sábado, 1 de octubre de 2022

LUGAR DE LAS UTOPÍAS, DE JORGE PALMA

 LUGAR DE LAS UTOPÍAS, DE JORGE PALMA

Por: Berta Lucía Estrada Estrada
La poesía de Jorge Palma es un cántico del desposeído, del excluido, de los obreros; es la evocación de los paraísos perdidos; así la mayoría de ellos sean de dolor y de una soledad atávica.
“Necesitamos un faro”, dijo alguien-, “o una antorcha que no la devore
esta lluvia /
esta maldición de huesos/ esta soledad en los zapatos.”
Es una poesía que sabe que la condición humana es un martillo que golpea como lo hace una gota de agua en la cabeza de un olvidado; sin darle tregua, constante, siglo tras siglo, hasta perforar el cráneo y dejar la masa cerebral al descubierto.
“Cuando yo nací la lluvia ya estaba en el mundo”.
En su poesía encontramos siempre dos temas que serían en cierta forma el eje central de su mundo poético: el hambre y el desierto; ejes vistos como los desposeídos, los olvidados de la tierra, los que perdieron todo antes de nacer; los “nadies” a los que hacía alusión Eduardo Galeano, el compatriota de Jorge Palma.
Y lo que es más importante aún, Lugar de utopías, el poemario que reseño y que tuve el honor de leer esta mañana, es un libro con cohesión, como toda su obra. La poesía de Jorge Palma es una sola; y sin embargo, siempre nos encontramos con algo nuevo, siempre sorprende; tal vez porque nunca nos acostumbramos del todo a la miseria humana, al despojo de los poderosos y a su pie que humilla y aplasta.
Otro de los ejes es el Exilio, visto como ese dolor que carcome las entrañas, que las oxida y que las vuelve polvo antes que el cuerpo mismo se convierta en barro.
“¿Y dónde están tus mapas, Rafael?
¿Y tus botellas de colores y astrolabios? Y tus cuentos, abuelo, de mares lejanos, y los pájaros en los bolsillos
 de tu camisa con su amarillo trinar”.
“Había tomado dos vasos de vino /luego dos más, y se le nublaba
el cielo, se le doblaba el corazón, y en sus ojos de niebla, /ojos
de amor clandestino/ había un niño, un laúd, un hombre y su aventura.
Y la lluvia caía del cielo sin pausa.
“Me duele vivir”, decía.
Y en la radio giraba un tango alrededor de un ataúd”.
Por eso mismo la Muerte ronda cada verso, cada poema, cada imagen. La muerte está revestida de sombras que caen y caen infinitamente; son huérfanas de pájaros, por eso no tienen alas; son sombras a las que se les niega una nueva oportunidad en este mundo; el mismo que nos aleja desde el mismo momento en que nacemos; por lo que su luz nos enceguece, nos aturde y nos sacude en el ojo de un huracán infinito; y allí nos abandona per saecula saeculorum.
“No caigas ahora
 que no puedo, hacerme pájaro o paloma 
en la mañana negra muy negra /
pintada de sal.
 No hagas lo que Aníbal.
No escuches ahora 
lo que ordena el General, porque la muerte negra muy negra
 está en el aire”.
La obra de Jorge Palma, Premio Accésit del prestigioso Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador 2022, posee un profundo y emotivo contenido político; y sin embargo, no adoctrina ni es panfletaria; es un grito que denuncia la desigualdad, la inequidad. Es una oda a Dante:
“Por las avenidas de la sangre por estas calles de pólvora
 y estiércol, pasan los ahogados, los verborrágicos y los mudos los proxenetas y los bandidos los amantes clandestinos y los locos.
Y los arrepentidos
 con coronas de fuego 
en la frente,
 y los verdugos vestidos
 de etiqueta, perfumados 
y rasurados hasta la perfección”.
Y por supuesto, en un libro que hurga en la condición humana no puede faltar el ítem de la Guerra:
“Bañaron las espaldas desnudas con napalm.
Gritaron, gritaron y gritaron. Creyéndose inmortales, invadieron países construyeron casinos
en el desierto llenaron de aguardiente salmuera y herrumbre 
los cuerpos de los pobres”.
Aun así hay esperanza:
“Los que resisten la picana el plantón
 el submarino
y vueltos a la vida
se reciben de maestros y levantan una escuela”.
Y por último me gustaría resaltar al poeta místico que aparece en esta plegaria; y sí, sé que ese Padre al que hace alusión no es el padre de los cristianos sino el Padre del poeta; aun así el poema es una plegaria en el mejor de los significados:
“Padre mío. Dónde estás.
 Dónde estás esta noche fría
 y triste de invierno
 cuando todos los perros
 de la ciudad, aúllan como lobos en los húmedos bolsillos 
de la sombra.
Si sólo pudiera tocarte
 si acaso 
ese desierto de niebla
 que me separa de tu frente se acortara, y entonces pudiéramos conversar ahora que soy un hombre ahora que seguramente estoy repitiendo sin saber las mismas cosas que vos decías 
cuando tenías mi edad,
la que ahora tengo 
y me va acercando
 cada día 
a tu día eterno y luminoso a tu único día
 estés donde estés”.
Padre: estoy tan solo como el primer día que estrené el mundo
Estoy tan solo
 como aquel día 
que decidiste migrar 
en un cielo crepuscular y sin campanas, cuando un reducido círculo 
de sombras 
se enteró entonces
 que partías”.
Jorge Palma es un gran poeta, de eso no me caba la menor duda. Aplaudo el reconocimiento que van a hacerle en Salamanca en este mes de octubre.

sábado, 24 de septiembre de 2022

VIVIAN GORNICK

 LEER A VIVIAN GORNICK

Berta Lucía Estrada Estrada

Hace dos meses leí Cuentas pendientes, reflexiones de una lectora reincidente (Editorial Sexto Piso, México 2021), un libro de ensayos de la gran escritora y feminista estadounidense Vivian Gornick; y si bien lo considero un libro muy bueno sigo pensando que prefiero Une femme à part.

