace poco era su novia.// No creo que Juan Sebastián sea un monstruo, es simplemente un pobre tipejo que habría cometido un delito grave como es el de morder a una mujer. Al respecto habría que preguntarle: ¿Qué habría pasado si hubiese tenido en suponer un arma blanca o una de fuego? Como no las tenía sus mandíbulas se convirtieron en un arma muy poderosa.// En Colombia, como en muchos otros lugares, creemos que agredir a las mujeres es normal ; y que hacerlo convierte a los hombres en los machos que la sociedad y el país necesitan. De ahí que elegir presidentes como Álvaro Uribe sea considerado una virtud. No en vano, cuando ocupaba el Palacio de Nariño, la gente solía decir : -¡es que es un verraco ! y la turba enardecida lo aplaudía y gritaba en las graderías del circo romano que es Colombia : - ¡Bravo ! ¡Que acabe con todos! // Juan Sebastián es el producto de esos tenebrosos ocho años de Uribe ; el mismo que decía :- Cuando lo vea ¡le doy en la cara, marica ! // Juan Sebastián aduce en su rídicula defensa que “La discusión comenzó por una pelea cualquiera que tienen dos novios. Es una discusión común y corriente. Ella estaba con tragos y yo también estaba tomado”. // Como si terminar mordiendo violentamente, aún si hubiese sido algo leve, fuese algo normal. Y como muchos colombianos que comienzan a emborracharse, cuando aún toman biberon, se escuda en que son cosas de tragos, y que para colmo la agredida también había tomado licor. // Y sigue su patético discurso :// “Esto es lo peor que me ha pasado en la vida. En un segundo se me cae todo, en un segundo soy lo peor, soy el criminal más grande. En un segundo ya no puedo ni salir a la esquina (…) ». // Juan Sebastián, el digno exponente del país de los machitos marchitos, sale a la radio a mostrar su carita de víctima. Quiere olvidar que cuando se cruza el límite que lleva a un individuo a agredir a una mujer, o a cualquier ser humano, el agresor se convierte en un delincuente. No importa si es grande o pequeño, es un delincuente. No es un error, ni una equivocación, es un delito. Y eso no se arregla diciendo : « Yo estoy poniendo la cara al país para que se den cuenta de que realmente yo no soy esa persona que están mostrando". // Está bien pedir perdón y la agredida se lo merece ; pero eso no excluye el derecho y la obligación que tiene María José a denunciar la grave lesión que Juan Sebastián le hizo porque en su fuero interno está convencido que ella es de su propiedad. Que ella no tiene derecho a salir con amigas ni con nadie más ; por lo menos hasta que él decida lo contrario ; para luego poder gritar a pecho herido, como en una ranchera : « Tú eres la chancla que yo dejé tirada, en la basura pa’ ver quien te recoge… » // No, Juan Sebastián no es el dueño de Maria José, por más que diga que « la quiere ». ¡Vaya forma de demostar el amor ! Como Uribe que dice que quiere mucho a Colombia, pero está dispuesto a destruirla a como dé lugar. ¡A hacer tabla rasa si es menester ! ¡Como Atila y sus hordas, que por donde pasaban ni la hierba volvía a crecer ! Como las FARC y el ELN y los paramilitares. Solo les digo : -¡No nos quieran tanto ! ¡No necesitamos esa clase de amor violento y criminal ! // Y si hablo de Atila es porque el machismo es eso precisamente. Los machitos marchitos consideran a la mujer un terreno que debe pisotearse, borrarse, desaparecerse, y que una agresión es sólo un signo de amor. ¡Vaya amor ! En todo caso sería un amor patético, sucio, deleznable ; no hay que olvidar que la mayoría de las veces termina en un feminicidio. // Y es para evitar una catástrofe así que Maria José Rivas está en el deber moral y legal de no conciliar y de dejar que sea la justicia la que determine que castigo debe tener su misógino agresor.