Esto es lo que escribí cuando leí por primera vez esta novela-ensayo-autobiografía:

Acabo de pasar poco menos de cuatro horas en compañía de Vivian Gornick (Bronx,New York -1935), y han sido unas de las horas más iluminadas de mi vida.

Hace dos o tres años leí su libro Apegos feroces (1986), y la verdad es que no me gustó mucho. No había vuelto a leer nada suyo, a pesar que hace varios meses tengo otro de sus libros, La femme à part (2015) -traducido al español con el título La mujer singular y la ciudad-.
Pues bien, acabo de leer este libro prodigioso, de escasas 156 páginas, y es como si hubiese leído una enciclopedia.
 En el 2021 lo volví a leer y por segunda vez experimenté esa maravillosa sensación de la perplejidad.

El libro en cuestión está escrito en un lenguaje muy sencillo, coloquial; y sin embargo, es de una profundidad sin límites. En cierta forma es el resumen de Apegos feroces; solo que no es una novela. Tampoco es un ensayo; podría decirse que es un diario escrito no a lo largo de su vida sino cuando el atardecer llega a su fin. 

La femme à part, es un tratado sobre la amistad y sobre la íntima relación de Gornick con Nueva York. Una relación visceral, en la que la autora se da cuenta que sin sus calles, sin sus teatros, sin sus cafés, sin Broadway, sin sus millones y millones de seres anónimos; ella, Vivian Gornick, no sería nadie. También están su madre y su mejor amigo, Leonard; y algunos de los hombres que amó o con losque simplemente se fue a la cama. Tampoco faltan sus lecturas y autores favoritos; al menos los que tienen que ver con el tema central del libro: La amistad.

Y por supuesto, están su feminismo militante y su oficio de escritora. Actividades que nombra todo el tiempo y que a su vez la nombran, la hacen sujeto, la definen; a través de ellas sabe que es un verdadero ser humano; no una caricatura ni una marioneta. Sabe que el hecho de asumirse como feminista y como escritora le da un lugar visible en el mundo; no en el mundo de las glorias fatuas y de las luces de Broadway, sino en en el teatro que es la vida. 

Nunca había leído un libro como éste, es singular y posee la capacidad de penetrar en la intimidad de los sentimientos que nos hacen seres humanos.

Es un libro que me ha dejado perpleja; y eso es lo que yo le pido a la literatura: perplejidad. Y cuando eso sucede -como si fuese una rara e íntima epifanía- me siento colmada, plena; en cierta forma, feliz.

Gracias Vivian Gornick, pocas veces he disfrutado tanto una tarde de lectura como ésta.

 