miércoles, 27 de mayo de 2015

KATJA PETROWSKAJA, O EL PODER EVOCADOR DE LA PALABRA

Tal vez Esther, (Ediciones Adriana Hidalgo, traducción de Nicolás Gelormini), de la ucraniana Katja Petrowskaja (1970), obtuvo el importante galardón literario Ingeborg-Bachmann, Alemania 2013. Vielleicht Esther, fue escrito originalmente en alemán, una lengua que su autora aprendió cuando ya era adulta.// Katja Petrowskaja nació en Kiev en 1970, y luego vivió en Rusia y Estonia, para luego instalarse definitivamente en Berlín. De origen judío, la autora indaga en las raíces de su familia materna y paterna. // Tal vez Esther, evoca la historia europea, al menos la historia de la Europa del Este, partiendo de la evocación de la historia familiar de la autora.// La familia materna, originaria de Varsovia, conoció los campos de exterminio, y su abuelo paterno sobrevivió al campo de Mauthausen. // Gran parte de su familia paterna, como su abuela Esther, pereció en Babi Jar, en las afueras de Kiev, en el terrible suceso acaecido entre el 29 y el 30 de septiembre de 1941, donde fueron exterminados 33751 judíos y del cual nunca había oído hablar. La cifra total de muertos durante la ocupación nazi en Babi Yar oscila entre 100.000 y 150.000 entre judíos, gitanos, comunistas, partisanos, prisioneros de guerra rusos y nacionalistas ucranianos.// Más tarde, tal y como nos lo recuerda Katja Petrowskaja, Shostakovich compuso la Sinfonía No 13, Babi Yar, a partir de un poema de Yevgueny Yevstushenko. // He aquí algunos de los apartes del poema : « No existe monumento en Babi Yar; sólo la agria ladera. Y tengo miedo. Hoy me siento un judío en el desierto que de Egipto escapó. Me crucifican y mis manos conservan los estigmas. Me parece ser Dreyfus, condenado, al que juzgan, escupen, encarcelan de pie resiste la calumnia y el grito filisteo. Con la punta de sus sombrillas en mi rostro vejan mi indefensión mujeres que se acercan con vestidos de encaje de Bruselas… »// He aquí la Sinfonía No 13 Babi Yar de Shostakovitch : https://www.youtube.com/watch?v=Iub52XLMWTc La lectura de Tal vez Esther, me condujo nuevamente por las calles de Varsovia. Visité esta ciudad en abril de 2014, con el objetivo de participar en un congreso de literatura programado por su prestigiosa Universidad. A parte del congreso, donde tuve el honor de compartir mesa con la escritora y Académica Carme Riera, mi principal deseo era visitar el ghetto judío, o al menos sus ruinas. Cual no sería mi sorpresa al percatarme que simple y llanamente fue borrado del mapa por los comunistas. Sus calles, sus edificios y su muros desaparecieron, como si nunca hubiesen existido. En algunas partes puede verse una pequeña placa en el piso que indica que por ahí pasaba la muralla. Cada placa indica donde estaba el muro de la exclusión y de la verguenza. Recuérdese que ese muro del oprobio encerraba a los judíos como si fuesen ganado. Y si la persona no está atenta a sus pasos las placas pueden pasar desapercibidas.
El sufrimiento que sentí en la búsqueda de esas placas lo volví a sentir con la narración de Katja Petrowskaja. // Tal vez Esther, es un poderoso relato familiar, nunca había leído algo similar. Es hermoso, profundo y muy doloroso. Los recuerdos de la autora, de sus progenitores, de su familia, amigos y personas que encuentra a lo largo de su peregrinación al pasado, se tejen en un inmenso patchwork, en el que ineluctablemente el lector termina atrapado por una de las tantas agujas con las que cose uno a uno cada cuadro del pasado; algunas veces vivido, otras imaginado, o leído, o escuchado. // Y si bien al principio no entendía como un relato tan bien estructurado se perdía en un título que no lograba gustarme, luego entendí la razón. Esther, tal y como lo dije antes, era el nombre de su abuela paterna, al menos es el nombre que su padre creía recordar. Y es que el libro de Petrowskaja es precisamente hurgar en la memoria, evocar hasta los más mínimos detalles para reconstruir la historia perdida. Tal vez es sólo una suposición, no es una certeza. Así que finalmente entendí que el título, contra todo pronóstico, era el que mejor se adecuaba a la narración que lucha por vencer al olvido. // El resultado es una investigación sorprendente sobre la historia del pueblo judío, su persecución y su exterminio ; no sólo por parte de la locura de Adolfo Hitler sino de la locura de Stalin y de sus secuaces comunistas. Desafortunadamente cuando se habla de El Holocausto, olvidamos que también los rusos jugaron un papel terrible, y que a su manera participaron en La Solución Final ; esa enorme herida del siglo XX. Horror es el término adecuado. // Katja Petrowskaja nos los cuenta casi setenta años después; justo antes que los pocos sobrevivientes de la Shoah desaparezcan definitivamente. La autora de Tal vez Esther utiliza las palabras como si fuesen un bisturí. No en vano su familia materna se dedicó por generaciones a la educación de los sordomudos; así que si alguien conoce el valor de cada letra, de cada sonido, de cada vocablo, es ella, Katja Petrowskaja. // Ella quiso llenar el silencio barrido por el viento. Y desvió el viento, desvió el huracán, y recogió los retazos de los campos de concentración, de las fosas dejadas en los campos por los rusos, antes que los débiles rastros de la ignominia desaparecieran del todo. // Con su pluma imprimió una a una las huellas de sus ancestros y del mundo que ellos conocieron. Gracias a Katja Petrowskaja la historia tiene rostro de mujer, y la memoria ha quedado dibujada en su frente, lo ha hecho con tinta indeleble, así está segura que ya no va a quedar en el olvido. Y que si bien algunos de sus antepasados vivían en medio del silencio, ella ha hablado por todos ellos. Les ha prestado su voz, ha gritado en su nombre, ha escrito para que el horror no se repita nunca más. // Sin embargo, yo me pregunto ¿bastará su voz para que las FARC o el ELN o personajes siniestros como Uribe o el Procurador o José Obdulio o Pfachito Santos, y su ejército de paramilitares, o algunos militares entiendan que la guerra es el único y verdadero infierno y que ya es hora de salir de él ? Y es que los colombianos hemos estado sumidos en una carnicería a la que nos hemos negado mirar a la cara. Cuando lo hagamos ¿podremos resistir su mirada? // Tal vez esa es otra de las razones por las que se debería leer Tal vez Esther de Katja Petrowskaja. Una gran obra, de eso no me cabe duda. // ------------------------------------------------------------------------------------------------------- Nota : Anteriormente he reseñado dos libros escritos por mujeres sobre los campos de concentración : - La Comadrona de la finlandesa Katja Kettu : http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2015/04/07/la-comadrona-de-katja-kettu-los-campos-de-concentracion-vistos-por-una-mujer/ - Oficios en Clave de Atenea de la poeta colombiana Clara Schoenborn, ensayo publicado en tres entregas: http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/10/01/la-shoah-en-clave-de-atenea-de-clara-schoenborn/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2013/10/02/ii-parte-la-shoah-en-clave-de-atenea-de-clara-schoenborn/ http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/?s=LA+SHOAH+EN+CLAVE+DE+ATENEA+DE+CLARA+SCHOENBORN+II

viernes, 22 de mayo de 2015

MERSAULT, CONTRA-ENQUÊTE DE KAMEL DAOUD, O LA DECONSTRUCCION DE EL EXTRANJERO DE CAMUS


El Extranjero, la nouvelle de Albert Camus, Premio Nobel de Literatura (1957), es una de esas obras que he leído no menos de diez veces en mi vida y cada vez que lo hago encuentro un placer enorme ante ese prodigio literario. Esta novela corta sentaría las bases para otra que admiro profundamente, El Túnel de Ernesto Sábato. También quisiera decir que considero El Extranjero muy por encima de La Náusea de Jean-Paul Sartre; cuya lectura me sumió en un profundo hastío.