CASI DE PIEDRA, DE ANA CRISTINA VÉLEZ CAICEDO

 CASI DE PIEDRA

Autora: Ana Cristina Vélez Caicedo
Sílaba Editores 2022
344 páginas
Ana Cristina Velez Caicedo es una escritora que tiene diferentes registros en sus trabajos; de una parte en el mundo del arte y de la historia del arte, y en el otro en la novela; e incluso es conocida por sus posturas feministas en el blog Catrecillo del diario El Espectador; en otras palabras es una autora admirada en Colombia. También es académica e inmensa lectora y una gran apasionada por la ciencia y la racionalidad. Cabe decir que su padre es el gran escritor Antonio Vélez, autor de Homo Sapiens, una obra escrita mucho antes que la de Yuval Noah Harari; entre muchos otros libros en los que desafía el pensamiento mágico-religioso que tanto abunda en Antioquia en particular y en Colombia en general. Cabe anotar que ellos dos también han escrito libros a cuatro manos; así que esta obra, que oscila entre sus dos amores, ciencia y ficción, no me extraña.
Casi de piedra en cierta forma es la continuación de Amor en la nube*, una novela que reseñé hace ya cuatro años ; y Teresa, su protagonista, es una geóloga y profesora universitaria, una mujer culta, que va a sumergirse en una pesadilla que va ponerle a prueba todos los cimientos racionales que han sido el epicentro de su vida por espacio de cuatro décadas.
Teresa sabe que el azar no existe y que los seres vivos obedecemos a leyes naturales preestablecidas y que por ende el libre albedrío, del que habla el cristianismo, en cierta forma existe; no porque crea en el “destino predestinado” o en el “hado” de los griegos, sino porque las leyes que rigen la naturaleza juegan con nosotros como si fuésemos marionetas en sus largos e infinitos dedos. Y cuando me refiero a este último aspecto lo hago básicamente pensando en el aspecto sexual y afectivo que inevitablemente mueve a los seres humanos; más conocidos como Homo Sapiens; o sea hombre sabio, hombre pensante (no hablo del género, hablo de la especie humana). El sexo, y eso que solemos llamar “enamoramiento”, son dos fuerzas sísmicas que tienen el infinito poder de controlar una gran parte de nuestra vida; especialmente si es joven y si se está en edad reproductora; y por supuesto, este elemento está íntimamente ligado a los constructos culturales de la sociedad o del grupo humano en el que se nace. Dicho de otra forma, Vélez Caicedo sabe muy bien que ese aspecto genético y cultural es lo que comúnmente conocemos como apego; lo que me hace pensar en Apegos Feroces de Vivian Gornick.
Casi de piedra es una novela en la que encontramos las posiciones feministas que caracterizan a su autora, así como su pensamiento libre, laico y ateo. En cuanto a su posición feminista vemos como Teresa, que también lo es, se debate entre ese apego feroz a Jerónimo, el pintor exitoso y culto con el que va a vivir una relación tumultuosa durante tres años. Un amor condenado al fracaso precisamente porque Teresa no quiere ver desde el principio de la relación que Jerónimo es un hombre que solo vive para sí mismo y que se regodea en el placer que le proporciona ser el ombligo del mundo y por ende el centro de la conquista de mujeres; y, lo que es más importante aún, hacer crecer permanentemente el número de las que se lleva a la cama como trofeos a lo que imagino considera que es “hombría”. Y si digo “imagino” es porque la novela está narrada en primera persona; así que nunca sabemos a ciencia cierta qué piensa Jerónimo o que piensan los otros personajes que oscilan alrededor de Teresa. Como su hermano Juanes o Camilo, su pareja. El único personaje que conocemos por sí mismo es Vicente Raga, el profesor de filosofía, y gran amante de la poesía; un hombre maravilloso que tuve el privilegio de conocer hace precisamente cuatro años cuando escribí la reseña a la que hice mención anteriormente. Y si podemos conocerlo de primera mano es por las conversaciones con Teresa y sobre todo por una hermosa y emotiva carta que ella transcribe al final de la novela y que en cierta forma va a poder abrirle un horizonte despejado donde ella pueda reencontrarse consigo misma; y lo que es más importante aún, establecer prioridades en su vida como ser autónomo y libre.
Casi de piedra le rinde homenaje a la amistad entre un hombre y una mujer, le rinde homenaje a la literatura y a la ciencia como ejes centrales de la vida de Teresa. En ese aspecto, al menos en lo que concierne a la amistad y a la literatura, vuelvo a pensar en Vivian Gornick; esta vez para mencionar una obra prodigiosa titulada La mujer singular y la ciudad.
Casi de piedra es también una novela de desencuentros, como lo es Amor en la nube; y sobre todo, es una novela donde el respeto hacia la otredad es un eje sobre el que gira la familia de Teresa. Por eso, cuando Jerónimo la insulta por serle infiel, algo que él hace permanentemente, Teresa no entiende cómo puede faltarle al respeto; no obstante, no era la primera señal que daba en ese sentido; anteriormente lo había hecho con una palabra que era tabú en la familia de Teresa . Sin embargo, ese insulto, tan violento como una golpiza, no es suficiente para que ella lo deje. Habrá que esperar mucho tiempo para que sea capaz de hacerlo. Y otra vez la literatura y la ciencia serán los láudanos que le permitan recuperar la razón y la libertad; únicos aspectos que deberían importarnos para no ser víctimas de manipulaciones de pareja o de manipulaciones familiares tan comunes en la sociedad heteropatriarcal.
*https://blogs.elespectador.com/cultura/el-hilo-de-ariadna/amor-la-nube-ana-cristina-velez?fbclid=IwAR1BwRWy-eazoOlTitOVcrNYtOrGGfUygTmJZKYsYkzmqve1QMgYbCMss6Q


martes, 30 de agosto de 2022

DELIRIO AMERICANO, DE CARLOS GRANÉS

DELIRIO AMERICANO, DE CARLOS GRANÉS
Taurus, Penguin Random House Grupo Editorial , S.A.U, 2a reedición 2022-593 páginas
DELIRIO AMERICANO, DE CARLOS GRANÉS
El 24 de agosto pasado, hace solo seis días, escribí una pequeña reseña de Delirio Americano, el estudio proverbial de Carlos Granés; y ahora, que he terminado de leerlo, vuelvo a reseñarlo para otorgarle la importancia que merece.
Este estudio es un análisis objetivo de la historia de América Latina a todo lo largo del siglo XX y de lo que llevamos del siglo XXI. Y sobre todo es una obra de una gran erudición y capacidad de análisis y de crítica que pone en evidencia la gran lucidez de su autor, su inteligencia y su gran manejo de la argumentación e incluso de la contra argumentación.
Es un libro que no duda en desmitificar a las grandes figuras políticas -léase populistas como Perón o Castro-. Es un libro que no duda en desmitificar a América Latina y a sus guerras intestinas. Es un libro que nos explica como el arte y la literatura -sobre todo la poesía- están íntimamente ligados y cómo los dictadores filofascistas y los de extrema izquierda se han lucrado de dichas producciones culturales.
Es un libro que rompe con todos los tabúes y con todos los mitos que hemos creado con tal de regodearnos en nuestra posición de víctimas; y como esa visión nos arroja a un laberinto en el que nosotros mismos hemos asesinado a Dédalo y quemado las alas que hubiesen podido permitirnos volar y dejar atrás ese sentimiento de miserables y malditos que nos persigue como un nuevo pecado original.
Delirio Americano es un libro demoledor, no deja títere con cabeza, y sobre todo es un libro que no abre ventanas con eso que la mayoría de las personas anhelan, la esperanza. La esperanza, a mi modo de ver, es la gran trampa que la religión judeocristiana nos impuso como ambición eterna para que podamos aceptar nuestra miserable condición humana y seguir siendo el eterno rebaño de ovejas sumisas y con vocación de saltar al vacío cada vez que uno de nuestros "pastores" lo desea.
En Delirio Americano no hay falsas expectativas ni falsos horizontes ni posibles teorías para salir de este descomunal enredo en el que nos metió Perón; una figura política convertida en ídolo, en divinidad, en ejemplo de los filofascistas y de los grupos de extrema izquierda, de los libertarios, y en cierta forma de todos los istmos que aparecieron en la segunda mitad del siglo XX y que perpetuamos y alabamos en este comienzo del XXI.
Y por supuesto, no todo lo que dice Granés tiene y debe leerse como una verdad revelada; habrá discusiones que hacer en torno a sus argumentaciones, y eso es necesario. Lo que es importante resaltar es que desde Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, un libro al que él alude en dos o tres ocasiones, ningún pensador había tratado de hacer una reflexión filosófica, sociológica, cultural, artística y literaria con la profundidad y agudeza intelectual de Carlos Granés.
Delirio Americano es una gran obra, un clásico a pesar de estar a la venta desde hace pocos meses en las librerías de España y América Latina. Es una obra obligada para entender la inmensa complejidad del pueblo latinoamericano y de sus gobernantes; algunos de ellos sátrapas - o simples aspirantes- que se reinventan todos los días haciendo siempre los mismos juegos de malabares que les enseñara Perón.
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Y esta es la primera reseña que hice de esta obra magna de la literatura latinoamericana:
Si bien había comenzado la lectura de este ensayo a finales del pasado mes de mayo volví a empezarlo desde el principio ya que no había podido dedicarle el tiempo, la dedicación y la disciplina que una obra de esta envergadura requiere. Así que ahora la estoy estudiando con juicio y rigor académicos.
Delirio Americano es una obra de la que no dudo que será un clásico como es el ensayo Las Venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano (1971), y que yo leí poco tiempo después de haber salido a la luz. No sobra decir que he vuelto a él en varias ocasiones; sobre todo cuando impartía un curso de sociología en la universidad, aunque de eso hace ya mucho tiempo.
Delirio Americano es una lectura altamente recomendada; no importa si se es de derecha o de izquierda o si se es anarquista o fascista. Todas las ideologías y fanatismos están crudamente analizados en este soberbio estudio sociológico, cultural, político, artístico y literario sobre América Latina. Es un texto demoledor, no deja títere con cabeza.
Chapeau Carlos Granés!