//  Y si traigo a colación esta joya de Camus es porque esta semana he estado sumida en una obra igual de prodigiosa, Mersault, contre-enquête (Actes Sud-France 2014), del periodista y escritor argelino Kamel Daoud (1970). Una nouvelle de apenas 153 páginas que fue publicada en 2013, año en que se conmemoró el nacimiento de Camus y desde entonces no ha dejado de recibir numerosos premios:
 // -Finalista Premio Goncourt 2014 -Premio Goncourt a la primera novela 2015 -Premio Lista Goncourt/Le Choix de l’Orient 2014 -Premio Lista Goncourt/ Le Choix Roumain 2014 -Premio Lista Goncourt/ Le Choix Serbe 2015 -Premio de los Cinco Continentes de la Francofonía 2014 -Premio François Mauriac 2014 (*) //Es de anotar que el Premio Goncourt 2014 lo obtuvo Lydie Salvayre con la novela Pas Pleurer (No hay que llorar), donde aparece la figura de Bernanos; pero sobre todo es un homenaje a sus padres que habían huido de la dictadura franquista, encontrando refugio en el sur de Francia. No hay que llorar, es la historia de la Guerra Civil Española contada por la voz de una mujer de origen campesino y que entiende desde muy joven que la sumisión no será parte de su vida, ni en lo privado ni en lo público. // Y ahora que he leído con un enorme placer estético e intelectual el libro Mersault, contre-enquête, de Daoud, no entiendo como no le fue otorgado el Premio Goncourt; puesto que lo considero muy superior a Pas Pleurer de Salvayre, y si bien su lectura no me defraudó, debo decir que no me pareció una obra extraordinaria. Kamel Daoud no dudó en hacer pública su decepción por no haber obtenido el galardón literario; sentimiento que comparto incondicionalmente. // Kamel Daoud escogió la lengua francesa para su creación literaria; de hecho comenzó a trabajar en el Quotidien d’Oran, periódico francófono, en 1994. Y este dato es muy importante tenerlo en cuenta, ya que Mersault, contre-enquête es un elogio a Camus y a la lengua francesa. De hecho a todo lo largo de la narración hay múltiples frases que exploran la belleza de esta lengua, incluso dice que tiene visos de diamante: “Hay algo que me asombra: nadie, ni siquiera después de la independencia, ha tratado de conocer el nombre de la víctima, su dirección, sus antepasados, sus posibles hijos. Nadie. Todos se quedaron boquiabiertos ante esta lengua perfecta que da al aire puntas de diamante…”. // Meursault, contre-enquête, se mira al espejo de El Extranjero, de hecho al escribirla en la misma lengua lo hace no de izquierda a derecha sino de derecha a izquierda; es más, comienza con una frase contraria a la de El Extranjero: Hoy mamá sigue viva, parodiando la frase de Meursault: Hoy ha muerto mamá. // Posteriormente va a tratar de dilucidar el nombre de Meursault, Meur, de meurt, muere, y sault que le recuerda a seul, solo; o sea Meurseult es el hombre que muere solo. Pero yo diría también que sault, me hace pensar en el saut, el salto; o sea el muerto que salta. Y es que Meursault va a estar presente en toda la narración, a veces incluso se confunde con su autor, o sea con Camus. Incluso Daoud nos recuerda al final del libro que la pronunciación de Meursault en árabe es El-Merssoul, o sea El Enviado o El Mensajero. // La obra comienza con un silogismo de Cioran: “La hora del crimen no es la misma para todos los pueblos. Ello explica su permanencia en la historia” ** Este silogismo da la clave para entender porque el narrador de Meursault, contre-enquête ejerce su derecho a contar su versión de la muerte del árabe asesinado en una playa por Meursault. El árabe al que se negó una identidad, al que se le negó una historia, una familia, unos orígenes. El narrador es el hermano menor de Moussa, el árabe asesinado bajo un sol calcinante en una playa cerca de Argel. // El asesinato de Moussa va a sumir a su madre en un duelo eterno y a su hermano en una vida gris, sin brillo, casi invisible, monótona sería la palabra adecuada sino fuera por el peso que su desaparición representa en la vida de su narrador, y que aprende a hablar francés para poder leer los dos recortes de prensa que su madre guarda celosamente entre sus senos y donde están solo las iniciales del nombre de su hermano mayor; nada más que indique que de verdad Moussa existió. // Esta rabia recóndita, ante el vacío de una existencia, es en realidad la rabia del pueblo vejado, ignorado, borrado durante