domingo, 7 de agosto de 2022

LAS MUJERES DESAPARECIDAS, DE Floriano Martins

LAS MUJERES DESAPARECIDAS, de Floriano Martins (LP 5-Chile 2022), bajo el cuidado de la editora Gladys Mendía.

Desde hace unas dos décadas los periodistas, como los críticos literarios, profesores de literatura, editoriales, e incluso muchos escritores y poetas, han acuñado la expresión “literatura de género, escritura femenina o mujeres escritoras”; entre otras expresiones que discriminan el acto de crear. Aunque nunca he leído que digan literatura de género para referirse a los escritores, mucho menos “escritura masculina” u “hombres escritores”. En la Ferias de Libros, o Congresos de Escritores, tampoco existen “mesas sobre la literatura masculina”; los escritores nunca han tenido que justificar su oficio; algo que se nos exige permanentemente a las escritoras. Y por supuesto, nadie les dice qué escriben para “entretenerse” o porque son “histéricos”; es más, ni siquiera lo piensan. La creación literaria y/o artística es bien vista si el que la ejerce es un hombre; en cambio es banal, fútil, vana, anodina, mala -por no decir pésima- si quien la ejerce es una mujer. Las palabras escritora y poeta son los términos justos para definir un oficio en el que siempre hemos estado presentes; así la historia de la literatura nos haya olvidado conscientemente. Lo demás me parece que entra en el terreno de la exclusión. La literatura no puede verse como una producción realizada por hombres o por mujeres. Simplemente hay buena o mala literatura; lo demás son clichés que menosprecian el oficio de escribir cuando quien lo ejerce es una mujer. Marguerite Yourcenar lo dijo muy lúcidamente en una entrevista que le hizo Matthieu Galey en 1980: “Un hombre que lee o que piensa o que calcula, pertenece a la especie y no al sexo; y en sus mejores momentos escapa a lo humano” (Marguerite Yourcenar, Con los ojos abiertos).
Esta es una discusión que genera polémicas, sobre todo de la parte de las feministas radicales que ven en el acto de la creación una especie de catarsis exclusiva de las mujeres; y por su parte, los hombres la eluden porque así no tienen necesidad de leer la actividad de las escritoras; lo que les facilita no tener que esgrimir argumentos serios y profundos sobre la actividad creadora; algo que no les cuesta ningún dificultad si se trata de hablar sobre su propio universo y/o infierno creativo. Y al decir ésto recuerdo a una feminista radical que sostenía que la actividad creadora de las mujeres es diferente a la de los hombres; y para refutar su argumentación le conté que yo misma escribí un poemario desde el punto de vista de un hombre, dipsómano además. Su cólera no se hizo esperar y lo que atinó a decirme es que me compadecía mucho; todo eso con un aire de arrogancia y de superioridad que rayaba en lo burlesco. Pues bien, en ese momento preciso Floriano Martins entró a la discusión que se llevaba a cabo en la página de un Festival de Poesía donde estábamos invitados los tres; aunque el Festival aun no había comenzado ya había una polémica sobre este tema que suele enardecer a muchas personas; como a la feminista a la que hago alusión; y como si fuera poco, palabras más palabras menos, me dijo que yo no sabía nada de feminismo puesto que para ella las corrientes que deben tenerse en cuenta son las más recientes; en otras palabras, me consideraba demasiado vieja como para poder opinar sobre un asunto que ella, aparentemente, conocía a la perfección. Floriano Martins, con quien que yo he escrito tres piezas de teatro y una nouvelle -también escribimos juntos un poema en el que participaron cinco poetas más, cuatro de los cuales eran hombres , apoyó mi posición y dejó claro que él también escribía muchas veces desde una visión femenina. Lo que escandalizó aun más a la joven y colérica feminista. Creo que ese día se tropezó con el diablo; eso, en el caso eventual que sea creyente.
Precisamente en nuestra escritura al alimón Floriano Martins y yo nos compenetramos tanto que al finalizar el trabajo, y leerlo a posteriori, rara vez soy capaz de identificar algunos cuantos párrafos escritos por él o por mí. Y a él le sucede algo similar; por eso siempre hablamos de “nuestro trabajo”. Lo que Floriano Martins y yo logramos es una perfecta simbiosis entre dos escritores que a la hora de crear no piensan en los géneros que aparecen en sus cédulas de ciudadanía.
Y si hago este prolegómeno, que puede ser un poco extenso, es para poder entender y ambientar la obra que hoy tengo el honor de presentar a los lectores que conocen y que aprecian el trabajo poético de Floriano Martins; me refiero a Las mujeres desaparecidas, un poemario escrito en un impecable castellano; recuérdese que Martins es brasileño; por lo tanto, su lengua materna es el portugués; al menos el que se habla en su país de origen.
Las mujeres desaparecidas es un libro que hurga en las entrañas más recónditas del universo femenino. La sexualidad, el abandono, la soledad, el suicidio, la desaparición voluntaria o involuntaria, el maltrato, la vejez, el oprobio, la insensatez, entre otros temas, aparecen a todo lo largo de los poemas sobre las treinta y cinco mujeres que pueblan este poemario que va mucho más allá de una denuncia social; y lo digo porque al mismo tiempo que denuncia la protervia de la sociedad patriarcal devela la condición humana.
Las mujeres desaparecidas es un poemario metafísico, poseedor de una hermosa e inquietante belleza, y en el que cada palabra ocupa el lugar exacto, nada sobra ni nada falta. Un trabajo de relojero en el que impera la armonía, el equilibrio; así esa armonía y ese equilibrio desciendan al averno y algunas de las mujeres se encuentren cara a cara con los súcubos e íncubos que las atormentan y torturan.
Una piedra me duele por dentro. Vine aquí
para persuadir al abismo que volviera a vivir
conmigo. La soledad es una mujer intransigente.
… La última imagen
de la inocencia es una piedra encadenada al fondo
del abismo. Me quedo haciendo mi ronda febril sola (Lecciones ocultas de Adèle Castanheira)
En este poema se encuentra la matriz que da origen a la poética de Floriano Martins, el abismo, la caída, la chute a la que hace referencia Camus. El poeta sabe que no hay redención posible, que no hay escapatoria, que los paraísos terrenales no existen, y que lo único real es la condena, la expiación; no desde el punto de vista judeocristiano sino ontológico; este último concepto entendido como el estudio del ser (οντος, ontos- ser, ente).
Nadie puede entender lo que hubo en su última noche.
Las fieras que salieron de las nubes, con sus ojos
hambrientos, le enseñaron los dientes metálicos
del abismo.
… Las noches reunidas siguen buscando
el enigma de los vértigos y la primera hora
del mundo sin ella. Tres veces encontraron su cuerpo frío.
Tres veces la muerte decía cosas
distintas y desabrigadas.
… Julia sigue muriendo cada noche.
Como una marea sangrando sin motivo.
Un crimen, nada más. (La última noche de Julia Domecq)
Otra vez el abismo, en este caso no el que se escoge libremente sino al que son lanzadas miles de mujeres cada día. El feminicidio es un crimen atroz que forma parte de la cultura patriarcal y con el que se castiga a las mujeres que se salen de los postulados que les exige una obediencia ciega. La falta de Julia Domecq, transgresora como sus amigas, fue salir a caminar
en la playa oscura con sus pies desnudos.
Con el viento se aconsejaba, deseosa de abrigar
en su cuerpo las rutas secretas de la luna. Julia
y su marea íntima adormeciendo los barcos de pesca.
Y si algo sabemos las mujeres, y Floriano Martins es consciente de ello, es que salir a dar un paseo en la noche, máxime sí es un paraje oscuro y solitario, equivale a ir al encuentro de la propia muerte. El gineceo griego no existe en el sentido literal de la palabra; y sin embargo, sigue presente en las sociedades que no aceptan que las mujeres somos seres autónomos y libres; por eso nos controlan los pasos, el cuerpo, la sexualidad, por eso durante milenios se nos negó la educación, para impedirnos volar.
La desconcertante ausencia de Augustine Lurie
nos llevó a su habitación. Sobre la cama
deshecha, como la proyección de un enigma,
encontramos los cordones de sus zapatos.
Nada más. Durante varias noches esperamos
inútilmente que el chello y las campanas
nos devolvieran a Augustine. El silencio se convirtió
en la catástrofe más terrible que nos sobrevino,
destrozando nuestros sueños y hábitos. (Los cordones mortales de Augustine Lurie)
Una mujer que interpreta el chello es una especie de mancha en una sociedad que la prefiere en el ámbito privado de la casa paterna o de la casa del marido que le han escogido. La música libera, rompe cadenas, abre horizontes; y el único horizonte que le está asignado es la cocina y la crianza de los hijos. La sumisión absoluta y total a los hombres de la familia, de la sociedad y del país; y por supuesto, la obediencia a la clase sacerdotal; la misma que le exige ser María mientras que encuentra que la prostitución es necesaria a la sociedad. Y en este eterno juego de espejos, un laberinto en el que nos topamos a cada instante con otra de las máscaras que llevamos escondidas en una de las mangas, encontramos a Laurie Augustine, la profesora de 41 años que fue condenada por tener relaciones sexuales con tres alumnos menores de edad. Y por supuesto, no estoy justificando su crimen; solo estoy recordando que las identidades pueden ser múltiples y que no todas las mujeres son víctimas del horror de la sociedad patriarcal; a veces también son victimarias y depredadoras sexuales.
Un credo contra el destino.
Josefina sonríe como una leyenda, su cabello ondulado
alimenta el viento. Una multitud aguarda la curación,
el oratorio de las almas en agonía. Sangre llorosa
de una terrible experiencia. Los rostros desfigurados
por el fuego. ¿Cuántas somos? Llevamos su cuerpo
desconectado de las heridas. Su dolor parecía herirnos más.
Josefina contra el clero. Dios comería en otro sitio.
Nuestras carnes se arrepienten de tanta vida devota. (Los espejos ciegos de Josefina Ramos)
En Confesiones de Helena Salustre entramos aun más al averno de las creencias religiosas y de su terrible concepción de pecado; ese estigma que nos han tatuado en la frente y en el alma y con el que cada segundo nos estigmatizan, nos condenan. Todo lo que hace una mujer, o deja de hacer, es una falta que debe expiarse.
Confieso los pecados que no cometí,
los dolores que no siento.
… Los perros colgados
atormentan mis sueños. Las lluvias
lamen las tumbas de los pequeños
hijos asesinados. Lloro por las luces
que me incriminan, …
Si quieres, les confieso la inocencia
que nunca me acarició.
… Las noches empapadas de horror
desfiguran mis súplicas. Esto es
todo lo que pido: déjame enterrar
a mi dulce Astrid. Así que les confieso
que soy todo lo que quieren de mí.