la colonización francesa en Argelia. Los árabes, como han sido llamados, es una palabra que no oculta el desprecio y la exclusión del pueblo opresor sobre el pueblo oprimido: « Árabe, … es como la negritud, que existe solo a través de los ojos de los blancos… En el barrio, en nuestro mundo, éramos musulmanes, teníamos un nombre, un rostro y unas costumbres. Punto. Ellos eran los extranjeros, los rumíes que Dios había enviado para ponernos a prueba, pero cuyas horas, de todas formas, estaban contadas: un día u otro se irían, eso seguro. Por eso no les respondíamos, callábamos en su presencia y esperábamos, apoyados contra la pared. Tu escritor asesino se equivocó ». // El narrador, o sea el hermano menor de Moussa, va a alimentar cada día de su existencia esa rabia visceral en contra de los extranjeros que le arrebataron a su hermano, su identidad como musulmán y el país de sus ancestros. Es la voz que ha sido negada en la obra de Camus. Pero al mismo tiempo, como una gran paradoja, va a ir asimilándose más y más a Meursault, el extranjero. // Recuérdese que Meursault no es un extranjero para los que lo juzgan, puesto que son los mismos franceses que van a condenarlo a muerte. No porque haya asesinado a un “árabe”, eso en la época de la colonia no era en realidad ningún crimen; lo van a condenar a la pena máxima puesto que en realidad ÉL no es un francés en el sentido literal de la palabra; al menos como la concebían los colonialistas de la época. O sea un francés apegado a los valores tradicionales de su cultura: la religión católica, el amor filial. Recuérdese que el gran crimen de Meursault es no haber llorado en el sepelio de su madre y reconocer que es ateo. // Nuestro cronista, al igual que Meursault, es ateo, no siente un apego inmenso ni por su madre ni por los valores supuestamente patrióticos que deberían guiar cada paso que da en su trasegar diario. No le interesa participar en la vida de la comunidad, no asiste a la Mezquita, no atiende las palabras del Imam y no se une a los sublevados en la Guerra de la Independencia. Esto último le va a ser recordado cuando en una noche calurosa mate a un francés que merodea en el jardín de su nueva casa. // Y es que para los funcionarios él ha debido matar franceses antes de la medianoche del 5 de julio de 1962, no dos horas después cuando la independencia era un hecho y la guerra se había acabado dos horas antes. De haberlo hecho unas horas antes hubiese sido considerado un héroe, dos horas después hacían de él un asesino. Lo que lo diferencia de Meursault es que finalmente es dejado en libertad. // No obstante, va a ser una libertad aparente; ya que su verdadera condena va a ser el desprecio de la comunidad, la soledad y la vida gris en la que cae como si fuese un abismo. No en vano el autor ha dicho que La Caída de Camus ha sido el libro que lo deslumbró; sentimiento que nunca ha desaparecido. En otras palabras el narrador de Meursalt, contre-enquête se convierte en el nuevo Extranjero; o sea en la imagen al revés que produce el espejo en el que se mira día a día. Tratando de huir del pasado cae ineluctablemente en sus fauces sin que pueda escapar a su destino. // Y si bien El Extranjero fue llevada al cine por Visconti en 1967, Meursault, contre-enquète ha sido adaptado a las tablas por Philippe Berling y será estrenado próximamente en el Festival de Aviñón 2015. // Por otra parte, habría que recordar que la carátula del libro, un hombre caminando por una playa, no es fruto del azar; puesto que al fondo de la foto puede observarse el Fuerte del Peñón, construido en el siglo XVI por Carlos V; lo que trae a colación el interés que este rey tenía por apoderarse de la región. Hoy en día el Fuerte, en el centro histórico de Argel, se erige como una inmensa cicatriz que impide olvidar los intereses geopolíticos que Argelia despierta en el mundo Mediterráneo. // Para terminar no quisiera pasar por alto que Kamel Daoud ha sido víctima de una fetua, o condena islámica -o lo que yo llamaría más bien la furia fundamentalista-, por lo que su seguridad física está gravemente comprometida. Pero él no se deja intimidar y sigue ejerciendo su derecho a hablar y a criticar a los fundamentalistas religiosos que quieren hacer de Argelia otro país donde la libertad sea proscrita. * Sobre François Mauriac : http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/05/27/therese-desqueyroux/ (1) Sobre Kamel Daoud: https://www.youtube.com/watch?v=Vm9M2Yff81A ** Traducción libre de la autora del artículo