El título del poema no es anodino, la palabra “confesiones” nos pone enfrente de un cura que va a hurgar en lo más profundo de nuestra psiquis, no para liberarnos de culpas reales o imaginarias, sino para solazarse en sus propios fantasmas; los mismos que lo atormentan en las noches en los que reemplaza el cuerpo cálido de una mujer por un cilicio en su cintura. El nombre de Helena Salustre nos devela que Helena sigue siendo la mujer por la que se desató la guerra de Troya; así ella nunca hubiese participado en ella; solo fue un botín disputado entre los poderosos; una Helena que sigue siendo actual, que desata pasiones, odios y guerras; como en La Ilíada. Aunque Homero ya no se sienta en el umbral de los palacios para contar la historia de Helena, Menelao y Paris, sino que ahora se sienta a la mesa con nosotros. Y Salustre, el apellido de esta Helena contemporánea, nos pone recuerda a la esposa de Lot -la que no tiene nombre-, la que se convirtió en estatua de sal por haber mirado hacia atrás y haber sido testigo de la destrucción de Sodoma; una de las dos ciudades maldecidas por el dios vengador y colérico de La Biblia. E incluso podría leerse como “palustre”; lo que viene del pantano. En otras palabras una especie de peste, como la que azotó los campos de batalla del campamento aqueo. Tal vez por eso la guerra de Troya sigue tan vigente en todos los estamentos de la sociedad; las mujeres seguimos siendo tristes trofeos de guerra; y nuestros cuerpos, convertidos en campos de batalla, son pisoteados, vilipendiados, arruinados por millones de cortes hechos con lascas de sílex utilizadas desde los tiempos de los neandertales.
Floriano Martins es el emisario de las que no tienen voz; en este caso de Janet Horne; la mujer que padecía de demencia senil y cuya hija tenía los pies deformes, por lo cual fueron declaradas brujas.
Somos bestias
torturadas en nombre de Dios.
… Janet Horne fue la última
mujer quemada para alimentar
la perversión humana, lo que nos muestra
la imagen es que sus carnes masticadas
al fuego todavía imprimen en la gastada
tela de nuestro destino el lenguaje
siniestro de un contrato macabro: todos los días,
a cada momento, una última mujer
retoma la partición del mal, el abominable
fetiche de nuestra marcha por la tierra. (Janet Horne y la partición del mal)
Y aunque Janet Horne fue quemada aparentemente en 1727, siendo la última bruja llevada a la hoguera en Escocia, su nombre se popularizó y aun hoy en día cuando desean estigmatizar a una mujer, porque se viste o habla o se sienta o camina diferente a las reglas establecidas, se le llama Janet Horne.
Y en Las abstracciones falsificadas de Lucía Rosales encontramos nuevamente el abismo en el que las mujeres caemos una y otra y otra vez.
Lo que ella llama el privilegio
de sus pinceles es un paisaje destrozado. La sangrienta
semejanza refleja el sacrificio de sus espejos.
Esta vez el abismo está disfrazado del “invento falso” en el que las mujeres nos lanzamos al contemplarnos en una galería infinita de espejos; cómo los espejos de Borges.
En El mar y el laberinto en las ropas empapadas de Margarita Butler nos trasladamos a la Escocia de 1644 cuando el capitán Juan Comofort murió en una batalla naval en contra del tirano de Portugal; imagino que su viuda, Margarita Butler, en cierta forma quedó enterrada con él en las aguas del Atlántico.
Las aguas se embriagan con las cenizas
de la imaginación. El pasado es un secreto
que nadie supo mantener inalterado.
Y en El regreso de Annabel Lee, Floriano Martins dialoga con el poema Annabel Lee, de Edgar Allan Poe; y por supuesto, dialoga con la novela de Kenzaburo Oé, La bella Annabel Lee.
Annabel Lee
Con amor que los alados serafines del cielo
Nos envidian a ella y a mí.
Y por esta razón, hace mucho tiempo,
En este reino junto a la mar
De una nube sopló un viento
Que heló a mi amada Annabel Lee
Y sus parientes de alta cuna vinieron
Y se la llevaron lejos de mí
Para encerrarla en un sepulcro
En este reino junto al mar. (Edgar Allan Poe, El regreso de Annabel Lee)
Y Floriano Martins responde:
Se encontró el fantasma de Annabel Lee
en una de las lunas de un antiguo planeta a la deriva
en el espacio entre nuestras mentes conspiradas.
…Annabel Lee era el ángel
tocante de estas caídas, la lámpara encantada
que empapaba las luces de rompecabezas. Las noches
masticaban planetas fugaces. Nadie te vio cuando,
furtiva, volviste a triunfar en el caos.
Annabel Lee es, en cierta forma, la representación de millones de mujeres idealizadas y perdidas en el laberinto de la memoria. A veces es más importante imaginar un gran amor que vivir uno real; sobre todo cuando la bruma de las primeras citas se diluye y el enamorado ve alguna de las faces de la amada que hasta ese momento había permanecido oculta. El mito del amor “casto y puro” se da de bruces en el poema de Martins; sobre todo cuando él dice: “Nadie te vio cuando, furtiva, volviste a triunfar en el caos”.
Y con este verso termino este prólogo, ningún otro define mejor la existencia humana: “volvimos a triunfar en el caos”. ¡Qué lejos está Floriano Martins del espíritu romántico que imagina a las mujeres como seres de luz y armonía! Por eso me gusta la visión de La charogne (La carroña) de Baudelaire. No hay que olvidar que la belleza también se regodea en la podredumbre y en la descomposición de los cadáveres. Invito a los lectores a descubrir las otras mujeres que pueblan este universo de Las mujeres desaparecidas.

lunes, 25 de julio de 2022

 Ësáasi Eweera Riochí Siafá

QUISE SER NIÑA Y NO ESPOSA. LA TRAVESÍA DE KUTONDA.
Juan Riochí Siafá Ewera es un escritor, investigador, editor y feminista guineoecuatoriano que actualmente se prepara para hacer un doctorado sobre África en la Universidad de Londres.
Esta novela está narrada como si fuese una leyenda de la rica tradición oral africana. Leyéndola sentí varias veces el calor del fuego y la voz acompasada y al mismo tiempo rítmica de una mujer narrando sus peripecias y su vida.
Kutonda es una niña de siete años que huye del hogar para evitar que su padre la obligue a casarse con un anciano que ha pagado para que ella sea su esposa. Y antes de contraer nupcias debe pasar por el ritual de la ablación. Antes de que esto suceda ella se escapa y a partir de ahí comienzan sus vicisitudes; es secuestrada y obligada a participar en grupos insurgentes hasta que logra escaparse de nuevo y así comienza una nueva etapa de su vida que la llevará a convertirse en una mujer autónoma e independiente.
Quise ser niña y no esposa. La travesía de Kutonda, es, a su vez, una radiografía de la vida de la selva; es un trabajo sociológico, antropológico y cultural de varios países africanos. Y ante todo es la narración de la exclusión, de la violencia, entre ellas la violencia en contra de la mujer; y además narra el horror de la guerra en todas sus dimensiones.
Un libro obligado para los lectores que nos interesamos en la literatura africana.
Felicitaciones
Juan Riochí por esta nueva obra que sacas a la luz; un placer leerte, más que leerte es escuchar la voz de una mujer que me habla muy cerca y que me hace partícipe de su vida y de sus ansias de Independencia.

miércoles, 22 de junio de 2022

UNIOESTE -Universidade Do Oeste Do Paraná (Cascavel-Brasil)-

 UNIOESTE -Universidade Do Oeste Do Paraná (Cascavel-Brasil)-

Las profesoras Luciane Thomé Schröder y Juliana de Sá França me invitaron a participar en este libro que recoge las ponencias de las Jornadas Literarias de noviembre 2021; y en el cual participé con un aparte del ensayo que estuve escribiendo durante cerca de año y medio, Los avatares del poeta, y que ahora está en la búsqueda de un editor.
A ellas mis más sinceros agradecimientos por esta invitación que honra mi trabajo como ensayista.
Pueden leer el libro en cuestión en el siguiente vínculo:
https://pedroejoaoeditores.com.br/site/jornadas-as-letras-e-suas-reverberacoes-politico-sociais-escrevendo-na-historia-ensino-pesquisa-e-extensao/?fbclid=IwAR1kheCNhkiVC7tID97XxwsRh-pld-FwSAt9qDYL45QP2_dUfrwlCcPO4p0

NO ES A MÍ A QUIEN LEES, DE Adriana Hoyos

 NO ES A MÍ A QUIEN LEES

Autora: Adriana Hoyos
Huerga & Fierro Editores/Poesía (Madrid-2022)
No es a mí a quien lees es una especie de astrolabio que nos guía a través de la hermosa poesía intimista de Adriana Hoyos; cada poema corresponde a una etapa diferente de su vida, la niña, el padre que aparece detrás de un saudade o de una pintura o de un acorde musical que la ciegan, la muerte que la acecha detrás de Macario o el laberinto de una casa de dos pisos donde se han cerrado las puertas y por lo tanto no hay escapatoria...
Felicitaciones
Adriana Hoyos, un placer estético y límbico leer este hermoso poemario.