lunes, 11 de mayo de 2015

VINCENT VAN GOGH O LA FURIA DE LA PINTURA

Vincent Van Gogh (Zundert, Holanda 1853- Auvers-sur-Oise, Francia,1890) es uno de mis pintores favoritos; así que cada vez que puedo ver una de sus obras lo hago con la misma emoción y sorpresa, como si fuese la primera vez; nunca me canso de hacerlo. Eso fue lo que me sucedió el pasado viernes 8 de mayo cuando visité por cuarta vez el Museo Van Gogh de Amsterdam. Eso sin tener en cuenta las numerosas veces que he visitado el Museo de Orsay en París. Es de anotar que actualmente es el invitado de honor de Monza (Bélgica), la Capital de la Cultura Europea de 2015; la misma ciudad donde comenzó a predicar cuando quiso ser pastor. Van Gogh realizó 900 pinturas y 1600 dibujos, todo ésto en el espacio de tan solo diez años y dejó una impronta en el arte difícil de ignorar. El Fauvismo, sobre todo si se piensa en Derain, Vlaminck o Kees Van Dongen es uno de sus discípulos, pero también lo es El Expresionismo Alemán. Sin la explosión de colores, orgía sería la palabra adecuada, estas corrientes pictóricas, o estos artistas, no habrían surgido, o habrían tardado más tiempo en hacerlo, o lo habrían hecho de una forma diferente. Pero sobre todo nuestra percepción del arte no sería la que tenemos hoy en día. Van Gogh es uno de esos artistas torturados que dejaron una obra enorme y que nunca termina de sorprendernos; como más tarde lo sería la obra de Jean-Michel Basquiat. http://blogs.elespectador.com/elhilodeariadna/2012/10/09/jean-michel-basquiat/ Pero antes de esa explosión de colores su paleta fue sombría, los lienzos son casi que monocromos, y los colores tierra hablan de la miseria de los personajes representados. Me refiero básicamente a Los comedores de patatas.
Esa serie extraordinaria que pintó a los 32 años, después de haber vivido en Bélgica, donde fue a predicar como misionero y donde compartió la mesa con los olvidados de la sociedad del siglo XIX: los mineros. Antes ya había pintado a los tejedores artesanales y se sentía muy cerca de los campesinos; entre otras porque admiraba profundamente a Millet. Los rostros de Los comedores de patatas no son humanos. Están representados como si fuesen máscaras simiescas. Estos parias de la sociedad reflejan la miseria y el hambre, la esclavitud y la desesperanza. Podría decirse que se asemejan a pesadillas donde la luz nunca llega, como en los socavones de las minas de carbón donde los mineros trabajaban y morían; decir que vivían es casi que una falacia. Sus ojos mustios están desprovistos de inteligencia y los rasgos son más de fieras heridas que de humanos que esperan una vida mejor. Al verlos podría pensarse en lo que sería más tarde la época azul de Picasso; me refiero a esa aura de desamparo total que Picasso representó de una manera magistral. Esos mineros son los mismos que dieron origen a una de las obras cumbres de la literatura francesa del siglo XIX, Germinal de Emilio Zola; donde se retratan los socavones infames que hoy pueden visitarse en una de las minas de carbón convertidas en un museo, el Centro Histórico Minero, en la región de Nord-Pas de Calais. Y no digo infame por el oficio de la minería, sino por las condiciones infrahumanas en las que se llevaba a cabo; muy similares a las de decenas de minas en Colombia. Las minas de carbón del sur de Bélgica y del norte de Francia fueron cerradas a partir de 1965 y las últimas se cerraron hacia 1990. No sobra decir que esta transformación de la economía representó un cambio radical en la sociedad que había vivido por varias generaciones del carbón. Aún se sienten sus consecuencias, ya que ni Francia ni Bélgica tomaron las medidas necesarias para evitar el impacto económico que este cambio habría de representar para miles de familias que obtenían sus sustento diario de la actividad minera. En 1886, después de haber vivido en varios lugares, entre ellos Amberes, Vincent Van Gogh se trasladó a París, donde su hermano Theo, marchante de arte, le mostró los trabajos de Los Impresionistas. El resultado fue un cambio paulatino en su paleta, hasta llegar a los colores exuberantes y a la luminosidad que le imprimiría a sus cuadros una vez viviese en el Midi francés.