ÁBACO, DE AMARÚ VANEGAS

 ÁBACO (Grupo Editorial Sial Pigmalión, Madrid-2022)

Amarú Vanegas es una poeta prolífica que atesora premios como si fuesen los cantos rodados con los que Gretel evitaba perderse en el bosque. En el 2021 y 2022 fue finalista del Premio Internacional Pilar Fernández Labrador de Salamanca; una proeza delante de la cual no puedo dejar de quitarme el sombrero.
Ábaco es precisamente el poemario con el que obtuvo dicho galardón en este año 2022 y fue lanzado en la pasada Feria del Libro de Madrid por Basilio Rodríguez Cañada, Presidente del Grupo Editorial Sial Pigmalión.
En este libro, como en Fisuras (Premio Nacional del Encuentro de Mujeres Poetas del Museo Rayo-2020), escarba, hurga, bucea en el mundo paralelo de la frontera donde la violencia es la diosa a la que se le rinde culto. Una diosa que exige ritos que enciendan la
"candela
lenguas de tizón
ofrendas
....
... somos andantes
animales de frontera
que no pueden perpetuar el rito
en medio de tantas fugas"
Amarú Vanegas, habitante de la frontera, camina sobre las huellas de los otros, se mimetiza con las sombras de los exiliados, de los locos, de los desaparecidos; se mimetiza en la sombra de las mujeres violadas y asesinadas en los caminos cubiertos de una espesa niebla; niebla cómplice del horror y de la barbarie. En sus poemas no hay luces al final del túnel, no hay falsas esperanzas; por el contrario, su palabra desnuda la fragilidad humana, hurga en la herida de esta especie condenada al fracaso y al desamparo. Hurga en las profundidades de la tierra y del barro, no tiene miedo de tocar lo intocable, no tiene miedo que sus manos rocen las heridas purulentas de esa tierra que en la frontera deja de ser refugio para convertirse en infierno.
Amarú Vanegas conoce cada recoveco, cada zanja, cada fisura de esa frontera de tinieblas en la que decenas de migrantes dejan su piel; o bien se mimetiza en las centenas de migrantes que no miran hacía atrás para no convertirse en estatuas de sal; así la sal les corroa luego hasta los huesos.
Un gran poemario Amarú Vanegas.
Chapeau! Un privilegio leerte y ser tu amiga.

EL LUGAR DE LAS PALABRAS, DE MARÍA GÓMEZ LARA

 EL LUGAR DE LAS PALABRAS

Autora: MARÍA GÓMEZ LARA
Editorial Pre-Textos (Madrid 2020)
Hay poemarios que son insólitos y que cortan la niebla como la más afilada daga; hay poemarios que dejan heridas en el alma y que mueven "capas tectónicas del cerebro" para nunca más volver a ser las que eran. Y ese es el libro de María Gómez Lara; un poemario conmovedor en grado sumo; pocas veces siento algo así al leer el conjunto de un trabajo poético.
En El lugar de las palabras, Gómez Lara se sumerge en el "corazón" alojado en su propio cerebro; e intervenirlo podría significar "la pérdida de las palabras"; y cuando digo "pérdida" es la pérdida definitiva del lenguaje. Algo inmensamente doloroso para cualquier ser humano, sobre todo si se es poeta como es su caso.
Este inmenso y profundo poemario es un viaje a la esencia misma de la existencia; y como en el Viaje a la semilla de Alejo Carpentier, María Gómez Lara nos hace un relato metafísico sobre las preguntas que no sólo atañen a la existencia misma sino a la aceptación y/o rechazo que nuestra propia existencia produce en los demás y en nosotros mismos. Y sobre todo nos habla de la exclusión, del frío; no del frío invernal sino del frío que nos corroe los huesos cuando nos enfrentamos al miedo ante el vacío. En este caso es el vacío de las palabras; el abismo que supone caer en él y despertarse sin la posibilidad de recordar una sola palabra; en cierta forma como en La caída de Camus, donde la palabra confort no existe y donde el dolor y el desconcierto son el escenario gris; un escenario que se abre a los pies y atrae como si fuese un imán muy poderoso.
Rodar por el abismo, donde la palabra que nos habita -y que nos define ante la familia, la sociedad, la cultura, y ante nosotros mismos- puede desaparecer, es un viaje al Infierno; al infierno de Dante o al de Raúl Zurita. Es una cicatriz que no para de supurar y que nos pone delante de la soledad y del desamparo más absolutos. En otras palabras es una parábola de la fragilidad humana.
Una lectura altamente recomendada.

lunes, 10 de enero de 2022

EL OLOR DEL POLVO, LEONEL LÓPEZ MENDIETA

 EL OLOR DEL POLVO

Pijao Editores (102 páginas) Octubre 2021
Acabo de leer esta pequeña joya literaria; y debo decir que pocas veces he encontrado un libro tan profundamente doloroso y a la vez tan poético.
El dolor y la violencia, vistos a través de los ojos de un niño, son contados con una inocencia y una ternura inusitadas. Desde la primera página creí sumergirme en las páginas de un Rulfo; así de hermoso y de profundo es este pequeño libro donde cabe todo el universo. Otra de las características de Rulfo que encontré en El olor del polvo está en la economía del lenguaje y en la utilización de palabras coloquiales y del habla campesina. Y apenas lo terminé pensé en otro libro que fue para mí revelador, Intemperie, de Jesús Carrasco; otra joya de la literatura castellana.
Felicitaciones
Leonel Plazas Mendieta, ¡qué gran placer estético, intelectual y límbico el leerte! ¡Qué gran obra la que escribiste!!!!!!
Pueden leer mi reseña sobre Intemperie en el siguiente vínculo:
https://panoramacultural.com.co/literatura/2582/intemperie-de-jesus-carrasco?fbclid=IwAR2lzQTmoA8t0Hean0o8-tEhoweG6W7UhH923WZaBOIPY9Pz6fE0QohOWnI