Este cuadro es una clara influencia de La siesta de Millet:
Se hizo amigo de Toulouse-Lautrec, de Gauguin, de Bernard, de Pisarro, entre otros; y por supuesto, al igual que ellos se mostró muy entusiasta con las estampas japonesas tan en boga en ese momento. Hokusai, Utamaro o Hiroshige pasarían a formar parte de los pintores que admiró y que copió a su manera. Ya para entonces había estado enfermo de sífilis, y aunque había logrado sobrevivir, lo había hecho perdiendo gran parte de su dentadura. De todas formas su carácter huraño, violento, en extremo solitario y sus cambios de humor, ya presagiaban lo que más tarde se convertiría en una enfermedad mental que lo hundiría cada vez más en un laberinto del que no pudo escapar; así el Dr. Gachet hubiese hecho todo lo posible por ayudarlo. Antes ya había estado en el sanatorio de Saint-Rémy de Provence. A esto se sumó su gusto por la absenta o ajenjo, ese licor del siglo XIX que tenía consecuencias funestas en la salud mental de algunas de las personas que lo tomaban regularmente. Entre los artistas y escritores que tomaron ajenjo estaban Manet, Degas, Baudelaire, Verlaine, Wilde, Picasso, Hemingway o Pessoa. Supuestamente las alucinaciones que tenían, una vez ingerida la bebida, les ayudaba en su creación artística y literaria. Es en Saint-Rémy de Provence que pinta los abedules que suben al cielo como si se tratase de llamas y sus cielos son huracanes que se llevan todo consigo. Una hermosa forma de representar el Mistral, el viento del Norte que caracteriza a esta región francesa.
Ya para ese entonces su pincelada era libre, suelta, ágil; muy cerca de El Puntillismo de Georges Seurat o de Paul Signac.
Antes de terminar no quiero pasar por alto la correspondencia que tuvo con su hermano Theo y la ayuda económica que éste le proporcionó a lo largo de varios años; sin la cual Vincent Van Gogh no hubiese podido tener la libertad para poder pintar como lo hizo durante esos últimos diez años de vida. Tampoco quiero olvidar la amistad con Gauguin, así hubiese terminado en poco menos que una tragedia. En cuanto a la ruptura de los pintores se tejió una leyenda en la cual el agresor es Van Gogh y la víctima Gauguin. Al parecer la historia es al contrario. Gauguin, maestro de esgrima, habría atacado a Van Gogh con un sable haciéndole una herida en el lóbulo de la oreja izquierda; Van Gogh reaccionó acabándoselo de cortar. Gauguin huyó a París al día siguiente, y Van Gogh no lo acusó lo suficiente como para abrir posteriormente un proceso; o a lo mejor no le creyeron del todo su versión de los hechos.
En mayo de 1889 se trasladó a vivir a Auvers-sur-Oise, allí fue que conoció al Dr. Gachet.
En junio de 1890 se disparó un tiro en el pecho y murió dos días después. Es en el cementerio de esta pequeña ciudad que está enterrado junto con su hermano Theo.
Dos tumbas que son un peregrinaje obligado para las personas que amamos el arte y que amamos a estos dos hombres tan importantes en la historia del arte. Uno como un genio de la pintura y el otro como el bastón en el que el genio se apoyó para poder pintar y pintar.